El jefe del Estado Mayor del ejército iraní declaró el sábado que los buques militares estadounidenses no serían autorizados a entrar “bajo ninguna circunstancia” en las aguas del Golfo, en el marco del conflicto entre Washington y Teherán.
“No permitiremos bajo ninguna circunstancia ni en ningún momento la presencia de buques militares estadounidenses en el Golfo”, señaló el general Alí Abdollahi, citado por la televisión estatal.
El oficial iraní hizo esta declaración después de que Estados Unidos e Israel hayan intensificado en los últimos días las amenazas de ataques contra la república islámica.
“El presidente estadounidense debe estar soñando con ver nuevamente a sus fuerzas armadas entrar en el golfo Pérsico. Se llevará ese sueño a la tumba”, agregó Abdollahi.
En la madrugada del sábado, dos petroleros se incendiaron tras chocar contra una mina en el estrecho de Ormuz, anunciaron los Guardianes de la Revolución en un comunicado publicado en su sitio web Sepah News.
Irán reclama el control de esta vía marítima estratégica, por donde transitaba una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos antes de la guerra en Oriente Medio, desencadenada a finales de febrero por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Washington impone en represalia un bloqueo naval a los puertos iraníes, mientras las negociaciones entre ambos países permanecen estancadas.
Si bien Teherán ataca frecuentemente a los barcos que transitan por el paso marítimo sin su autorización, cada vez más barcos logran cruzarlo, escoltados por Estados Unidos.
Pero los ataques se han reanudado con fuerza en los últimos días. Según los analistas, la república islámica busca demostrar que su capacidad para perturbar el tráfico sigue intacta.
El viernes, el enviado estadounidense Tom Barrack declaró que Estados Unidos podría atacar a Irán este fin de semana, aunque agregó que el presidente estadounidense Donald Trump está “abierto a un acuerdo” con Teherán.
Irán ha “aumentado sustancialmente” sus esfuerzos para atacar a estadounidenses en Oriente Medio y más allá, advirtió el viernes el jefe de inteligencia nacional de Estados Unidos, Jay Clayton.
En un memorando enviado al secretario de Estado, Marco Rubio, Clayton dijo que han “recibido informaciones de inteligencia de que Irán ha aumentado sustancialmente sus esfuerzos para atacar a personal estadounidense”, de acuerdo con un funcionario.
“Los esfuerzos letales de planificación por parte de los iraníes contra ciudadanos estadounidenses han alcanzado etapas avanzadas tanto en Oriente Medio como en ciertos otros países”, según el texto publicado en primicia por Axios.
Estados Unidos podría atacar a Irán este fin de semana, afirmó el viernes un enviado estadounidense, en medio de la escalada de amenazas de Washington e Israel.
“¿Podría haber un ataque este fin de semana? Absolutamente”, dijo Tom Barrack, embajador de Estados Unidos en Turquía y encargado de la cuestión siria, aunque sin un papel directo en el caso iraní, al presentador de pódcast Mario Nawfal.
Donald Trump “ha sido muy claro. Está abierto, disponible y accesible para alcanzar un acuerdo, y hemos estado negociando durante meses y meses y meses”, dijo Barrack en una entrevista durante una visita al Golfo.
Interrogado sobre las declaraciones de su embajador en Turquía, Trump pareció restarles importancia: “Es un hombre bastante influyente, supongo. Si es así, no sé absolutamente nada al respecto”, declaró en Florida.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que se enfrenta a elecciones el martes, ha prometido en los últimos días derrocar al régimen islámico iraní.
Trump también ha dado señales de estar dispuesto a reanudar los ataques tras un prolongado estancamiento diplomático, aunque anteriormente había afirmado que ello no ocurriría antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.
Barrack, en declaraciones que contradicen a Netanyahu, afirmó que Estados Unidos no busca derrocar a la República Islámica, enemiga declarada de Estados Unidos e Israel desde la revolución de 1979.
“Si siguen amenazando al mundo, a nuestros aliados y al Golfo, habrá consecuencias. Pero esas consecuencias no serán un cambio de régimen”, afirmó Barrack.
“Estados Unidos, el presidente de Estados Unidos, ha dicho que no está interesado en un cambio de régimen”, añadió.
“El problema de los cambios de régimen es siempre el mismo: ¿qué ocurre al día siguiente?”.
Fuente: AFP.