- Fotos: Jorge Jara
Una de sus ediciones más radiantes y convocantes vivió la Fiesta Nacional Francesa ofrecida por la Embajada de Francia en Paraguay cada 14 de julio para conmemorar el aniversario de la Toma de la Bastilla, gesta que en 1789 marcó el inició la Revolución Francesa. En esta ocasión, la tradicional recepción tuvo lugar con un día de anticipación en los jardines de “Villa Palmeral”, actual residencia del embajador Pierre-Christian Soccoja, quien hizo de anfitrión por cuarta y última vez de este emblemático festejo anual ante la próxima conclusión de su misión en Paraguay.
En su discurso de la noche, el diplomático francés expresó: “Esta celebración tiene para mí un significado sumamente particular. Tras cuatro años al frente de la Embajada de Francia, tengo el privilegio de dirigirme a ustedes en esta última recepción oficial. Cuando llegué a Paraguay, encontré un país joven, abierto y lleno de energía; hoy, cuatro años después, me despido con una profunda admiración por esta gran nación y con un sincero afecto por su entrañable pueblo”.
RELACIONES FORTALECIDAS
También manifestó que durante estos años las relaciones bilaterales entre Francia y Paraguay se fortalecieron de manera integral, en el diálogo político, en los intercambios económicos, la cooperación cultural, la educación y la investigación científica, entre otros.
A continuación, hizo un repaso sobre los hitos más significativos de los últimos años. “Francia y Paraguay comparten la convicción de que los desafíos globales requieren respuestas colectivas, y hemos trabajado juntos para promover el multilateralismo, la paz y desarrollo sostenible”, resaltó.
Soccoja puso en relieve el “patrimonio natural y cultural extraordinario que tiene el Paraguay, un tesoro que merece ser protegido y compartido con el mundo”, expuso. “A todos ustedes que desde la empresa, la cultura, la academia, la sociedad civil y la diplomacia contribuyen a construir un Paraguay próspero y justo, gracias de corazón”, expresó el embajador francés, quien culminó su mensaje con un “Aguyje opavavépe”.
Los invitados disfrutaron de una velada llena de atracciones y sorpresas como el sorteo de un viaje a París, degustaciones de bebidas y obsequios de numerosas empresas auspiciantes, juegos con premios, la presencia de una bulliciosa batucada con vibra mundialista y un extenso espacio gastronómico con comidas tradicionales francesas y otros manjares. Un espectacular show de fuegos artificiales sumó brillo y emoción al inolvidable evento.

