• Marcelo Pedroza
  • Doctor en Psicología y Magíster en Educación
  • mpedroza20@hotmail.com

En la Enéada V.1, titulada “Sobre las tres hipóstasis principales”, Plotino (205 - 270), filósofo helenístico y fundador del neoplatonismo, articula una estructura fundamental para la comprensión metafísica su obra.

La realidad compuesta por el Uno, el Intelecto (Nous) y el Alma (Psyché), tres principios relacionados de forma jerárquica, que permiten explicar la unidad que existe ante la multiplicidad que representan.

Cabe recordar que Porfirio de Tiro (232 -304), recopiló y organizó los volúmenes escritos de Plotino, creando una edición temática filosófica, identificada en seis libros, llamándolas las Enéadas.

El análisis inicial es el Uno. Plotino lo sitúa más allá del ser, del pensamiento y de toda determinación. El Uno no puede ser entendido como un objeto entre los objetos, tampoco como una mente suprema, dado que si fuera un objeto del pensamiento cabría la opción de hablar de una dualidad entre quien piensa y aquello que es pensado.

El pensamiento corresponde al Intelecto, al que considera como imagen del Uno. “El intelecto es una imagen del Uno”, expresó. Es una realidad que procede de su principio y conserva una relación de dependencia.

“El Uno tiene visión, y esta visión es precisamente el intelecto”, escribió.

La verdadera armazón del pensamiento aparece con el Intelecto. El Nous contempla al Uno y, en esa contemplación, se constituye como Intelecto. En él coinciden pensamiento y objeto pensado. Es el ámbito de la inteligibilidad, el ser auténtico y el pensamiento que se contempla a sí mismo.

El Intelecto es al mismo tiempo pensamiento y ser inteligible. Podría sostenerse que la interioridad comienza a comprenderse como un camino hacia una dimensión inteligible que supera al individuo.

El tercer principio es el Alma, que procede del Intelecto y que se constituye como el principio de la vida y del movimiento. La relación entre ambos niveles la formula mediante una imagen de enorme fuerza filosófica, “el Alma es una expresión y una actividad del Intelecto, como el Intelecto lo es del Uno”, sentenció.

Por ende, la interioridad propuesta por Plotino, adquiere una configuración ascendente, el Alma encuentra su huella de aquello de lo cual procede, puede elevarse hacia el Intelecto y orientarse hacia el Uno.

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