“El Niño” sorprende a sus fans con el lanzamiento de su nuevo single, finalizando así un 2021 cargado de éxitos y reconocimientos. Para cerrar el año, quizo dar el mejor regalo a sus fans antes de la Navidad.
Mientras muchos nuevos artistas de la música latina buscan continuar con la oleada global de Reggaetón, LatinTrap y otros estilos de música rítmica en español, se ha hecho evidente que Lunay, el dinámico “niño prodigio” musical de Puerto Rico de tan sólo 20 años, es la indiscutible superestrella de la nueva generación del género.
Con esta nueva canción, el artista sigue posicionándose entre los favoritos demostrando su talento en componer y crear temas que se convierten rápidamente en hits.
En “787″, apuesta por cantarle a ese amor que comenzó como un juego, pero que con el tiempo se convirtió en su obsesión y no puede sacarla de su cabeza, así que llama al 787 para confesar todos los sentimientos que esa persona genera en él.
El videoclip fue grabado en diversas locaciones de un hotel en donde el artista apuesta por mostrar fotografías de lo que fue el proceso de grabación, mientras recorre varios lugares del hotel intentando tener un contacto con ese amor que no ha podido olvidar.
Lunay actualmente cuenta con más de 10,1 millones de seguidores en Instagram, más de 1,9 millones de seguidores en Facebook, y sigue arrasando en cifras con grandes números en Tik Tok cuenta con más de 3,5 millones de seguidores, y acumula a su vez más de 1,3 millones de reproducciones en Spotify, sumado a sus 4,88 millones de suscriptores en Youtube.
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“Cada episodio de El Niño es único”, declara experto de la OMM
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió el martes de la alta probabilidad de un episodio de El Niño antes de que termine agosto. Según la agencia de la ONU, se prevé que este fenómeno climático natural provoque condiciones meteorológicas y precipitaciones más extremas, aunque en estos momentos resulta difícil predecir su intensidad. Wilfran Moufouma Okia es el responsable de predicción climática de la OMM.
¿Qué podemos esperar?
Moufouma Okia señaló que El Niño tiene un efecto de calentamiento temporal y que, aunque se origina en los trópicos, afecta a gran parte del planeta. “Cuando se produce El Niño, se esperan sequías en África Occidental, el Sahel, Sudáfrica, Australia y el sudeste asiático”, afirmó.
“Por el contrario, otras regiones experimentan lluvias abundantes, como el sureste de Estados Unidos y, especialmente, la región del Pacífico ecuatorial. Por lo tanto, las diferentes regiones reaccionarán de forma distinta ante el fenómeno”, agregó. Moufouma Okia subrayó que El Niño no actúa de forma aislada, sino que interactúa con otros fenómenos meteorológicos que pueden amplificar o debilitar su intensidad.
“Según nuestras previsiones, en términos generales asistiremos a un episodio de El Niño que oscilará entre moderado y fuerte”, indicó. “Pero es importante destacar que cada episodio de El Niño es único. Se podría pensar que uno [...] débil no tendrá consecuencias, pero no es así. Dependiendo del país y del contexto, las consecuencias pueden ser tan perjudiciales como en el caso de los episodios fuertes”.
¿Están los países preparados?
Moufouma Okia declaró que la OMM facilitaría sus hallazgos a los países y servicios meteorológicos nacionales, pero que corresponde a ellos depurar la información a nivel local.
El responsable dijo que espera que los países tengan en cuenta esos datos a la hora de prepararse para El Niño.
“Los modelos de la OMM son capaces de hacer predicciones con seis meses de antelación. Así que esperamos que los países hayan tenido tiempo de anticipar”, indicó.
Sin embargo, a veces las consecuencias superan la capacidad de respuesta de un país, como ocurrió durante el último episodio de El Niño, entre 2023 y 2024.
“En aquel entonces, se produjo una disminución de las precipitaciones en Panamá que afectó al canal y, por lo tanto, a la economía mundial”, explicó.
¿Están cooperando los países en materia meteorológica?
Moufouma Okia dijo que hay avances, ya que los países intercambian más información sobre El Niño.
“Hubo menos víctimas en 2023-2024 que en 1997. Así que podemos suponer que los países están mejor preparados, o que han aprendido de acontecimientos anteriores”, declaró.
Los países comprenden la necesidad de compartir datos, e “incluso países en conflicto” entre sí están cooperando, “porque para predecir un fenómeno al otro lado del mundo, se necesitan datos del otro lado”, señaló el responsable de predicción climática.
Fuente: AFP.
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ONU alerta un 80 % de probabilidad del El Niño entre junio y agosto
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió este martes que hay un 80 % de probabilidad de un episodio de El Niño entre junio y agosto, lo que aumenta el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos en los próximos meses. En su última actualización, la OMM prevé un “episodio al menos moderado, e incluso fuerte” de este fenómeno climático de consecuencias planetarias.
"Hay una probabilidad del 80 % de que se instaure un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026“, apuntó la nota de prensa de la OMM. También estima que “las probabilidades de que este episodio se mantenga al menos hasta noviembre rondan o superan el 90 %”. Se denomina El Niño, y su fase opuesta La Niña, a una variación natural del clima, que provoca una marcada variación de la temperatura de las aguas del océano Pacífico ecuatorial.
Esto modifica la circulación atmosférica mundial y puede ocasionar determinados fenómenos extremos en un gran número de regiones.
Entre finales de abril y mediados de mayo, la temperatura superficial del mar en la parte centro-oriental del Pacífico ecuatorial se acercó a los umbrales que caracterizan este fenómeno, un aumento alimentado por temperaturas “excepcionalmente elevadas” bajo la superficie, que superaron en más de 6.ºC las medias estacionales, señala la OMM.
“Debemos prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente potente, que agravará la sequía y las lluvias intensas y aumentará el riesgo de olas de calor tanto en las zonas terrestres como en los océanos”, advirtió la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, citada en un comunicado.
El Niño se caracteriza por un aumento de las temperaturas superficiales en el centro y el este del Pacífico ecuatorial.
Suele producirse cada dos a siete años y dura alrededor de nueve a doce meses.
El último episodio de El Niño, en 2023 y 2024, convirtió esos años en los dos más calurosos jamás registrados.
El fenómeno cíclico afecta por efecto dominó al clima mundial durante varios meses.
“Emergencia climática”
Para el período junio-julio-agosto, la OMM prevé un conjunto de condiciones que favorecen “un predominio de temperaturas superiores a lo normal en casi todas las regiones del planeta”, con un riesgo adicional de estrés térmico, sequía en algunas regiones y fenómenos extremos como inundaciones o sequías severas.
La organización recordó que los centros de previsión regionales pronostican precipitaciones “inferiores a lo normal” durante la temporada de lluvias de junio a septiembre en el Cuerno de África, un monzón menos abundante que la media en Asia meridional y condiciones más cálidas y más secas en Centroamérica.
Durante el verano del hemisferio norte, las aguas cálidas vinculadas a El Niño también pueden favorecer la formación de huracanes en el Pacífico central y oriental, al tiempo que limitan su desarrollo en el Atlántico, añadió la OMM.
“Todos debemos otorgar a esta situación el grado de urgencia climática que representa”, alertó el secretario general de la ONU, António Guterres, en una declaración en video.
“Las condiciones de El Niño arrojarán más leña al fuego de un planeta que se recalienta. Los impactos serán aún más fuertes y se sentirán mucho más lejos. Cruzarán las fronteras a una velocidad devastadora”, agregó.
Guterres llamó una vez más a “poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles”. Según la OMM, “no está demostrado que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de los episodios de El Niño”.
Fuente: AFP.
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El Súper Niño puede que no llegue a la intensidad anunciada, según analista
El fenómeno de El Niño de por sí genera temor en el campo de la producción nacional y para este año se había anunciado una versión mucho más importe, con magnitudes no vistas desde hace 140 años. A pesar de lo mencionado, un análisis realizado a nivel local indica que lo previsto no sería de tal severidad.
El asesor agroclimático, Eduardo Sierra, indicó en un informe que, de concretarse este escenario climático, el fenómeno tendría un desarrollo lento y posiblemente no alcance la magnitud prevista. Consideró prematuro dar por confirmado el pronóstico de catástrofe, de acuerdo al último boletín semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
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El reporte, correspondiente al periodo de mayo de 2026 a febrero de 2027, indica que, durante los últimos meses, el Pacífico Ecuatorial se calentó rápidamente, y pasó de La Niña débil a un neutral cálido y, a pesar de que hasta el momento se está muy lejos del nivel correspondiente a un episodio de El Niño, circulan numerosas versiones de que podría darse un episodio de gran intensidad.
El fenómeno anunciando superaría con creces los eventos registrados en los últimos 140 años. Estas versiones generan fuertes temores ya que, de concretarse la amenaza en toda su magnitud, la región Occidental del Paraguay podría sufrir lluvias por debajo de lo normal y fuertes calores, mientras que la región Oriental podría experimentar los síntomas contrarios, es decir, lluvias excesivas, desbordes de ríos y arroyos, entre otros efectos importantes.
Precipitado
El especialista señaló que, independientemente de la severidad de los pronósticos, el fenómeno está evolucionando con lentitud y existe la posibilidad de que no llegue a la intensidad anunciada; por tal motivo, sostuvo que confirmarlo de manera definitiva sería precipitado.
“Tampoco debe exagerarse el posible impacto del fenómeno, siendo probable que su accionar recién comience a sentirse hacia el inicio de la primavera próxima, haciendo que la mayor parte del período otoño-invernal se desarrolle en condiciones climáticas cercanas a lo normal, aunque con precipitaciones algo por debajo de la media, fuertes contrastes térmicos y una evolución temporal algo irregular”, manifestó.
En el mismo sentido, dijo que era necesario mantener un cuidadoso monitoreo, a fin de prever las medidas necesarias para mitigar el posible impacto en la temporada primavera verano 2026/2027, en caso de que el evento alcance su pleno desarrollo, o de hacer un planteo más cercano a lo normal, si es que no ocurre.
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Existe preocupación mundial por posible fenómeno de El Niño extremo
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos anunció este jueves que el patrón meteorológico de El Niño tiene “probabilidades de surgir pronto” y podría alcanzar niveles “muy fuertes” más adelante en el año.
Se trata del pronóstico más reciente sobre este fenómeno de origen natural que podría agravar los efectos del cambio climático y dejar a poblaciones de todo el mundo vulnerables ante condiciones meteorológicas extremas.
Científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su sigla en inglés) señalaron en su último boletín mensual que existe un 82 % de probabilidades de que El Niño surja entre mayo y julio, y que se prolongue hasta el próximo año.
Asimismo, existe actualmente una probabilidad superior al 50 % de que el fenómeno se vuelva “fuerte” o “muy fuerte” en algún momento entre septiembre y noviembre, según gráficos de la NOAA.
No obstante, los científicos advirtieron que, “si bien la confianza en la ocurrencia de El Niño ha aumentado desde el mes pasado, todavía existe una incertidumbre sustancial respecto a la intensidad máxima que alcanzará el fenómeno”.
También destacaron que “los eventos de mayor intensidad no siempre conllevan mayores impactos meteorológicos y climáticos”, aunque “los eventos más fuertes pueden aumentar la probabilidad de que se produzcan ciertos efectos”.
El Niño, que se manifiesta aproximadamente cada dos a siete años, constituye una de las fases de un ciclo climático natural que afecta a las temperaturas del océano Pacífico y a los vientos alisios.
Influye en el clima a escala global y eleva la probabilidad de sequías, lluvias torrenciales y otros fenómenos climáticos extremos. Además, añade calor a un planeta que ya se encuentra más cálido debido a la quema de combustibles fósiles.
El último episodio de El Niño contribuyó a que 2024 y 2023 fueran el primer y el segundo año más calurosos de los que se tiene registro, respectivamente.
Fuente: AFP
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