Con Brasil y Argentina -con los que va a Rusia- tiene rivalidades "inolvidables" gracias a que les arrebató a cada uno el grito del triunfo en 1930 y en 1950. Uruguay se considera "El Equipo que nos une", emblema de su campaña 2018. Con su tradicional casaca celeste y sus 12 presentaciones mundialistas, afrontará un nuevo campeonato, una nueva posibilidad de ganar. Por Oscar Distéfano / Natalia Santos.

Hablar del fútbol uruguayo es rememorar sus dos gestas que causaron verdaderos revuelos a nivel mundial. Tanto el triunfo por 4-2 en el Centenario ante Argentina en 1.930; como el triunfo ante Brasil en el Maracaná por 2-1, siguen en la memoria hasta hoy.

¿Figuras? El máximo goleador uruguayo en Campeonatos del Mundo es Oscar Miguez, autor de 8 goles en dos campeonatos mundiales, anotó 5 goles en el Mundial de 1.950 y 3 en 1.954 en Suecia; mientras que Diego Forlán, tiene 6 goles anotados en 3 campeonatos mundiales, 1 gol en 2.002; 5 en 2.010 y 0, en 2.014.

Batalla en Rusia

La celeste accedió a Rusia 2018 al finalizar en segundo lugar de las eliminitorias sudamericanas con un total de 31 puntos y con dos de sus máximos goleadores a nivel de selección; Luis Suárez, con 49 goles y Edinson Cavani, con 39.

El plantel de 23 jugadores que disputará el Mundial Rusia 2018 ya está en redes. Son: Fernando Muslera, Martín Silva y Martín Campaña (Goleros), Diego Godín, José María Giménez, Sebastián Coates, Maximiliano Pereira, Guillermo Varela, Martín Cáceres y Gastón Silva (Defensa), Matías Vecino, Lucas Torreira, Rodrigo Bentancur, Nahitan Nández, Carlos Sánchez, Cristian Rodríguez, Diego Laxalt y Giorgian De Arrascaeta (Mediocampistas), Luis Suárez, Edinson Cavani, Jonathan Urretaviscaya, Maximiliano Gómez y Cristhian Stuani (Delanteros).

El primer mundial, la primera copa

En la primera edición de la Copa Mundial que fue realizada por la FIFA en Uruguay del 13 al 30 de julio de 1930. Se jugó con un total de 13 selecciones nacionales, 12 invitadas más el organizador, que fueron divididas en 4 grupos, 3 de 3 equipos y uno de 4 equipos.

Las selecciones de Argentina, Estados Unidos, Uruguay y Yugoslavia, avanzaron a las semifinales del torneo tras imponerse en sus respectivos grupos.

En la final celebrada el 30 de julio en el estadio Centenario, Uruguay se adelantó en el marcador a los 12 minutos por intermedio de Pablo Dorado; mientras que Argentina pasó al frente con goles de Carlos Peucelle a los 20 minutos y Guillermo Stábile a los 37′, cerrándose el primer tiempo con parcial favorable al cuadro argentino por 2-1.

En la complementaria, Uruguay lo dio vuelta con goles sucesivos de José Pedro Cea a los 57′; Victoriano Santos Iriarte, a los 68′ y Héctor Castro, a los 89.

En la previa a este juego final y debido a la enorme tensión generada por la rivalidad existente entre ambos equipos, el árbitro belga John Langenus exigió precauciones policiales excepcionales. Los incidentes de la jornada -que incluyeron ataques a la embajada charrúa en Buenos Aires- por poco destruyeron las ya tensas relaciones diplomáticas entre ambos países.

Laureles contra el favorito

La Copa Mundial de Fútbol de 1950, como cuarta edición del campeonato mundial de fútbol fue organizado por la FIFA en Brasil del 24 de junio al 16 de julio de 1950, y tuvo al estadio Maracaná como epicentro.

Brasil y Uruguay junto con España y Suecia, habían clasificado a la fase final que se disputó en la modalidad de todos contra todos, instancia decisiva donde Brasil venció por 7-1 a Suecia y 6-1 a España, mientras que Uruguay igualó 2-2 con España y venció 3-2 a Suecia.

Con estos resultados el panorama favorecía a Brasil que sumaba 4 puntos y Uruguay 3, y al que un empate ya servía para coronarse campeón del mundo ante su público que en una cantidad de 200.000 espectadores, abarrotó el estadio Maracaná esperando levantar el primer título mundial de la Seleção Brasileira.

Si bien el favorito era Brasil, la selección uruguaya era en ese momento una de las más laureadas del planeta, con una Copa del Mundo, ocho Copas Américas y dos títulos olímpicos. Difícilmente podía considerársele como rival débil.

El equipo brasileño precisaba tan solo de un empate para obtener el primer lugar del último grupo y con ello proclamarse campeón mundial. Eso aumentaba el triunfalismo de la afición local e incluso la prensa brasileña que descartó de antemano las opciones uruguayas.

Tristeza não tem fim

“O Brasil vencerá - A Copa será nossa”, se leía en la primera plana del “Diario de Río” mientras que el periódico “O Mundo” colocaba en su portada “Brasil Campeão Mundial de Futebol 1950″. Carrozas para el carnaval de festejos, pancartas en el estadio y hasta monedas conmemorativas con los nombres de los campeones estaban listos. Todos festejos adelantados... que tal vez debieron esperar.

Antes de empezar el partido, los futbolistas uruguayos eran conscientes del enorme favoritismo del que gozaba la escuadra brasileña. El entrenador uruguayo Juan López Fontana deseaba evitar una derrota humillante, y pidió a sus jugadores que jugaran defensivamente.

Cuando López se retiró, el capitán uruguayo Obdulio Varela dijo a sus compañeros: “Juancito es un buen hombre, pero ahora se equivoca, si jugamos a la defensiva nos sucederá lo mismo que a Suecia o España”.

Brasil dominó todo el primer tiempo, pero no pudo vulnerar el arco del portero uruguayo Roque Gastón Máspoli, quien se convirtió en figura permitiendo a Uruguay mantener el empate a cero.

En la complementaria y a 2 minutos de reiniciarse el juego, el brasileño Friaça anotó el primer gol que desató una gran celebración en el estadio.

"Tristeza não tem fim/Felicidade sim", dice una canción de Vinicius de Moraes. Y fue eso lo que se vio ese día.

En el minuto 21, Ghiggia escapó por derecha y tras simular rematar a portería hizo el pase al medio del área, donde Juan Schiaffino igualó el marcador del encuentro.

Finalmente, en el minuto 34 del segundo tiempo llegó la jugada cumbre del encuentro, Alcides Ghiggia se interno en el área brasileño y como en el primer gol amagó lanzar un centro ante el portero local Moacir Barbosa.

Y Barbosa cometió el error que marcaría el resto de su vida, dio un paso adelante, seguro que se repetiría la escena de primer gol y dejó un hueco en su primer palo que Ghiggia aprovechó para anotar con un fuerte tiro anotando el segundo gol para Uruguay enmudeciendo el estadio a las 200.000 almas.

Uruguay, ¿volverá a repetirlo?