Las emisiones de CO2 tienen que ser frenadas de aquí a 2025 para que el futuro de la humanidad sea “viable”, de acuerdo a un informe del grupo de expertos de la ONU sobre cambio climático (IPCC) divulgado este lunes.
Para que el calentamiento del planeta no genere cambios irreversibles, solo quedan tres años para que esas emisiones se estabilicen y luego empiecen a caer, según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).
Hay que abandonar el carbón, y reducir en al menos un 60% el uso del petróleo, y del 70% en el caso del gas, de aquí a 2050, según el informe de expertos. Si no se consiguen desarrollar técnicas de captura de carbono, el carbón debería ser abandonado totalmente, el uso del petróleo debería ser reducido en al menos 60% y el gas en al menos 70% de aquí a 2050, respecto a los niveles de 2019.
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“Casi toda la producción mundial de electricidad debería provenir de fuentes con cero o baja emisión de carbono”, estima el IPCC. Solamente el 10% de la electricidad producida en el mundo en 2021 proviene de la energía solar o eólica, calculan expertos del sector independientes.
Los hogares que representan el 10% con más ingresos en el mundo acumulan el 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero, señala el IPCC.
Dos tercios de ese 10% viven en los países desarrollados. Las emisiones de las clases medias y desfavorecidas de los países desarrollados representan por su parte entre 5 y 50 veces más que sus homólogos en los países en desarrollo, añade su informe sobre medidas para combatir la situación.
Debatido a lo largo de más de dos semanas, el texto propone cambios radicales en la manera de vivir de la Humanidad, confrontada en la actualidad a un alza del precio de la energía a causa de la guerra en Ucrania.
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“Disponer de políticas públicas, infraestructuras y tecnología para poder cambiar nuestro estilo de vida y nuestros comportamientos” es esencial para lograr esos objetivos, explica el grupo de expertos.
“Algunos gobiernos y líderes empresariales dicen una cosa pero hacen otra. Por decirlo llanamente, mienten. Y los resultados serán catastróficos” declaró Guterres en un mensaje video tras la publicación del informe.
Fuente: AFP.
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Agosto histórico: el mes más caluroso jamás registrado en el planeta
El pasado agosto fue el mes más caluroso jamás registrado en el planeta, con las temperaturas oceánicas también alcanzando niveles sin precedentes, informó este jueves el monitor climático europeo Copernicus. En respuesta a la evaluación del Servicio Copernicus de Cambio Climático, la ONU advirtió que el planeta continuará su avance a niveles nunca antes vistos hasta que la humanidad desista de los combustibles fósiles.
Las observaciones de Copernicus se remontan a 1940, pero otras evidencias como los núcleos de hielo, los anillos de los árboles y los esqueletos de coral, permiten a los científicos observar el clima actual en su contexto histórico. “Los humanos probablemente no han visto temperaturas tan elevadas como las actuales, al menos los últimos 100.000 años”, comentó a la AFP Samantha Burgess, del Centro Europeo para Previsiones Meteorológicas a Mediano Plazo, a cargo de Copernicus.
Las temperaturas promedio del aire fueron de 16,96 ºC en agosto, lo que superó en 0,01 ºC el récord mensual previo, alcanzado en julio de 2023. Copernicus señaló que, dada la estrecha diferencia, considera que ambos meses comparten el récord. Los científicos afirman que la actividad humana, sobre todo la quema de carbón, petróleo y gas, ha calentado el planeta en cerca de 1,4 ºC desde la era preindustrial, y aumentó la gravedad y posibilidad de fenómenos meteorológicos extremos.
Aun así, las emisiones de gas de efecto invernadero, causantes del calentamiento, alcanzaron niveles históricos en 2025. “La evidencia es irrefutable: este es el precio en espiral de la adicción de la humanidad a los combustibles fósiles y de la crisis climática global que está alimentando”, aseveró el jefe de clima de la ONU, Simon Stiell, sobre el informe de Copernicus.
Influjo de El Niño
En tanto, las temperaturas de las superficies marinas también alcanzaron un máximo diario mundial e igualaron el récord de calor para un mes de agosto, lo que prolonga una racha de tres meses de temperaturas sin precedentes en los océanos del planeta.
Más de 90 % del exceso de calor atrapado por las emisiones de gases de invernadero ha sido absorbido por los océanos, a un costo severo para la vida marina, los arrecifes y las comunidades costeras.
Las temperaturas de agosto batieron marcas en cuencas como el Atlántico, el Mediterráneo y el Pacífico tropical, donde el fenómeno El Niño más intenso de la era moderna gana fuerza rápidamente.
Estos episodios se caracterizan por aguas del Pacífico inusualmente cálidas que aumentan la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos a miles de kilómetros de distancia, desde inundaciones en Perú hasta sequías en África o incendios forestales en Australia.
El Niño, que constituye la fase más cálida de un ciclo climático natural, suele provocar un aumento temporal en las temperaturas globales, que ya se encuentran elevadas debido al calentamiento de fondo a largo plazo.
Los científicos esperan que los récords sigan batiéndose en los próximos meses, a medida que este “super-El Niño” se acerque a su máxima intensidad alrededor de diciembre, y que 2027 —y tal vez incluso 2026— se conviertan en los años más calurosos jamás observados.
1.300 millones de afectados en verano
Copernicus también señaló que agosto “marcó el final del verano más caluroso de Europa occidental”, que superó el récord de larga data establecido en 2003.
El período comprendido entre junio y agosto se caracterizó por severas olas de calor consecutivas que provocaron el cierre de escuelas, secaron ríos y prepararon el terreno para devastadores incendios forestales.
El análisis realizado por la AFP de datos del programa europeo Copernicus halló que unos 1.300 millones de personas en todo el mundo vivieron entre junio y agosto el verano boreal más caluroso registrado.
Ese estudio detallado de miles de millones de datos del modelo climático ERA5 revela que 52 países de todos los continentes batieron sus récords de temperatura durante todo el período del verano meteorológico del hemisferio norte.
Once países de Europa occidental, entre ellos España e Italia, batieron su récord de temperatura promedio durante esa estación.
Un recuento de la AFP, basado en informes de salud de ocho países (Alemania, Reino Unido, Austria, Bélgica, España, Francia, Países Bajos y Portugal), suma al menos 35.000 muertes adicionales o asociadas directamente con el calor entre mediados de junio y finales de agosto. Científicos de la red World Weather Attribution concluyeron que esa ola de calor particularmente intensa en junio habría sido “prácticamente imposible” sin la influencia del cambio climático.
Fuente: AFP.
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Europa occidental registró un récord de calor para junio y julio
Europa occidental “experimentó su período de junio-julio más caluroso jamás registrado”, en un contexto de olas de calor repetidas, sequía generalizada e incendios devastadores, anunció el lunes el servicio europeo sobre cambio climático Copernicus.
A escala mundial, los océanos también alcanzaron en julio de 2026 los niveles de calor “más elevados jamás registrados para este mes”, de 20,96 ºC, alimentados por el fenómeno de El Niño y el calentamiento climático provocado por la actividad humana.
“No hemos conocido un clima así en toda nuestra vida y quizás ni siquiera desde el surgimiento de nuestra civilización”, comentó a periodistas Carlo Buontempo, director del Copernicus Climate Change Service (C3S). En todo el mundo, julio de 2026 empató con el de 2024 como el segundo mes de julio más caluroso que se haya registrado, solo superado por el de 2023.
Pero el fenómeno se observa más marcado en Europa occidental, el continente que se calienta más rápidamente.
La temperatura media combinada en este continente para junio y julio alcanzó 21,62 ºC, superando el récord de 2022 y “reflejando la persistencia excepcional del calor” de este verano, según Copernicus.
Junio de 2026 ya había sido un mes de calor récord para Europa occidental.
En tanto, julio registró una temperatura promedio de 22,48 ºC (2,53 ºC por encima de los valores normales para el período 1991-2000), un poco abajo de julio de 2006 (22,54 ºC).
Desde mayo, Europa occidental ha sufrido cuatro episodios de calor extremo, dos de ellos en julio. Esas olas de calor alimentaron una sequía casi generalizada en Francia, España, en ciertas regiones de Alemania y Reino Unido.
Récord en Hong Kong
Hong Kong registró este domingo un récord de calor desde el inicio de las mediciones, en 1884, con 36,9 °C en la sede del observatorio meteorológico en el barrio de Tsim Sha Tsui, estación cuyas mediciones sirven de referencia para toda la ciudad. “A las 15:15 (08:15 GMT), la temperatura máxima registrada en el observatorio fue de 36,9 grados, la más alta jamás registrada desde 1884”, anunció el Observatorio de Hong Kong.
Este récord se debe en parte al tifón Dolphin, que se aproxima a las costas orientales de China. “A medida que el ciclón tropical Dolphin avanza hacia la región de Zhejiang y se dirige hacia el interior, la masa de aire en su periferia seguirá aportando un tiempo extremadamente caluroso sobre el territorio desde hoy hasta el martes”, explicó el Observatorio.
El récord anterior databa del 22 de agosto de 2017, con 36,6 grados antes del paso del tifón Hato.
El Observatorio de Hong Kong utiliza las mediciones de su sede de Tsim Sha Tsui para los anales meteorológicos de la ciudad.
La agencia había emitido una “alerta de fuerte calor”, llamando a la población a evitar las actividades intensas al aire libre.
Se prevé que el tiempo se mantenga “extremadamente caluroso” en los próximos días. Según científicos, el calentamiento climático inducido por las actividades humanas hace que los episodios de calor extremo sean más frecuentes y más graves.
Fuente: AFP.
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Ciudades ante un clima extremo: la arquitectura busca nuevas respuestas en Paraguay
El cambio climático ya no es un desafío del futuro para las ciudades. El aumento de las temperaturas, las olas de calor y los escenarios cada vez más frecuentes de exceso o falta de agua obligan a repensar la manera en que se diseñan y construyen los espacios donde vive la población. Estos desafíos estarán en el centro del XV Congreso Regional de Tecnología en Arquitectura (CRETA), que reunirá a expertos de Paraguay y otros países del 19 al 21 de agosto en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Artes de la Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA).
La decimoquinta edición del encuentro pondrá el foco en las respuestas que pueden aportar la arquitectura, el urbanismo y la tecnología frente a las transformaciones ambientales. El objetivo será intercambiar investigaciones, experiencias y propuestas capaces de mejorar la adaptación de las ciudades y elevar la calidad de vida de sus habitantes.
Entre los principales ejes figuran:
- el desarrollo de soluciones constructivas sostenibles
- la disminución de la huella de carbono
- el acondicionamiento térmico de los edificios
- la gestión eficiente del agua
- y la incorporación de nuevos criterios de diseño y selección de materiales.
La arquitecta Ana Raquel Flores, integrante de la organización del CRETA, explicó que el congreso analizará particularmente los efectos que el calentamiento global está generando sobre las ciudades y el hábitat construido. En ese contexto, señaló que fenómenos como las temperaturas extremas y las variaciones en la disponibilidad de agua plantean nuevas exigencias para quienes proyectan edificios y espacios urbanos.
Desde la FADA-UNA, el decano José Insfrán destacó el papel que pueden desempeñar la arquitectura, el diseño y la innovación tecnológica para enfrentar estos escenarios. En su visión, la incorporación de nuevas herramientas y conocimientos puede contribuir a desarrollar ciudades mejor preparadas para las condiciones ambientales que se avecinan.
Investigación y experiencias internacionales
Durante las tres jornadas se prevé la presentación de unas 80 investigaciones y seis conferencias magistrales, con la participación de especialistas paraguayos y extranjeros.
Entre las expositoras internacionales estará la investigadora chilena Pamela Smith, vinculada a las discusiones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), quien compartirá información sobre los principales debates y avances científicos relacionados con el calentamiento global.
También llegará desde Colombia el arquitecto Ricardo Ramírez, asesor del Ministerio de Vivienda de ese país, para presentar experiencias relacionadas con políticas públicas, vivienda y planificación urbana frente a los efectos del cambio climático.
A su vez, el arquitecto Gerardo Wadel, con trayectoria profesional en España y radicado actualmente en Argentina, abordará soluciones tecnológicas aplicadas a dos de los grandes desafíos urbanos: la gestión del agua y las altas temperaturas.
Formación de nuevos profesionales
El CRETA también tendrá un espacio dedicado a los estudiantes de arquitectura, con talleres orientados a experimentar soluciones frente a escenarios de exceso o escasez de agua y estrategias para controlar la temperatura dentro de los edificios.
Según explicó el decano Insfrán, estas actividades permitirán a los futuros profesionales conocer de primera mano investigaciones e innovaciones desarrolladas en universidades de la región y vincularlas con los desafíos que enfrenta Paraguay.
Las actividades académicas y los talleres para estudiantes se desarrollarán principalmente durante las mañanas, mientras que las ponencias y conferencias magistrales ocuparán las jornadas de la tarde.
Paraguay toma la posta regional
El CRETA nació a finales de la década de 1990 a partir de una iniciativa de docentes e investigadores de universidades públicas de distintos países de la región vinculados con la tecnología aplicada a la arquitectura.
La organización del congreso rota entre las universidades que forman parte de esta red. En 2024, la FADA-UNA presentó la propuesta para llevar el encuentro a Paraguay y asumió finalmente la responsabilidad de organizar esta decimoquinta edición.
La cita académica representa así una oportunidad para poner en debate el futuro de las ciudades paraguayas y regionales ante un escenario climático que exige no solo nuevas construcciones, sino también nuevas formas de pensar el territorio, los materiales, el agua y el confort urbano.
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La nueva inflación del agua amenaza con encarecer servicios y presionar a las economías
El cambio climático empieza a convertirse en un factor de costos para gobiernos, empresas y hogares. Las inversiones necesarias para garantizar agua segura podrían trasladarse a las tarifas y generar una nueva presión inflacionaria.
Durante décadas, el agua fue considerada un servicio básico de bajo costo relativo y con una disponibilidad que parecía garantizada. Sin embargo, el cambio climático está modificando esa ecuación económica. En un planeta en el que los extremos climáticos se vuelven más frecuentes —con regiones que enfrentan sequías prolongadas y otras que soportan inundaciones históricas— el acceso al agua comienza a transformarse en un factor de presión sobre las finanzas públicas, las empresas de servicios y el bolsillo de los consumidores.
Un reciente estudio de la Universidad de Stanford advierte que varias ciudades de Estados Unidos podrían duplicar sus tarifas de agua hacia mediados de siglo debido a la combinación de tres factores: menor disponibilidad del recurso, infraestructura envejecida y la necesidad de ejecutar grandes inversiones para adaptar los sistemas de abastecimiento al nuevo escenario climático.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, revela una tendencia que podría repetirse en distintas economías: el cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos.
El fenómeno representa una nueva forma de presión inflacionaria. Así como el aumento del precio del petróleo encarece el transporte y los alimentos, el incremento del costo del agua puede impactar en múltiples sectores productivos, desde la industria y la agricultura hasta los servicios urbanos.
En Estados Unidos, el valor promedio del agua potable ya aumentó durante las últimas décadas a un ritmo superior al de la inflación, debido principalmente al deterioro de las redes y a la necesidad de renovar una infraestructura que requiere inversiones multimillonarias. Ahora, el factor climático agrega una nueva capa de costos.
El caso analizado por los científicos en Santa Cruz, California, muestra el desafío que enfrentan muchas ciudades: después de aplicar medidas de ahorro y eficiencia, las autoridades deben recurrir a soluciones más costosas, como plantas de reutilización de aguas residuales, nuevos sistemas de almacenamiento y obras para garantizar el suministro en períodos de sequía.
La consecuencia económica es directa: las inversiones necesarias para asegurar la disponibilidad del recurso terminan reflejándose en las facturas de los consumidores.
Paraguay frente al desafío de administrar su ventaja hídrica: Aunque Paraguay posee una posición privilegiada por sus abundantes recursos hídricos, con una de las mayores disponibilidades de agua dulce per cápita de la región, el país tampoco está aislado de esta nueva realidad económica.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos Paraguay y Paraná demostraron en los últimos años que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. La reducción del calado afectó la logística fluvial, elevó costos de transporte y generó impactos sobre sectores estratégicos como la exportación agrícola y energética.
Al mismo tiempo, las inundaciones recurrentes exigen mayores inversiones en infraestructura urbana, sistemas de drenaje, protección de comunidades vulnerables y mantenimiento de caminos, recursos que compiten con otras prioridades del presupuesto público.
Para Paraguay, el desafío económico no pasa únicamente por disponer del recurso, sino por desarrollar infraestructura suficiente para administrarlo de manera eficiente. La expansión urbana, el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones aumentarán la demanda sobre los sistemas de agua potable y saneamiento.
En este contexto, la gestión del agua comienza a formar parte de la agenda de competitividad de los países. Las naciones que logren anticiparse con inversiones inteligentes en infraestructura resiliente tendrán mejores condiciones para atraer capital, sostener su producción y reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos.
El cambio climático dejó de ser solamente un problema ambiental. Se convirtió en una variable económica que afecta costos, inversiones, inflación y planificación empresarial. La próxima gran discusión mundial no será solo quién tiene agua, sino quién tiene la capacidad financiera y tecnológica para garantizarla.