- Por Gloria Ocampos-Prieto
- Fotos Mariana Díaz
Lo mejor del rock regional se instaló con toda su fuerza en San Bernardino, protagonizando una jornada de grandes emociones en la cuarta edición del Cosquín Rock Paraguay. El Anfiteatro José Asunción Flores el punto de encuentro de miles de personas de varias generaciones unidas por su amor a un género musical que despierta pasiones, euforia y un fuerte sentido de identidad. En este escenario se presentaron bandas emergentes de la escena local y agrupaciones icónicas de Argentina, con invitados que llegaron también desde Europa. Mucha gente se llegó desde los países vecinos para participar de este evento musical ineludible.
La apertura del festival estuvo a cargo de las apuesta nacionales School of Rock y Mi sueño póstumo, que luego dieron paso a El Mismo, banda española que tuvo su primer encuentro con el público paraguayo. Bastianes, agrupación nacional de pop rock, compartió con el auditorio los temas de su álbum “Todo lo que queda” que lanzará próximamente. El funk, el R&B y el pop se adueñaron después de la escena de la mano de la consagrada banda paraguaya Funk’Chula. Después fue el turno de El Culto Casero cuyos temas de estilo indie rock y rock alternativo encendieron los ánimos de sus fans que hicieron su propia fiesta.
PLATO FUERTE
El reggae dijo presente con la agrupación argentina Nonpalidece que al final de su show ofreció un tributo a Bob Marley y sus temas más icónicos.
Sus compatriotas de Conociendo Rusia, luego de un retraso por problemas técnicos, subieron a escena y conquistaron al público nacional. Altamirano, la gran apuesta nacional de la noche, se presentó con los temas solistas de Patrick Altamirano que también ofreció un paseo por los éxitos de su exbanda Revolber, hoy disuelta.
Los imponentes shows de las legendarias bandas argentinas Ciro y los Persas, Catupecu Machu y La Mancha de Rolando constituyeron el plato fuerte del festival que se despidió de gran manera hasta una próxima edición en el tórrido verano paraguayo.

