Cada 3 de mayo muchas familias paraguayas celebran el tradicional Kurusu Ára o Día de la Cruz, cuya exaltación se remonta a la época de la evan­gelización franciscana, pero, ¿por qué el chipá forma parte de esta celebración?

Según el profesor y promotor cultural Andrés Caballero, en comunicación con La Nación/Nación Media, esto viene de la evangelización de los fran­ciscanos y jesuitas desde la época colonial, ya que a través del chipá estos lograron hacer una catequesis y así evangeli­zar a los indios guaraníes.

“Con el chipá empezaron a evangelizar a los indios y de los indios a los mestizos y de los mestizos a la actualidad. La forma circular de nues­tro chipá argolla representa la eucaristía, porque así nos evangelizaron desde la colo­nia y tenemos que agradecer que eso perdura hasta hoy”, indicó Caballero a La Nación/Nación Media.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY
La familia Antar del barrio San Bernardino de Asunción sigue con la tradicional celebración.FOTO:CHRISTIAN MEZA

El chipá argolla representa la eucaristía y esto forma parte del kurusu jegua o arreglo de la cruz que se realiza cada 3 de mayo. También se hacen los signos de la pasión que son los clavos, la corona de espinas, la lanza, la escalera y todo esto, los franciscanos enseñaron a los guaraníes con el chipá y el famoso “lopi” o figura de la paloma en el chipá, símbolo del espíritu santo.

“Los sacerdotes encontra­ron esta manera para ense­ñar a los indios y esto perdura hasta hoy en el famoso kurusu jegua y esto es parte de nuestra costumbre y evangelización al pueblo a través de nuestro chipá argolla que se cuelga hoy en las cruces”, destacó Caba­llero respecto a la tradición de los chipás en esta fecha.

NOVENTA AÑOS DE TRADICIÓN

La familia Antar del barrio San Bernardino de Asunción sigue con la tradicional celebración del Kurusu Ára cada 3 de mayo desde hace más de 90 años. Toda la familia se congrega para la elaboración de los chi­pás y, por supuesto, la decora­ción del altar a la cruz o kurusu jegua.

“Este año preparamos 2800 chipás para nuestro altar, el año pasado ya había­mos alcanzado las 3200 chi­pás, un récord, pero este año pudimos realizar esta canti­dad”, indicó Jorge Antar en contacto con Telefuturo, quien aseguró que la tradición reúne a toda su familia y a la comuni­dad del barrio San Bernardino, que se unen en oración por sus difuntos a través de una misa.

Déjanos tus comentarios en Voiz