A 252 años de la inauguración del Santuario de la Virgen de Caacupé – hoy Basílica Menor -, este 8 de diciembre congrega a la familia paraguaya con motivos especiales para celebrar y reafirmar su fe.

Tal como lo señala el editorial de la edición impresa de nuestro diario, “Caacupé, más allá del legítimo sentimiento de la fe, debe ser una oportunidad para que los habitantes del país celebren la posibilidad de construir un proyecto común de fraternidad.”

Con la reverberación de aquel 11 de julio de 2015, cuando tras finalizar la misa allí celebrada por el Papa Francisco se leyó el decreto que la consagró Basílica Menor, el monseñor Claudio Giménez anunció hoy que la paraguaya María Felicia de Jesús Sacramentado – Chiquitunga – será elevada a los altares en el 2018.

También es motivo de festejo la llegada de la Virgen de Caacupe a los jardines del Vaticano, hecho ocurrido hace menos de dos meses.

Por estas razones, el contingente de almas que celebrará esta mañana su fe en la Patrona del Paraguay y que llega masivamente a la Villa Serrana habrá visto expresado en la fugaz intensidad de los fuegos artificiales de esta noche "más que (el preludio de) una simple festividad religiosa popular, (…) sino también un magnífico motivo para que los paraguayos podamos pensar y trabajar por la aspiración del bienestar de nuestra gente."