Latinobarómetro es un estudio de opinión pública que aplica anualmente alrededor de 20.000 entrevistas en 18 países de América Latina representando a más de 600 millones de habitantes. Corporación Latinobarómetro es una ONG sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, única responsable de la producción y publicación de los datos. Investiga el desarrollo de la democracia, la economía y la sociedad en su conjunto, usando indicadores de opinión pública que miden actitudes, valores y comportamientos. Los resultados son utilizados por los actores sociopolíticos de la región, actores internacionales, gubernamentales y medios de comunicación. La directora ejecutiva del estudio es Marta Lagos.

En su último informe, publicado hace unos días, hace énfasis en la recesión democrática de América Latina.

Dice y cito: “Se expresa en el bajo apoyo que tiene la democracia, el aumento de la indiferencia al tipo de régimen, la preferencia y actitudes a favor del autoritarismo, el desplome del desempeño de los gobiernos y de la imagen de los partidos políticos. La democracia en varios países se encuentra en estado crítico, mientras otros ya no tienen democracia”.

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En lo que respecta específicamente a Paraguay dice lo siguiente: “El 30 de abril de 2023 Paraguay reeligió al incumbente Partido Colorado, quebrando así la tendencia de elegir solo alternancias en las elecciones presidenciales desde 2019.

En este país aumentó la preferencia por el autoritarismo en tres puntos porcentuales, desde un 24 % a un 27 %. Paraguay se ha mantenido entre las tasas más altas de este indicador desde que se mide. Paralelamente, disminuyó desde el 44 % al 40% el apoyo a la democracia entre 2020 y 2023, un retroceso de cuatro puntos porcentuales, y aumentó desde el 25 % al 27 % la indiferencia hacia el tipo de régimen.

La evolución de la democracia en Paraguay es negativa: un 40 % apoya la democracia, al 27 % le es indiferente el tipo de régimen y al 27 % le gusta el autoritarismo. En todas las dimensiones que se miden en este informe se observa que Paraguay es el país con las actitudes más autoritarias en la región”. Duro.

Sin embargo, datos oficiales del Tribunal Superior de Justicia Electoral de Paraguay que muestran el histórico de participación en elecciones nacionales y departamentales desde 1998 hasta las últimas de 2023, exhiben cómo se mantiene un promedio aproximado de participación del electorado habilitado para votar del 65 % de sufragantes.

Los mismos datos muestran una evolución y crecimiento importante del padrón de electores. A la par, exponen casi un idéntico nivel de participación entre hombres y mujeres. Veinticinco años, seis elecciones.

Algo no cierra entre el informe y los datos del TSJE. Si hablamos de un pueblo que supuestamente descree tanto de la democracia como habla Latinobarómetro, la participación en el momento cumbre del modelo democrático y del ejercicio de ciudadanía como son las elecciones, debería de ser mucho menor.

El factor en el que sí se podría coincidir con el informe es que definitivamente nuestro país rompió la abrumadora tendencia que se dio en todas las elecciones que se celebraron durante o pospandemia. En todas ganó la “alternancia” o candidatos de partidos distintos al gobernante.

O tal vez, y solo tal vez, lo que en realidad pasó fue que el pueblo paraguayo fue lo suficientemente sabio para asignarle a Santiago Peña la confianza y la responsabilidad de ser quien lidere el proceso de cambiar las cosas.

Una vez más, el Partido Colorado fue el que mejor encarnó el “cambio”, el que generó la alternativa. Y después de todo, de eso se trata la política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a.

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