• Por Arturo Peña Villalata
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La guarania “India”, surgida en 1928 como fruto de la unión artística entre el genio musical de José Asunción Flores y la pluma del gran poeta guaireño Manuel Ortiz Guerrero, tiene ya desde sus inicios una rica historia.

Cuentan que en una reunión en que se encontraban Flores y el poeta Rigoberto Fontao Meza, el primero le mencionó que estaba trabajando en una nueva composición. Flores le tarareó la melodía a su amigo y este quedó maravillado. Días más tarde Meza le presentó unos versos inspirados en esa música. Así nació la primera versión de “India”, cuyo tema y nombre son debidos al músico.

Posteriormente, Flores ejecutó la canción para Ortiz Guerrero, quien le solicitó permiso para elaborar una nueva letra y le encargó que hiciera llegar su pedido a Meza. El maestro –según él mismo cuenta en un libro biográfico– le planteó la situación a Rigoberto, quien respondió: “Si se trata de Manú, no hay problema”.

Flores optó finalmente por la letra de Ortiz Guerrero, lo que caló profundamente en Meza, quien ya que no volvió a la casa del músico y hasta le retiró el saludo. De este encuentro y desencuentro nacía “India”, una de las obras de Flores que mayor trascendencia alcanzó.

Para crear la guarania, en 1925, José Asunción mezcló elementos de la música popular y de inspiración indígena, adquirida de su propia experiencia de convivencia en comunidades nativas. Pero además, la pensó como un género universal. “La guarania es un camino ancho donde pueden desarrollarse sin limitaciones de formas o estilos diferentes, crear de acuerdo al propio tema”, afirma en el libro “José Asunción Flores. Génesis y verdad sobre la guarania y su creador”, de Sara Chaves de Talía. La historia confirmó sus palabras. La guarania trascendió fronteras y fue reconocida a nivel mundial, grabada por algunas de las orquestas sinfónicas más importantes del mundo.

A casi un siglo de su creación, “India” da ahora otro paso más hacia su universalidad, y no de la mano de músicos, sino de científicos: trascenderá la frontera planetaria para proyectarse al espacio.

Esto gracias a la iniciativa del equipo del proyecto GuaraniSat-2, el segundo satélite paraguayo impulsado por por la Agencia Espacial del Paraguay (AEP), pero esta vez diseñado y montado íntegramente en el país.

Este segundo proyecto, que será puesto en órbita en octubre de 2026, tendrá un elemento muy especial. La AEP días atrás recibió la autorización de uso de “India” en el marco del desarrollo de GuaraniSat-2. Esto consiste en la incorporación simbólica de la pieza musical al satélite. La acreditación fue dada por el nieto de José Asunción Flores, Francisco Alberto Flores Leiva, quien es titular de los derechos de la obra.

El satélite orbitará la tierra desde octubre a 27.000 km por hora, por 18 a 24 meses. GuaraniSat-2 pesa 3 kilos 800 gramos, su tamaño de 10 cm x 30 y llevará en su estructura unas estrofas de “India” al espacio, según explicaron los responsables.

El desarrollo del dispositivo está en su etapa final, “incluyendo los modelos de prueba y vuelo que son muy rigurosas teniendo en cuenta los aspectos medioambientales del espacio, como las altas o bajas temperaturas y las emisiones electromagnéticas”. Su misión principal será “monitorear cultivos y predecir rendimientos agrícolas, aportando soluciones concretas a desafíos del sector productivo nacional”.

Esta iniciativa no solo es un hito en lo tecnológico, ya que a diferencia del GuaraniSat-1, el nuevo proyecto fue desarrollado y ejecutado íntegramente en Paraguay; ahora también se suma una inédita experiencia de valor cultural, al tomar “India” como elemento distintivo para asociarlo al proyecto.

GuaraniSat-2 es un suspiro de humanidad, el ligero alivio de saber que hay personas que están pensando en el espacio como un escenario de trascendencia del ser humano y no solo como un campo de intercambio de misiles.

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