El trío paraguayo integrado por jóvenes músicos se enfoca en los sonidos del jazz, el jazz sudamericano y la música popular paraguaya.
Majuja Trío está conformado por Magalí Benítez (piano), Julieta Morel (batería) y Jair Galeano (bajo eléctrico) y lanza su primer single denominado “Viaje Paralelo”, una composición del bajista Josías Montanía.
El trío nace en las clases de ensamble de la Licenciatura en Música de la Universidad Nacional de Asunción con el propósito de estudiar y descubrir la música popular instrumental desde un formato de tres, buscando diversas sonoridades dentro de la música popular paraguaya contemporánea, el jazz y el jazz sudamericano.
Desde su conformación en el 2017, Majuja Trío fue presentándose en importantes espacios de difusión cultural de Asunción como: Drácena, Mburucujazz y otros. También participó en eventos como el Showcase de Factoría Instrumental (2020), el Jazz Day de Drácena(2021) y como parte de los conciertos paralelos del Festival ASUJAZZ (2021).
”Viaje Paralelo” fue estrenado el viernes 6 de mayo y está disponible en las plataformas digitales Spotify, iTunes, YouTube Music, Deezer y más. Además, el grupo brindó un concierto de lanzamiento el pasado viernes 13 de mayo en El Granel.
Majuja Trío tiene como premisa la difusión de obras de autores nacionales populares, además de desarrollar y afianzar su carrera como trío dentro de la escena local. Aquí te dejamos su música.
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Los jueves son de “Jazz Jam Session” junto al baterista Víctor Morel
El espacio cultural El Granel (Juan de Salazar 372 casi Artigas, Asunción) se convertirá en el punto de encuentro semanal para los amantes del jazz en Asunción con el inicio del ciclo “Jazz Jam Session”, liderado por el destacado baterista Víctor Morel. El ciclo se presentará todos los jueves de setiembre, desde las 21:00 horas, con entradas a 20.000 guaraníes.
La iniciativa busca ofrecer una experiencia musical basada en la improvisación y el intercambio espontáneo entre artistas. La dinámica de cada jornada estará dividida en dos bloques: un primer set a cargo del trío compuesto por Víctor Morel (batería), Jair Galeano (bajo) y Víctor Scura (piano), seguido de una jam session abierta a la participación de los músicos presentes en la sala.
“La jam session es un espacio fundamental de encuentro entre la audiencia y los intérpretes. Para los músicos representa una oportunidad de conectarse y experimentar dentro de la tradición del jazz, mientras que el público puede presenciar eventos que serán únicos en cada fecha”, destacó Morel sobre el proyecto.
Hijo del legendario baterista paraguayo Toti Morel, Víctor Sebastián Morel es un referente contemporáneo de la escena del jazz y la música instrumental, con emblemáticas agrupaciones locales como Joaju Cuarteto y Ensamble Palito Miranda, así como los proyectos musicales Víctor Morel y los Amibops, Guerrilla Soul Experimento y del Ensamble Fusión de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Además de su faceta como intérprete, se destaca por su labor en la autogestión y dinamización de la agenda cultural a través de Síncopa Producciones.
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Septiembre llega con una agenda imperdible al CCPA
Jazz, teatro, exposiciones, música y encuentros para descubrir nuevas voces. El CCPA prepara un setiembre cargado de propuestas para quienes quieren salir de la rutina y encontrarse con la cultura en distintos formatos. Aquí, una guía completa de actividades que puedes agendar.
Setiembre llega con ganas de movimiento y el Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA) tiene una agenda perfecta para acompañar el cambio de estación. Durante el mes, el Teatro de las Américas y la Galería Agustín Barrios serán escenario de conciertos, obras, exposiciones y encuentros que invitan a escuchar, mirar, pensar y, por supuesto, pasarla bien.
Una noche para dejarse llevar por el jazz
El jueves 10, a las 20:00 en el Teatro de las Américas, el CCPA celebra la 28.ª edición del CCPA Jazz Night, una de esas citas que ya forman parte del calendario cultural de Asunción. El invitado especial será el pianista estadounidense Sam Farley, acompañado por ensambles nacionales.
Y como todo buen encuentro de jazz merece un poco de improvisación, la noche terminará con una gran jam session en el patio del CCPA. Entrada gratuita.
Un día entero para hablar de música
El sábado 12, de 09:00 a 21:00 en el Teatro de las Américas, llega Cranea Música, una plataforma que cruza cultura, industria y negocios. Habrá talleres sobre públicos y narrativas, showcases de artistas nacionales y el lanzamiento de Yo soy la Cumbia, del productor estadounidense Beto Arcos.
Una buena opción para quienes escuchan música, pero también para quienes quieren entender todo lo que sucede detrás de ella.
Primavera en la galería
Desde el martes 15, la Galería Agustín Barrios recibe la Expo Primavera 2026, una muestra anual de artistas miembros de la Asociación Amigos del Arte.
Pintura, color y distintas miradas sobre el arte paraguayo para recorrer sin apuro. Estará abierto hasta el 24 de septiembre de 10:00 a 17:00, con entrada gratuita.
Salem, pero en Paraguay
El mismo 15 y 16 de setiembre, el teatro cambia de registro con Kurundú, una relectura experimental de Las brujas de Salem, de Arthur Miller, llevada al contexto paraguayo por el dramaturgo y director Fidel Rojas.
Una propuesta para quienes disfrutan del teatro que toma un clásico, lo sacude y lo vuelve a mirar desde acá. La cita será también en le Teatro de las Américas con un costo de entrada de G. 50.000.
Ritmos con raíces
El jueves 17, Sonidos Afroamericanos propone un encuentro entre la música del cantautor nacional Daniel Moreno Vinader y la tradición de la Asociación Kamba Cuá. Será una noche para escuchar ritmos que cruzan historia, identidad y memoria. El encuentro está marcado para las 20:00 en el Teatro de las Américas. Entradas a un costo de G. 50.000.
Una comedia para reírse de lo nuestro
El 18 y 19 de setiembre, Edificio en Venta, escrita y dirigida por Andrés Arredondo, llega con humor, ingenio y una buena dosis de sentido de pertenencia.
Porque a veces también necesitamos ir al teatro simplemente para reírnos de esas situaciones demasiado conocidas. Las entradas anticipadas tienen un precio de G. 60.000 y G. 80.000 en puerta. Lugar: Teatro de las Américas, 20:30.
Una tarde para escuchar muchas voces
El domingo 20, los amantes de la música coral tienen cita en el Encuentro de Coros, organizado por APROMUS y la Asociación Amigos del Arte.
Una propuesta tranquila para cerrar el fin de semana escuchando distintas agrupaciones en escena. Con entrada gratuita, el encuentro se realizará a las 17:00 en el Teatro de las Américas.
Una agencia muy particular
El 25 y 26 de setiembre, el humor vuelve al Teatro de las Américas con Agencia Cherloka, una comedia dirigida por Arturo Martínez que juega con el ingenio y los choques culturales.
Ideal para quienes prefieren cerrar la semana entre risas. Precio de entradas G. 50.000 (preventa) y 70.000 (en puerta). Horario: 20:30
Un cierre para bajar el ritmo
Y para terminar el mes, el martes 29 abre sus puertas Arte Zen Contemporáneo, una exposición que pone en diálogo técnicas ancestrales del arte oriental con una mirada contemporánea.
Carolina Pedro, Maite Casabianca, Teresita González, Liliana Segovia y Enrique Espíndola participan de esta muestra que podrá visitarse hasta el 9 de octubre.
La entrada es gratuita, se realizará de 10:00 a 17:00 en la Galería Agustín Barrios.
Para conocer cambios de horarios, reservas y novedades, se puede consultar las redes sociales del CCPA Cultural o su canal de mensajería.
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Jazz in Marciac 2026: el prestigioso festival francés volvió a reunir a las grandes figuras del jazz
- Por David Sánchez, desde Marciac (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La 48.ª edición de Jazz in Marciac, uno de los festivales de jazz más importantes de Europa, concluyó tras celebrarse del 20 de julio al 5 de agosto en la localidad de Marciac, en la región francesa de Occitania. Durante más de dos semanas, el pequeño municipio del suroeste de Francia volvió a convertirse en un punto de encuentro para miles de aficionados gracias a una programación que combinó leyendas del género, artistas contemporáneos y conciertos gratuitos repartidos por todo el pueblo.
Desde su creación en 1978, el festival ha crecido hasta consolidarse como una referencia internacional del jazz. Cada verano recibe a cientos de miles de visitantes y ofrece una programación que trasciende el escenario principal, con exposiciones, actividades culturales, gastronomía local y el tradicional Festival Bis, dedicado a conciertos gratuitos y al descubrimiento de nuevos talentos.
En esta edición, el cartel volvió a destacar por su equilibrio entre el jazz más clásico y propuestas de otros géneros cercanos. Uno de los conciertos más esperados fue el de Sting 3.0, que inauguró la programación principal con todas las entradas agotadas. También sobresalieron las actuaciones de Pat Metheny, una de las figuras más influyentes del jazz contemporáneo; Diana Krall, que regresó al festival con su inconfundible repertorio; Marcus Miller, con su homenaje a Miles Davis; y Kool & The Gang, que aportó el toque de funk y soul a la recta final del evento.
El festival también reunió a algunos de los nombres más respetados de la escena jazzística internacional, como Samara Joy, Cécile McLorin Salvant, Kenny Garrett, Richard Bona, Roberto Fonseca, James Carter, Ibrahim Maalouf, Anne Paceo, Youn Sun Nah y Émile Parisien, consolidando una programación que mezcló diferentes generaciones y estilos musicales.
Como es habitual, Jazz in Marciac no se limitó a los conciertos nocturnos bajo su emblemática carpa. Las calles y plazas del pueblo acogieron actuaciones gratuitas, exposiciones de arte, actividades culturales y espacios dedicados a la gastronomía de la región de Gascuña, convirtiendo el festival en una experiencia que fue más allá de la música y que reforzó su identidad como uno de los grandes acontecimientos culturales del verano francés.
Tras cerrar su 48.ª edición, Jazz in Marciac confirmó una vez más su posición entre los festivales de jazz más prestigiosos del mundo, manteniendo una fórmula que combina artistas de primer nivel, un entorno único y una fuerte apuesta por la difusión de la cultura y el talento emergente.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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José Villamayor: “Este es un disco que habla de la luz y de la esperanza”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El reconocido guitarrista José Villamayor vuelve a hurgar entre las sonoridades del jazz y el 6x8 nacional. En este diálogo con La Nación del Finde, habló sobre su último álbum y cómo los 10 temas que lo componen constituyen “un recorrido que avanza hacia la luz”.
La apuesta por la música producida en el país se encuentra muchas veces en medio de la tensión entre lo posible y lo proyectado, realidad y sueños. La tenacidad en el trabajo y el compromiso con los objetivos son los que, entre otros elementos que atañen al talento, permiten el surgimiento de cada nuevo nuevo proyecto.
En este sentido, José Villamayor es un guitarrista de la escena jazzística local con una carrera de más de dos décadas. Recientemente presentó “Aires nacionales II”, un nuevo registro personal grabado en formato de sexteto, en el que plasma su búsqueda sonora y sensibilidad entre los géneros que lo constituyen internamente: el jazz y la música paraguaya.
Villamayor, quien logra este disco con apoyo de Matías Insaurralde y la producción de Sergio Cuquejo en Spirit And Sound, contó en estudio con la participación de Vetner López, Juan Pablo Giménez, Giovanni Primerano, Bruno Muñoz, Ezequiel Takebe, Dani Pavetti y Nico Vera.
–¿Cómo definirías tu último álbum?
–Para mí, “Aires nacionales II” es un disco que habla de la luz y de la esperanza. Creo mucho en el poder emocional que tiene la música y en lo que puede generar en quien la escucha. Por eso pensé el álbum como un viaje, diseñado para escucharse en orden, con un recorrido simbólico. El disco comienza con “Gota de luz”, que representa ese pequeño destello de esperanza que todos necesitamos para sentir que vamos por el buen camino. Y termina con “La esperanza de un nuevo día”, que funciona como un recordatorio de que cada mañana ofrece una nueva oportunidad, una nueva esperanza. De alguna manera, el álbum va desde esa primera chispa de fe hasta una esperanza más plena: un recorrido que avanza hacia la luz.
HILO CONDUCTOR
–¿Qué hilo conductor une los dos discos de “Aires nacionales” o cómo se proyecta uno a través del otro?
–Para mí, el hilo conductor entre ambos discos es la idea original que dio nacimiento al proyecto “Aires nacionales”: agrupar mis músicas con “aires nacionales”, valga la redundancia; pasar por el filtro del jazz y del folclore. No desde un lugar estrictamente tradicional, sino desde mi propia mirada, mi tiempo y mi bagaje. Lo que une a ambos discos es esa búsqueda de tocar nueva música con “aires nacionales”, aunque cada uno lo hace desde sonoridades distintas. El primer disco está grabado con una formación más reducida y completamente acústica, con instrumentos de madera como el contrabajo, el requinto, la guitarra y la percusión, lo que genera una estética más orgánica y cercana a lo folclórico. En cambio, “Aires nacionales II” amplía la paleta tímbrica: aparece una convivencia entre lo acústico y lo eléctrico. Esa mezcla mantiene la raíz del proyecto, pero explora nuevas texturas y colores sonoros.
–¿Qué búsquedas musicales y/o sensibles pensás que predominan en este material?
–Pienso que en este disco la búsqueda musical y sensible no están separadas, sino que funcionan como una misma cosa. La intención principal es generar sensaciones en el oyente: que la música pueda transmitir ideas desde lo emocional, casi en la piel, a medida que avanza el recorrido del álbum. Cada obra propone un clima particular.
–¿Podrías hablarnos de lo que plantea cada una de las propuestas?
–En “Gota de luz” me interesa que se perciba esa esperanza inicial, ese destello o chispa de fe. “Una hoja al viento” invita a una filosofía de dejarse llevar con serenidad, con cierta paz, como el viaje de una hoja al viento. “La raíz del alma” apunta a ese reconocimiento del mundo interior, de aquello profundo que define a cada persona. “Ñandutí” busca conectar con la belleza estética de nuestra cultura, mientras que “La fiesta de la vida” transmite celebración y energía colectiva, ese lado extraño y maravilloso de estar vivos. Hay también espacios más introspectivos o reflexivos: “Pya’e” sugiere esa sensación de rapidez permanente del mundo moderno, esa ansiedad constante de actualización donde parece que nunca terminamos de asentarnos. La idea misma de la obra es que incomode un poco, que nos acelere, que nos haga sentir corporalmente ese pulso vertiginoso en el que vivimos. “Paseo por el río” propone un viaje hacia lo vulnerable y lo interno. “Canción para los sobrevivientes” conecta con una memoria emocional compartida, marcada por experiencias globales como la pandemia. Finalmente, “Arasunu” se vincula con una idea de misterio y de conexión con el tiempo: el trueno como símbolo de algo ancestral que permanece inmutable, más allá de los cambios tecnológicos o culturales, y que nos une con quienes vivieron antes que nosotros.
RECURSOS
–Con los años fuiste aprendiendo y cambiando… ¿Qué cosas dan los años a la hora de escuchar o tocar música?
–Creo que una de las cosas más importantes que dan los años es la necesidad de no mostrar todo el tiempo todo lo que uno sabe. Cuando empezás a tocar, muchas veces querés demostrar constantemente los recursos, abrir el abanico técnico para que se vea todo lo que podés hacer. Con el tiempo esa mirada cambia: empezás a entender las herramientas musicales más como recursos y, sobre todo, como recursos emocionales que como elementos de exhibición. La técnica deja de ser un fin en sí mismo y pasa a estar al servicio de la música, de lo que la música necesita decir. Al comienzo, cuando uno arranca, suele estar muy conectado con el lado emocional. Después aparece la academia o el estudio profundo, y uno queda fascinado con las posibilidades teóricas y técnicas, a veces alejándose un poco de esa esencia inicial. Pero con los años se vuelve al origen, a la idea primaria de la música como una experiencia de conexión y bienestar, tanto para quien la toca como para quien la escucha.
–¿Qué aporta a la mirada y el oficio del músico el ejercicio de la docencia?
–Para mí, ese contacto permanente con nuevas energías y miradas nutre mucho y renueva mi propio lenguaje musical. La docencia también me permite mirar la música desde otra perspectiva, volver a repensarla y redescubrirla constantemente a través de los procesos de otros. Algo muy interesante, además, es que con el tiempo voy conociendo el nacimiento de muchas promesas musicales. Varios alumnos míos, con los años, terminan convirtiéndose en colegas dentro de distintas agrupaciones, incluso en las mías, y eso es algo que me genera una enorme satisfacción, tanto humana como musical.
–¿Cómo surge para vos la necesidad o el oficio de componer?
–En mi caso, la composición no siempre parte de una búsqueda planificada, sino más bien de apariciones espontáneas de ideas. Muchas veces surgen en medio de la vida cotidiana: caminando, manejando en silencio, en medio de la práctica o también en determinados estados emocionales donde siento la necesidad de plasmar algo. Cuando eso sucede, intento registrarlo de inmediato, generalmente grabándolo en el celular. Cuando no tengo la posibilidad, trato de retener la idea en la cabeza lo más posible para después grabarlas, aunque a veces no lo logro. La gran mayoría de las veces quedan como ideas registradas que luego retomo y desarrollo con mayor profundidad. Es un proceso muy ligado a la inspiración, pero también al trabajo posterior: volver sobre esa idea, darle forma y transformarla en obras que puedan ser compartidas.
EL JAZZ Y LA MÚSICA PARAGUAYA
–¿Por qué elegiste explorar desde el jazz la música paraguaya?
–Explorar la música paraguaya tiene que ver directamente con mi propia vivencia musical. Por un lado, el folclore paraguayo y, por otro, el jazz, después de tantos años de estudiarlo, tocarlo y vivirlo. De manera natural, entonces, esos dos mundos empiezan a convivir dentro de mi lenguaje y aparecen a la hora de componer. Si bien escribo música en otros estilos, en este proyecto decidí agrupar aquellas obras que comparten esos “aires nacionales”: una sonoridad, una estética y una raíz vinculada a lo paraguayo, vistas a través del filtro de mi propio bagaje. Por eso el repertorio responde a ese concepto más que a una limitación estilística de mi producción en general.
–¿Editar se debe a un impulso personal?
–En mi caso, grabar un disco no tiene tanto que ver con una decisión individual. Porque si dependiera solo de mí, probablemente estaría produciendo y grabando constantemente, además de tocar. La realidad es que para que un proyecto discográfico se concrete tienen que darse muchas condiciones. Por un lado, la disponibilidad de los músicos: poder coordinar ensayos, que todos tengan el tiempo para estudiar el repertorio y trabajar el material, y que además estén disponibles justamente aquellos músicos que uno considera idóneos para el proyecto. Muchas veces eso es complejo, porque la mayoría vive la música también como sustento diario o tiene otras prioridades laborales que dificultan sostener un proceso largo de ensayos y grabación. Por otro lado, están las condiciones económicas propias de producir un material. Grabar un disco implica costos y una estructura que necesita cierta viabilidad para poder realizarse. Entonces, más que un impulso personal, la grabación termina siendo el resultado de que coincidan las condiciones humanas, de tiempo y económicas necesarias para que el proyecto sea posible.