Con la intención de escapar de la tumultuosa vida que llevan las celebrities, el príncipe Harry y Meghan Markle se habían mudado a Los Ángeles, Estados Unidos, con el anhelo de vivir una vida tranquila y sin estar pendientes de las cámaras.
Si hay algo que abunda en la ciudad de las estrellas, son los papparazzi en pos de capturar momentos relevantes en busca de primicias. Conforme revelan varios portales internacionales, la pareja ha tenido que llamar en varias ocasiones a la policía debido a que es acosada dentro de su propia casa a través de drones que se encontraban sobrevolando constantemente la mansión.
Al parecer se repite la historia como con su madre, la recordada y muy querida princesa Diana.
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“Harry y Meghan han visto varias veces esos drones que se les acercan y suponen que están operados por fotógrafos intentando captar imágenes de su intimidad. Aunque no pueden estar seguros de que sea solo eso”, develó una fuente cercana al matrimonio, según el The Daily Beast.
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“Meghan recibió amenazas en el momento de su boda, por lo que el miedo a un ataque terrorista también es muy real para ellos”, aseguró esa misma fuente. “Sea lo que sea, solo hay que ponerse en sus zapatos para entender el miedo que están pasando. ¿Cómo se sentiría cualquiera si tuviera que vivir algo así? ¿Cómo te sentirías tú si tuvieses a varios drones zumbando sobre tu cabeza a pocos metros mientras intentas jugar con tu hijo”, concluyó la fuente en Daily Beast. La propiedad es alquilada, está valuada en 18 millones de dólares y pertenece al actor Tyler Perry.
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EE. UU. aplica aranceles de hasta 100 % a los drones
Los aranceles de hasta el 100 % impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una amplia gama de drones importados, así como sobre sus componentes, entraron en vigor este jueves a las 0:01 (4:01 GMT). Trump firmó en agosto una orden que fijaba estas tarifas, después de que la Casa Blanca señalara “la amenaza para la seguridad nacional que suponen las importaciones de drones y sus componentes”.
La orden también tiene como objetivo reforzar las cadenas de suministro nacionales. Los drones con un peso de despegue superior a 25 kilogramos, así como aquellos con capacidades de imagen térmica y estaciones de acoplamiento, afrontan un arancel del 100 %. Los más pequeños están sujetos a un impuesto del 25 %.
Algunos componentes de estas aeronaves no tripuladas que “no son particularmente sensibles” también estarán sujetos a aranceles, pero estos solo entrarán en vigor el 9 de febrero del próximo año. China expresó su oposición a los gravámenes previstos poco después de que Trump los anunciara. Pekín instó a Washington a retirarlos.
Un portavoz del Ministerio de Comercio chino afirmó que las tasas “interrumpirán la cadena de suministro mundial de drones y socavarán aún más un entorno de mercado justo y competitivo”. La empresa china DJI, fundada en 2006, ha acaparado más de dos tercios del mercado mundial de drones en los últimos años, según varios estudios.
Desde 2022, sin embargo, DJI figura en una lista estadounidense de empresas chinas vinculadas a las fuerzas armadas del país y está sujeta a restricciones en el acceso a tecnología estadounidense. DJI ha combatido su inclusión en ese listado. En una nota oficial de diciembre de 2025, el gobierno estadounidense establecía la necesidad de fabricar drones y sus componentes en Estados Unidos.
Fuente: AFP.
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El príncipe Enrique, el regreso del hijo pródigo al Reino Unido
Después de años de pulso con la familia real británica, el príncipe Enrique parece anhelar la reconciliación con su regreso como hijo pródigo al Reino Unido tras seis años de alejamiento voluntario en Estados Unidos. La prensa británica anunció recientemente que Enrique, de 41 años, hijo menor del rey Carlos III y hermano del príncipe heredero Guillermo, dejará atrás su etapa en California.
Allí se mudó en 2020 junto a su mujer estadounidense Meghan Markle, de 45 años, y al primer hijo de ambos, Archie, nacido en 2019, tras desavenencias con la familia real británica. Ya en Estados Unidos, la pareja tuvo una hija, Lilibet, que nació en 2021. Durante su estancia en California, Enrique publicó su autobiografía, “En la sombra”, en la que narró su infancia, marcada por la muerte de su madre, la princesa Diana, su aversión a la prensa sensacionalista británica, y sus discusiones con su hermano Guillermo.
En ese libro reprochaba a la familia real varios desencuentros con él mismo y su esposa Meghan, una estadounidense mestiza con quien se casó en mayo de 2018. Para el historiador monárquico Ed Owens, un factor que motiva el regreso “es la reconciliación con el rey y con la familia en un sentido más amplio”. “Si esas heridas no se curan, pueden tener un impacto realmente perjudicial, no solo en las personas implicadas, sino también en la reputación de la institución”, dijo a la AFP.
Diez años en el ejército
En 1997, dio la vuelta al mundo la imagen de Enrique, que entonces tenía 12 años, caminando con la cabeza gacha tras el ataúd de su madre. Siguieron tiempos difíciles. A los 17 años fumaba marihuana, bebía y salía de fiesta. En 2004, con 19, se peleó con un fotógrafo a la salida de un club nocturno. Al año siguiente protagonizó un escándalo por disfrazarse de nazi en una fiesta.
“Tuvo una infancia muy difícil”, dijo esta semana a la BBC el médico especializado en trauma infantil, Gabor Maté. “Estaba traumatizado”, un hecho agravado por “la falta de cercanía emocional en la familia”. Aficionado al rugby y al polo, Enrique pasó entonces un año sabático en Australia y África, donde cuidó huérfanos en Lesoto y creó una oenegé en memoria de su madre.
En 2005 ingresó en la prestigiosa Real Academia Militar de Sandhurst. Su vocación militar duró 10 años, hasta 2015, marcados por dos misiones en Afganistán, la segunda como piloto de helicóptero. Al mismo tiempo, en 2014, creó una competición internacional para soldados heridos, los Invictus Games.
“Bloqueé todas mis emociones”
La muerte de su madre lo marcó para siempre. “Bloqueé todas mis emociones durante 20 años”, declaró al diario Daily Telegraph en 2017. Para ello necesitó ayuda. En 2021, en una serie sobre salud mental, coproducida con la presentadora estadounidense Oprah Winfrey, explicó que se había sometido a cuatro años de terapia.
Ese periodo coincide con su compromiso en 2017 con Meghan Markle, su boda en 2018, el nacimiento de su hijo Archie en 2019 y de su hija Lilibet en 2021.
Su historia de amor con esta estadounidense mestiza parecía destinada a dar un nuevo aire de diversidad a la monarquía.
Pero pronto surgieron unas tensiones que llevaron a Enrique a mudarse a California y rompieron casi por completo su comunicación con su padre y su hermano.
Desde 2024, hubo una especie de deshielo con Carlos III. Enrique fue a verlo cuando anunció que tenía cáncer y lo volvió a ver en septiembre de 2025.
En julio pasado, el rey y su esposa Camila lo recibieron junto a Meghan y sus dos hijos, su primer encuentro en cuatro años. Con Guillermo, la situación es más compleja y este todavía no ha comentado el regreso de su hermano.
Batallas contra la prensa
A pesar de su marcha, Enrique sigue presente en su país con varias organizaciones benéficas y una batalla contra la prensa sensacionalista, a la que culpabiliza de la muerte de su madre.
La que fuera princesa de Gales y esposa del ahora rey Carlos III murió en 1997 en París en un accidente de tráfico mientras trataba de escapar de los “paparazzi”.
Enrique, duque de Sussex por su título oficial, ha llevado a grandes grupos de comunicación a los tribunales, acusándoles de usar métodos ilegales para obtener información sobre su vida privada.
De este modo, obtuvo una victoria en 2023 contra el editor del Daily Mirror, mientras que en 2025 llegó a un acuerdo con el propietario de The Sun.
Pero su guerra contra los tabloides sufrió un duro revés este año, cuando los tribunales rechazaron su demanda contra el editor del Daily Mail.
Fuente: AFP.
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Diputados promueven primer proyecto para regular el uso de drones
En la Cámara de Diputados se presentó un proyecto de ley que por primera vez busca establecer un marco jurídico integral para el uso de drones en el país, conocidos técnicamente como Aeronaves Pilotadas a Distancia (RPA) y Sistemas de Aeronaves Pilotadas a Distancia (RPAS). Son firmantes del documento los diputados Diego Candia (ANR-Central); María Ida Cattebeke (ANR-Pdte. Hayes); Yamil Esgaib (ANR-Capital); Pedro Ortíz (ANR-Central); y Francisco Petersen (ANR-Boquerón).
La iniciativa es el resultado de una Mesa Técnica Interinstitucional que funcionó durante cuatro semanas, integrada por representantes de la Comisión de Defensa Nacional, Seguridad, Inteligencia y Orden Interno de Diputados, la Fuerza Aérea Paraguaya, la Dirección General de Material Bélico (Digemabel), la Policía Nacional y la Dirección de Técnica Legislativa de la Cámara Baja, explican los proyectistas.
La normativa apunta a establecer el registro obligatorio de los drones ante la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), la Fuerza Aérea Paraguaya o la Digemabel, según el tipo de aeronave y su uso; así como la identificación electrónica remota (Remote ID), que permitirá rastrear en tiempo real la ubicación de cada equipo.
Otro aspecto destacado es la categorización de drones por peso y por tipo de operación, que van desde el uso recreativo hasta operaciones de seguridad y defensa. Igualmente, la habilitación de pilotos, con distintos niveles según la complejidad de la operación, y la creación de centros de instrucción supervisados por la Dinac; así como fijar zonas restringidas, como los alrededores de aeropuertos, instalaciones militares, centrales eléctricas, cárceles y zonas fronterizas, donde el vuelo de drones estará prohibido salvo autorización expresa.
Infracciones y neutralización
Un apartado importante aborda los sistemas de mitigación y neutralización, que quedarán bajo control de la Digemabel y la Fuerza Aérea, incluyendo la creación de un Sistema Integrado de Detección y Neutralización de Aeronaves Pilotadas a Distancia (Sidenrpa). Además de un régimen de sanciones, que clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves, con multas, decomiso de equipos y suspensión o cancelación de habilitaciones, además de la posible remisión de casos a la justicia penal.
El proyecto “que regula el uso de Aeronaves Pilotadas a Distancia (RPA) y Sistemas de Aeronaves Pilotadas a Distancia (RPAS) en la República del Paraguay” define que Dinac se encargará de la regulación técnica y la habilitación de pilotos; la Fuerza Aérea Paraguaya, de la defensa del espacio aéreo; Digemabel, del control de los componentes de doble uso; la Policía Nacional, de la fiscalización en tierra; y el Mitic junto con Conatel, de la gestión del espectro radioeléctrico que utilizan estos equipos.
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Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
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“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
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Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
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En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
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