Se convirtió en artista antes de decidir serlo. Y es que, tras haber postulado a su primer concurso, ya se alzó con el primer lugar en la categoría de escultura. Desde entonces, dedicarse al arte es algo que no puede evitar, y al frente de la Fundación Migliorisi hace diez años, está abocada a la promoción del arte y el diseño.
Por: Jazmín Gómez Fleitas
Fotografía: Manuel Meza
Producción: Juan Ángel Monzón
Desde que Claudia empezó a crear, le acompañaron ciertas ideas que se repiten, van y vienen, o pueden cambiar de forma, pero que siempre permanecen en su discurso. Si bien la mujer termina destacándose como centro dentro de lo que es el cuerpo de su obra, hay como pestañeos o miradas sobre diversas cuestiones que hacen a la problemática de género. El trabajo de la mujer, su imagen en la sociedad, la violencia contra ella; pero no solamente un tipo de violencia, sino los diversos tipos a los que es sometida. Además de cuestiones que hacen a la movilidad de las personas, a la migración, y transversalmente, temas como la memoria y la alteridad.
"Pasa lo siguiente: las historias de las mujeres, las historias de los migrantes, las historias de los seres humanos, uno puede pensar que son tus historias, de tu familia; pero vas creciendo, madurando, viviendo la vida, y encontrás que es la historia de la humanidad. Lo que le pudo pasar a tu familia, le pasó y le va pasar a millones de familias en diferentes lugares del mundo", reflexiona la artista.
Claudia explica que, aunque de repente en sus obras haga mucho énfasis en cuestiones locales como la migración de mujeres paraguayas para la trata de personas en la Argentina, cree que los seres humanos tejen una historia. "Por eso me interesa mucho que mi obra de arte, aunque te esté contando algo muy complejo, sea visualmente impactante y mantenga cierto lenguaje vinculado a una historia del arte, a una estética". Y esto podemos apreciarlo en sus obras más adelante.
Además, se define como una artista política porque cree que todo lo que hacen los artistas refleja una postura propia ante la sociedad, la perspectiva y opinión al mundo: "Todo es arte político. Tanto si trabajás sobre la dictadura, pintás paisajes o sacás fotos de tus hijos. Decidimos qué mirar y qué devolver, y al optar, estamos tomando una posición".
Su amor al arte
El arte para ella se trata de lograr captar la mirada de la gente sobre ciertos puntos que le parecen que se necesitan ser pensados colectivamente en la sociedad. Y su relación con el arte empezó desde chiquitita. Ella leía mucho y su familia del lado paterno, siempre estuvo muy vinculada con cuestiones que hacen a la literatura como consumidores. El abuelo la hacía leer poesía latinoamericana o aprenderse las letras del tango porque era un buen bailarín; mientras, su papá la llevaba a las exposiciones desde muy chica. "Un libro que una vez me regaló mi papá, me marcó la infancia. Era un libro de cuentos, que había usado ilustraciones del artista Pieter Brueghel. El libro se llamaba El plato de polenta, y la imagen principal era un recorte de un nenito que estaba comiendo un plato de polenta, ya que las obras de Pieter tenían varias escenas en una sola imagen. Ese libro fue fundamental para mí".
Su trabajo en la Fundación Migliorisi le apasiona. Comenta que a veces trata de tomarse un año sabático; pero no aguanta y vuelve en seguida. "La gestión del arte es algo que siempre está presente en mi vida, incluso gestionar exposiciones de otros artistas, invitar a gente de afuera. También, hace un tiempo, llevaba un pequeño taller de tutoría para artistas más jóvenes, que voy a empezar a darlo nuevamente en la Fundación Migliorisi. Me encanta enseñar y me encanta, todo lo que es la gestión de las artes visuales".
Y la Fundación Migliorisi es el lugar perfecto para ella: un museo que alberga diversas conexiones con el arte y el diseño. Que van desde una colección enorme de joyería colonial (filigrana, oro y plata del siglo XIX y XX) a otra de pósters chinos de la época de Mao. "Tiene cosas superdiversas y es un espacio que me encanta porque podemos hacer cosas innovadoras con Ricardo Migliorisi. Trabajamos mucho el arte contemporáneo; pero también el audiovisual, el cine, la moda y el diseño".
Como creadora, actualmente se encuentra continuando una serie que empezó el año pasado, en donde interviene reproducciones de grabados antiguos que reflejan la opulencia de la vida aristocrática europea del siglo XIX con dibujos a carbonilla. También se encuentra preparando una exposición para la Galería María Casado en Buenos Aires, con una nueva serie de grabados que irá acompañada de video y dibujos.
En el primer grupo, trabaja superponiendo los dibujos que hablan de lo que podía haber sostenido la mencionada opulencia, que era invisible al estar del otro lado del mundo; o sea, las colonias. En el segundo trabajo, sigue dándole vueltas a las ideas de horizonte, que ya venía elaborando desde hace unos años. Además de encontrarse ultimando una intervención a la sala Salazarcillo del Centro Cultural de España Juan de Salazar, que se inaugura este mes.
Una mirada feminista
Ya que sus trabajos abordan muchos temas relacionados a la mujer, nos preguntamos ¿cómo llegó a ella?. "Si bien no llegué a una noción clara del mismo hasta que empecé la facultad, siempre tuve presente el tema de la igualdad porque fue así como me criaron. Mi mamá trabajó toda la vida, siempre fue una mujer independiente con actividades que no involucraban a mi papá, sino que las hacía ella porque le gustaban y papá nunca tuvo problemas con eso. Ambos aportaban a la economía familiar y tomaban decisiones. Ninguno de los dos se supeditaba al otro", recuerda.
Una vez que empezó la facultad, también comenzaron sus viajes a Nueva York, donde vivía su madre (ya separada de su padre). "Allí conocí el trabajo de artistas como Cindy Sherman, Shirin Neshat, Mona Hatoum y empecé a trabajar como asistente de la fotógrafa y antropóloga mexicana Luz María Gordillo. Ella me guió en mis primeras lecturas sobre género y cuestiones sobre migración y movilidad", comenta.
En este sentido, también hay un tema que le preocupa mucho: el derecho de las personas que trabajan en el servicio doméstico, el cual también suele tocar en sus obras. "Esas personas tienen tan pocos derechos a los ojos de quienes las contratan. La gente no se da cuenta que probablemente esas personas pasen más horas al día con sus hijos, que dejan a sus propios hijos para estar con los tuyos y que vos estás pudiendo progresar en la vida, tener cada vez mejores perspectivas de ingresos, porque alguien te está ayudando con eso. Creo que es un tema supersilenciado por nuestra sociedad, porque es un motor fundamental. Por ejemplo, la mayoría de los colegios terminan al mediodía. ¿Cómo criás a un hijo y tenés una vida laboral plena? Es un tema que, como feminista, siempre está en mi cabeza porque sería muy hipócrita de mi parte no pensar en esas cosas. Creo que es un tema al que hay que darle seguimiento".