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Villavicencio, Colombia.

Los deslaves aíslan los valles productores del resto del país. Villavicencio, una ciudad descuidada de medio millón de habitantes, se considera la puerta de entrada a Los Llanos, los valles del este de Colombia. Ahora y durante los siguientes meses, pocas personas cruzarán por ahí. Los deslaves ocurridos desde mayo han bloqueado la carretera principal, la Vía al Llano, que conecta a la ciudad con Bogotá, la capital de Colombia, a 86 kilómetros de distancia. Hay más rocas y lodo que amenazan a los trabajadores que intentan desbloquear el camino, a lo largo del cual se transportan dos terceras partes de los productos nacionales. El gobierno de Colombia afirma que esta labor podría tardar hasta tres meses.

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Esto ha separado del resto del país a una región de 1,7 millones de habitantes que produce gran parte del petróleo y los alimentos de Colombia. Los habitantes de Villavicencio y los valles circundantes comienzan a sentir las consecuencias. Las papas, el ajo y los huevos han comenzado a escasear en los supermercados. Los compradores hurgan en los contenedores de productos agrícolas en busca de unos cuantos tomates y zanahorias que no se hayan podrido. Más del 90% de las reservaciones en hoteles de la región de los llanos, que apenas había cobrado popularidad entre los turistas, han sido canceladas. En una noche reciente, Bistronomy, el restaurante más sofisticado de Villavicencio, agotó sus reservas de Club Colombia, su cerveza más popular. Los políticos y terratenientes que cenaban ahí tuvieron que conformarse con la Andina, una cerveza nueva.

VENTA CON PÉRDIDAS

Los productos pueden transportarse a través de dos rutas de peaje más pequeñas, pero no están completamente pavimentadas. Algunos agricultores han vendido sus productos con pérdidas para cubrir el costo del envío a Bogotá, que se ha elevado un 40%.

Los agricultores de arroz temen perder su cosecha en julio, cuando se recolecta aproximadamente una sexta parte de la producción. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Villavicencio, el camino bloqueado le está costando a la región más de 15 millones de dólares diarios. Los gobernadores estatales están solicitando al gobierno federal que declare un estado de emergencia económica y suspenda los impuestos sobre la renta y al valor agregado. Los precios también podrían elevarse en Bogotá.

Colombia es una pesadilla para los constructores de caminos. Los Andes se dividen en tres cordilleras en la frontera sur. Las montañas pueden elevarse hasta los 4.000 metros sobre el nivel del mar en menos de 100 kilómetros. Colombia recibe más lluvia que cualquier otro país del mundo, lo que dificulta el mantenimiento. Actualmente, doce carreteras principales están bloqueadas por los deslaves. En una clasificación de 137 redes de carreteras nacionales hecha por el Foro Económico Mundial, la de Colombia aparece en el número 110.

CONCESIONES

Debido a que tienen recursos limitados, el gobierno ha otorgado concesiones a empresas privadas para construir caminos. Vía al Llano, uno de los primeros proyectos en construirse mediante una concesión, ha sido muy propensa a los accidentes. Hace poco se abrió un cráter en Guayabetal, cerca del sitio donde ocurrió el alud más importante. De acuerdo con los términos del contrato, el gobierno es responsable de llevar a cabo los trabajos necesarios para evitar los deslaves y no al concesionario. Ahora deberá hacerlo y le saldrá caro.

Para solucionar el aislamiento de Los Llanos por el momento, Satena, una aerolínea propiedad del Estado, e EasyFly han anunciado más vuelos entre Bogotá y Villavicencio. El gobierno ha suspendido las cuotas a pasajeros en los vuelos entre las ciudades. Los peajes de las dos rutas alternas serán reducidos a la mitad, pero lo que más necesitan los valles es un camino que pueda lidiar con la topografía traicionera y empapada por la lluvia de Colombia. Y eso aplica para gran parte del resto del país.

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