Por suerte, el presidente Donald Trump habrá dejado su puesto para el 2026.
La construcción de un muro, las guerras de aranceles y los insultos en Twitter han establecido el tono de la relación de Estados Unidos con México y Canadá en estos días. Sin embargo, como una familia escandalosa en un estudio fotográfico, los tres países montaron un espectáculo de afecto tan convincente que lograron que les otorgaran el derecho de coorganizar uno de los eventos deportivos más grandes del mundo.
El 13 de junio, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), el organismo regulador del fútbol en todo el mundo, votó para darle la Copa Mundial del 2026 a los tres antiguos amigos. Su oferta, llamada “Unidos”, venció a la de Marruecos. “El hermoso juego trasciende fronteras y culturas”, dijo un extasiado Carlos Cordeiro, presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos.
VOTOS TRANSPARENTES
Bajo el nuevo sistema transparente de votación de la FIFA, las asociaciones del fútbol de más de 200 países emitieron sus votos, en vez de que lo hiciera un comité de pesos pesados de la FIFA. Respaldaron la propuesta norteamericana en detrimento de la marroquí por un margen de dos a uno. La infraestructura de Unidos está en su mayor parte construida. Le prometió a la FIFA 11.000 millones de dólares en ganancias, el doble de lo que ofreció su rival.
La principal desventaja de Unidos era el presidente divisivo de Estados Unidos, Donald Trump. Los funcionarios de Unidos discretamente señalaron que dejará el puesto a más tardar en el 2025. Su presentación de cierre incluyó un discurso de un adolescente refugiado proveniente de Liberia, quien ahora juega fútbol en Canadá. “La gente de Norteamérica siempre me ha dado la bienvenida. Si les dan esta oportunidad, sé que también ustedes serán bienvenidos”, dijo.
Trump cabildeó mucho para obtener el Mundial, con promesas y amenazas. Le envió a la FIFA tres cartas en las que juró que Estados Unidos dejaría que entraran en su país fanáticos de todos lados, e incluso ofreció suspender la prohibición de viaje impuesta a siete países de mayoría musulmana.
A eso, agregó una amenaza indirecta. “Sería una vergüenza que los países que siempre apoyamos fueran a cabildear en contra de la propuesta estadounidense”, tuiteó en abril. La FIFA respondió recordándoles a todas las partes su código de conducta.
DE PREFERENCIA DEPORTES NACIONALES
Los simpatizantes del presidente estadounidense Donald Trump generalmente prefieren los deportes nacionales en vez del fútbol. Ann Coulter, una comentarista de derecha, una vez dijo que “el fútbol es como el sistema métrico, adorado también por los liberales porque es europeo”.
Estados Unidos y Canadá no pudieron calificar para el Copa del Mundo que se disputa en Rusia este año, que comenzó el 14 de junio. No obstante, tanto nacionalistas como globalistas seguramente estarán vitoreando en el 2026.
El aniversario número 250 de Estados Unidos se celebrará durante ese Mundial. Quizá la final de ese Mundial se juegue el 4 de julio, día de la independencia estadounidense.

