Reconocer a tiempo un rostro desviado, un brazo que pierde fuerza o una dificultad repentina para hablar puede ser decisivo. Frente a un accidente cerebrovascular, esperar puede significar perder una oportunidad de recuperación, advierten este sábado desde el Ministerio de Salud.

Un accidente cerebrovascular no siempre avisa. Puede ocurrir mientras una persona desayuna, conversa o realiza cualquier actividad cotidiana y, en cuestión de segundos, dejarla sin capacidad para hablar, comprender, caminar o mover una parte del cuerpo. La aparición súbita de estos síntomas debe ser considerada una emergencia médica y requiere atención inmediata.

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La buena noticia es que gran parte de estos episodios puede prevenirse. Hasta el 90 % de los ataques cerebrovasculares podría evitarse mediante el control de factores de riesgo como:

  • la hipertensión
  • la diabetes
  • el colesterol elevado
  • la obesidad
  • el sedentarismo
  • el tabaquismo
  • y el consumo excesivo de alcohol.

Mantener bajo control la presión arterial, la glucosa y el colesterol, además de adoptar hábitos saludables, constituye una de las principales herramientas de prevención.

Controlar la presión, la diabetes y el colesterol, además de evitar el tabaco y el sedentarismo, puede prevenir hasta 9 de cada 10 ACV. Foto: Ilustrativa

El tiempo vuelve a ser determinante cuando el ACV ya se produjo. En cerca del 85 % de los casos, el problema se origina por un coágulo que obstruye una arteria cerebral y corta el suministro de oxígeno. Si el paciente recibe el tratamiento indicado dentro de las primeras cuatro horas y media desde el comienzo de los síntomas, sus posibilidades de recuperar rápidamente sus actividades habituales pueden aumentar de manera considerable.

Emergencia que golpea a la familia

El ACV es una de las principales causas de muerte y discapacidad en adultos y, aunque su frecuencia aumenta después de los 65 años, también puede presentarse en personas más jóvenes. Sus consecuencias pueden transformar de manera abrupta la vida del paciente y de su entorno, generando dependencia y una importante carga para quienes deben asumir su cuidado.

Ante una señal de alarma, la recomendación es clara: no esperar, no automedicarse y no minimizar los síntomas. El sistema Tele ICTUS permite conectar en tiempo real a profesionales de los hospitales con especialistas en neurología para acelerar el diagnóstico y tratamiento. En un ACV, reconocer los síntomas y pedir ayuda de inmediato puede ser la diferencia entre una recuperación favorable y una discapacidad permanente.

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