- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- jzaratelazaro@gmail.com
La pobreza se constituye en una de las situaciones más dolorosas y angustiantes, no solo de nuestro país, sino de nuestros propios vecinos, quienes nos tocan más de cerca, como el caso de Argentina, en donde el índice actual de pobreza es del 40 por ciento, lo que significa que no menos de 16 millones de personas viven en situación de vulnerabilidad económica.
En nuestro país orilla el 25 por ciento, aproximadamente 1.500.000 personas viven en la indigencia, lo cual no les permiten tan siquiera poder cubrir sus necesidades básicas como seres humanos.
La carencia de poder adquisitivo, falta de trabajo digno, drogadicción, entre otros males, hacen que miles de personas sigan siendo pobres, constituyéndose en uno de los factores que contribuyen al incremento de la delictividad, pues mucha gente delinque al no tener fuentes de ingresos incrementándose los índices de violencia e inseguridad.
La pobreza en su acepción amplia no constituye solamente falta de ingresos, sino carencia de acceso a educación y a una salud de calidad, pues dentro del PGN 2024, apenas el 13 por ciento se destinará a dichos propósitos, incluido seguridad, otro gran flagelo que nos acucia día a día, en tanto que más de G. 87 por cada G. 100 recaudado es destinado mes a mes al pago de gastos rígidos (pago de sueldos a la superpoblación de funcionarios que superan los 406.000 en plena era de la tecnología).
Muchas personas siguen siendo pobres porque seguramente así lo desean. Como ejemplo tenemos familias enteras que habitan en la ribera del río Paraguay desde hace más de 40 años.
Nacieron pobres y luego de 4 décadas siguen siendo pobres, quizás por falta de oportunidades, pero también porque muchos de ellos no tienen afán de superación en sus vidas y sus hijos y nietos también viven así pudiendo esforzarse para salir adelante, pero no lo hacen, salvo honrosas excepciones, con la excusa de ser pobres.
Si bien uno de los objetivos primarios del actual Gobierno es la lucha contra la pobreza, que permita sacarlos de la situación de vulnerabilidad en que viven, se hace necesario que se les enseñe y capacite en oficios para que puedan tener una profesión y posibilidades más ciertas de salir de la pobreza.
Solo con subsidios no saldremos de la pobreza, salvo los adultos mayores, quienes ya por su edad difícilmente puedan acceder a un puesto de trabajo y aquellos más jóvenes que por razones de salud no puedan trabajar.
El Ministerio de Trabajo, a través de las entidades que dependen de la misma, como el INPP, debe encarar fuertes y dinámicas campañas de capacitación en todos los departamentos para que miles de compatriotas que hoy pululan de un lado a otro mendigando por su pobreza, puedan tener un oficio que les permitan una fuente de ingreso para mantener dignamente a sus familias.
Peña suele decir que nuestro país es rico tanto en recursos naturales como en población, en su mayoría joven en edad económicamente activa, quienes son los que deberían estar trabajando y produciendo.
Se necesita más proactividad, dinamismo y visión de futuro para que toda esa masa de gente pobre que no produce pueda insertarse al mundo laboral en diversos segmentos de negocios, a través de la generación de nuevas fuentes de trabajo, ya que de otra forma todo podría quedar en una simple expresión de deseo.
En una de las reuniones del Consejo de Ministros, el Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza fue uno de los principales temas abordados y evaluados. Allí el presidente les reiteró a sus ministros que tomen debida conciencia, que la lucha contra la pobreza es tarea de todos, y no solo del Gabinete Social.
Cada uno de ellos tiene funciones y responsabilidades específicas a desarrollar, pudiendo desde sus carteras ser agentes activos de cambio. Se hace necesario salir de nuestra zona de confort, desechando los meros trabajos de gabinete, puesto que cada uno debería estar fuera de sus oficinas viendo qué puede hacer para que a través de un trabajo en equipo coadyuve a superar la situación de pobreza de nuestros compatriotas.
Los 100 días de gobierno se van cumpliendo de a poco. Esperemos que recuerden lo que les dijo Peña: “No habrá margen de error”.