Ottawa, Canadá | AFP, por Michel COMTE.

Setsuko Thurlow tenía 13 años cuando Estados Unidos lanzó una bomba atómica en la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945. Estaba a menos de dos kilómetros del epicentro.

Más de 62 años después de aquel terrible día, Thurlow aceptará de manera conjunta el premio Nobel de la Paz en representación de los galardonados este año, la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por siglas en inglés), una coalición de centenares de ONG en la que ella ha jugado un papel importante.

“Recuerdo una luz blanca y azul. Mi cuerpo fue lanzado al aire y recuerdo una sensación de estar flotando”, contó en una entrevista con la AFP describiendo el día del bombardeo.

Thurlow se vio de pronto inmovilizada debajo de un edificio colapsado con decenas de personas. Un desconocido finalmente la sacó.

“La ciudad que vi era casi indescriptible”, dijo.

Aunque eran las 08H15 en Hiroshima y el sol hacía varias horas que brillaba, la oscuridad cubría las ruinas.

“Era como si la mañana se hubiese transformado en noche”, afirmó. “El polvo y las partículas de la nube impedían que los rayos del solo penetraran”.

El silencio era espeluznante: “Nadie gritaba, nadie corría. Los sobrevivientes no tenían la fuerza física ni psicológica. Todo lo que hacían era susurrar suplicando agua”.

Al mirar a su alrededor, Thurlow vio miles de personas “gravemente quemadas e hinchadas. Ya no parecían humanas”. “Esa imagen se quemó en mi retina”, reconoció.

“Siendo una estudiante de secundaria de 13 años, fui testigo de la destrucción de mi ciudad. Se había convertido en la ciudad de la muerte”, agregó.

Se estima que 140.000 personas murieron en el bombardeo atómico del 6 de agosto de 1945. Otras 80.000 morirían en el bombardeo a Nagasaki tres días después. Japón firmó a principios septiembre su rendición.

- “Dolorosos recuerdos” -

Ahora que tiene 85 años y vive en Canadá, Thurlow cuenta su historia a niños y diplomáticos, para concienciar sobre los horrores de una guerra nuclear con la esperanza de detener la proliferación de armas nucleares.

Desde su lanzamiento en 2007, ha sido una figura central en la y jugó un papel clave en las negociaciones en Naciones Unidas que llevaron a un acuerdo para prohibir armas nucleares en julio, dijo el grupo en un comunicado.

“Sigo explicando estos dolorosos recuerdos para que las personas que nunca han experimentado ese tipo de devastación puedan entenderla”, señaló.

“Es muy difícil para muchas personas entender, pero es extremadamente importante que usemos nuestra habilidad para imaginar (estos horrores) y juntos evitar que esto vuelva a ocurrir”, apuntó.

Thurlow lamentó la proliferación de armas nucleares hasta casi 15.000 desde la Segunda Guerra Mundial, aunque los arsenales están en un nivel bajo desde que alcanzaron un pico en los años 80.

“El mundo es mucho más peligroso ahora”, subrayó

Thurlow condenó las amenazas de guerra y el intercambio de insultos entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-Un, que han elevado las alarmas globales.

Y también reprendió al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, por no haber firmado el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares en julio.

Un portavoz de la Cancillería canadiense dijo que “el avance en el desarme nuclear y la no proliferación debe involucrar a los Estados con armas nucleares”, que Ottawa no posee.

Para Thurlow, la situación en la península coreana “es muy aterradora, incluso para una persona como yo que experimentó el primer bombardeo atómico”. “Estoy muy preocupada”, aseguro.

Llamó a las personas en el mundo a involucrarse en los esfuerzos para prevenir la proliferación nuclear: “Todos tenemos nuestro papel”.

“No se lo dejen simplemente a los debilitados recuerdos de los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki”, añadió.


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