Un asteroide del tamaño de un camión pasó el jueves cerca de la Tierra sin causar peligro, en uno de los acercamientos más próximos jamás registrados, informaron científicos espaciales. El asteroide 2023 BU, descubierto recientemente por un astrónomo aficionado, pasó por el extremo austral de América del Sur alrededor de las 16:29 (hora de la costa oeste estadounidense, 21:29 de Paraguay), según la agencia espacial norteamericana NASA.
En su punto más cercano, la roca llegó a solo 2.200 millas (3.600 kilómetros) de la superficie terrestre, mucho más cerca que muchos satélites geoestacionarios que orbitan el planeta. La roca fue descubierta el sábado desde un observatorio en Crimea por el astrónomo aficionado Gennadiy Borisov, quien ya había detectado un cometa interestelar en 2019.
Luego se realizaron decenas de avistamientos en observatorios de todo el mundo, y el sistema de evaluación de riesgos de impacto Scout, de la NASA, descartó rápidamente un impacto del asteroide en la Tierra, dijo la agencia espacial.
Lea más: Microsoft invierte en ChatGPT, prohibido en universidades para evitar trampas
A pesar de realizar pocas observaciones, Scout pudo predecir que el asteroide “se acercaría extraordinariamente de la Tierra”, dijo Davide Farnocchia, quien ayudó a desarrollar el sistema Scout. “De hecho, este es uno de los acercamientos conocidos más próximos de un objeto a la Tierra jamás registrado”, agregó.
Pero incluso si los cálculos hubieran sido erróneos, la humanidad habría estado a salvo, según científicos. Con una longitud de solo 3,5 a 8,5 metros, 2023 BU es muy pequeño para causar daño significativo y se habría incendiado al ingresar en la atmósfera.
Los pocos meteoritos que han llegado a aterrizar son pequeños, no como los enormes bloques que destruyen ciudades y provocan tsunamis en las películas. Su acercamiento a la Tierra tendrá un impacto más duradero en el asteroide, según los matemáticos de la NASA. La gravedad terrestre extenderá el tiempo que tarda el asteroide en completar la órbita alrededor del Sol, de 359 días en el pasado a 425 días, según la NASA.
Lea también: Misofonía: cuando los sonidos del día a día te parecen extremadamente molestosos
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
La NASA lanzó el telescopio Roman para elaborar un nuevo “Atlas del Universo”
La NASA lanzó el domingo al espacio su telescopio Roman, que debe elaborar un nuevo “Atlas del Universo” y aportar respuestas a varios de los grandes misterios de la física, entre ellos los que representan la materia y la energía oscuras. Este aparato de última generación fue puesto en órbita a las 7:26 locales (11:26 GMT) por un cohete Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, en el sureste de Estados Unidos, según la retransmisión en video de la agencia espacial estadounidense.
Diseñado para ofrecer una vista panorámica de las vastas extensiones del espacio, el telescopio espacial Roman “ayudará a develar los secretos del universo”, declaró el presidente estadounidense Donald Trump el viernes durante una ceremonia en la sede de la NASA en Houston, Texas.
Con más de 12 metros de altura, este moderno observatorio fue desarrollado durante más de una década, con un coste superior a los 4.000 millones de dólares. El telescopio lleva el nombre de la pionera astrónoma estadounidense Nancy Grace Roman, conocida como la “madre del Hubble”, otro de los telescopios insignia de la NASA.
Mientras que el Hubble reveló que el universo se expande más rápido de lo que se pensaba, el Roman tratará de responder a otros misterios aún sin resolver. “Roman dará a la Tierra un nuevo atlas del universo”, afirmó el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en abril, cuando presentó el proyecto a la prensa.
Estudiar lo invisible
Con un campo de visión más de 100 veces mayor que el del Hubble —y significativamente más amplio que el del James Webb—, el Roman estudiará vastas franjas del cielo desde un punto de observación situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, al que tardará unos 100 días en llegar. Está diseñado para trabajar en conjunto con otros observatorios como el Webb, que ofrece mayor potencia y precisión.
Tiene como objetivo descubrir miles de exoplanetas, así como decenas de miles de supernovas, las muertes explosivas de estrellas masivas. “Será el mayor catálogo de objetos astronómicos jamás elaborado y nos ayudará a comprender cuán comunes son sistemas solares como el nuestro”, declaró a la AFP Dave Content, responsable técnico de Roman.
El nuevo telescopio también arrojará luz sobre dos de los mayores misterios de la física: la materia oscura y la energía oscura. Se desconocen sus orígenes, pero se cree que juntas constituyen alrededor del 95 % del universo.
Se cree que la materia oscura actúa como una especie de pegamento gravitacional, mientras que la energía oscura sería una fuerza repulsiva que impulsa la expansión del universo.
Gracias a su visión en infrarrojo, podrá detectar la luz emitida por objetos celestes hace miles de millones de años. Así, mirará hacia atrás en el tiempo para ofrecer a los científicos una ventana al pasado remoto del universo, con el fin comprender mejor estos dos fenómenos misteriosos.
Sorpresa
Las observaciones del Roman complementarán la labor del Observatorio Rubin en Chile y de la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Julie McEnery, científica principal del proyecto Roman, señaló que investigaciones recientes sugieren que la forma en que los científicos han concebido la expansión temprana del universo, basada en las predicciones de los modelos existentes, podría ser errónea.
“Observaciones recientes apuntan a que nuestro modelo estándar del universo es incorrecto”, declaró en una rueda de prensa el sábado, añadiendo que el Roman ayudará a aclararlo.
“Dirá de forma definitiva: ‘Sí, el modelo funciona, o no funciona’. Y si no funciona, nos proporcionará la precisión y la calidad de los datos que nos permitirán empezar a distinguir entre las distintas opciones”, añadió.
Los científicos y el público tendrán acceso a todos los datos del Roman. Pero el volumen será abrumador, advirtió Content.
El telescopio generará alrededor de 1,3 terabytes de datos al día, “lo que significa que básicamente no se pueden descargar los datos en el portátil de nadie”, dijo.
“Espero, y de hecho doy por hecho, que los descubrimientos científicos más emocionantes del Roman serán una sorpresa, algo que no podemos prever y que sentará las bases para el siguiente conjunto, más profundo, de preguntas que deberán abordar futuras misiones”, afirmó.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
La NASA enciende la alarma por el avance silencioso de El Niño en los océanos
La NASA, una de las principales instituciones científicas del mundo para la observación de la Tierra, advierte que El Niño ya está provocando cambios que, aunque todavía pueden resultar casi imperceptibles para la población, tienen el potencial de desencadenar consecuencias graves sobre los ecosistemas marinos y las actividades económicas vinculadas al océano.
Sus mediciones muestran que el calentamiento de las aguas del Pacífico está reduciendo el afloramiento de aguas profundas cargadas de nutrientes, un proceso indispensable para sostener la vida marina.
El primer eslabón que comienza a resentirse es el fitoplancton, diminutos organismos que constituyen la base de buena parte de la cadena alimentaria oceánica. Cuando las aguas cálidas impiden que los nutrientes lleguen a la superficie, disminuye su presencia y también la concentración de clorofila, un indicador que los satélites pueden detectar mediante los cambios en el color del océano.
Te puede interesar: El Cañonero Paraguay y el Capitán Cabral navegan rumbo al WRC 2026
Efecto en cadena
Y allí comienza el efecto dominó: menos fitoplancton significa menos alimento para el zooplancton y, posteriormente, para peces, aves marinas y mamíferos. La NASA señala que durante episodios intensos de El Niño se han observado reducciones importantes de poblaciones de peces y fuertes impactos sobre especies marinas.
La advertencia adquiere todavía mayor dimensión cuando se traslada al terreno económico. Una reducción de los recursos disponibles puede golpear directamente a las pesquerías, especialmente en regiones donde la actividad depende de especies cuya supervivencia está estrechamente ligada a la productividad del océano.
La propia NASA recuerda que los grandes episodios de El Niño han provocado fuertes alteraciones en las pesquerías y en la disponibilidad de alimento a lo largo de la red trófica marina.
Lo más inquietante es que el fenómeno no necesariamente necesita ser visible desde tierra para estar produciendo efectos. Una modificación microscópica en la cantidad de fitoplancton puede ser el comienzo de una cadena de alteraciones que asciende progresivamente hacia especies de mayor tamaño y, finalmente, alcanza actividades humanas.
Recuperación rápida
Sin embargo, la historia no necesariamente termina en desastre. La evidencia científica también muestra que, cuando El Niño pierde fuerza y regresan las condiciones favorables para el afloramiento, el océano puede experimentar una recuperación rápida del fitoplancton. La transición hacia La Niña puede incluso favorecer grandes incrementos de productividad marina.
El problema es que antes de que llegue esa recuperación, los ecosistemas pueden atravesar un período de fuerte estrés. Y esa es precisamente la señal que las observaciones científicas obligan a mirar con atención: bajo una superficie aparentemente tranquila, el océano puede estar comenzando a quedarse sin uno de sus principales motores de vida.
Dejanos tu comentario
Maní paraguayo busca multiplicar su producción y conquistar nuevos mercados
La Cámara Paraguaya de Productores y Exportadores de Maní (CAPPEM) apunta a llevar el área cultivada hasta 100.000 hectáreas, aunque el acceso a maquinaria especializada continúa siendo uno de los principales desafíos.
Aprovechamiento de superficies arenosas. El ingeniero agrónomo Fabián Pereira, explicó que el maní viene ganando espacio dentro de la producción agrícola paraguaya y se perfila como una alternativa para aprovechar superficies que presentan limitaciones para otros cultivos.
Durante la zafra 2025, el país alcanzó unas 22.000 hectáreas cultivadas, con una producción total cercana a las 45.000 toneladas y un volumen de exportación de aproximadamente USD 50 millones.
La producción se concentra principalmente en el Chaco, San Pedro, Caaguazú, Itapúa, Paraguarí y Caazapá, además de otros departamentos donde el cultivo comienza a ganar presencia. Desde la CAPPEM proyectan un crecimiento importante a largo plazo, con la meta de alcanzar unas 100.000 hectáreas y generar alrededor de USD 250 millones en exportaciones.
Variedades, costos de producción y desafíos. Entre las variedades utilizadas se destaca la OL3, de calidad tipo runner, con rendimientos que oscilan entre 3 y 4,5 toneladas por hectárea. Los costos de producción se ubican actualmente entre USD 1.500 y USD 1.600 por hectárea.
Si bien los precios disminuyeron en 2025 frente al año anterior, se situaron alrededor de USD 450 por tonelada, mientras que para 2026 se proyecta un valor cercano a USD 500 por tonelada.
Uno de los principales obstáculos para ampliar la superficie cultivada es el acceso a maquinaria especializada. Según señaló Fabián, el equipo completo para la cosecha puede representar una inversión de alrededor de USD 500.000 y tiene capacidad para trabajar unas 300 a 350 hectáreas por año.
El elevado costo frente a la superficie que puede cubrir limita la incorporación de estos equipos, especialmente para productores que no cuentan con grandes extensiones o posibilidades de compartir la maquinaria.
Una ventaja estratégica. Aun así, el cultivo presenta una ventaja estratégica, y es la posibilidad aprovechar suelos arenosos y superficies con baja productividad para otras alternativas agrícolas.
Además, requiere la aplicación de entre 2 y 3 toneladas de cal agrícola por hectárea al año para lograr condiciones adecuadas de producción. Aunque esto incrementa los costos, también contribuye a corregir las condiciones del suelo y puede convertir áreas poco productivas en superficies capaces de generar ingresos.
Exportaciones y perspectivas. En el frente externo, Rusia, Países Bajos y Ecuador se encuentran entre los principales destinos del maní paraguayo. Para la campaña 2026, el manejo sanitario será un factor ante un escenario de mayores lluvias asociado al fenómeno de El Niño.
En condiciones normales, el cultivo requiere entre siete y ocho aplicaciones de fungicidas para controlar enfermedades, por lo que un exceso de humedad podría elevar la frecuencia de los tratamientos y, consecuentemente, los costos.
Dejanos tu comentario
Sonda japonesa evaluó un asteroide en una prueba para proteger la Tierra
Una sonda espacial japonesa sobrevoló ayer domingo un asteroide cercano a la Tierra, en una misión de prueba destinada a desarrollar tecnologías que podrían ayudar a proteger el planeta de cuerpos rocosos peligrosos. La sonda Hayabusa2, de aproximadamente el tamaño de un refrigerador, debía pasar a 800 metros del asteroide Torifune, habían anunciado científicos de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA).
El objetivo era evaluar si una nave de este tipo podría desviar un asteroide que representara una amenaza para la Tierra. En 2022, la NASA estrelló deliberadamente una nave contra el asteroide Dimorphos, de 160 metros de diámetro, logrando modificar su órbita. Hayabusa2, que se desplazaba a más de 18.000 km por hora, no estaba diseñada para chocar contra Torifune.
Los científicos buscaban comprobar si podían controlar con gran precisión la trayectoria de la sonda, algo que sería esencial para una eventual misión de desvío de asteroides. “A las 18:35 (9:35 GMT), Hayabusa2 realizó un sobrevuelo de Torifune y la nave funcionó con normalidad”, declaró a la AFP una portavoz de la JAXA, que pidió permanecer en el anonimato.
Imágenes difundidas en línea por la agencia espacial mostraron a los científicos aplaudiendo en la sala de control. Si se confirma que la nave pasó a menos de 800 metros de Torifune, la operación se convertirá en uno de los sobrevuelos más cercanos jamás realizados a un asteroide próximo a la Tierra.
Las cámaras de Hayabusa2 también debían recopilar datos sobre la superficie del asteroide, incluidas sus características geográficas, textura y temperatura, información considerada crucial para futuras misiones de defensa de la Tierra. La misión no responde a ninguna amenaza real e inmediata para la Tierra. Lanzada en 2014, Hayabusa2 ya había impresionado a la comunidad científica al aterrizar en el asteroide Ryugu, situado a unos 300 millones de kilómetros de nuestro planeta, y recoger muestras de su superficie.
Seis años después, la nave regresó a la Tierra con fragmentos del asteroide, que han permitido a los científicos obtener pistas sobre cómo era el sistema solar en sus orígenes. Tras la misión en Torifune, está previsto que la sonda intente en 2031 un “encuentro” con otro asteroide, denominado 1998 KY26, una maniobra que consiste en volar junto al objeto o incluso posarse sobre él para recopilar información detallada.
Fuente: AFP.