Virgilio contempló la naturaleza, la cual adquiere un valor afectivo en su obra. La Égloga I forma parte de las Bucólicas, una colección de diez poemas escritos por él.
La referencia sobre la obra indica que la escribió entre los años 42 a.C. y 39 a.C., poco después de las guerras civiles romanas. Los soldados del ejército de Octavio, futuro emperador Augusto, recibieron, como pago de la guerra, las tierras de los campesinos. Incluso la familia de Virgilio sufrió las desventuras de la confiscación.
El problema de la posesión de las tierras se hace visible en el texto, el poeta se involucra ante lo que acontece, y hablan Melibeo y Títiro, representantes de la diversidad de vivencias sobre el asunto.
En ellos la incertidumbre de la humanidad. El temor de la pérdida, la lucha de la permanencia. El mundo de la literatura de las emociones a flor de piel.
La identidad depende de la razón, del cuerpo, de la memoria y de los vínculos comunitarios en la tierra que los cobija. El modo en que cada persona interpreta su destino es una lección viva en las voces de los personajes citados. De cualquier manera, la vulnerabilidad de la existencia humana se hace presente.
“...Tú, Títiro, a la sombra descansando...”, Entonces Títiro dijo: “...Y canto, como ves, pastorilmente lo que me da contento y lo que quiero...”, así la serenidad encuentra su espacio, es el que vive en el interior del ser, mientras el canto expresa el orden del alma, manifiesto literal para la tradición clásica.
Después, Melibeo exclamó: “¡Ay triste!, que este mal y crudo hado, a nuestro entendimiento no estar ciego, mil veces nos estaba denunciado...”, había señales de lo que sucedería y no supieron interpretarlas. Hay una tensión manifiesta entre la razón y la experiencia, Virgilio ( 70 a.C. - 19 a.C.), interpela al entendimiento, el que no alcanza cuando las costumbres impiden ver el bosque.
En la Égloga I la realidad se experimenta a través de las emociones y la memoria; y por otra parte, invita a dimensionar el impacto del entorno natural para la conciencia del ser. También la percepción del destino, como la interpretación de los acontecimientos, fluyen en el imaginario de los versos.
Poetas paraguayos reconocen que de la literatura y la poesía no se vive, pero que es un acto que obedece a una pulsión del corazón en donde el sentimiento se calca en papel. Foto: Gentileza (Ilustrativa)
Día del poeta paraguayo: “Escribir versos, en el intento de llegar a la poesía, obedece a una pulsión del corazón”
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Un día como hoy, 11 de octubre, pero de 1867, en plena Guerra contra la Triple Alianza (1865-1870), falleció Natalicio de María Talavera Alarcón, considerado el primer poeta paraguayo y en su homenaje quedó establecido cada 11 de octubre como el Día del poeta paraguayo.
Algunos autores se presentan como poetas, mientras que otros prefieren que sus lectores los cataloguen como escritores por sus obras. La mayoría coincide en que de la literatura o la poesía en Paraguay no se vive económicamente, pero que para los apasionados por los versos es su motivo de vivir.
“Escribir versos, en el intento de llegar a la poesía, obedece a una pulsión del corazón. Jamás podría ser una profesión. Siempre digo al auditorio que tenga en cuenta que yo sólo escribo versos y que, por tanto, son los lectores quienes deben definir si es poesía o no”, afirmó Víctor Casartelli, fundador de la Sociedad de Escritores del Paraguay, al ser consultado si ser poeta es una profesión.
Víctor Casartelli, un referente de la literatura paraguaya, es miembro de la Academia Paraguaya de la Lengua Española, correspondiente a la Real Academia de la Lengua de España. Fue director de la Biblioteca Municipal de Asunción. Foto: Gentileza.
Según Casartelli en Paraguay nadie vive de la literatura, salvo las editoriales. “En nuestro país no hay muchas oportunidades, porque no existe una Ley del Libro que libere de impuestos a las editoras, a los insumos que deben importarse para dar forma al libro (papel, tinta, etc.)”, lamentó.
El autor de los poemarios “Todos los cielos”, “La transparencia de los días” y “La vida que vivimos” recordó que el 11 de octubre fue instituido como Día del poeta paraguayo en homenaje a Talavera, quien escribía versos en plena Guerra contra la Triple Alianza y los publicaba a veces en la revista Cabichu’i, el periódico que dirigió por algún tiempo y que se distribuía en las trincheras para regocijo y solaz de nuestras tropas, resaltó.
El escritor de “Ojos del corazón”, “La emoción que no cesa”, “Memoria en desbandada”, “Transcripción de los sueños” e “Interminable sed” exhortó a sus colegas poetas y escritores a no decaer en la tarea de calcar sentimiento en papel.
“Un mensaje para nuestros escritores es que no decaigan en sus afanes, pues cada obra lleva implícita la cosmovisión muy singular y significativa que proviene de nuestro impar bilingüismo. Y lo extiendo a los jóvenes que escriben con mucho ahínco y grato talento”, expresó Casartelli.
A causa de la pandemia del COVID-19, este día especial para los poetas paraguayos va a celebrarse en el nuevo modo de vivir. Mediante audiovisuales que serán difundidos a través de las redes sociales oficiales del PEN Club Paraguay (Poetas, Ensayistas y Narradores), se recordará a los poetas nacionales que perdieron la vida en estos tiempos, algunos por enfermedades de base y otros a causa del virus del SAR COV2.
“Va ser un día un poco especial, porque es la primera vez que no nos vamos a reunir a festejar esta fehca. Nosotros preparamos un homenaje, pero no nos podemos juntar, por eso hicimos un material audiovisual unidos entre tres entidades de escritores: la Sociedad de Escritores del Paraguay, el PEN Club Paraguay y Escritoras Paraguayas, para hacer algo conjunto y brindar un homenaje a los escritores que nos dejaron en estos meses de pandemia, que fueron cinco”, lamentó María Eugenia Ayala, poeta paraguaya y presidenta del PEN Club Paraguay.
En enero pasado, falleció Luis Hernáez, que fue un gran novelista paraguayo; a él le siguió Augusto Casola, que fue presidente del PEN Club durante dos periodos; el multifacético Lisandro Cardozo, quien en vida fuera arquitecto, periodista, artista plástico, poeta, escritor, gestor y promotor cultural. También figura en la lista de homenajeados Dirma Pardo y Efraín Enríquez Gamón, el gran amante de la literatura, que hace poco tiempo partió.
“La mujer y la botella” de Natalicio Talavera
El primer poeta paraguayo, Natalicio Talavera. Foto: Gaceta Guaireña
Disputaban por saber un pastor y un lechuguino, cuál es el tesoro más fino: ¿La botella o la mujer? Aquél dijo, a mi entender es más sabrosa y más bella, la botella.
Cuando exhausto de fatiga bajo un ombú me reclino, de Baco el licor divino todas mis ansias mitiga: Allí es mi mejor amiga, mi sol, mi luna, mi estrella, la botella.
El que empieza a envejecer se refocila, imagino más en dos cuartas de vino que en seis cuartas de mujer, porque siempre está en su ser sin melindres de doncella, la botella.
Calla, dijo el lechuguino, sólo un hombre sin templanza puede poner en balanza a las mujeres y al vino; ¿quién suaviza el cruel destino? ¿quién da el supremo placer? la mujer.
No hay contento comparado con los goces del amor, ni otra delicia mayor, que el amar y ser amado; es el don más delicado que Dios quiso al mundo hacer, la mujer.
Sin ella todo sería caos de inmensa tristeza, porque son de la natura la más perfecta armonía, es del hombre la alegría, consuelo de su placer, la mujer.
No siempre, dijo el pastor, porque salen camarada a estocada por cornada, el fastidio y el amor, mas mi prenda es superior, no es falaz como aquella, la botella.
Cuantos más besos le doy, más me inflama y me enardece, y cuando aquel desfallece, yo más animado estoy: Papa, Rey, Príncipe soy, sin que me cause querella, la botella.
Dama que no pide y da grata aún después de gozada, cuando la ves más preñada, tanto más virgen está, sin mujer muy bien me va, porque me suple por ella, la botella.
Silenciosa y no profana, un tapón tiene su boca, aunque a celos la provoca. Tal vez cierta Dama-Juana, espera su turno ufana, y su rival no atropella, la botella.
Mujer, dijo el lechuguino, bocado de Reyes es, pues dice el hombre al revés de los reyes en latín, mas no conoce un mal sin de cuanto puede valer, la mujer.
A nuestros hijos, que humanos dan sus cuidados prolijos: A ver si a ti te dan hijos botellas de damajuanas. En sus angustias tiranas sabe al hombre sostener, la mujer.
Tiene el hombre una aflicción, gime solo... y de repente, va a su amada, y luego siente tas, tas, tas el corazón; porque innata afección le dice que es su placer, la mujer.
En esto se dejan ver Baco y Cupido abrazados y dicen: “Callad cuitados que no nos sabéis entender; todo puede complacer tomando en medida bella; la mujer y la botella; la botella y la mujer”.
La banda de reggae lanzó un nuevo sencillo titulado “Enredados versos”, el cual ya está disponible en las principales plataformas de streaming.
Foto: Gentileza.
“Enredados versos”, el nuevo sencillo de la Siega Roots
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La banda de reggae La Siega Roots lanzó un nuevo sencillo titulado “Enredados versos”, el cual ya está disponible en las principales plataformas de streaming. La canción, inspirada en las raíces del género reggae clásico, relata la historia de un enredo sentimental.
El videoclip se lanzó a la par que la canción, y está representado por la actriz Rita Ortiz y parte de los músicos. En los 4 minutos y 13 segundos que dura el material audiovisual se los ve a los protagonistas en escenarios que muestran una cascada y muchos árboles.
Actualmente, la banda está integrada por Yamil Aluan (voz – bajo), Walter Rodríguez (batería), Marcelo Ortigoza (saxofón), Pablo Ritter (coros, guitarra), Carlos Jativa (guitarra), David Correa (guitarra), Diego García (teclado) y Carlos Faria (percusión y arreglos).
La canción fue grabada en Lobo Recording por Tarima Group Producciones. La mezcla y master fue hecha por Ricardo Zucarelli. Y la distribución digital en las principales plataformas de streaming estuvo a cargo de sello de distribución digital y plataforma de soporte para artistas Planea Música. Además, para las tomas de la batería en el videoclip de “Enredados Versos” contaron con la participación especial de Ariel Sandoval.