Por Ricardo Rivas
Corresponsal en Argentina
X: @RtrivasRivas
El presidente argentino, Javier Milei, se encuentra nuevamente aquí después de su más reciente viaje a los Estados Unidos y a Bolivia donde participó, en este último, de la toma de posesión de su homólogo boliviano Rodrigo Paz Pereira, junto con un nutrido grupo de jefes de Estado de la región que se hicieron presentes en la ceremonia.
Su presencia allí resulta relevante por cuanto a la luz de los más recientes procesos electorales en Sudamérica, “en términos ideológicos, Latinoamérica pareciera que comienza a constituirse en dos bloques políticos claramente definidos por las ideologías de sus presidentes”, comentaron a La Nación dos prominentes diplomáticos en actividad que accedieron a dialogar con el compromiso de preservar sus identidades.
Los informantes coincidieron en describir que en el que llamaron “de alguna forma, como bloque del Pacífico –en el que también incluyen a la Argentina– hasta el momento parecieran aglutinarse países como Bolivia, Perú, Ecuador. Costa Rica y, tal vez, en pocos días más, cuando se completen las elecciones que se encuentran en desarrollo, podría sumarse a ellos Chile” donde, sin embargo, las presidenciales serán el domingo próximo y las encuestas proyectan que habrá un balotaje entre el derechista José Antonio Kast y la comunista Jeannette Jara.
En el contexto de análisis que expusieron ante este corresponsal, los expertos en relaciones internacionales describieron luego que “en el eventual bloque del Atlántico, se verifica la presencia de Uruguay, Brasil, Surinam, las dictaduras de Nicaragua y Venezuela, hasta México, con gobernantes de centroizquierda”. Aunque advirtieron que dicha hipótesis, “habrá que verificarla con el paso del tiempo ya que –por ahora– es solo un ejercicio de análisis”.
Por su parte, el presidente argentino durante su gira, tanto en La Paz, capital de Bolivia, como en los Estados Unidos, ratificó su mirada estratégica global y, en Miami, destacó ante quienes siguieron su intervención en Mar-a- Lago que en la Argentina, “históricamente, la mayoría de los planes de estabilización tuvo consenso político. (Pero) Lo que pasó (ahora) fue algo inédito. Llevamos adelante un plan de estabilización exitoso con consenso social sí, pero sin consenso político. (Y, en ese contexto) Los embates desestabilizadores fueron dañinos para la sociedad”.
Precisó también que, desde que asumiera la presidencia el 10 de diciembre de 2023, “hicimos todo lo que la política tradicional decía que no había que hacer y lo único que nos guió fueron los criterios éticos y morales (a los que) los argentinos de bien respondieron con un gran triunfo”. Eso posibilitó que con La Libertad Avanza (LLA), el partido que fundó en 2021, “ganáramos en votos a nivel nacional y remontamos 14 puntos en la provincia de Buenos Aires”, para alcanzar la victoria en las elecciones legislativas más recientes, el pasado 26 de octubre.
El señor Milei, en esa línea de pensamiento, consideró que es “fundamental (tener claro) que dos de cada tres argentinos quieren este camino (que propone, porque) dos de cada tres argentinos (también) no quieren volver al pasado, (y) no quieren más socialismo del siglo XXI, (porque) se dieron cuenta de la mentira”.
Mientras aquí, el peronismo fragmentado, en medio de fuertes tensiones y con Cristina Fernández, su conductora, encarcelada pareciera “tener el GPS con algún virus jodido”, dijeron a La Nación cuatro dirigentes a los que se consultó y aceptaron responder con reserva de sus identidades. “Cristina, Máximo (Kirchner) y Axel (Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires) deben entender que el peronismo perdió frente a Milei el balotaje de 2023 y en las elecciones legislativas de hace dos semanas”.
Sin embargo aquí de cara al futuro y a las presidenciales que se realizarán en el 2027 en las que el presidente Javier Milei apuntará a la reelección para un segundo mandato, los analistas y estrategas de campaña si bien valoran que socialmente –hasta ahora– “el antiperonismo es de mucha menor envergadura que el antimileísmo y eso ayuda”, profundizan los análisis en un intento para planificar y gestionar los procesos comunicacionales más adecuados para relacionarse con la sociedad.
“La presidenciales del 2027 están a la vuelta de la esquina”, coincidieron en señalar tres altas fuentes gubernamentales consultadas. Los informantes, distendidos dado que el jefe de Estado se encontraba en el momento de requerirlos fuera del país, dijeron que sus miradas analíticas más intensas, hacen foco sobre el segmento social que no fue a votar. “Hay que saber qué pasa allí”, enfatizaron.
Los requeridos estiman que quienes así actuaron conforman un conjunto social heterogéneo en el que se encuentra el 33 % del total del padrón electoral que se niega a concurrir a las urnas pese a que en este país el voto es obligatorio.
“Doce millones de personas fijan posición y no van a votar. Por su parte, 9,34 millones votaron por el oficialista LLA; 7,75 millones lo hicieron por el peronismo K; y, 1,9 millones fueron y eligieron hacerlo por un conglomerado de partidos provinciales. Es interesante procurar saber por qué mientras que 18,9 millones de personas concurrieron a votar, como lo obliga la ley, una masa heterogénea apuesta por ‘el no voto’”, puntualizan los consultados.
La academia y la política en la búsqueda de respuestas poselectorales procuran saber cualitativamente qué pasó. En tanto no lo sepan, en el aquí y ahora, esa docena de millones personas mira a la política y parece esperar “hasta la próxima vez”, como canta Lito Nebbia.

