Una salida interesante que ha apli­cado de entrada este Gobierno es la atención médica en el horario noc­turno que resulta más que perti­nente ante el ingreso de la temporada alta, los picos de calor que dificultan el desplazamiento de la gente en horarios ordinarios.

La medida adoptada tanto por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y el Instituto de Previsión Social (IPS) es una muestra de que cuando hay interés se pueden mejorar las condiciones de los servicios, pese a los recur­sos limitados que ya sabemos no alcanzan en el rubro sanitario estatal y previsional.

Estas gestiones eficientes no deben frenarse a lo largo del mandato del Gobierno que se inauguró hace menos de dos meses. Las urgencias como los problemas que puedan resolverse con diligencias estratégicas deben continuar, cuando hay voluntad e ingenio se encuentran mecanismos que ayudan a las diferentes vicisitudes.

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No es fácil porque existen las diferencias polí­ticas que continuarán el objetivo del conti­nuismo de la desidia, pero el mandatario como su gabinete no debe perder el norte. Hay que seguir ofreciendo buena gestión a la ciudada­nía, diligencias que puedan paliar de alguna manera las miserables condiciones en el ser­vicio de la Salud Pública como el del IPS, pro­ducto de décadas de dolo a la confianza de los electores.

Recordemos que, inmediato a su arribo, el Gobierno de Santiago Peña había puesto en acción el plan piloto de atención médica noc­turna en hospitales dependientes del Minis­terio de Salud, que abarca el horario de 16:00 a 22:00. Hasta la semana pasada, en menos de un mes de ejecución se registraron más de 3.000 personas que fueron atendidas en diferentes regiones sanitarias, según el informe que pro­vino de la cartera estatal.

Los datos oficiales señalan que hasta ahora se cuenta en todo el territorio nacional con 20 establecimientos de salud habilitados con la modalidad de atención nocturna. Mencionan que están evaluando para seguir ampliando la lista de hospitales, viendo cómo la ciudada­nía se ve beneficiada con la nueva estrategia de horarios y especialidades, ya que es una rea­lidad que muchas personas no logran ir a sus consultas en horario laboral o acompañar a sus familiares porque deben de trabajar.

Mientras que en el IPS la modalidad de turnos nocturnos generó en una semana la asistencia de 712 pacientes por ahora consultas concen­tradas en nosocomios de la previsional en el departamento Central.

El nuevo horario, de 19:00 a 22:00, habilita atención en consultorio para distintas espe­cialidades, con 120 turnos, en ocho dependen­cias de la previsional. Lastimosamente en el agendamiento nocturno del IPS se registra­ron ausencias al momento de la consulta. El porcentaje de ausentismo en el área central, en relación con el agendamiento, fue de un 29 %, equivalente a 205 personas. Esto induce a pensar en metodologías de educación de los beneficiarios de manera a optimizar el servicio puesto en marcha con el objetivo de atender a más asegurados.

Estas son las señales que espera la ciudadanía, una ciudadanía que sabe que no toda la gestión de un gobierno recae en lo presupuestario, sino también en diligencias que precisamente lleven a optimizar los recursos humanos y económi­cos disponibles.

Iniciativas como las encauzadas por Salud Pública e IPS deben motivar a pensar a otras instituciones en mejores planes, técnicas y pro­gramas que ayuden de manera inteligente al presupuesto que tienen.

La buena gestión y la toma de decisiones prácti­cas, eficientes que subsanen dificultades como alternativas a los problemas, pueden marcar una enorme en la tarea de quienes hoy están a cargo del país, a través de las diferentes institu­ciones públicas.

Existen demasiadas opciones que pueden lle­varse adelante en el Estado. Para ello es necesa­rio contar con los mejores funcionarios, aque­llos que tengan la capacidad adecuada al rol que tienen sus instituciones, que tomen a pecho el objetivo de brindar servicio de mayor calidad desde donde les toque.

Los administradores de la cosa pública deben pensar en el trabajo que les toca como si fue­ran obras para ejecutarse dentro de sus pro­pias casas, mientras prime el interés en el bien colectivo se encontrará el camino hacia las posibles soluciones a las tantas carencias existentes.

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