Una serpiente tan pequeña que podría confundirse con un gusano fue vista en Barbados tras casi dos décadas sin saber nada de ella. Un equipo del ministerio de Medio Ambiente y de un grupo de conservación vio la serpiente hilo de Barbados (Tetracheilostoma carlae) escondida bajo una roca.
Estas culebras “son ciegas” y se han visto muy pocas desde 1889, declaró Connor Blades, funcionario de un proyecto del Ministerio de Medio Ambiente de Barbados que colaboró en el hallazgo. Con una longitud de tan solo ocho a diez centímetros cuando está completamente estirada, es la especie de serpiente más pequeña del mundo.
Se distingue por sus rayas anaranjadas a lo largo del lomo, ojos a los lados de la cabeza y una pequeña escama en el hocico. “Cuando estás tan acostumbrado a buscar cosas y no las ves, te sorprendes al encontrarlas”, dijo Justin Springer, quien hizo el descubrimiento junto con Blades.
“No te lo puedes creer. Así me sentí. No hay que hacerse muchas ilusiones”, añadió. El descubrimiento llegó después de más de un año de búsqueda cuando removían rocas atrapadas bajo las raíces de un árbol. La diminuta serpiente, hallada junto a una lombriz de tierra, fue llevada a la Universidad de las Indias Occidentales para examinarla minuciosamente con un microscopio.
Se parece mucho a la serpiente ciega braminus, una especie invasora, por lo que el hallazgo tuvo que ser validado antes de ser devuelta al bosque. Solo el 2 % del bosque primario de la isla caribeña permanece intacto, y el resto ha sido talado para la agricultura desde el comienzo de la era colonial hace 400 años.
La serpiente hilo de Barbados es vulnerable. Se reproduce sexualmente y las hembras ponen un solo huevo. Las serpientes ciegas braminus hembra, en cambio, pueden producir huevos fértiles sin aparearse. “El redescubrimiento de la culebra hilo es también un llamado a todos los barbadenses: los bosques de Barbados son muy especiales y necesitan protección”, señaló Springer.
El primer puesto fue para el Equipo E por el proyecto Ykua-Gas desarrollado por Jemima Chávez (INAES), Melissa Benítez (FCA-UNA), Zadkiel Aguilera (FCA-UNA) y José Peralta (FACEN-UNA)
El Departamento de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción (FACEN – UNA) y la Asociación Paraguaya de Estudiantes de Biotecnología (APEBT) organizaron la I BIOHACKATON PARAGUAY – DESAFÍO 2026, una competencia nacional universitaria de innovación abierta que reunió a estudiantes de distintas disciplinas para diseñar soluciones sostenibles a desafíos reales de una comunidad educativa rural de San Pedro.
Agrupados en equipos multidisciplinarios conformados por sorteo y trabajando bajo una modalidad 100 % virtual, los jóvenes asumieron el desafío de diseñar soluciones integrales para transformar residuos orgánicos y aguas residuales en alternativas de desarrollo para el Centro Educativo Integral Ko’ê Pyahu, ubicada en la colonia San Miguel del distrito de Unión (San Pedro).
CAPACITACIONES
Durante todo el proceso, los universitarios recibieron capacitaciones especializadas en componentes técnico-científicos, de gestión, comunicación y desarrollo social para fortalecer sus propuestas.
La actividad se llevó a cabo en el marco del proyecto de investigación “La Biotecnología va al cole: Ciencia y Tecnología para el interior del país” financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a través del Programa Prociencia con apoyo del FEEI.
La iniciativa sumó el apoyo estratégico de la MSc. Lizza Román (creadora del Premio ICIS), la Asociación de Biotecnólogos del Paraguay (ABTPY), el Grupo Fungi Paraguay y la Incubadora de Empresas de la Universidad Nacional de Asunción (INCUNA), consolidando un esfuerzo interinstitucional en favor de la divulgación científica y el desarrollo rural del Paraguay.
LOS TRES MEJORES PROYECTOS
Tras una rigurosa evaluación de los proyectos, el jurado determinó las propuestas ganadoras que abordaron las problemáticas de San Pedro desde diversos enfoques científicos. El primer puesto fue para el Equipo E (Proyecto Ykua-Gas), los integrantes fueron Jemima Chávez (INAES), Melissa Benítez (FCA-UNA), Zadkiel Aguilera (FCA-UNA) y José Peralta (FACEN-UNA). Además, el equipo se adjudicó también el Premio ICIS – Innovación Científica con Impacto Social, al obtener la calificación más alta en el componente de Desarrollo Social.
El equipo G, integrado por Gorman David González (INAES), María Adali Cabrera (UNVES) y Camila Carrera (USCA), ocupó el tercer lugar del certamen
El proyecto consistió en el diseño de un biodigestor anaerobio de flujo continuo tipo tubular respaldado por simulación matemática (modelo ADM1) para procesar estiércol porcino, bovino y restos de cocina, sumado a un sistema de desulfurización con viruta de hierro para purificar el biogás.
El segundo puesto fue para el Equipo A conformado por Patricia Risso (FENOB-UNA), Lisandry Benítez (FENOB-UNA), Liliana López (USCA), Ana Paula Valdez (FACEN-UNA) y Máximo Casalla (UPTP).
El segundo lugar fue para el Equipo A conformado por Patricia Risso (FENOB-UNA), Lisandry Benítez (FENOB-UNA), Liliana López (USCA), Ana Paula Valdez (FACEN-UNA) y Maximo Casalla (UPTP)
En esta iniciativa plantearon un biodigestor semi-enterrado con microclima solar pasivo (estructura tipo invernadero) y mantas térmicas confeccionadas con sacos de ración reciclados para resistir las variaciones térmicas del norte del país.
Incorporaron pretratamiento con Microorganismos de Montaña (MM) y monitoreo casero de pH con extracto de repollo morado.
Integraron innovación tecnológica al diseñar un humedal de flujo vertical equipado con una Celda de Combustible Microbiana (Humedal-MFC), donde bacterias electrogénicas generan micro-electricidad a partir de la descontaminación del agua para alimentar microsensores analógicos.
Finalmente, el tercer lugar fue para el equipo G integrado por Gorman David González (INAES), María Adali Cabrera (UNVES) y Camila Carrera (USCA).
En la solución propuesta presentaron la construcción de un biodigestor tipo taiwanés en zanja de 16 metros con geomembrana de PEAD, capaz de abastecer de 6 a 7 horas diarias de cocción mediante una cocina industrial construida con ladrillos refractarios y quemadores adaptados. Así también desarrollaron un humedal de flujo subsuperficial horizontal con trampa de grasas que conduce el agua depurada hacia un módulo de cultivo hidropónico de lechugas (sistema NFT) en caños PVC, destinado al consumo del internado e ingresos para la institución.
El espacio permitió compartir avances alcanzados en la formación doctoral y discutir estrategias técnicas y metodológicas aplicables al sector productivo e industrial. Foto: Gentileza
La seguridad alimentaria no depende únicamente de tecnología avanzada o protocolos formales, también del factor humano en cada etapa del proceso productivo.
Esta premisa, que integra enfoques de la ingeniería industrial, la psicología del trabajo y la sociología organizacional, fue el eje de la presentación de la Mag. Ing. Ana Pamela Arévalos en la European Safety and Reliability Conference (ESREL 2026), realizada durante el mes de junio en el Forum Braga, en Portugal, donde expuso sobre el impacto de las decisiones, hábitos y condiciones laborales en la inocuidad de los alimentos.
Arévalos, docente e investigadora de la carrera de Ingeniería Industrial y doctoranda del Programa de Doctorado en Ciencias de la Ingeniería de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA), expuso los avances de su trabajo centrado en la confiabilidad humana dentro de los sistemas de gestión de inocuidad alimentaria.
El estudio, titulado “Confiabilidad humana en la seguridad alimentaria: una revisión sistemática de intervenciones KAP”, aborda la importancia del factor humano a través de una revisión sistemática de intervenciones basadas en el modelo KAP (Conocimientos, Actitudes y Prácticas).
El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología cerró la tercera edición de las vacaciones científicas de invierno, con más de mil niños, niñas y jóvenes participantes en actividades lúdicas y creativas que abarcaron astronomía, deporte, ciencias, diseño textil y otros.
Mediante la sinergia con instituciones aliadas, el Conacyt apunta a estimular en los estudiantes el interés por la ciencia y la tecnología, promoviendo espacios de encuentro y aprendizaje, contribuyendo al fortalecimiento de una educación científica innovadora y de calidad en el Paraguay.
ACTIVIDADES
El Museo de Ciencias (MuCi) desarrolló la Semana Científica MuCi: Universo, la experiencia del planetario digital, a través de San Cosmos, un espacio inmersivo que te hace viajar por la galaxia.
La Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA - UNA) llevó a cabo el Laboratorio Steam de Diseño y Estampación Textil. Este espacio incluyó la lectura guiada del cuento “Mis amigos los cactus del Chaco” por parte de la investigadora y escritora Ana Pin, y la fusión de arte y tecnología mediante el uso de prensas térmicas para transferir los diseños creados por los participantes a mochilas y marionetas tipo manopla.
La Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCQ-UNA) organizó la propuesta Pequeños Científicos. La experiencia educativa estuvo orientada a acercar la ciencia, la tecnología, la salud y la innovación a 200 niños y niñas, mediante actividades experimentales seguras, participativas y adaptadas a cada edad.
Las vacaciones científicas cerraron con una actividad impulsada en conjunto con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, en la Casa de la Integración de CAF, en donde asistieron 50 participantes.
La jornada incluyó un recorrido guiado por la muestra artística y tecnológica “Centro, cabeza, gol: la fiesta paraguaya del fútbol”, y la experiencia inmersiva de realidad virtual basada en Colosos de la Tierra, enfocada en los bosques paraguayos y la preservación del medioambiente.
El Conacyt, la Embajada de la República de Francia, la Alianza Francesa y el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) invitan a estudiantes y docentes del nivel medio a participar de la 24.ª edición del Premio Nacional Juvenil de Ciencias Pierre et Marie Curie, una iniciativa que busca fomentar el interés por la investigación científica y tecnológica entre los jóvenes paraguayos.
La convocatoria está dirigida a estudiantes de bachillerato de instituciones educativas de todo el país, quienes podrán presentar proyectos en las categorías Ciencias y Tecnología, en equipos de hasta dos integrantes.
Las postulaciones estarán habilitadas a partir del lunes 27 de julio hasta el 15 de setiembre de 2026, a las 15:00, a través del Sistema de Postulación a Instrumentos (SPI).
Los proyectos seleccionados competirán como finalistas en una feria prevista para octubre, en Asunción. Un jurado integrado por investigadores categorizados del Conacyt y docentes destacados evaluará las propuestas considerando aspectos como la presentación general, actualidad, creatividad y originalidad, metodología aplicada, claridad de las exposiciones y dominio del tema