El 12 de septiembre de 1962, el presidente estadounidense John F. Kennedy anunció su intención de llevar un hombre a la Luna antes del final de la década. En plena guerra fría, Estados Unidos necesitaba una gran victoria para demostrar su superioridad espacial luego de que la Unión Soviética lanzara el primer satélite y pusiera al primer hombre en órbita.
“Decidimos ir a la Luna”, afirmó Kennedy ante 40.000 personas en la Universidad Rice, “porque es un desafío que estamos dispuestos a aceptar, que no estamos dispuestos a posponer, y que pretendemos alcanzar”. Sesenta años después, Estados Unidos está a punto de enviar la primera misión de su programa espacial de regreso a la Luna: Artemis. Pero ¿por qué repetir algo que ya se ha hecho?
Las críticas han aflorado en los últimos años, por ejemplo, por parte del astronauta de Apolo 11 Michael Collins, y del fundador de la asociación sin fines de lucro Mars Society, Robert Zubrin, quienes durante mucho tiempo han abogado por que Estados Unidos vaya directamente a Marte. Pero la NASA argumenta que reconquistar la Luna es imprescindible antes de viajar al Planeta Rojo. Estos son sus argumentos:
Misiones espaciales largas
La NASA quiere desarrollar una presencia humana sostenible en la Luna, con misiones de varias semanas, en comparación con los pocos días del programa Apolo. El objetivo: comprender mejor cómo prepararse para un viaje de ida y vuelta de varios años a Marte.
En el espacio profundo la radiación es mucho más intensa y supone una verdadera amenaza para la salud. La órbita terrestre baja, en donde opera la Estación Espacial Internacional (EEI), está parcialmente protegida de la radiación por el campo magnético de la Tierra, lo que no ocurre en la Luna.
Desde la primera misión de Artemis se prevén muchos experimentos para estudiar el impacto de la radiación en los organismos vivos, y para evaluar la eficacia de los chalecos antiradiación. Además, mientras se pueden llevar regularmente suministros a la EEI, hacerlo para viajes a la Luna, mil veces más lejos, es mucho más complejo.
Para evitar tener que transportarlo todo, y así reducir costos, la NASA quiere aprender a utilizar los recursos presentes en la superficie. En concreto agua en forma de hielo, cuya existencia se ha confirmado en el polo sur de la Luna, y que podría transformarse en combustible (el agua está formada por oxígeno e hidrógeno, que utilizan los cohetes).
Probar nuevos trajes y equipos
La NASA también quiere probar en la Luna tecnologías que seguirán evolucionando en Marte. En primer lugar, nuevos trajes para caminatas espaciales. Su diseño fue encomendado a la empresa Axiom Space para la primera misión que aterrizará en la Luna, como muy pronto en 2025.
También se necesita tener listos vehículos (presurizados o no) para el desplazamiento de los astronautas, así como viviendas. Finalmente, para el acceso sostenible a una fuente de energía, la NASA está trabajando en el desarrollo de sistemas portátiles de fisión nuclear. Resolver cualquier problema que surja será mucho más fácil en la Luna, a solo unos días de distancia, que, en Marte, adónde se necesitan varios meses para llegar.
Establecer un punto de enlace
Uno de los objetivos principales del programa Artemis consiste en construir una estación espacial en órbita alrededor de la Luna, llamada Gateway, que servirá de escala antes de viajar a Marte. Todo el equipo necesario puede ser enviado allí en “varios lanzamientos”, antes de que finalmente llegue la tripulación para partir, dijo a la AFP Sean Fuller, encargado del programa Gateway. “Algo así como detenerte en la gasolinera para asegurarte de que tienes todas tus cosas, y luego seguir tu camino”.
Aparte de Marte, otra razón que esgrimen los americanos para asentarse en la Luna es hacerlo antes que los chinos. Mientras que en la década de 1960 la carrera espacial se desarrollaba entre Estados Unidos y Rusia, hoy el gran competidor es Pekín. China planea enviar humanos a la Luna para 2030. “No queremos que China llegue allí de repente y diga: ‘Este es nuestro territorio exclusivo’”, dijo el jefe de la NASA, Bill Nelson, en una entrevista reciente.
Por el bien de la ciencia
Si bien las misiones Apolo trajeron a la Tierra cerca de 400 kilogramos de roca lunar, nuevas muestras permitirán profundizar aún más en el conocimiento de este objeto celestial y su formación. “Las muestras que recolectamos durante las misiones Apolo cambiaron la forma en que vemos nuestro sistema solar”, dijo a la AFP la astronauta Jessica Meir. “Creo que también podemos esperar eso del programa Artemis”. Meir también anticipa beneficios concretos en la Tierra, en tecnología, ingeniería, etc., como ocurrió durante la era Apolo.
¿No es mañana?: todos celebran la primavera el 21, pero este año llegará un día después
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Cada 21 de septiembre, en Paraguay y otros países de la región se celebra el comienzo de la primavera y coincide además con el Día de la Juventud. Sin embargo, este año hay una particularidad, y es que astronómicamente la nueva estación comenzará recién el martes 22 de septiembre.
El cambio se producirá a las 21:05, cuando ocurra el equinoccio de septiembre, ya que, según la ciencia, es el instante en que el sol cruza el plano del ecuador terrestre y en el hemisferio sur, marca el comienzo astronómico de la primavera.
Ante esto, lo que muchos se preguntarán es ¿por qué seguimos hablando del 21 de septiembre como el día de la primavera? y es que las estaciones astronómicas no tienen una fecha fija en el calendario, su comienzo está determinado por la posición de la Tierra en su recorrido alrededor del sol. Por eso, dependiendo del año y de la hora exacta en que se produzca el equinoccio, puede caer el 21, el 22 o hasta el 23 de septiembre.
En el 2026, según información de la NASA, el fenómeno tendrá lugar a las 00:05 del 23 de septiembre en horario universal, al trasladarlo al horario de Paraguay, corresponde a las 21:05 del martes 22.
La palabra equinoccio está relacionada con la idea de una duración similar entre el día y la noche y ocurre dos veces al año, entre marzo y septiembre. Durante el equinoccio de septiembre, el sol se encuentra sobre el ecuador terrestre, desde ese momento, el recorrido aparente del sol continúa desplazándose hacia el sur y los días comienzan progresivamente a ser más largos en el hemisferio sur.
Eso no significa que mañana lunes se sentirá como un día de invierno y que a las 21:05 del martes cambie repentinamente la temperatura, es más, por lo general la primavera ya se hace sentir poco antes del momento exacto del equinoccio, como hoy domingo, luego de varios días de lluvia y de jornadas frescas el sol volvió a aparecer con cierta intensidad.
Por eso, mañana 21 de septiembre seguirá siendo una jornada marcada por los festejos tradicionales del Día de la Primavera y de la Juventud en Paraguay, la diferencia está en la precisión, ya que el 21 es la fecha tradicional de celebración; el 22, a las 21:05, será el momento exacto en que la primavera comenzará oficialmente desde el punto de vista astronómico y a partir de allí, el hemisferio sur continuará avanzando hacia días cada vez más largos hasta llegar a diciembre, donde comenzará el verano.
El nuevo cráter visible como una mancha blanca rodeada por un halo oscuro, situada ligeramente a la derecha del centro de la imagen y señalada con flechas negras. Foto: NASA/AFP
El cráter del siglo: la NASA descubre nueva formación en la Luna
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Un investigador de la NASA descubrió un masivo y recién formado cráter en la Luna, un hecho que solo sucede “una vez por siglo o incluso más”, según científicos. El cráter, denominado “McGetchin”, mide 222 metros de ancho, indicó la NASA en una publicación en su blog.
Se cree que se formó en la primavera de 2024 tras el impacto de un cometa o un asteroide contra la Luna. Los investigadores describen el objeto que lo provocó como del tamaño de un edificio de tres a seis pisos de altura. “Los científicos estiman que un impacto de esta magnitud ocurre en la Luna alrededor de una vez por siglo, o incluso más”, dijo la Nasa.
Aunque el cráter ha estado allí por años, no fue descubierto sino hasta que Robert Wagner, un investigador del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, en inglés) de la NASA, lo notó durante un nuevo escaneo de la superficie lunar.
El cráter apareció como una “gran mancha brillante rodeada por un halo oscuro” en las imágenes de la sonda LRO, que estudia la Luna desde 2009. Un estudio publicado el miércoles en la revista científica Science Advances determinó que era el cráter nuevo más grande jamás descubierto en el sistema solar.
Aunque la Luna tiene numerosos cráteres, muchos de ellos más grandes que McGetchin, estudiar la formación de uno en tiempo real podría ayudar a ampliar el conocimiento sobre la geología de la Luna. Ese conocimiento serviría para preparar mejor a las futuras misiones tripuladas al satélite, que actualmente son planeadas tanto por Estados Unidos como por China.
En la Luna, desde la antigüedad, se apoyaron poderosos y poderosas para predicciones, prospecciones agrícolas y consolidar sus propios sistemas de poder
Desde la más remota antigüedad, la Luna fue utilizada para predicciones, prospecciones agrícolas y para legitimar a los poderosos.
El 25 de mayo de 1961, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy (1917-1963), ante el Congreso de aquel país anunció por primera vez que una de las metas de su administración era llevar un estadounidense a la Luna. La Guerra Fría (1947-1991) estaba en desarrollo.
En la por entonces llamada “carrera espacial”, los estrategas de su país evaluaban que sus adversarios de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se habían puesto en ventaja. De hecho, el 4 de octubre de 1957, “los rusos” pusieron en órbita el Sputnik 1, primero de los satélites artificiales de la historia.
Casi dos años más tarde, el 13 de setiembre de 1959, la nave espacial de la URSS Luna 1, como estaba previsto, se estrelló contra el suelo lunar cuando el satélite natural del planeta Tierra se encontraba en fase Gibosa Creciente. Por si algo faltaba, el 12 de abril de 1961, el líder soviético Nikita Jrushchov (1894-1971) volvió a marcar.
Aquel día, el astronauta Yuri Gagarin (1934-1968), a bordo de la Vostok 1, orbitó la Tierra durante ciento ocho minutos. El conflicto por la supremacía del capitalismo por sobre el socialismo parecía no ir bien para los norteamericanos. Kennedy sentía y sabía que era necesario recuperar el prestigio mundial que su país tenía cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial y, en el orden interno, reconstruir la confianza.
META
Con esa convicción, aquel jueves del quinto mes del año el mandatario pidió más fondos al Congreso porque aseguró creer “que esta nación debe comprometerse a lograr la meta, antes de que termine esta década, de hacer aterrizar a un hombre en la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra”. Dieciséis meses más tarde –el 12 de setiembre en la Universidad de Rice– fue más allá.
“Elegimos ir a la Luna en esta década (…) no porque sea fácil, sino porque es difícil”. El 20 de julio de 1969, dos estadounidenses, Neil Armstrong (1930-2012) y Buzz Aldrin (96), a bordo de Apolo 11, alunizaron y regresaron. Kennedy no pudo verlo. Fue asesinado el 22 de noviembre de 1963, en Dallas.
Mundialmente, de todas formas, se instaló la idea de que Estados Unidos triunfó en la carrera espacial. ¿Habrá sido así? Sospecho que Kennedy (y sus asesores) –cuando lanzaron el compromiso lunar, por llamarlo de alguna manera, como operación concreta de comunicación política– tuvieron a la vista que, desde la más remota antigüedad, la Luna fue utilizada para legitimar a los poderosos y unificar a las sociedades con rituales colectivos.
“La Luna, el espacio, los extraterrestres son temas que siempre pagan bien”, me dijo alguna vez Samuel “Chiche” Gelblung (1944-2026), en el transcurso de una charla de verano entre colegas. Y creo que es así, pero no solo para los contenidos de los medios. Pese a ello, entonces y hasta ahora, para algunos, ese señalamiento y algunos otros –más populares– ya no aplican.
¿Un ejemplo? Estar “en la luna”, aquella frase estigmatizante que llega hasta la actualidad desde la Edad Media cuando los antiguos astrónomos pasaban largas horas con sus ojos fijos en los cielos nocturnos, con la que se denostaba coloquialmente de quienes padecían de problemas de atención o vivían despistados, comenzó a perder sentido.
Pero vuelvo a la Luna y me atrevo a sostenerla como recurso “de última”. Jenaro Gajardo Vera (1919-1998) –abogado, pintor y poeta– fue el sexto de la decena de hijos e hijas que tuvieron el médico Delfín Gajardo Merino y su esposa en Chile. Fue fundador de la Sociedad Telescópica Interplanetaria de la ciudad chilena de Talca, donde se afincó desde 1951.
El primer ministro de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Nikita Jrushchov, y el 35.º presidente de los EE. UU., John Fitzgerald Kennedy, utilizaron la Luna como meta a alcanzar durante la “carrera espacial” en tiempos de la Guerra Fría
COMITÉ DE RECEPCIÓN
Tal vez, entre los propósitos más relevantes de esa organización, de la que también formaba parte el obispo Manuel Larraín Errázuriz (1900-1966), estaba el de “formar un comité de recepción a los primeros visitantes extraterrestres” que llegaran a nuestro planeta. Pero más allá de ello, Jenaro deseaba fervorosamente ser miembro del muy bien reputado Club Social, que se fundara allá por 1875 y cuyas puertas hasta hoy permanecen abiertas en la calle 3 Oriente 1 y 2 Sur de Talca.
Pero –para acceder a ese deseo– debía acreditar ser propietario. Grave. Gajardo Vera, vaya contradicción, solo era poseedor de su buen nombre y honor, pero con ello no aplicaba. Ingenioso –además de aficionado a la astronomía– el 25 de setiembre de 1954 logró que el notario público César Jiménez Fuenzalida certificara con toda formalidad que aquel “poeta es dueño desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475,99 kilómetros, denominado Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: a Norte, Sur, oriente y poniente: el espacio sideral”.
Así se lee en el acta que emitió Jiménez Fuenzalida. Más aún, se cotillea en Talca que, en 1969, el trigesimoséptimo presidente de Estados Unidos, Richard Nixon (1913-1994), previo a la misión Apolo 11 y a través de una carta, le pidió autorización para descender en la Luna.
Aquella misiva –si existiera– nadie dice públicamente haberla visto. Sin embargo, el poeta exhibió, tal vez en alguna reunión en el Club Social de Talca, la que fue su respuesta. “En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Withman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es solo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor presidente”.
Antes de morir, a los 79 años, Jenaro hizo conocer su voluntad. “Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas”. Recuerdo que a mi regreso de un viaje a Chile en cuyo transcurso caminé las calles de Talca, un querido colega periodista, EA, descreyó. Con un fragmento del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 entre sus manos, leyó en alta voz. “El espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no es objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”.
Jenaro Gajardo Vera (1919-1998), ciudadano chileno residente en Talca. Registró la Luna para tener una propiedad y poder asociarse al Club Social de aquella ciudad el 25 de septiembre de 1954
UN TEMA QUE PAGA BIEN
Lo sé y no es un dato menor, pero esto sucedió y, sin dudas, es una historia tan atrapante como verificable, atiné a responder. “La Luna, el espacio, los extraterrestres, son temas que siempre pagan bien”. El debate finalizó con risas.
“Seducir y suceder son palabras constituidas casi con las mismas letras. Uno solo de esos signos es el que lo cambia todo, pero –en este caso– sus efectos son definitivamente vinculantes a la hora de producir sentido”, explicaba con frecuencia un muy viejo colega periodista y académico –CP– a quien, en las sobremesas, le encantaba apabullar a las y los comensales con sus juegos de palabras.
“De hecho y, para que se entienda –agregaba con engolado tono de viejo locutor que nunca lo fue– para que la intención de seducir se cumpla en plenitud (y se pueda respetuosamente comentar), tiene que suceder”. Como corolario, sentenciaba: “La política, finalmente, es un acto de seducción masiva”. Y algún grado de razón tenía. La gestión política está marcada por esas dos palabras que se aplican con demasiada frecuencia.
PRIMAVERA
Faltan pocos días para el inicio de la primavera. El invierno resiste. Los que saben lo exculpan. Señalan a El Niño como el causante del invierno extendido… y de todo lo malo que climáticamente –tal vez– habrá de suceder. Sin embargo, a poco del inicio del sábado, ateridos de frío y en procura de ser alcanzados por la calidez que irradian los leños crepitantes, el semicírculo que nos organiza espacialmente a este grupo de amigos y dos amigas se estrecha en torno de la hoguera.
Los copones hoy se colman con un Chateau Subsónico Cambiador Malbec Ancellotta del 2023. El Valle de Uco, en la provincia argentina de Mendoza, genera elixires. Detrás de un enorme ventanal la Luna –gigante– alumbra con generosidad extrema.
“!Lunazaaa…!”, exclamó Mirna. “El sueño de Lorca (Federico García, 1898-1936)”, replicó AF. “De hecho se lo suele mencionar como ‘el poeta de la luna’ que para él y su cosmos creativo era donde convergían misterios, tragedia…”, agregó. “Justamente con su Romance de la Luna, inicia una de sus obras más recordadas como lo es Romance Gitano”, dice ER a quien interrumpo.
“‘La luna vino a la fragua / con su polisón de nardos. El niño la mira, mira / El niño la está mirando. / En el aire conmovido mueve la Luna sus brazos / y enseña lúbrica y pura, / sus senos de duro estaño / Huy luna, luna, luna…’ y podría seguir”, digo a los amigos y las dos amigas que me observan incrédulos y sonrientes recitar.
SIMBOLISMO
“En el sistema de símbolos en la obra de Federico García Lorca aparece el de la luna como el de mayor significación por su variedad de manifestaciones”, puntualiza AF, mientras lee un reporte de la británica Universidad de Cambridge.
“Pero a la Luna también le escribieron Becquer (Gustavo Adolfo), Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Miguel de Unamuno, por solo mencionar a algunos”, apunta ER. Una vez más, brindamos. ¿Habrá quedado lejos o perdido en la historia de la literatura la época en que las y los poetas formaban parte de la vida cotidiana?
Mi mirada se pierde en ninguna parte. No tengo la respuesta. Tampoco la busco ni lo intento. “Yo no le canto a la Luna / porque alumbra y nada más / le canto porque ella sabe / de mi largo, caminar”, compuso alguna vez Atahualpa Yupanqui (1908-1992), cantautor argentino, recordó JT.
Tengo la convicción de que tímidamente tarareaba. Sonrió. “Horacio Ferrer (1933-2014), enorme poeta uruguayo y rioplatense, la vio ‘rodando por Callao…’”, agregó Delia. “¿Es o será posible ignorar a la Luna?”, desafió. “Es verdad, no se la puede ignorar, pero es preciso aceptar que la Luna emerge muchísimo menos en las producciones poéticas –como símbolo– desde el inicio del siglo XXI y, aunque no se puede sostener que ha desaparecido, tal vez se esté dando un desplazamiento temático drástico respecto de lo que eran las tradiciones romántica, modernista o vanguardista del siglo XX en las producciones poéticas”, polemiza CM, muy callado hasta el momento.
EN EXTINCIÓN
“Desde las últimas producciones tangueras de autores como Julián Centeya, Celedonio Flores o hasta el propio Ferrer a la Luna la estrellaron contra el pavimento bonaerense o contra los paredones… desde entonces, quizás, la Luna está en extinción y, por qué no decirlo, en el corazón de las ciudades iluminadas a pleno es cada noche más difícil poder verla”, enfatizó. Pero como abogado sus anécdotas y reflexiones rumbearon hacia otros relatos no menos poéticos, pero en algunos casos preñados de hipocresía.
Dennis Hope (82) es un empresario estadounidense que también se dice dueño de la Luna y justamente por ello vende “títulos de propiedad” inmobiliarios en el espacio exterior desde hace ya largo tiempo porque comenzó en el siglo pasado. Luego de un divorcio controversial y en el borde de la bancarrota, en California, mientras contemplaba la Luna desde el borde de una carretera, pensó al único satélite natural de la Tierra como un territorio sin dueño.
RES NULLIUS
“El principio de res nullius”, acotó JM. Retomó la marcha. Condujo hasta su casa y, una vez allí, revisó detalladamente el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 que claramente prescribe que la Luna “no es objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”.
Dennis interpretó que el texto va dirigido solo a los Estados y, por tanto, se produce un “vacío legal” en este tratado porque no menciona ni alude en esa prohibición a personas o empresa privadas. Desde esa perspectiva, sustentándose en las leyes de asentamiento estadounidenses, se declaró formalmente propietario de la Luna, Mercurio, Marte, Venus, Júpiter y varias de las “lunas” de ese planeta.
Registró aquella declaración en una oficina del condado de San Francisco en noviembre de 1980, notificó formalmente a las Naciones Unidas (ONU), al Gobierno de los Estados Unidos, al de la URSS que nunca respondieron ni objetaron. Desde entonces, a través de la empresa de su propiedad The Lunar Embassy (La Embajada Lunar) comercializa y entrega títulos de propiedad que incluyen el “derecho de mineral”, por lo que a cada adquirente le asigna un diploma que opera como título de propiedad numerado y sellado junto con un mapa cartográfico de ubicación del inmuueble, una copia de la “Constitución Lunar” redactada por Hoppe, una declaración de ciudadanía y el pasaporte emitido por el “Gobierno Lunar”.
“COMPRADORES”
Entre algunos de los más notables de dos millones de compradores se encuentran los expresidentes estadounidenses Ronald Reagan, Jimmy Carter y George W. Bush, además de otras celebridades. “No dejo de pensar en la idea de seducir y suceder asociada con la política”, dice Delia mientras levanta nuevamente su copa.
“‘Trump (Donald, 80 años, presidente norteamericano) afirma que la Luna le pertenece a EE.UU.’ en el portal de noticias mxcontrapunto”, dice JT que con suma atención lee en la pantalla de su teléfono inteligente y prosigue: “🌕🇺🇸 @realdonaldtrump afirmó en una publicación en Truth Social que “la Luna es nuestra”, en el marco de nuevas propuestas sobre la política espacial de Estados Unidos”.
El sábado amanece. Las dudas se despejan. “La Luna, el espacio, los extraterrestres, son temas que siempre pagan bien”.
La eliminación temporal de aranceles estadounidenses a la exportación de carne paraguaya representa una oportunidad para nuestro país, indicó el presidente de Senacsa. Foto: Ilustrativa
Paraguay apunta a captar 10 % de nueva cuota de carne de EE. UU.
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La apertura de una cuota adicional de 300.000 toneladas de carne vacuna por parte de Estados Unidos representa una nueva oportunidad para Paraguay, que apunta a captar hasta el 10 % de este volumen durante los próximos 90 días, según explicó el presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), el Dr. José Carlos Martin Campercholi.
El gobierno de Estados Unidos estableció que el contingente será distribuido en tres tramos de 100.000 toneladas mensuales, desde el 1 de septiembre hasta el 30 de noviembre. Martin aclaró que no se trata de una cuota única de 300.000 toneladas disponible de una sola vez, sino de volúmenes mensuales que no son acumulables ni renovables.
“Paraguay tiene condiciones de aprovechar ese 10 % de la cuota de estas 300.000 toneladas”, señaló el titular del Senacsa, al remarcar que el país no tiene como objetivo captar la totalidad del contingente estadounidense.
Actualmente, Paraguay exporta entre 6.000 y 8.000 toneladas mensuales de carne vacuna hacia Estados Unidos, según señaló el titular del Senacsa. Al 31 de agosto, los envíos acumulados alcanzaron 35.000 toneladas y la proyección es cerrar el año con unas 60.000 toneladas exportadas a este destino.
“Paraguay está exportando entre 6.000 a 8.000 toneladas mensuales a Estados Unidos. Al 31 de agosto nosotros exportamos 35.000 toneladas y nuestro pronóstico es llegar a las 60.000 toneladas”, explicó.
De concretarse esta proyección, los envíos paraguayos al mercado estadounidense registrarían un crecimiento cercano al 20 % frente al año anterior. El nuevo espacio estaría orientado principalmente a carne para industria, destinada especialmente a la elaboración de carne molida.
Martín indicó además que ya existen frigoríficos y exportadores que manifestaron interés en aprovechar la oportunidad y estimó que los primeros embarques podrían comenzar la semana que viene. El titular del Senacsa descartó que un eventual aumento de las exportaciones genere presión sobre el abastecimiento interno. “Paraguay está produciendo más de 500.000 toneladas. No representa ningún riesgo”, afirmó.
En ese sentido, consideró que la apertura temporal del mercado estadounidense constituye una señal positiva para el sector cárnico paraguayo. “Es una noticia muy positiva para el país”, sostuvo. La medida de Estados Unidos beneficia principalmente a países que no cuentan con contingentes específicos dentro de ese mercado, entre ellos Paraguay y Brasil, mientras que Argentina y Uruguay quedaron excluidos al disponer de cuotas propias.