- Fotos: Jorge Jara y Matías Amarilla/LN
Lo especial de las galas de primavera y debut en sociedad en el club Centenario va más allá del esplendor de una fiesta copada de vestidos soñados, decoración deslumbrante, la distinción de la concurrencia o el brillo de los fuegos artificiales.
Su verdadera riqueza está en la emoción compartida en familia ante un acontecimiento muy esperado por la jovencitas que marca el inicio de una nueva etapa en su vida.
Durante esta velada, en cada rincón del club se respiraba el orgullo inmenso de los padres, atrapados entre la nostalgia de la infancia de sus hijas alejándose y la emoción de ver florecer a sus princesas. Contemplarlas caminar con pasos firmes y absolutamente hermosas no solo era un acto social, sino un testimonio vivo de amor, unión y esperanza.

