Microsoft invierte en ChatGPT, prohibido en universidades para evitar trampas
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Microsoft invertirá “miles de millones” para ampliar su asociación con el especialista en inteligencia artificial OpenAI, creador del robot conversacional ChatGPT, un temido chatbot que podría usarse para hacer trampa en las universidades y colegios, según un comunicado conjunto de las dos empresas difundido el lunes.
En un blog de la compañía tuiteado por el director ejecutivo, Satya Nadella, el gigante tecnológico anunció una “inversión multimillonaria para acelerar los avances de la IA” que serían “compartidos con el mundo”. ChatGPT de OpenAI causó sensación en internet cuando se lanzó en noviembre, permitiendo a los usuarios experimentar con su capacidad para escribir ensayos, artículos y poemas.
Pero los profesores están alarmados. ChatGPT está prohibido en universidades y centros de enseñanza y en ciudades como Nueva York y Washington se ha debatido sobre si constituye una amenaza para el futuro del trabajo administrativo. OpenAI, con sede en California, también creó DALL-E, un programa que puede dibujar rápidamente imágenes e ilustraciones. Los medios de comunicación calculan que Microsoft ha invertido en OpenAI 10.000 millones de dólares.
El anuncio llega menos de una semana después de que Microsoft informara que despedirá a 10.000 empleados en las próximas semanas y redistribuirá la inversión a nuevas prioridades como la inteligencia artificial. Además de ChatGPT, los “miles de millones de dólares” invertidos por Microsoft podrán beneficiar a otros softwares desarrollados por OpenAI, como Dall-E 2, que permite generar imágenes bajo demanda gracias a la inteligencia artificial, o GitHub Copilot, asistente de programación informática.
OpenAI prevé lanzar una versión de pago de ChatGPT, que debería ofrecer respuestas más rápidas y la posibilidad de interactuar con más frecuencia con el robot conversacional. Esta colaboración permitirá a Microsoft utilizar softwares ya desarrollados por OpenAI “en sus productos destinados a los particulares y a las empresas”. Esto significa que los elementos de ChatGPT podrían integrarse en aplicaciones como el servicio de correo electrónico de Outlook o el motor de búsqueda Bing.
“Como ChatGPT es una de las tecnologías de inteligencia artificial más innovadoras de la industria, Microsoft está siendo claramente agresiva en este frente y no se quedará atrás en lo que podría ser una inversión potencial en IA que cambiará el juego”, estimó el analista Dan Ives de Wedbush Securities en una nota.
Fundada a finales de 2015 por el propietario de Tesla Elon Musk, uno de sus primeros inversores, entre otros, OpenAI está dirigida por Sam Altman, un empresario de 37 años y expresidente de la aceleradora de empresas emergentes Y Combinator. La empresa ha contado con el apoyo financiero de colaboradores como el cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman, el inversor Peter Thiel y Musk, quien formó parte de la dirección hasta 2018, pero se fue para enfocarse en Tesla, la compañía de vehículos eléctricos.
La empresa emergente también cuenta con un equipo de científicos informáticos e investigadores dirigidos por Ilya Sutskever, un exejecutivo de Google especializado en aprendizaje automático. OpenAI tenía alrededor de 200 empleados en 2021, según una consulta realizada directamente en ChatGPT.
El Ministerio de Salud presentó trabajos sobre vigilancia epidemiológica, salud digital, enfermedades no transmisibles y políticas sanitarias, con énfasis en los desafíos que enfrenta el sistema de salud paraguayo. Foto: Gentileza
Paraguay lleva sus investigaciones en salud al debate científico nacional
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La ciencia también tiene mucho que decir sobre los problemas cotidianos de la salud pública. Desde la prevención de enfermedades hasta el uso de nuevas tecnologías para mejorar los diagnósticos, Paraguay busca respuestas a través de la investigación. En esa línea, el Ministerio de Salud Pública tuvo una participación destacada en el XI Encuentro de Investigadores 2026, donde se expusieron estudios y propuestas orientados a mejorar la atención sanitaria en el país.
El encuentro, dedicado a las Ciencias de la Salud y la Biomedicina, se desarrolló del 3 al 6 de noviembre y fue organizado por la Sociedad Científica del Paraguay. Durante las jornadas, investigadores y profesionales presentaron trabajos sobre problemáticas que requieren respuestas concretas y nuevas estrategias desde el sistema sanitario.
Investigadores y profesionales de distintas áreas de la salud participaron del XI Encuentro de Investigadores 2026, que reunió durante cuatro jornadas a especialistas para compartir avances y propuestas científicas. Foto: Gentileza
A través de la Dirección General de Planificación y Evaluación y de la Dirección de Investigación y Estudios Estratégicos, el Ministerio de Salud abordó cuatro grandes áreas de investigación.
Una de ellas fue la salud digital y la gestión de datos, con estudios sobre la protección de información clínica de pacientes oncológicos, en el marco de la Ley 7593/2025, y propuestas para organizar la complejidad de la red nacional de diagnóstico por imágenes.
En el campo de la epidemiología y la vigilancia sanitaria, se presentaron evaluaciones de la estrategia NIRSEPY frente al virus respiratorio sincicial (VRS), trabajos de seguimiento de infecciones respiratorias agudas graves en zonas fronterizas y estudios relacionados con la sífilis durante el embarazo y su transmisión congénita.
También tuvieron espacio las investigaciones vinculadas con las políticas sanitarias y la salud comunitaria. Entre ellas figuran propuestas para fortalecer la Estrategia de Municipios Saludables mediante análisis territoriales, el mapeo de servicios destinados a personas con trastorno del espectro autista (TEA) y el control del cumplimiento del Código de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.
La agenda científica incluyó, además, estudios sobre enfermedades no transmisibles y salud ocupacional. Se analizaron patrones de consumo de medicamentos en personas con diabetes, indicadores tempranos de resistencia a la insulina y los niveles de estrés laboral que afectan al personal sanitario.
La participación en este encuentro pone sobre la mesa un aspecto clave para el futuro de la salud pública: investigar para tomar mejores decisiones. Los resultados científicos permiten identificar necesidades, evaluar estrategias y diseñar políticas sustentadas en evidencias, con el objetivo de lograr servicios de salud más eficientes, accesibles y equitativos para la población.
Investigar para crecer: el desafío de la ciencia paraguaya
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Jimmi Peralta
Fotos: Gentileza
A quince años de la primera categorización de investigadores del país, Paraguay cuenta con más de 700 científicos reconocidos en distintas áreas del conocimiento. Aunque el desarrollo de la investigación todavía enfrenta desafíos de financiamiento, infraestructura y formación, una nueva generación de profesionales comienza a consolidar capacidades propias y a generar conocimientos vinculados con las necesidades del país.
Hoy 8 de noviembre se celebra del Día del Investigador Paraguayo, establecido en 2011 en conmemoración de la aprobación de la primera promoción de investigadores categorizados en el PRONII (Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores) por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) un año antes.
Quince años después, existen 730 investigadores paraguayos categorizados, la mayoría de ellos activos en diversas áreas de la ciencia, lo que sin dudas representa un avance significativo. Aunque los pasos no fueron a un ritmo constante, ya se dio un salto alentador y transformador en la historia de la academia local.
Paraguay está en muchos aspectos técnicos atrás respecto a los países de la región, algo que grandes inversiones pueden acortar muchas veces, pero fundamentalmente el paso del tiempo será central para la especialización en saberes y prácticas que requieren años para que el recurso humano nacional logre niveles internacionales y de características propias.
El modelo de universidad, que en la práctica se restringió a ser un centro de formación profesional con repetición de conocimientos externos y en muchos casos anacrónicos, confronta hoy con una nueva generación de investigadores, que aportan con sus publicaciones en revistas indexadas las raíces firmes para el desarrollo de la ciencia en país.
EL SISTEMA DE INVESTIGADORES
El Sistema Nacional de Investigadores (SISNI), sucesor del PRONII, establecido mediante la Ley n.º 7064/2023, tiene como objetivo fortalecer, consolidar y expandir la comunidad científica del Paraguay mediante el reconocimiento y la categorización de investigadores a través de evaluaciones periódicas. El sistema valora la trayectoria, producción científica, desempeño en investigación y contribución a la formación de nuevos investigadores.
Este desarrollo de la investigación actualmente se da a través de organismos del Estado que otorgan el financiamiento. PROCIENCIA I sentó las bases históricas, aprobado en 2014 por el Consejo de Administración del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI) y se ejecutó a través del Conacyt.
Actualmente está vigente PROCIENCIA II, la segunda fase del Programa Paraguayo para el Desarrollo de la Ciencia y Tecnología, que tiene como objetivo general fortalecer las capacidades nacionales para la investigación científica y el desarrollo tecnológico (I+D) con el fin de impulsar la productividad, la competitividad económica y la mejora de la calidad de vida en el país.
Los jóvenes investigadores paraguayos con proyectos activos Jorge Daniel Jara, Ivana Preciosa Fernández y Natalia Paniagua hablaron con La Nación/Nación Media sobre su experiencia vinculada a la ciencia, su mirada del escenario académico y sus trabajos actuales.
“LA INVESTIGACIÓN NECESITA CONDICIONES SOSTENIDAS PARA CRECER”
“Creo que es fundamental acercar la ciencia a los jóvenes de manera práctica y cotidiana. Las ferias científicas, las visitas a laboratorios, los talleres y las charlas con investigadores pueden mostrarles que la ciencia no es algo lejano: también se hace aquí y puede responder a problemas de nuestra sociedad”, comenta la investigadora Ivana Preciosa Fernández Jara, biotecnóloga y máster en Ciencias Biomédicas, quien participa del proyecto denominado Biotecnología va al Cole, que se propone llevar ciencia a escuelas del interior del país.
En el marco de su doctorado en Biotecnología aplicada a la salud en la Universitat Politècnica de València, Fernández realiza un estudio que durará cuatro años con actividades y colaboración entre España y Paraguay.
“Mi proyecto se centra en buscar nuevas posibilidades de tratamiento para el cáncer de pulmón. El objetivo es aportar conocimiento que, a largo plazo, pueda contribuir al desarrollo de tratamientos, no ofrecer una solución inmediata”, explica.
Su interés por la investigación nació cuando se incorporó a las actividades de iniciación científica en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud - UNA. “La investigación necesita condiciones sostenidas para crecer. Entre los desafíos están contar con financiamiento continuo, equipamiento e insumos, tiempo destinado a investigar y más oportunidades de formación y desarrollo profesional para quienes eligen la carrera científica. En áreas experimentales como la biotecnología, estos recursos son especialmente importantes”, agregó.
“ME INTERESABA ESTUDIAR LOS COMPUESTOS QUÍMICOS DEL CANNABIS”
“El cannabis es una línea de investigación con la que vengo trabajando desde la maestría y continúo ahora en el marco del doctorado. Con los cambios normativos a nivel mundial, existe un boom de investigaciones en diversas áreas. Veo que hay un aumento de publicaciones, proyectos, grupos de investigación y sociedades respecto al tema, buscando abarcar varios tópicos, desde la parte productiva y de calidad hasta su potencial médico y terapéutico en diversas fases”, explica Jorge Daniel Jara, joven investigador paraguayo formado en biotecnología y química.
Actualmente forma parte del proyecto liderado por la Dra. Andrea Arrúa, que se denomina ‘Creación de un sistema nacional integrado para la detección y monitoreo de micotoxinas en alimentos y forrajes’, mejor conocido como Myconect, cuyo objetivo principal se centra en desarrollar capacidades científicas, de bioseguridad y de innovación para detectar y monitorear micotoxinas y hongos toxicogénicos en productos agrícolas y ganaderos.
Esta iniciativa facilitará a estudiantes de diferentes niveles la posibilidad de formarse en distintos ámbitos, tanto en cursos de posgrado, especializaciones, actividades de laboratorio, ya sea a nivel nacional e internacional.
Jara, al analizar el ámbito de relación entre lo productivo y la producción de conocimientos, observa que Paraguay, siendo un país de gran dependencia en la agricultura y la ganadería, realiza inversiones en investigación que pueden no ser suficientes en ese rubro. Lo mismo estaría ocurriendo con las investigaciones sobre el cannabis.
“En ambos casos, debido a la escasez de fondos nacionales para investigación, el investigador puede buscar fondos privados, donde priman los intereses de los inversores más que la generación del conocimiento libre de conflictos de interés”, comentó.
“ES FUNDAMENTAL FORTALECER LA FORMACIÓN DE RECURSOS HUMANOS PARA LA INVESTIGACIÓN”
La ingeniera ambiental Natalia Paniagua investiga sobre la optimización de la producción semiindustrial del hongo Trichoderma spp. “Mi acercamiento a la investigación comenzó hace algunos años, cuando todavía era estudiante universitaria. En ese momento, tuve la oportunidad de ingresar a un equipo de investigación de calidad de agua con la doctora Mónica Albrech”, comenta Paniagua, que actualmente viene desarrollando un proyecto sobre cepas nativas de trichoderma para desarrollar un bioinsumo.
“El objetivo principal de nuestro proyecto es la optimización de la producción semiindustrial del hongo trichoderma spp. para la aplicación en fincas de pequeños y medianos productores del departamento de Itapúa”, comentó. Este proyecto surgió de la necesidad de ofrecer alternativas más sostenibles al uso de productos químicos en la agricultura, especialmente para aquellos pequeños y medianos productores hortícolas.
“Nosotros, como equipo de trabajo, consideramos que es fundamental fortalecer la formación de recursos humanos para la investigación. Es por ello que siempre hacemos hincapié en lo que es la contribución a la formación de nuevos investigadores para que podamos ser capaces de transferir todos estos conocimientos que estamos generando en la academia y que estos se vuelvan resultados para el sector productivo”, explicó la profesional.
La investigadora considera que una de las oportunidades más importantes en la actualidad es la posibilidad de acceder a los programas de financiamiento impulsados por el Conacyt, que permiten el desarrollo de proyectos de investigación.
Biotecnología, una herramienta estratégica para la competitividad del agro paraguayo
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La incorporación de cultivos genéticamente modificados posicionó a Paraguay entre los principales países del mundo en adopción de biotecnología agrícola. Santiago Bertoni, asesor de la UGP, analiza su evolución, los beneficios para la producción y las oportunidades para fortalecer la investigación nacional.
La agricultura paraguaya encontró en la biotecnología una herramienta clave para mejorar sus sistemas productivos y responder a los desafíos del sector. Desde la incorporación de semillas genéticamente modificadas hasta los avances en investigación local.
“Estas tecnologías ampliaron las posibilidades de manejo de malezas, plagas y aprovechamiento de los recursos”, señaló Santiago Bertoni, asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Asimismo, sostuvo que la biotecnología representa una evolución de los conocimientos que los agricultores aplican desde hace generaciones mediante la observación y selección de plantas y animales. Su desarrollo permitió comprender y utilizar los procesos biológicos con mayor precisión.
"Fortalecer la investigación nacional es clave para desarrollar soluciones adaptadas a la realidad productiva paraguaya", destacó el Ing. Santiago Bertoni, asesor de la UGP. Foto: Gentileza
Una adopción que transformó la producción. La incorporación formal de la biotecnología moderna a la agricultura paraguaya comenzó en 2004, con la autorización comercial de la soja genéticamente modificada tolerante al glifosato. Posteriormente se sumaron tecnologías para maíz y algodón, mientras que en 2013 se incorporaron nuevas características de resistencia a determinados insectos en soja.
Actualmente, Paraguay cuenta con 49 eventos transgénicos autorizados en soja, maíz y algodón. “Prácticamente el 100 % de la superficie cultivada con estos rubros corresponde a variedades genéticamente modificadas”, explicó Bertoni.
Esta adopción también posiciona al país en el escenario internacional. De acuerdo con AgbioInvestor GM Monitor, en 2025 Paraguay ocupó el séptimo lugar mundial y el tercero en América Latina por superficie sembrada con cultivos genéticamente modificados, con aproximadamente 4,5 millones de hectáreas.
Paraguay se ubicó en 2025 como el séptimo país del mundo en superficie sembrada con cultivos genéticamente modificados. Foto: Gentileza
Productividad y sostenibilidad. Entre los principales beneficios se encuentran la reducción de pérdidas ocasionadas por determinadas plagas y malezas, así como la disminución de aplicaciones de insecticidas y herbicidas, con resultados económicos favorables para los productores.
Sin embargo, Bertoni destaca la importancia de integrar estas herramientas con buenas prácticas agronómicas. “La biotecnología alcanza su mayor potencial cuando se combina con variedades adaptadas, manejo adecuado de los suelos, nutrición equilibrada y decisiones basadas en información”, resaltó Bertoni.
Investigación y oportunidades locales
Paraguay también avanzó en el desarrollo de capacidades propias. Un ejemplo fue el trabajo conjunto entre el IPTA y el Inbio, que dio origen a las variedades Sojapar. Además, existen líneas de investigación orientadas a mejorar la respuesta de la soja a las sequías y desarrollar materiales con resistencia a enfermedades.
En este proceso, la próxima inauguración del Parque Tecnológico Inbiotec representa una nueva oportunidad para impulsar la investigación y el desarrollo nacional.
Para Bertoni, el desafío es aprovechar el conocimiento disponible y fortalecer la cooperación entre instituciones públicas, universidades y empresas. “La apuesta, debe ir más allá de incorporar tecnologías extranjeras y avanzar hacia soluciones adaptadas a las condiciones productivas del país, con cosechas más estables y un uso eficiente de los recursos”, concluye Bertoni.
Con aproximadamente cinco millones de gallinas ponedoras en producción y un consumo anual de hasta 230 huevos por habitante, el sector avícola enfrenta una fuerte competencia. Néstor Zarza, presidente de Avipar, revela la apuesta del gremio por la tecnología, la formalización y la apertura para impulsar el crecimiento del sector.
Paraguay produce al menos cuatro millones de huevos por día, una cifra que refleja el crecimiento del sector y su importancia en la alimentación. Sin embargo, la precisión en las estadísticas es difícil debido a la informalidad del sector que corresponde a pequeños productores, según explicó Néstor Zarza, presidente de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar).
El país cuenta con un hato aproximado de cinco millones de gallinas ponedoras en producción. A este volumen se suma la producción casera, arraigada principalmente en las familias rurales, que también contribuye a la oferta nacional.
El consumo per cápita se ubica entre 220 y 230 huevos al año y mantiene una tendencia creciente. Sin embargo, en los últimos años, la mayor disponibilidad de este insumo primario intensificó la competencia y deprimió los precios.
“Hoy en día es una de las proteínas más baratas y está a disposición en todas partes”, destacó Néstor. Si bien los consumidores se benefician con más ofertas y precios bajos, el escenario resulta más complejo para los pequeños productores, que deben sostener sus negocios con márgenes presionados.
Exportar, el próximo gran desafío. La posibilidad de llegar a mercados internacionales todavía enfrenta obstáculos. El huevo fresco es altamente perecedero y Paraguay no tiene experiencia en su exportación industrial. Además, se requiere cumplir con normas sanitarias y de inocuidad alimentaria compatibles con las exigencias de otros países.
La informalidad también limita las oportunidades de acceso a mercados externos. Por eso, el sector trabaja en mejorar la normativa y la regulación, con la expectativa de avanzar hacia futuras exportaciones.
Tecnología para enfrentar el calor. En infraestructura y tecnología, las empresas formales muestran avances importantes, con inversiones constantes en innovación. Los galpones incorporan materiales isotérmicos para reducir el impacto del calor, un factor crítico en Paraguay.
Los galpones incorporan materiales isotérmicos y mejoras tecnológicas
para proteger a las gallinas ponedoras del calor extremo. Foto: Gentileza
Las gallinas ponedoras necesitan temperaturas de entre 14 y 28 grados, mientras que en el país suelen registrarse entre 40 y 45 grados.
“Hoy sabemos cómo enfrentar los riesgos sanitarios”, señaló el presidente de Avipar, al destacar los avances en bioseguridad y el intercambio de experiencias con Brasil. Finalmente, dijo que el tratamiento de los desechos, siempre es un desafío, sobre todo, desde el punto de vista ambiental, aunque cada vez se tiene más oferta de equipos y manejos que ayudan a paliar los problemas que normalmente genera la producción en materia ambiental.