Es una de las especies más populares del momento. Su belleza, la forma de sus hojas, la manera en que crece y su verde intenso hacen que cualquier espacio se vuelva un lugar especial.
La monstera es originaria de las selvas tropicales mexicanas y tiene una particularidad que muchos desconocen: es trepadora. Como tal, si queremos crear un ambiente selvático en algún rincón de la casa, el jardín o el balcón, esta planta se llevará el protagonismo, pero eso sí, va a necesitar de suficiente espacio.
Es considerada una planta exótica, pero como tal no requiere de muchos cuidados. A pesar de sus orígenes tropicales, la mostera es una de las más requeridas para el interior del hogar. El único detalle “negativo” que presenta es que es tóxica para perros y gatos, así que hay que tener cuidado con esto.
- Luminosidad: al ser de la selva y crecer en las copas de los árboles, la mostera no debe recibir la luz del sol directa, esto quema sus hojas. Es mejor ubicarla a la sombra o al lado de ventanas (en el interior del hogar). Como dato extra: se adapta a los espacios poco luminosos, pero crece mucho más lento.
- Riego: la monstera no necesita de mucha agua. El exceso de riego es una de las causas comunes que las mata. Lo ideal es hacerlo dos veces por semana en verano y una vez cada 15 días en invierno. Podés chequear que la tierra esté completamente seca para realizar el riego, si está húmeda no es necesario.
- Sus hojas: La belleza de esta especie radica en ellas, para que estén brillantes y espléndidas limpialas una vez a la semana con algodón y leche.
- Abono: Para que crezca grande y fuerte, es necesario darle “alimento”. Hay abonos preparados específicamente para esta planta. Lo ideal es aplicarle una dosis cada 15 días, desde la primavera hasta el final del verano; durante el otoño e invierno no es necesario.
Para finalizar, es importante que a medida que tu monstera vaya creciendo la transplantes a una maceta más grande. Esto se puede realizar cada 2 años.
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Tras 75 años se reedita el libro “Pojhá Ñaná, plantas que curan”
Tras su primera publicación en 1950, una reedición del libro “Pojhá Ñaná, plantas que curan” se presentó en homenaje al legado de su autor Nemesio Rodríguez Barboza (1916-1986), doctor en Bioquímica y Farmacia, investigador naturalista de vocación y veterano de la guerra del Chaco. El lanzamiento se realizó el pasado 14 de noviembre en la Biblioteca Nacional del Paraguay, en Asunción.
El acto contó con la presencia de tres de los cuatro hijos de Rodríguez Barboza: el ingeniero agrónomo especialista en Comercio Internacional de productos agrícolas, Nemesio Rodríguez; la licenciada en Psicología, Etelvina Elizabeth Rodríguez; y la licenciada en Relaciones Públicas, Rocío Jacqueline Rodríguez. Por motivos de salud no pudo acudir el licenciado en Ciencias Contables y Administración de Empresas, Pedro Osvaldo Rodríguez.
El doctor Rodríguez Barboza, bioquímico de formación, veterano condecorado de la Guerra del Chaco y naturalista de vocación, dedicó años de su vida a estudiar y proteger el vasto patrimonio botánico de Paraguay. Con un amor profundo por nuestras plantas, no solo investigó sus propiedades medicinales, sino que también se empeñó en transmitir ese conocimiento, para que las generaciones futuras pudieran seguir aprovechando los beneficios medicinales que nuestra tierra nos ofrece.
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A través de la reedición de “Pojha Ñana, plantas que curan”, más de 75 años después de su primera publicación en 1950, vuelve a ser posible la oportunidad de conectar con la sabiduría que el autor de la obra compartió con tanto compromiso y pasión. Este material, que fue un hito en su tiempo, sigue siendo un referente fundamental para conocer las propiedades curativas de nuestras plantas nativas, ese saber ancestral que ha acompañado al pueblo paraguayo durante generaciones, señalaron durante la presentación.
“Esta edición es un acto de justicia histórica y un compromiso con las generaciones futuras, en tiempos donde nuestros bosques, nuestras plantas y nuestra naturaleza se encuentran amenazadas, por lo que preservar este conocimiento se vuelve no solamente valioso, sino que necesario y urgente”, puntualizaron en la ceremonia, mencionando esta edición póstuma surgió por iniciativa de la arquitecta Yolanda Benítez, nuera de Rodríguez Barboza, en asociación con la doctora Lourdes Barboza, quien asumió la redacción del prólogo.
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Denuncian que se roban plantas y hasta decoración navideña en el microcentro capitalino
Desde inicios del mes de noviembre la ciudad de Asunción se vistió con motivo navideño, locales comerciales como gastronómicos sacaron sus adornos y plantaron plantas para decorar el microcentro capitalino. Sin embargo, de a poco todos las decoraciones fueron robadas y los comerciantes están cansados de los inadaptados.
En redes sociales se viralizaron varios videos de cómo grupos de personas que recorren por las noches se apropian de los adornos navideños y plantas que son colocados para hermosear la zona. La idea de los comercios es contribuir para que la zona sea visitada, pero en pocas semanas quedaron sin decoraciones.
Los principales saqueos se dan sobre la emblemática calle Palma. Una de las principales víctimas es un local gastronómico que decidió pintar unas jardineras con alusión a la Navidad y plantó varios arbolitos de pino naturales, pero en la primera noche se los llevaron.
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En el video se puede ver cómo un hombre y una mujer pasan por la zona. El hombre estira el primer árbol y se lo lleva, pero no conformes con esto, decidieron volver con una caja y se alzaron con seis plantines. Se presume que serían personas adictas a las drogas y que luego cambian lo robado por droga.
Así también, otros locales apostados sobre la citada calle se sumaron a las denuncias y reportaron que de a poco se robaron todos los adornos navideños, y que ningún local se salvó del saqueo en las últimas semanas.
Piden a la Policía Nacional reforzar el patrullaje por la zona para evitar más robos y que la zona luzca bien ambientada para recibir a los turistas como visitantes. Ya que desde que inició noviembre ambientaron la zona y que quedaron sin adornos, pero aún no llegó diciembre.
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De cuna de la jardinería moderna y el turismo a cárcel de mujeres
- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo / Gentileza / Imagoteca
El operativo de cierre de la cárcel del Buen Pastor efectuado por el Gobierno a inicios de semana fue una ocasión propicia para indagar sobre la historia del sitio y el uso que podría darse a una propiedad con una ubicación estratégica y de alto valor económico. En este diálogo con El Gran Domingo de La Nación, los arquitectos y especialistas en jardines históricos Carlos Zárate y Marli Delgado cuentan detalles de esta emblemática esquina de Asunción que podría ser considerada como el lugar de origen de la jardinería moderna, la floricultura, el paisajismo y el turismo en el Paraguay.
Los docentes de Historia de la Arquitectura del Paisaje en Paraguay de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (Fada) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) son autores, entre otros trabajos, de “Turismo en el Paraguay de entre guerras (1870-1932). La arquitectura del paisaje como recurso generador de condiciones en entornos urbanos y suburbanos de Asunción”.
En este estudio, Zárate y Delgado hacen mención destacada a la figura del milanés Antonio Villa, quien llegó a nuestro país en la etapa inmediatamente posterior a la posguerra y desarrolló un emprendimiento en la actual esquina de Mariscal López y Choferes del Chaco que marcó un hito en el desarrollo de la jardinería moderna, la floricultura y el turismo en el Paraguay.
El emprendimiento de Villa tuvo varios nombres: Almacén de Antonio Villa, Paseo de la Recoleta, A los Campos Elíseos, Recreo de la Recoleta y, finalmente, Hotel de Villa. En su tiempo de mayor esplendor se ganó el mote de Versalles del Paraguay y después de su fallecimiento el sitio fue conocido como Villa Cue.
En esta entrevista, Zárate y Delgado reseñan el trascendente aporte de Villa al desarrollo de la jardinería moderna en Paraguay –pues la que existía antes no era sistemática ni especializada– y resaltan la necesidad de revalorizar su figura y su legado.
–¿Podrían comentarnos cuáles son los primeros registros de ocupación que existen del predio donde hasta hace poco funcionó la cárcel de mujeres del Buen Pastor?
–En tiempos de la Colonia, el sector fue ocupado por la orden de los Recoletos hacia 1730, donde estuvieron casi un siglo, hasta 1824, cuando fueron expulsados por José Gaspar Rodríguez de Francia. La propiedad quedó como patrimonio del Estado paraguayo y durante varias décadas fue pretendida sin éxito por varias personas. A inicios de la década de 1870 la compró el floricultor y paisajista Antonio Villa y tras su fallecimiento fue adquirida por un grupo inversor conformado, entre otros, por Eusebio Ayala.
EL ARRIBO DE ANTONIO VILLA
–¿Quién fue Antonio Villa y qué datos hay sobre él?
–Antonio Villa fue un milanés que llegó al Paraguay en la inmediata posguerra y rápidamente montó un próspero emprendimiento de floricultura y jardinería. Tenía su tienda en el actual centro histórico de Asunción, pero el vivero en el predio del barrio Recoleta. Antonio Villa fue una personalidad reconocida y celebrada por sus contemporáneos asuncenos, siendo recordado por estos incluso varias décadas después de su fallecimiento. Notablemente, con el tiempo se fue diluyendo su nombre, sin dar tiempo a las justas reivindicaciones de sus aportes a la sociedad. Aún sabemos muy poco sobre él, más allá de su origen italiano, las fechas de su arribo, su labor como emprendedor en rubros prácticamente desconocidos para la época (floricultura, diseño de jardines, hotelería, gastronomía). Tampoco encontramos ninguna fotografía de él.
–¿Qué tipo de establecimiento era?
–Comenzó como un vivero comercial de plantas, donde también se ofrecían servicios de diseño y mantenimiento de jardines y confección de arreglos florales. Para fines de la década de 1870 ya funcionaba además como jardín de paseo para todo público y para 1884 ya contaba con un restaurante. Hacia 1886 incorporó un salón de eventos y al año siguiente, habitaciones de hotel.
–¿Qué funciones cumplían este tipo de locales?
–Eran pioneros en la promoción de la jardinería y el paisajismo en Paraguay, ya que fueron los primeros casos registrados de locales donde se cultivaban y comerciaban plantas ornamentales de manera regular y sistematizada. Además, al suceder esto en la inmediata posguerra contra la Triple Alianza se generaba un contraste tan fuerte como positivo entre el contexto de ruinas y la belleza propia de los jardines. Era un acto simbólico de mirar al futuro con esperanza.
JARDINERÍA Y TURISMO
–¿Qué importancia tenía para la oferta turística de entonces?
–Hasta mediados del siglo XX la infraestructura para dar apoyo a las actividades turísticas era extremadamente deficitaria en Paraguay. Ante la ausencia de caminos de todo tiempo para acceder a lugares atractivos, los propietarios de los sitios de hospedaje se esforzaban en acondicionar sus inmuebles para ofrecer la mejor experiencia posible a los visitantes. Así, la jardinería se utilizó para acondicionar los lugares de estancia, que se convirtieron en destinos, no solamente en lugares de tránsito. Ante la carencia de recursos, lo que tenían a mano era la naturaleza, particularmente la vegetación. Hacer jardines era la manera más práctica y simple de cumplir la promesa de un edén para aquellos turistas.
–¿Cómo definirían el estilo del jardín que existía en el lugar?
–Por las dimensiones del predio (casi una hectárea de superficie) bien pudo haber sido un catálogo de estilos. Una de las pocas imágenes de época (tomada desde la actual Mariscal López) insinúa un típico jardín de quinta (exuberante, tropical). Quizás tuvo otros sectores con características distintas, más románticas y/o más formales. Eso explicaría el mote de Versalles del Paraguay.
–¿Por qué llegó a ser conocido de esta manera?
–Era seguramente una exageración algo piadosa, pero que respondía a una absoluta novedad en un contexto muy contrastante: un delicado jardín surgido entre las ruinas de una guerra de exterminio. Un canto a la belleza entre tanto dolor y miseria.
“Ante la ausencia de caminos de todo tiempo para acceder a lugares atractivos, los propietarios de los sitios de hospedaje se esforzaban en acondicionar sus inmuebles para ofrecer la mejor experiencia posible a los visitantes. Así, la jardinería se utilizó para acondicionar los lugares de estancia, que se convirtieron en destinos, no solamente en lugares de tránsito”.
SERVICIOS
–¿Qué tipo de servicios se ofrecían en el lugar?
–Su servicio ocupaba las 24 horas del día. Tenía ventas de plantas de café, frutales y ornamentales, así como de arreglos florales. El sitio se ofrecía para “paseos de campo”, contando además con instalaciones especiales tales como salón de eventos, dormitorios, cuartos de baño. Y entre los productos y comodidades, se mencionaba un pianoforte, conservas, bebidas finas, almuerzos, cenas y postres, cigarros de las mejores marcas y “los más lujosos cubiertos que se conocen en los establecimientos del ramo”. Su eslogan a mediados de la década de 1880 era “el punto de distracción más agradable para la high life asuncena”.
–¿De qué época data la fachada frontal que se conserva hasta la actualidad? ¿Cuál es el estilo arquitectónico?
–Presenta algunos elementos propios de la arquitectura popular heredera directa de la Colonia, sin pretensiones de estilo. Posterior al fallecimiento de Villa, recibe algunos agregados para jerarquizar el acceso, con un lenguaje entre neoclasicista y pintoresco.
–¿En la estructura actual se conserva algún componente de la antigua quinta de Antonio Villa?
–Sí. Parte de la edificación existente contiene algunos elementos de aquella época. Pero lo más emocionante –teniendo en cuenta que hace 150 años era un grandioso jardín– es que persistan los espacios abiertos tanto al frente como al fondo del lote. Es un dato muy auspicioso para quienes trabajamos sobre la historia de los jardines antiguos del Paraguay y la posibilidad de recuperación de sus casos más emblemáticos.
FIGURA CLAVE
–¿Qué influencia tuvo Villa en la dinámica económica de la zona?
–Aunque su nombre esté hoy injustamente diluido en nuestra historia –algo que aún podemos remediar y reivindicar– Villa fue una figura clave en la expansión urbana de la capital hacia el este. Su jardín de recreo contribuyó a consolidar el eje sobre la incipiente calle de la Asunción (hoy avenida Mariscal López), facilitando además la creación de otros emprendimientos similares en su entorno inmediato. Cuando el Dr. Morra dio inicio a su emprendimiento en el sector contiguo (la Villa Morra), Antonio Villa ya llevaba 15 años en el sector.
–¿Hasta qué época funcionó como quinta?
–Como quinta abierta al público hasta inicios del siglo XX. Tras el fallecimiento de Villa mantuvo su carácter de quinta, pero ya no habilitada al público. Hay que destacar que el origen del turismo en Paraguay estuvo vinculado a la jardinería. Se arma en un contexto inmediato de posguerra, ya que no daban los recursos ni humanos ni económicos para el mismo tipo de industria hotelera que se daba en otros lugares.
TRANSFORMACIÓN
–¿Cómo se dio el proceso de transformación en centro de reclusión?
–El Gobierno adquirió la propiedad a inicios del año 1918 e inmediatamente encargó al constructor Ángel Dellavedova la refacción del edificio existente a fin de que cuente con lo necesario para ser cárcel y taller de oficios. Posteriormente, se encargó su administración a las Hermanas del Buen Pastor, congregación internacional que ya entonces tenía en custodia varios albergues femeninos en otros países.
–¿Qué uso les parece que debería darse de ahora en más al lugar?
–La jardinería moderna en Paraguay, tal como la conocemos hoy (basada en locales especializados de cultivo y venta, así como apoyo profesional para el diseño y mantenimiento de jardines) se inició en ese sitio. Por lo tanto, su valor es de alto interés histórico. Por otro lado, Asunción tiene un gran déficit de áreas verdes públicas y las que tiene presentan un lamentable aspecto desde el diseño paisajístico. Este predio constituye hoy una inmejorable oportunidad para dar respuesta a dos necesidades sensibles –y urgentes– de la ciudad en las ya casi vísperas de su quinto centenario: espacios verdes públicos de calidad y celebración de su historia civil, la de sus ciudadanos emprendedores. El lugar es perfectamente compatible con la idea de un jardín público que ofrezca un alivio visual a ese sector de tan alto tránsito. Y parte de la edificación existente puede acondicionarse para promover desde sus salones el rescate del enorme aporte que dieron a la ciudad en general y a ese sector en particular emprendedores de diversos rubros afines a la floricultura y el turismo de fines del siglo XIX que, con visión, esfuerzo y flores, levantaron el espíritu de un país arrasado por la guerra.
–¿Les gustaría agregar algo más para cerrar la charla?
–Nos llama mucho la atención que ya se sabía que esta penitenciaría se iba a cerrar más temprano que tarde, ya que era algo totalmente acordado. Sin embargo, esto no promovió en su momento ningún tipo de reflexión sobre qué iba a ocurrir con este lugar. Recientemente hubo un pedido de unos diputados de varios partidos de la oposición solicitando que se le dé el mismo uso, pero para otro tipo de internos, en este caso para quienes tienen problemas de adicción. Si al lugar ya se le dio ese uso de “reformatorio” y eso mató el lugar, que era uno de los más importantes de la ciudad hace 120 a 130 años, por qué pedir que continúe de la misma manera. Se cambiarían algunas características de los internos, pero no el uso. Vimos también un planteo de hacer un museo que aboga por un rescate histórico, pero sin noción de qué historia es la que se va a rescatar.
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Este sencillo remedio casero arrasa con las malas hierbas hasta la raíz
Mantener el jardín o el huerto en buenas condiciones implica enfrentarse constantemente a un problema común: las malas hierbas. Estas plantas no deseadas afectan la estética de los espacios, ya que crecen incluso entre los adoquines o el pavimento. Y no solo eso, también pueden robar nutrientes y agua a los cultivos deseados, lo que las convierte en un verdadero problema.
Los herbicidas comerciales son una opción frecuente, pero muchas veces están compuestos por químicos dañinos tanto para el medio ambiente como para nuestra salud y la de nuestras mascotas. Por suerte, existen alternativas naturales y sencillas que permiten erradicar las malas hierbas de manera eficaz sin dañar el entorno.
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Tres ingredientes
Uno de los métodos más populares y efectivos para eliminar las malas hierbas consiste en usar un spray casero hecho con agua, sal y vinagre. La combinación de estos tres ingredientes crea una solución poderosa que actúa sobre las malas hierbas, secándolas y eliminándolas de raíz. Este remedio es efectivo y muy accesible, ya que la preparación requiere solo unos minutos. Simplemente hay que mezclar agua, sal y vinagre en un rociador, agitar bien y rociar la mezcla sobre las plantas no deseadas.
Este método tiene la ventaja de que actúa rápidamente, matando las malas hierbas sin necesidad de arrancarlas físicamente. A diferencia de otros remedios naturales que pueden afectar las plantas cercanas, esta mezcla es precisa y se puede aplicar de manera controlada. Además, se trata de una solución económica y ecológica, que evita el uso de productos químicos y protege tanto el medio ambiente como las personas y animales que habitan el espacio.
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Agua hirviendo
El agua hirviendo, por ejemplo, es un remedio muy efectivo para eliminar las malas hierbas de manera permanente. Solo basta con hervir agua y verterla cuidadosamente sobre las plantas no deseadas. Este remedio tiene la ventaja de que mata las malas hierbas de forma instantánea, pero también es importante tener precaución, ya que no discrimina entre las malas hierbas y otras plantas que puedan estar cerca.
El poder de la sal
Otro remedio muy útil es la sal, un ingrediente clásico que se utiliza desde tiempos antiguos para evitar que las plantas crezcan. La sal puede ser efectiva para eliminar malas hierbas, pero su uso debe ser cuidadoso, ya que puede afectar el suelo y prevenir el crecimiento de futuras plantas.
Para usarla, se puede disolver una parte de sal en agua caliente y aplicarla directamente sobre las hojas de las malas hierbas. Es importante evitar empapar el suelo, ya que el exceso de sal puede perjudicar la salud de las plantas cercanas.
El uso del vinagre
El vinagre, especialmente el vinagre blanco o de alta concentración, es otro herbicida natural muy eficaz. Funciona mejor cuando se aplica sobre las malas hierbas jóvenes, ya que el ácido acético que contiene destruye las hojas, pero no las raíces. Para mejorar su eficacia, algunos optan por mezclarlo con jugo de limón y un poco de jabón para platos, creando una mezcla potente que, cuando se aplica en un día soleado, elimina rápidamente las malas hierbas.
Fuente: Europa Press.