Si empezaste a darle prioridad a muchas cosas que antes no las tenías en cuenta, sin duda, tenés que conocer sobre esto. El skin fasting nace justamente de la necesidad de también reconocer cuándo debemos parar de probar productos en nuestra piel.
Cuando hablamos de “fasting” nos referimos a ayuno, a no darle nada al cuerpo para que pueda “resetearse” y que el metabolismo funcione mejor. Lo mismo se puede hacer con la piel y, básicamente, de eso se trata: a no aplicar nada sobre el cutis durante 1 a 3 días y descubrir sus grandes beneficios.
Esta pausa permite que la piel actúe de forma natural para preservar su barrera protectora, sin la ayuda de cosméticos. También para dejar que la piel respire, descanse y se restablezca naturalmente. Ya que el óleo natural de la piel tiene como función evitar que la dermis pierda su humectación natural, y cuando utilizamos constantemente productos de higiene, lo estamos inhibiendo.
La manera de realizarlo es muy simple, en primer lugar hay que consultar con un especialista que nos de un diagnóstico general sobre nuestra piel, independientemente de que tengamos alguna afección o no. Una vez que tengamos conocimiento sobre nuestra dermis y qué tipo de cuidados hay que hacerle, podremos optar por reducir la cantidad de productos que utilizamos o no usar ninguno.
Los especialistas recomiendan no realizar este ayuno de piel en épocas de climas extremos, si vamos a estar expuestas al sol o si tenemos alguna afección. Tampoco en épocas festivas, que es cuando más maquillaje solemos utilizar.
Así como el ayuno intermitente, el skin fasting no implica una eliminación total de productos. Es simplemente un break para que la piel se restablezca.

