El químico japonés Ei-ichi Negishi, quien ganó el premio Nobel por desarrollar un método para crear químicos complejos necesarios para la elaboración de medicamentos y productos electrónicos, murió a los 85 años, informó la universidad donde enseñaba en Estados Unidos.
Negishi murió el domingo en Indianapolis, según un comunicado divulgado el viernes por la universidad Purdue, que detalla que su familia repatriará el cuerpo a Japón el próximo año. Este científico graduado por la prestigiosa Universidad de Tokio trabajó con el gigante japonés químico Teijin antes de irse a Estados Unidos al obtener una beca Fulbright en 1960.
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En 2010 ganó el Premio Nobel de Química junto a su compatriota Akira Suzuki y el estadounidense Richard Heck. Gracias al trabajo de los tres, la química orgánica se convirtió en “una forma de arte, en la que los científicos producen maravillosas creaciones químicas en sus tubos de ensayo”, decía la cita del premio.
Negishi comparaba su trabajo con hacer construcciones con Lego. “Encontramos catalizadores y creamos reacciones que permiten que compuestos orgánicos complejos en efecto se unan a otros compuestos para construir los materiales deseados de forma más económica y eficiente”, dijo, según una cita en el comunicado de la universidad.
“Los legos pueden combinarse para hacer cosas de cualquier forma, color y tamaño, y nuestras reacciones hacen que esto sea posible para los compuestos orgánicos”. Según la universidad, su trabajo se utiliza mucho, desde para secuenciar ADN hasta para crear químicos que protejan los cultivos de hongos o materiales para pantallas LED.
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Fuente: AFP.
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Omar Yaghi, de refugiado a Premio Nobel de Química 2025
Nacido en el seno de una familia de refugiados palestinos con escasa formación académica, el Premio Nobel de Química 2025, Omar M. Yaghi, celebró ayer miércoles el poder de la ciencia como fuerza capaz de reducir las desigualdades. El químico jordano-estadounidense, nacido en la capital jordana, Amán, en 1965, fue galardonado junto con el japonés Susumu Kitagawa y el británico Richard Robson, por el desarrollo de las llamadas estructuras metalorgánicas, que tienen numerosas aplicaciones prácticas, por ejemplo, para recuperar agua del aire, capturar dióxido de carbono o almacenar gases tóxicos.
Al hablar de su vida en una entrevista con la Fundación Nobel, Yaghi comentó: “Crecí en una casa muy modesta, ya saben, éramos como una decena en un pequeño cuarto que compartíamos con el ganado que criábamos”. Su hogar no tenía ni electricidad ni agua corriente y su madre no sabía leer ni escribir. A los 15 años partió hacia Estados Unidos, siguiendo el consejo de su estricto padre.
La entrega de los Nobel científicos de este año llega poco después de los recortes presupuestarios decididos por el presidente Donald Trump en Estados Unidos, que hizo temer que la investigación se debilite en ese país. “La ciencia es una joya de nuestro país. No podemos permitirnos dejarla caer”, defendió ayer miércoles, insistiendo en su papel en la innovación, pero también en aras de la igualdad de oportunidades.
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“Las personas inteligentes, talentosas y competentes existen en todas partes. Realmente deberíamos enfocarnos en liberar su potencial ofreciéndoles oportunidades”, había dicho en la entrevista con la Fundación Nobel. Según contó, tenía solo 10 años cuando descubrió la química, al elegir un libro al azar de una estantería en la biblioteca de su escuela.
Al abrirlo, se sintió atraído por unas imágenes incomprensibles y a la vez fascinantes: las estructuras moleculares. “Es un recorrido extraordinario y la ciencia te permite lograrlo (...) la ciencia es la mayor fuerza niveladora del mundo” al servicio de la igualdad de oportunidades, dijo. “Comencé mi carrera independiente en la Universidad Estatal de Arizona y mi sueño era publicar al menos un artículo que fuese citado 100 veces. Hoy, mis estudiantes dicen que nuestro grupo ha acumulado más de 250.000 citas”, celebró.
Fue en esa misma universidad en donde comenzó sus estudios y en donde su grupo de investigación logró extraer agua del aire desértico de Arizona. Ahora trabaja en la Universidad de California en Berkeley. “La belleza de la química radica en el hecho de que, si aprendes a controlar la materia a nivel atómico y molecular, el potencial es enorme, y hemos abierto una mina de oro de esta manera, y el campo se ha desarrollado”, añadió Yaghi.
Fuente: AFP.
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Nobel de Química para investigación de nanopartículas
El francés Moungi Bawendi, el estadounidense Louis Brus y el ruso Alexei Ekimov fueron galardonados este miércoles con el Premio Nobel de Química por su trabajo en Estados Unidos sobre las nanopartículas. Sus nombres se habían filtrado a la prensa sueca antes del anuncio y fueron premiados por “el descubrimiento y la síntesis de puntos cuánticos, unas nanopartículas tan pequeñas que su tamaño determina sus propiedades”, según el jurado.
“Las partículas, llamadas puntos cuánticos, son de gran importancia en la nanotecnología”, añadió el jurado en un comunicado. “Estos componentes de nanotecnología, los más pequeños, esparcen ahora su luz desde las televisiones a las lámparas LED, y también pueden guiar a los cirujanos cuando tienen que retirar un tumor, entre muchas otras cosas”, señaló.
En declaraciones a la prensa, Bawendi afirmó que estaba “sorprendido” por la noticia y que no había visto la filtración. La filtración del nombre de un ganador del Nobel es muy poco frecuente y la Academia Sueca se esfuerza por que los debates sean secretos. “Es muy desafortunado. Lamentamos profundamente lo ocurrido”, dijo en conferencia de prensa Hans Ellegren, secretario general de la Academia Real Sueca de Ciencias.
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Bawendi, de 62 años, nacido en París, es profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos. Brus, de 80 años, es profesor en la Universidad de Columbia, en Nueva York, y Alexei Ekimov, nacido en Rusia, trabaja en Nanocrystals Technology, también en Estados Unidos.
Los tres científicos compartirán el premio, de 11 millones de coronas (en torno a 920.000 euros, 1 millón de dólares), que les será otorgado por el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia en Estocolmo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del científico Alfred Nobel, en 1896, quien creó los premios en su testamento. El de química es el tercer Nobel de la temporada, después del de Medicina y del de Física, anunciados esta semana. Los galardonados con el Nobel de Literatura y con el de la Paz serán anunciados el jueves y el viernes respectivamente, y el lunes se comunicará el de Economía.
Filtración de nombres
Los nombres de los ganadores del Premio Nobel de Química de 2023 podrían haberse filtrado por error antes del anuncio oficial, informaron este miércoles varios medios suecos. El premio de Química de 2023 podría premiar el trabajo de tres investigadores radicados en Estados Unidos: Moungi Bawendi, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Louis Brus de la Universidad de Columbia, y Alexei Ekimov que trabaja en Nanocrystals Technology.
Los tres científicos habrían sido galardonados por “el descubrimiento y la síntesis de puntos cuánticos”, informaron el diario sueco Dagens Nyheter y el portal de la revista científica NyTeknik, un reporte también difundido por la radio pública sueca SR y la página de la televisión nacional SVT. Todos los medios citan un comunicado de prensa de la Academia Sueca, que no está publicado.
La filtración del nombre de un ganador del Nobel es muy poco frecuente y la Academia Sueca se esfuerza por que los debates sean secretos. “No sabemos qué pasó, tenemos que investigarlo”, declaró a AFP Eva Nevelius, portavoz de la Real Academia de Ciencias de Suecia. La vocera aseguró que todavía no se ha tomado una decisión.
Ganadores de la última década
2023: Moungi Bawendi (Francia), Louis Brus (Estados Unidos) y Alexei Ekimov (Rusia) por el descubrimiento y la síntesis de los puntos cuánticos, un tipo de nanopartícula.
2022: Carolyn Bertozzi, Barry Sharpless (Estados Unidos) y Morten Meldal (Dinamarca) por el desarrollo de la química click y bioortogonal.
2021: Benjamin List (Alemania) y David MacMillan (Reino Unido) por el desarrollo de una herramienta precisa de construcción molecular conocida como organocatálisis asimétrica.
2020: Emmanuelle Charpentier (Francia) y Jennifer Doudna (Estados Unidos) por sus investigaciones sobre las “tijeras moleculares”, un avance “revolucionario” para modificar los genes humanos y reescribir el ADN que puede ayudar a desarrollar nuevas terapias contra el cáncer.
2019: John Goodenough (Estados Unidos), Stanley Whittingham (Reino Unido) y Akira Yoshino (Japón) por la invención de las baterías de litio, presentes en numerosas tecnologías de la vida diaria.
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2018: Frances H. Arnold, George P. Smith (Estados Unidos) y Gregory P. Winter (Reino Unido) por sus trabajos que aplican los mecanismos de la evolución para crear nuevas y mejores proteínas en laboratorio.
2017: Jacques Dubochet (Suiza), Joachim Frank (Estados Unidos) y Richard Henderson (Reino Unido) por haber desarrollado la criomicroscopia electrónica, un método revolucionario de observación de las moléculas en 3D.
2016: Jean-Pierre Sauvage (Francia), Fraser Stoddart (Reino Unido) y Bernard Feringa (Holanda), padres de las minúsculas “máquinas moleculares” que prefiguran los nanorobots del futuro.
2015: Tomas Lindahl (Suecia), Paul Modrich (Estados Unidos) y Aziz Sancar (Estados Unidos/Turquía) por sus trabajos sobre el mecanismo de reparación del ADN, que puede conducir a nuevos tratamientos contra el cáncer.
2014: Eric Betzig, William Moerner (Estados Unidos) y Stefan Hell (Alemania), por desarrollar la microscopía fluorescente de alta resolución.
Fuente: AFP.
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Dos mujeres genetistas de Francia y EEUU ganan el Nobel de Química
El Premio Nobel de Química galardonó este miércoles a dos mujeres genetistas, la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna, por sus investigaciones sobre las “tijeras moleculares”, capaces de modificar los genes humanos, un descubrimiento “revolucionario”.
El galardón quiere recompensar “un método de edición de genes” que “contribuye a desarrollar nuevas terapias contra el cáncer y puede hacer realidad el sueño de curar enfermedades hereditarias”, subrayó el jurado en Estocolmo. La francesa, de 51 años, y la estadounidense, de 56, se convierten así en la sexta y séptima mujer que ganan un Nobel de Química desde 1901.
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En junio del 2012, las dos genetistas y su equipo describieron en la revista Science una nueva herramienta con la que se podía simplificar el genoma. El mecanismo se llama Crispr/Cas9 y es conocido como tijeras moleculares. Si la terapia genética consiste en introducir un gen normal en las células que tienen un gen con problemas, como si fuera un caballo de Troya, para que haga el trabajo del gen que no funciona, Crispr va más lejos: en lugar de añadir un gen, modifica el gen existente.
Su uso es fácil, barato y permite a los científicos “cortar” el ADN exactamente donde quieren, para por ejemplo corregir una mutación genética y curar una enfermedad rara. El descubrimiento es reciente, pero ha sido citado desde hace algunos años como candidato al Nobel. Este logro se ve envuelto sin embargo en disputas de patentes, concretamente con el investigador estadounidense de origen chino Feng Zhang, lo que hizo pensar a algunos que la recompensa no llegaría por ahora.
Las dos genetistas han recibido varios galardones por este descubrimiento: el Breakthrough Prize (2015), el Princesa de Asturias en España (2015) o el premio Kavli de las nanociencias en Noruega (2018). Para William Kaelin, que ganó el Nobel de Medicina el año pasado, este descubrimiento genético es uno de los más grandes de la década.
Fuente: AFP.