Paraguay comienza a proyectar su experiencia en formación epidemiológica más allá de sus fronteras, aportando conocimientos y capacidades para fortalecer los sistemas de vigilancia sanitaria de otros países de la región. En esta ocasión, participa en la implementación piloto del programa Frontline en Bolivia, una iniciativa que busca preparar al personal de salud para detectar, investigar y responder con mayor rapidez ante posibles amenazas para la salud pública.
Desde el Ministerio de Salud Pública indicaron este martes que el aporte paraguayo estuvo representado por la Dra. Rosa Galeano, coordinadora del Programa de Entrenamiento en Epidemiología de Campo de Paraguay (PEEC-PY), quien se desempeñó como instructora y tutora durante el primer taller de capacitación, desarrollado del 26 al 30 de octubre en La Paz.
Importancia
Explicaron que la participación nacional cobra especial relevancia porque permite compartir la experiencia acumulada por Paraguay en la formación de profesionales capaces de actuar directamente ante situaciones epidemiológicas. Se trata de conocimientos que ahora acompañan el proceso de instalación de este modelo de entrenamiento en Bolivia, mediante una metodología que prioriza la práctica y la aplicación de herramientas en escenarios reales.
El programa Frontline apunta a desarrollar habilidades para reconocer tempranamente eventos sanitarios, analizar datos, investigar brotes y organizar respuestas oportunas. Estas capacidades resultan fundamentales para evitar que una amenaza epidemiológica se convierta en una emergencia de mayores dimensiones.
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Protagonistas
La experiencia piloto cuenta con el impulso de las autoridades sanitarias bolivianas y el respaldo técnico de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), en coordinación con la Red de Programas de Epidemiología de Campo de América del Sur (REDSUR).
Más allá de la capacitación, la participación paraguaya representa una oportunidad para demostrar que la experiencia desarrollada en el país también puede convertirse en un recurso para otros sistemas sanitarios. El intercambio permite transferir conocimientos, compartir metodologías y contribuir a que más profesionales de la región estén preparados para enfrentar desafíos epidemiológicos.

