Suena como una escena de "The Big Short" (2015), una película sobre la especulación financiera. Aviones ligeros acercan a fotógrafos a las instalaciones de almacenamiento petrolero de Estados Unidos, quienes usan imágenes infrarrojas y fotografías para medir el aumento y descenso de los niveles de crudo en 2.100 tanques de almacenamiento, en un intento por determinar si los futuros del petróleo están sobrevaluados o no.

De hecho, es menos malicioso que eso. Los recolectores de información de inteligencia trabajan para una compañía, Genscape, que vende los datos a operadores de mercados en todas partes, dándoles un adelanto de días antes de que los sondeos de almacenamiento sean publicados por el gobierno.

Estos datos son particularmente útiles en una época en que los niveles casi récord de los inventarios petroleros en Estados Unidos están pesando en los precios del petróleo y frustrando los intentos de la OPEP, el cártel de los productores, por apuntalar al mercado. El alto nivel de los inventarios es vital para comprender por qué los precios del crudo repentinamente se desplomaron este mes, según la Agencia Internacional de Energía, un pronosticador. El crudo de referencia West Texas Intermediate está de nuevo por debajo de los 50 dólares por barril, su nivel antes del acuerdo de noviembre de la OPEP para reducir la producción.

Tres razones explican por qué los tanques están tan llenos.

Primero, el acuerdo de la OPEP con los no miembros del cártel como Rusia para reducir la producción a partir del 1º d enero desencadenó un frenesí de compras de fondos de cobertura, lo que elevó los precios del petróleo. Los productores de esquisto estadounidense se apresuraron a aprovechar los precios más altos bombeando más petróleo. El número de pozos petroleros estadounidenses ha aumentado de 386 hace un año a 617, los cuales producen 400.000 barriles diarios más que los niveles bajos de septiembre. Gran parte de eso ha ido a parar a las terminales de almacenamiento como la de Cushing, Oklahoma.

Segundo, a la OPEP le salió el tiro por la culata. En los meses previos a que empezara a reducir la producción, elevó significativamente la producción y las exportaciones. Después de semanas de viajes trasatlánticos, este petróleo está apareciendo en importaciones estadounidenses más altas, y es puesto en almacenamiento cuando las refinerías estaban inactivas para recibir mantenimiento.

El tercer factor es la forma de la curva de los precios de futuros, la cual está estrechamente relacionada con el nivel de los inventarios. Cuando la OPEP orquestó la reducción de enero, esperaba reequilibrar la oferta y la demanda para mediados de año, y luego empujar al mercado de futuros al "backwardation", lo que significa que los precios a largo plazo tendrían un descuento con respecto a los precios a corto plazo. El backwardation refleja la disposición del mercado a comprar petróleo y usarlo, en vez de almacenarlo.

La estrategia funcionó por un tiempo. Desde la liberación de los datos del inventario estadounidense a la baja el 8 de marzo, sin embargo, el mercado ha regresado al "contango", el nombre para el descuento al cual los precios a corto plazo se negocian en comparación con los de más largo plazo. El contango hace que valga más la pena comprar petróleo y almacenarlo. Hillary Stevenson de Genscape señaló que los costos de almacenamiento en tanques en Cushing son de unos 41 centavos de dólar por barril de petróleo al mes, comparado con un contango a un mes de unos 65 centavos.

El contango puede ser una profecía cumplida, porque entre más petróleo se almacena, más bajo caen los precios a corto plazo. El desafío de la OPEP, por lo tanto, es tratar de romper el ciclo, posiblemente prometiendo extender sus recortes de producción más allá de junio.

En ese caso, sin embargo, los perforadores de esquisto probablemente añadirán aún más pozos nuevos. Así que el carrusel continuará girando.

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