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Durante más de una década, los inversionistas han estado esperando que madure la industria del esquisto en Estados Unidos. Puesto que ya están cerca los últimos informes trimestrales, querían saber si las empresas podían llegar a producir más petróleo y contener el gasto. Para algunos grandes productores, la respuesta resultó ser negativa.

No es la primera vez que eso sucede, pero esta vez parece que muchos accionistas se han cansado de la espera.

El precio de la acción de Concho Resources, una empresa con operaciones de perforación en la Cuenca Pérmica de Texas, cayó más del 20% de la noche a la mañana, pese a que la empresa aseguró que habrá “una inflexión de flujo de efectivo disponible en el 2020”. La declaración de Whiting Petroleum, la cual hace extracciones principalmente en Montana y Dakota del Norte, de que no alcanzaría sus metas de producción ahuyentó a más de una tercera parte de su capitalización del mercado en un lapso de 24 horas.

Otras empresas de esquisto, que incluyen a EOG, Diamondback y Parsley, presentaron pruebas de que podrían aumentar su producción de manera eficiente. Aun así, un índice de empresas de explotación y producción cayó 12% durante la semana del 7 de agosto, por lo que tuvo un peor desempeño que el mercado estadounidense en general.

Debido a que la fracturación agota rápidamente los pozos, las empresas productoras deben gastar más para mantener la producción año con año. En el transcurso del año pasado, los productores dieron señales de poder vivir en función de sus posibilidades. El 6 de agosto, Diamondback informó que sus costos de perforación habían seguido disminuyendo.

La consolidación podría ser una forma de impulsar la eficiencia. Con base, parcialmente, en esa lógica, se esperaba que los accionistas de Anadarko, la cual tiene grandes terrenos en la Cuenca Pérmica, aprobaran su adquisición de 38.000 millones de dólares por parte de Occidental Petroleum el 8 de agosto.

No obstante, algunos intentos de impulsar la eficiencia pueden ser contraproducentes. Por ejemplo, si los pozos se perforan demasiado cerca unos de los otros, cada uno producirá menos petróleo. El precio del gas natural, mismo que anteriormente impulsó las utilidades de las empresas, cayó brevemente a menos de cero esta primavera, cuando las empresas se vieron obligadas a pagarles a los clientes para deshacerse de él debido a una oferta excesiva.

Los precios de las acciones de la industria del esquisto solían seguir la trayectoria de los del petróleo –mismos que han bajado 18% desde abril–, pero, al parecer, ahora están libres.

“Los inversionistas han decidido que es demasiado volátil”, señaló Bob Brackett de la empresa de investigación Bernstein.

Como resultado, están desviando el capital a otra parte. La emisión de bonos de Occidental por 13.000 millones de dólares que superaron masivamente la demanda el 6 de agosto demuestra la ambición de los inversionistas de renta fija por obtener rendimientos y no tanto por el esquisto.

Los gigantes de la energía tienen los estados financieros para comprar a los buscadores de petróleo, pero muchos, como Exxon Mobil, tienen terrenos suficientes en la Cuenca Pérmica para mantenerlos trabajando. No tienen prisa y, como los demás, son cautelosos de pagar en exceso, lo cual es bastante sensato en vista de que el valor de las empresas de esquisto sigue a la baja.

El mercado ha castigado a los compradores recientes, incluyendo a Concho Resources, la cual compró RSP Permian el año pasado. Carl Icahn, un inversionista activista, ha llamado la compra de Anadarko “una farsa” y está intentando despedir a cuatro de los miembros del consejo directivo de Occidental. En el 2018, corrieron rumores de que Royal Dutch Shell compraría una empresa de esquisto llamada Endeavor. Hasta la fecha, no se ha hecho ningún anuncio.