La posibilidad de dejar atrás una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo comienza a tomar una nueva dimensión gracias a la ciencia. Un estudio internacional demostró que combinar una alimentación estrictamente controlada con un programa organizado de actividad física puede llevar a la remisión de la diabetes tipo 2 en más de la mitad de los pacientes con diagnóstico temprano, en apenas seis meses. El hallazgo renueva las esperanzas de quienes conviven con esta enfermedad metabólica y abre nuevas perspectivas para su tratamiento.
La investigación, publicada en la revista científica The Lancet, de la que se hizo eco el portal RT, fue desarrollada por especialistas de Canadá y Reino Unido. Los resultados muestran que una estrategia que integra cambios alimentarios y ejercicio físico supervisado podría ofrecer beneficios importantes, no solo para controlar los niveles de azúcar en sangre, sino también para mejorar la salud general de los pacientes.
El ensayo incluyó a 96 adultos de entre 18 y 45 años con diabetes tipo 2 y obesidad, que no utilizaban insulina como tratamiento. La edad promedio de los participantes era de 38 años. Para evaluar los resultados, los investigadores los distribuyeron aleatoriamente en dos grupos: uno continuó con la atención médica habitual, mientras que el otro siguió un programa intensivo de alimentación y actividad física.
Más de la mitad logró la remisión
Durante las primeras 12 semanas, los participantes del programa especial consumieron entre 800 y 900 calorías diarias, bajo supervisión médica. Al mismo tiempo, realizaron dos sesiones semanales supervisadas de ejercicios aeróbicos y de fuerza, además de una tercera sesión por cuenta propia.
En la segunda mitad del estudio, correspondiente a otras 12 semanas, pasaron a una dieta destinada a mantener el peso alcanzado y continuaron con la actividad física de manera independiente.
Al finalizar las 24 semanas, 27 de los 50 participantes sometidos a esta intervención, equivalentes al 54 %, lograron la remisión de la diabetes. En el grupo que recibió la atención habitual, el resultado se registró en apenas dos de los 46 pacientes, cerca del 4 %.
Para determinar si la enfermedad había entrado en remisión, los investigadores utilizaron como criterio un nivel de hemoglobina glucosilada inferior al 6,5 %, mantenido sin medicamentos para reducir la glucosa durante al menos 12 semanas. Este indicador permite evaluar el promedio de azúcar en sangre durante los meses anteriores.
Aunque la remisión no significa necesariamente que la diabetes haya desaparecido para siempre, sí representa un avance relevante: permite alcanzar niveles de glucosa por debajo del umbral diagnóstico sin recurrir a medicamentos durante el período establecido.
Beneficios al corazón y músculos
Los participantes que siguieron el programa también registraron una reducción considerable de la grasa corporal, sin perder de manera significativa la masa muscular ni la fuerza.
Este aspecto es importante porque los músculos cumplen una función esencial en el aprovechamiento de la glucosa y en la respuesta del organismo a la insulina. Preservarlos mientras se reduce la grasa corporal puede contribuir a mejorar la salud metabólica.
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Los científicos también identificaron avances en distintos indicadores cardiovasculares. Entre ellos se encuentran una mayor capacidad respiratoria, la disminución de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca en reposo, además de cambios favorables en la estructura del corazón.
A estos resultados se sumaron una reducción del malestar relacionado con la enfermedad y una mejor calidad de vida, según lo informado por los propios participantes.
Los autores del trabajo, encabezados por Kaberi Dasgupta, de la Universidad McGill, y Tom Yates, de la Universidad de Leicester, destacaron que los hallazgos respaldan la viabilidad de combinar una dieta baja en calorías con ejercicios aeróbicos y de resistencia estructurados para tratar la diabetes tipo 2 de aparición temprana.
Esperanza que necesita más estudios
Pese a los resultados alentadores, los investigadores pidieron cautela. El ensayo tuvo una duración de apenas seis meses, por lo que aún no se sabe cuánto tiempo pueden mantenerse los beneficios ni cuántos pacientes podrían conservar la remisión a largo plazo.
Tampoco se pudo establecer con precisión qué proporción de los resultados corresponde a la restricción calórica y cuál al ejercicio físico. Por ello, serán necesarios estudios más amplios y prolongados para determinar la eficacia sostenida de esta estrategia y las condiciones en las que podría aplicarse a otros grupos de pacientes.
Otro punto fundamental es que una dieta de entre 800 y 900 calorías diarias representa una restricción importante y no debe realizarse sin acompañamiento profesional.

