Durante la reciente visita del pre­sidente argentino, Javier Milei, a nuestra capital se volvió a hablar de la construcción de un puente internacional sobre el río Para­guay, entre Pilar, capital del departamento de Ñeembucú, y Colonia Cano, un paraje argentino de la provincia de Formosa. Desde hace varios años se viene pensando en la posibilidad de ese proyecto entre ambos países, pero no se había progresado mucho durante los gobiernos anteriores. En la actualidad parece haber cambiado la prioridad, y el propio mandatario argen­tino actual está muy interesado en la con­creción de esa obra.

La construcción binacional puede trans­formar comercial y económicamente a la región paraguaya del Ñeembucú y a esa zona formoseña que en la actualidad no tiene fuertes movimientos productivos. Con el puente en ese sitio se producirá una fuerte movilización de mercaderías y personas que ayudará positivamente a las zonas vinculadas a ambos países, como ha ocurrido en otros puntos donde hay contacto físico entre Paraguay con Argentina y Brasil a través de los ríos Paraná y Paraguay.

Actualmente se están realizando los estudios de factibilidad de la obra bina­cional que cuenta con la ayuda del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).

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De acuerdo con las propuestas que se conocen, la localización del puente estaría a un kilómetro de Pilar, para una ubicación más adecuada según algunos estudios. Al proyecto se lo ve no solo como una obra de unión física binacional, sino como una propuesta de visión integral del desarro­llo, pues se le sumarán otras realizaciones de infraestructura para convertir a la zona en un centro logístico de gran importancia futura. Para la ejecución de la propuesta se contemplan también las proyecciones del tráfico de cargas y pasajeros, las obras hidráulicas y de navegación que se nece­siten. En ese sitio la región formoseña es relativamente baja y suele sufrir las conse­cuencias de las crecientes del río Paraguay, igual que la zona de Ñeembucú.

Según técnicos del Gobierno, el proyecto tiene que ver con una agenda estratégica de integración física entre ambos paí­ses, que tendría como centro el corredor conformado por Pilar y Colonia Cano. Se pretende que la obra dinamice el sector y posibilite más oportunidades para el desa­rrollo del departamento sureño con las provincias argentinas vecinas, como la de Formosa y de Chaco.

Se ha puesto como el ejemplo a seguir el extraordinario dinamismo comer­cial, económico y social que se produce entre Paraguay y Argentina, a través del puente internacional San Roque Gon­zález de Santa Cruz, sobre el río Paraná, entre Encarnación y Posadas, por donde transcurren, ida y vuelta, alrededor de 10 millones de personas por año y miles de toneladas de productos de exportación e importación. Salvando las diferencias que existen entre uno y otro sitio, el puente de Pilar puede hacer posible una gran transformación en el desarrollo y el cre­cimiento, tanto en las zonas paraguayas y argentinas cercanas. Por lo que tanto auto­ridades como empresarios y trabajadores de la zona están interesados en la pronta realización del proyecto internacional.

Uno de los asuntos a resolver es la finan­ciación de la construcción, porque Para­guay no tiene fondos para hacer frente a obras de gran magnitud, por lo que tendría que recurrir a préstamos externos. La otra alternativa es que se haga cargo de los cos­tos el país vecino, como ya ha ocurrido con otras obras de gran envergadura como el puente entre Encarnación y Posadas, que en su momento había costado cerca de 90 millones de dólares. Esa obra se inició en 1983 y se inauguró en 1990 dirigido y cos­teado por el vecino país.

El Gobierno nacional tiene que ponerse de acuerdo con su par de Argentina para que concluyan prontamente los trabajos de factibilidad en lo que resta de este año, para iniciar las tareas de construcción a partir de 2026. Si se consigue financia­miento de organismos internacionales y se pone en marcha la construcción de las obras con rapidez, será posible terminar­las en pocos años. De ese modo no habrá necesidad de depender del Gobierno de Buenos Aires, que no siempre dispone de recursos.

El puente Pilar-Colonia Cano debe con­cretarse con rapidez para que la trans­formación económica y social de la zona pueda lograrse en poco tiempo y mejorar el bienestar de paraguayos y argentinos.

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