La NASA publicó el jueves por la noche una imagen de un nuevo cráter en la Luna, probablemente formado por el impacto de la sonda rusa Luna-25, que se estrelló contra la superficie del satélite terrestre unas dos semanas atrás. La fotografía fue tomada por la sonda LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter), que orbita la Luna desde 2009.
Los equipos de la agencia espacial estadounidense compararon imágenes tomadas antes y después del momento del impacto y observaron “un nuevo pequeño cráter” de “unos 10 metros de diámetro” y ubicado “a unos 400 km del lugar de aterrizaje previsto para Luna-25″.
Lea más: Economía brasileña sigue creciendo y sorprende
La NASA dijo que había enviado órdenes a la sonda LRO para que fuera a observar la zona comunicada por la agencia espacial rusa Roscosmos como el lugar estimado del accidente. Dado que el cráter está “cerca del punto de impacto estimado de Luna-25″, los equipos de la NASA “concluyen que probablemente sea el resultado de esta misión y no de un proyectil natural”.
Casi cincuenta años después de la última misión lunar exitosa de Moscú, la sonda Luna-25, de casi 800 kilogramos, se estrelló contra la superficie lunar el 19 de agosto tras un incidente durante una maniobra previa al alunizaje. Sólo unos días después, India se convirtió en la primera nación en posar una nave espacial cerca del polo sur de la Luna, una zona inexplorada que ahora es el foco de toda la atención, ya que alberga agua en forma de hielo.
Fuente: AFP.
Lea también: Mejora el aire de Santiago de Chile
Dejanos tu comentario
La mujer que transforma el agro desde el conocimiento y el liderazgo
Carla Dutra de Aquino llega a Paraguay para compartir una trayectoria construida entre la ciencia y el agro, y para impulsar una idea poderosa: cuando las mujeres conectan sus conocimientos, experiencias y sueños, pueden transformar el sector y abrir camino a nuevas generaciones.
Carla Dutra de Aquino creció en una estancia ganadera de Mato Grosso, Brasil, y desde ese contacto temprano con el campo construyó una trayectoria que la llevó de la biología y la investigación a ocupar espacios de liderazgo en el mundo agropecuario.
Bióloga, doctora en Agronomía y con formación en Estados Unidos, trabajó en compañías como Monsanto Brasil y Bayer, siempre vinculada a la ciencia, la innovación y el desarrollo del sector.
Hoy, esa experiencia tiene un nuevo propósito. Al respecto, nuestra protagonista comentó que busca conectar a las mujeres que hacen posible el agro, visibilizar sus historias y abrir caminos para las que vienen detrás.
A Paraguay llegará para participar de Protagonistas del Agro 2026, a realizarse el 16 y 17 de noviembre, en el Centro de Convenciones del Paseo La Galería, pero también para tender puentes.
En la ocasión presentará “Ellas lideran el agro: las protagonistas del agro paraguayo, una publicación que reúne las historias de 12 mujeres del sector y busca convertir sus experiencias en inspiración y referentes para nuevas generaciones.
Su mirada parte de una fuerza colectiva que se refuerza en la frase “Cuando nos unimos, nos unimos muy fuertes”.
El libro tendrá un pre-lanzamiento el 12 de octubre, durante la Expo Amambay, y posteriormente será presentado oficialmente en Asunción, pero su visita no termina en un libro ya que Carla quiere conocer, escuchar y generar nuevas conexiones con mujeres de Paraguay y América Latina. “Voy con el corazón abierto”, afirmó. Y es que para ella, liderar también significa compartir el camino, reconocer a quienes ya lo recorrieron y ayudar a que otras mujeres se animen a dar el siguiente paso.
Dejanos tu comentario
La NASA enciende la alarma por el avance silencioso de El Niño en los océanos
La NASA, una de las principales instituciones científicas del mundo para la observación de la Tierra, advierte que El Niño ya está provocando cambios que, aunque todavía pueden resultar casi imperceptibles para la población, tienen el potencial de desencadenar consecuencias graves sobre los ecosistemas marinos y las actividades económicas vinculadas al océano.
Sus mediciones muestran que el calentamiento de las aguas del Pacífico está reduciendo el afloramiento de aguas profundas cargadas de nutrientes, un proceso indispensable para sostener la vida marina.
El primer eslabón que comienza a resentirse es el fitoplancton, diminutos organismos que constituyen la base de buena parte de la cadena alimentaria oceánica. Cuando las aguas cálidas impiden que los nutrientes lleguen a la superficie, disminuye su presencia y también la concentración de clorofila, un indicador que los satélites pueden detectar mediante los cambios en el color del océano.
Te puede interesar: El Cañonero Paraguay y el Capitán Cabral navegan rumbo al WRC 2026
Efecto en cadena
Y allí comienza el efecto dominó: menos fitoplancton significa menos alimento para el zooplancton y, posteriormente, para peces, aves marinas y mamíferos. La NASA señala que durante episodios intensos de El Niño se han observado reducciones importantes de poblaciones de peces y fuertes impactos sobre especies marinas.
La advertencia adquiere todavía mayor dimensión cuando se traslada al terreno económico. Una reducción de los recursos disponibles puede golpear directamente a las pesquerías, especialmente en regiones donde la actividad depende de especies cuya supervivencia está estrechamente ligada a la productividad del océano.
La propia NASA recuerda que los grandes episodios de El Niño han provocado fuertes alteraciones en las pesquerías y en la disponibilidad de alimento a lo largo de la red trófica marina.
Lo más inquietante es que el fenómeno no necesariamente necesita ser visible desde tierra para estar produciendo efectos. Una modificación microscópica en la cantidad de fitoplancton puede ser el comienzo de una cadena de alteraciones que asciende progresivamente hacia especies de mayor tamaño y, finalmente, alcanza actividades humanas.
Recuperación rápida
Sin embargo, la historia no necesariamente termina en desastre. La evidencia científica también muestra que, cuando El Niño pierde fuerza y regresan las condiciones favorables para el afloramiento, el océano puede experimentar una recuperación rápida del fitoplancton. La transición hacia La Niña puede incluso favorecer grandes incrementos de productividad marina.
El problema es que antes de que llegue esa recuperación, los ecosistemas pueden atravesar un período de fuerte estrés. Y esa es precisamente la señal que las observaciones científicas obligan a mirar con atención: bajo una superficie aparentemente tranquila, el océano puede estar comenzando a quedarse sin uno de sus principales motores de vida.
Dejanos tu comentario
Científica paraguaya destaca las posibilidades alimentarias de los hongos locales
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Usar la biotecnología para que produzcan enzimas, proteínas y transformen residuos agroindustriales en nuevo alimento es la propuesta de la científica paraguaya Brenda Veloso, que asegura que el cultivo de la funga puede ayudar a pequeños productores e incluso hacerse a escala industrial. Aquí un panorama de lo que alientan los estudios de esta investigadora y su equipo de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
“A la gente le reinteresa lo del cultivo de hongos”, asegura Brenda Veloso, investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas, entusiasmada por la buena recepción que tiene en el país el conocimiento de estos habitantes de la humedad. A sus 30 años, la ganadora del Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia Edición 2025, categoría Estímulo, en el área de Ciencias Agrícolas y Veterinarias, se entusiasma con las posibilidades de su materia de estudio.
“Lo que tiene de bueno es que se puede implementar a diferentes escalas, no necesariamente necesitás empezar con una infraestructura industrial, con una bolsita vos ya podés estar experimentando. Necesitás tener tu inóculo, que viene a ser como poner, entre comillas, la semilla del hongo”, cuenta sobre cómo se inicia todo.
Entiende que los laboratorios pueden garantizar una producción sostenible: “Es importante aclarar que, aunque el cultivo puede ser técnicamente accesible y sencillo al inicio, se necesita una capacitación y el acompañamiento de un profesional porque sí hay cuidados muy importantes que tener en cuenta”.
Para Veloso, el premio representó una oportunidad “para visibilizar una línea de investigación que considero estratégica para el país porque somos productores de alimentos y eso conlleva tener cierto volumen de desperdicios agrícolas, que en este caso podemos reutilizar”, explica. “También permite mostrar que en Paraguay se hace ciencia de calidad y que existen mujeres investigadoras trabajando en áreas que pueden contribuir al desarrollo del país”.
Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:
–¿Cuántos hongos catalogados hay en el país y de ellos qué porcentaje pensás que puede tener usos?
–En el libro “Hongos comestibles y medicinales del Paraguay”, tenemos registradas 41 especies que pueden tener usos en la alimentación. Ahora, de esos solamente el 50 % es cultivable. Son 20 especies que tienen un potencial para poder tener una producción continua y no estar extrayendo de nuestros pequeños bosquecitos que ya casi no tenemos ahora. Entonces, ahí está el foco de nuestro interés.
MICOLOGÍA APLICADA
–¿Cómo decidiste estudiar la micología aplicada?, ¿por qué te interesó especialmente?
–A mí me interesó muchísimo la parte de hongos comestibles porque soy licenciada en Tecnología de Alimentos y solemos trabajar desde la parte de producción, procesamiento, distribución. El grupo de investigación con el cual estuve se centraba en la taxonomía, a identificar los hongos, que es un rol superimportante e hicimos un trabajo multidisciplinario. Lo más interesante y apasionante del reino fungi para mí era que a nivel país nosotros no teníamos mucho conocimiento sobre esto. Lo más famoso era encontrar los champiñones y veía cómo en otros países había otro tipo de hongos comestibles, no solamente estos que nosotros conocíamos. Después de investigar sabemos que tenemos una gran cantidad de hongos comestibles con un potencial increíble.
–¿Qué ejemplos prácticos podés darnos de uso de hongos en diversos aspectos?
–Tienen muchísimas aplicaciones en todos los sectores. Hablábamos de la alimentación, pero también en medicina y en áreas que no te imaginás como la industria textil; en el desarrollo de biomateriales; tratamiento de efluentes, donde pueden dar una solución ecológica a distintos problemas que nosotros tenemos. También en la parte biotecnológica son importantísimos productores de enzimas, ácidos orgánicos, pigmentos, antibióticos y otros metabolitos supervaliosos.
–¿Es posible producirlos en la economía familiar campesina?
–Sí, es posible, especialmente en el caso de algunas especies que presentan buenas condiciones para el cultivo. Por ejemplo, con el pleurotus (ver aparte) una de las ventajas más grandes que puedo ver es la posibilidad de utilizar residuos agrícolas o subproductos lignocelulósicos que tenemos disponibles localmente en cantidades muy interesantes y que para la agroindustria suelen ser un problema. Para nosotros eso es materia prima, siempre que se realice un adecuado acondicionamiento y se mantengan las condiciones necesarias de higiene, humedad, temperatura, luz, tasa de dióxido de carbono (CO2) y todos los parámetros que necesitan tenerse en cuenta en la producción de hongos. Podría representar una alternativa muy interesante para la agricultura familiar porque permite transformar un residuo de bajo valor económico en un producto alimenticio de mayor valor agregado y alto valor biológico.
–Se entiende que esto requerirá de capacitaciones y aprendizajes, ¿no?
–Para que esta alternativa sea sostenible y viable, es necesario acompañar a los productores con capacitaciones constantes, al menos en sus etapas iniciales, porque requieren mucho cuidado. La contaminación ambiental ahí es fundamental controlar. No es sencillo al inicio, pero una vez que se va teniendo destreza ya se puede producir sin problemas. El acceso al material de cultivo de calidad es fundamental y también tener en cuenta los canales de comercialización.
IDENTIFICACIÓN CORRECTA
–¿Qué se puede hacer para promover la correcta identificación y el consumo seguro de hongos comestibles?
–Se debe recurrir al material bibliográfico local y regional e inclusive buscar entrenamiento con un taxónomo, que es la persona especialista en la identificación de hongos. Apoyo al cien por cien a los que quieren consumir hongos cultivados porque una vez que yo tengo la cepa puedo reproducirlo. Pero eso sí, en la parte de identificación hay que ser bastante quisquillosos porque hay hongos que podemos comer y otros que no. Entonces para salvaguardar la salud de las personas siempre voy a recomendar consumir hongos cultivados y de especies conocidas. Es decir, nunca se debe consumir un hongo silvestre simplemente porque tiene una apariencia similar al que es comestible o como sale en la foto. Hay caracteres mínimos que pueden llegar a confundir. Existen especies que pueden ser muy parecidas morfológicamente y después tener propiedades completamente distintas.
–¿Qué significó para vos ganar el Premio Mujeres en Ciencia Paraguay 2025?
–Fue una enorme alegría antes que nada y al mismo tiempo una gran responsabilidad porque la gente ya te toma como referente. Este reconocimiento no es solamente por mi trabajo personal, porque hay otras personas en la investigación: biólogos, taxónomos, especialistas, personas que te van orientando cada una desde su perspectiva. Entonces, es el resultado del esfuerzo de muchas personas que acompañan y hacen posible la investigación científica. Colegas, estudiantes, docentes, colaboradores, mi familia, instituciones, tanto nacionales como internacionales. Recibir este premio también representa un compromiso para continuar investigando, formando jóvenes, transferir ese conocimiento tanto a la academia como también a lo que viene a ser el sector de la industria, pequeños productores y demostrar que la ciencia puede ser una herramienta para conocer, valorar y aprovechar responsablemente nuestros recursos, que no solamente quede en papeles, que tenga una utilidad y que la gente pueda ver la importancia de la investigación.
–¿Qué mensaje dejarías para niñas y adolescentes que deseen ser científicas e investigadoras?
–Les diría que se permitan sentir curiosidad, que nunca piensen que la ciencia es un espacio reservado para unas pocas personas. Ser científico implica hacer preguntas, equivocarse, volver a intentar y tener la perseverancia para buscar respuestas. Que no tengan miedo de ocupar espacios como mujeres; que estudien, que hagan preguntas, que busquen mentores y personas que inspiren realmente y tengan la confianza de seguir creciendo, pero que también confíen en sus propias capacidades. La ciencia necesita ideas, creatividad, gente joven, preguntas y algo que considero fundamental es que tampoco esperen a sentirse completamente preparadas para empezar. Por el camino se aprende muchísimo, muchas veces se aprende más.
VARIEDADES CULTIVABLES
Brenda Veloso investigó en el Departamento de Micología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción (Facen-UNA), donde se llevaron adelante estudios orientados a la caracterización y aprovechamiento biotecnológico de especies de hongos con potencial aplicado en áreas como la alimentación, la agricultura y la sostenibilidad ambiental.
En ellos se determinó que especies pertenecientes a “géneros como pleurotus, oudemansiella, favolus y ganoderma se perfilan como grandes promesas nacionales. Estos macrohongos son una fuente importante de proteínas, fibra dietética, vitaminas y compuestos bioactivos”.
Veloso explica que “son géneros muy interesantes porque representan una combinación de valor nutricional y diversidad biológica con mucho potencial tecnológico. Si nos centramos en las especies pleurotus, son ideales para las personas que quieren iniciarse en la fungicultura, son las más nobles para empezar a adquirir destreza”, señala.
Para criarlos se puede utilizar tanto aserrín de eucalipto, paja de trigo, cascarilla de arroz y todo material lignocelulósico. “Son hongos bastante nobles y se tienen muy buenos resultados”, cuenta.
“Ahora el ganoderma es un género muy estudiado por la diversidad de sus metabolitos y polisacáridos y se enfoca más en la parte medicinal. Estos compuestos vienen investigándose desde hace mucho tiempo entre las propiedades antioxidantes y otro tipo de actividades biológicas y tienen muchas aplicaciones tanto en la parte de alimentos, biomateriales y también en la parte farmacéutica y cosmética”, relata.
“En el caso de los oudemansiella y favolus todavía es como un campo muy emergente y hay mucho por estudiar. Son especies que son cultivables, tienen un sabor muy exquisito y tienen muchísimo potencial para poder introducir al mercado nuevas especies, nuevas opciones de hongos comestibles”, asegura.
Dejanos tu comentario
Paraguay apuesta por la ciencia para frenar el dengue con innovador control biológico del mosquito
El combate contra el dengue podría dar un paso importante hacia métodos más sostenibles y basados en evidencia científica. El Ministerio de Salud Pública informó este jueves que, en conjunto con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), impulsa un estudio que analizará el desempeño de un bio-larvicida ecológico destinado a reducir la reproducción del Aedes aegypti, mosquito responsable de transmitir enfermedades como el dengue, el chikungunya y el zika.
A diferencia de los métodos tradicionales, que dependen en gran medida del uso de insecticidas químicos y de la eliminación de criaderos, el control biológico busca actuar sobre la fase larvaria del mosquito mediante agentes naturales o de bajo impacto ambiental. Este enfoque pretende disminuir la población del vector sin afectar significativamente otros organismos ni favorecer la aparición de resistencia a los productos químicos, un desafío creciente en varios países.
Estrategias nacionales
La investigación permitirá determinar si esta tecnología mantiene su eficacia bajo las condiciones climáticas y ambientales de Paraguay. Los resultados servirán para fortalecer las estrategias nacionales de vigilancia y control vectorial, aportando información científica que podría respaldar la incorporación de nuevas herramientas para prevenir epidemias de enfermedades transmitidas por mosquitos.
En ese contexto, el viceministro de Rectoría y Vigilancia de la Salud, José Ortellado, recibió a la representante residente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), Chika Takahatake, con quien analizó los avances del Estudio de Verificación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el Control de Enfermedades Transmitidas por Mosquitos.
La iniciativa será ejecutada en coordinación con el Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa), organismo responsable de las acciones de vigilancia y control del mosquito en el país. Durante el encuentro se revisaron los aspectos técnicos del proyecto y el alcance del acuerdo de cooperación que permitirá desarrollar la investigación.