• Por Tadeo Rojas
  • Ministro coordinador del Gabinete Social de la Presidencia de la República

Ayer, 20 de noviembre, se cumplieron 36 años de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño. Paraguay vive un momento histórico en su lucha contra la pobreza infantil. El Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que el 29,5 % de la población de 0 a 17 años se encuentra en situación de pobreza, la tasa más baja de la historia y un cambio estructural si se compara con el 54,7 % de 2005, cuando inician los programas Tekoporã y Abrazo.

La base de este cambio han sido decisiones políticas valientes y trabajo coordinado traducido en políticas públicas sostenidas e inversión social basada en un compromiso con la equidad y los derechos de la niñez.

Durante los últimos veinte años, el Programa Tekoporã se ha consolidado como el pilar del sistema de protección social. Su ampliación, especialmente hacia comunidades indígenas y familias con niños con discapacidad, permitió que más hogares vulnerables accedan a transferencias monetarias. El aumento de los montos de las transferencias, desde el año 2023, fortaleció la capacidad de los hogares para gestionar el acceso a salud, educación y alimentación. Invertir en la niñez, como demuestra Tekoporã, es cambiar vidas en el presente y asegurar un futuro mejor para el Paraguay.

Otro avance fundamental ha sido el Programa Hambre Cero en las Escuelas, que universaliza el derecho a la alimentación escolar. Gracias a él, estudiantes de escuelas públicas del país reciben diariamente una comida nutritiva, mejorando su asistencia, rendimiento escolar y salud.

El Programa Semillas del Futuro representa una inversión estratégica en la ampliación de la atención integral y de la estimulación temprana de miles de niñas y niños menores de ocho años, reconociendo que los primeros años de vida son decisivos para el desarrollo cognitivo, emocional y social.

Estos avances posicionan a Paraguay como ejemplo de combate a la pobreza en el escenario internacional.

Sin embargo, aún persisten desafíos. Todavía hay 123.021 niñas, niños y adolescentes que viven en condiciones de pobreza extrema. Es importante seguir fortaleciendo los sistemas de identificación temprana de familias en situación crítica. Para ello, es fundamental actualizar e integrar los registros sociales con servicios accesibles, así como invertir en el cambio de las normas sociales que transmiten la pobreza.

Sostener los avances logrados exigirá inversión social constante para mantener y fortalecer las políticas de Estado, junto al compromiso de una sociedad que reconoce la importancia de proteger y priorizar a la niñez. El Gobierno del Paraguay, a través del Gabinete Social, y con el apoyo de organismos internacionales como Unicef y de otros aliados estratégicos, continuará trabajando para mejorar sus capacidades institucionales, la calidad de los servicios y la focalización de los recursos, con el objetivo de que todos los niños, niñas y adolescentes tengan más y mejores oportunidades de desarrollo integral.

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