Cualquiera cuya casa esté llena de plantas sabe que comprar una maceta por cada una de esas bellezas verdes puede resultar muy caro, pero existe una forma sencilla de darles un hogar bastante nuevo y ayudar a salvar el planeta en el proceso.
El plástico de un solo uso es uno de los mayores contaminantes del mundo. No se recicla a menudo, y lo que llega a los vertederos permanecerá allí durante años, ya que no es biodegradable.
“El hecho de que sea plástico de un solo uso no significa que solo se pueda usar una vez. Lo que más me gusta hacer con los contenedores de plástico viejos es convertirlos en macetas para mis plantas " , dijo Megan McSherry, la creadora del blog de vida sostenible Acteevism.
Los recipientes de manteca, botellas, potes de dulce de leche, todo sirve luego de una capa rápida de pintura y algunos orificios de drenaje en la parte inferior y listo; una maceta nueva.
Dato curioso: al agregar un poco de bicarbonato de sodio a su pintura, puede darle a la maceta un aspecto y una textura similares a la arcilla que compite con cualquier maceta de cerámica que encontrará en la tienda indicó el reporte a Well and Good.
PASOS PARA HACER UNA MACETA ECOLÓGICA
1- Dale la vuelta al recipiente de plástico de un solo uso.
2- Usá un martillo y un clavo para hacer con cuidado un orificio de drenaje en el medio del fondo de su recipiente.
3- Agregá un poco de polvo de hornear a la pintura acrílica hasta que quede suave. Esto le dará a la pintura un aspecto cerámico una vez que se seque.
4- Usá un pincel para cubrir con pintura todo el exterior de su recipiente. No cubras el interior.
5- Si tu recipiente viene con tapa, píntala también para usarla como platillo. Esto evitará que el agua se ensucie cuando riegue sus plantas.
6- Deja que tu nueva maceta reciclada se seque por completo, luego coloca tu planta en la maceta.
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Reciclan residuos de construcción
Los residuos generados por la construcción y demolición representan uno de los principales desafíos ambientales para las ciudades modernas. En Paraguay, gran parte de estos materiales termina acumulándose en vertederos o siendo descartada de forma inadecuada, con impactos negativos sobre el suelo, el agua y el paisaje urbano.
En ese marco, el proyecto “Valorización de Residuos de Construcción para una Economía Circular y Sostenible”, financiado a través del instrumento Fortalecimiento de Mipymes Paraguayas con un abordaje de innovaciones verdes y sostenibles – Convocatoria 2025 del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), busca transformar estos desechos en recursos útiles para una construcción más sostenible.
ÁRIDOS RECICLADOS
En el sector de la construcción, los llamados Residuos de Construcción y Demolición (RCD) incluyen restos de hormigón, ladrillos, cerámicas y otros materiales que, tras un adecuado procesamiento, pueden reincorporarse a nuevos procesos productivos.
El citado proyecto plantea la transformación de estos residuos en áridos reciclados de calidad, materiales que pueden utilizarse nuevamente en obras de infraestructura y construcción, disminuyendo la necesidad de extraer recursos naturales y reduciendo la cantidad de desechos enviados a disposición final.
Además de contribuir a una gestión más eficiente de los residuos, la iniciativa apunta a disminuir la huella ambiental asociada al sector de la construcción.
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Residuos que hoy impulsan innovación industrial
La firma local Nutrihuevos ingresó al portal internacional de casos de estudio del Pacto Global de Naciones Unidas gracias a un sistema de “doble reciclaje”, que reutiliza papel y recupera pulpa residual para fabricar nuevos embalajes. Esto, a la vez, logra reducir hasta 70 % el consumo de agua durante el proceso.
Lo que comenzó como una solución ambiental terminó convirtiéndose en una innovación productiva con impacto global. Esa es la premisa detrás del sistema de economía circular desarrollado por Nutrihuevos, para la fabricación de sus maples de cartón para huevos, un modelo que hoy posiciona a la compañía paraguaya dentro de la plataforma internacional de casos de estudio del Pacto Global de Naciones Unidas.
La iniciativa se basa en un proceso de “doble reciclaje”, pues la empresa ya utilizaba papel y cartón reciclado adquirido de recicladores locales para producir sus propios embalajes, pero decidió avanzar un paso más incorporando una planta de tratamiento de efluentes capaz de recuperar nuevamente la pulpa residual tras el proceso industrial.
“Lo innovador es justamente esa lógica de doble reciclaje, ya que primero reciclamos papel y cartón para fabricar embalajes, y luego recuperamos nuevamente parte de esa materia prima desde la planta de tratamiento para reincorporarla al proceso”, explica Lucas Brítez, gerente de Sostenibilidad de la empresa.
El sistema permite recuperar actualmente 3,5 kilos de pulpa por cada metro cúbico de efluente tratado, lo que equivale a más de 220 kilos mensuales de material reutilizable que vuelve a convertirse en embalaje. Además, la reutilización de agua dentro del circuito industrial logra reducir hasta 70 % el consumo de agua dulce.
La fabricación de embalajes reciclados forma parte de la operación de Nutrihuevos desde 2009. Sin embargo, en 2019 la compañía decidió ampliar su capacidad de producción, triplicando el procesamiento de maples de cartón hasta alcanzar actualmente más de 1,7 millones de kilos de papel reciclado al año.
Ese volumen permite producir más de 17 millones de maples de cartón anualmente y cubrir el 100 % de las necesidades de empaque de la operación central de la empresa, que es la producción de huevos. Además, abrió una nueva línea de negocios orientada a proveer embalajes sustentables a pequeñas granjas y otros actores del sector avícola.
Con el crecimiento de la producción surgió también un nuevo desafío, el de recuperar los residuos generados dentro del propio proceso industrial. Así nació el proyecto de tratamiento de efluentes, que durante 2024 atravesó etapas de pruebas piloto, instalación y puesta en marcha. “El desafío ya no es solo reciclar, sino recuperar lo que el propio proceso industrial descarta”, sostiene.
El impacto ambiental y operativo del proyecto llevó a la firma a integrar el portal internacional de casos de estudio del Pacto Global de Naciones Unidas, una plataforma que reúne experiencias empresariales con resultados medibles y potencial de replicabilidad.
Ser parte de esta plataforma exige atravesar un proceso técnico de evaluación y demostrar innovación, impacto ambiental verificable y generación de valor operativo. “Este reconocimiento demuestra que desde Paraguay también se pueden desarrollar soluciones industriales con impacto global”, afirma el ejecutivo.
La estrategia de sostenibilidad de la compañía no termina en los embalajes. Actualmente la compañía impulsa nuevos proyectos vinculados a economía circular y reaprovechamiento de materiales. Uno de ellos es Organitec, unidad enfocada en transformar más de 42.000 toneladas anuales de gallinaza en fertilizantes orgánicos destinados nuevamente al sector agrícola.
Además, junto a Centro de Innovación y Reciclaje de Valor Agregado (CIRVA), la empresa trabaja en iniciativas de revalorización de subproductos para dar nuevos usos industriales a más de 129.000 kilos de cáscara de huevo y más de 430.000 kilos de huevo que anteriormente no ingresaban a otros procesos productivos.
A partir de estos materiales, Nutrihuevos desarrolla alternativas orientadas a industrias como cosmética sostenible, higiene natural y productos domisanitarios. “Convertimos residuos en materia prima y eficiencia operativa”, resume Lucas.
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Industria del reciclaje en Paraguay procesa 200.000 t de materiales al año e impulsa millonarias inversiones
La Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (Cispy) resaltó el avance de la economía circular en el país, señalando que las industrias del sector logran recuperar anualmente alrededor de 200.000 toneladas de materiales reciclables.
En conmemoración del Día Mundial del Reciclaje, que se recuerda el 17 de mayo, el gremio subrayó que esta actividad se sustenta en una cadena de valor que involucra a 25.000 recicladores de base y 2.500 centros de acopio. Actualmente, materiales como papel, cartón, plásticos, metales y vidrio son reincorporados al sistema productivo como materia prima secundaria, logrando niveles de recuperación superiores al 95 % en metales y más del 70 % en plástico PET.
Proyectos e inversiones
El crecimiento del sector está respaldado por importantes proyectos de inversión orientados a la transformación industrial y la sostenibilidad. Entre las obras destacadas se encuentra la planta Circular PET, con una inversión de USD 25 millones, y la actualización tecnológica de la Fábrica Paraguaya de Vidrios que demandó USD 43 millones. Asimismo, la firma Yaguarete Reciclaje proyecta una inversión aproximada de USD 200 millones para una segunda planta, mientras que en julio de este año se inaugurará en Villa Hayes la fábrica Parglass S.A., con una inversión estimada de USD 80 millones y operación basada en energía 100 % renovable.
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Tratamiento de residuos
La capacidad instalada en el país ha permitido también el tratamiento de residuos complejos como aparatos electrónicos, neumáticos y envases de agroquímicos. Entre 2019 y 2024, Paraguay logró reciclar más de 1,2 millones de kilogramos de residuos electrónicos y, solo en el último año, se recuperaron más de 40 millones de envases larga vida. Estos avances se traducen en un aporte económico significativo que supera los USD 200 millones en exportaciones anuales, integrando tecnología y trazabilidad en los procesos industriales.
Desafíos y sostenibilidad
Desde la presidencia de la Cispy se enfatizó que el principal desafío actual reside en mejorar la separación de residuos en origen para optimizar el valor comercial de los materiales y reducir costos operativos. El reciclaje se consolida así como una herramienta estratégica que conecta el impacto ambiental con la generación de empleo y la transformación social, fortaleciendo la posición de Paraguay en el ámbito de la sostenibilidad industrial regional.
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Industria sustentable moviliza más de USD 170 millones y apunta a escalar su impacto en Paraguay
La industria sustentable en Paraguay atraviesa una etapa de expansión sostenida, con inversiones que superan los USD 170 millones en los últimos cinco años y un creciente posicionamiento en las cadenas globales de valor. Así lo afirmó Carlos Mangabeira, presidente de la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (Cispy), en conversación con La Nación/Nación Media, donde detalló el dinamismo del sector, los avances en la modernización industrial y los principales desafíos para su consolidación.
Mangabeira explicó que el crecimiento se refleja en inversiones concretas en segmentos clave como vidrio, plásticos y papel/cartón. Entre ellas, destacó los USD 43 millones invertidos por la Fábrica Paraguaya de Vidrios en 2024, los USD 25 millones destinados por Circular PET en 2023 para reciclaje de grado alimenticio, y los USD 5 millones de Coresa Packaging en tecnología para envases 100 % reciclados.
A esto se suma la inversión de USD 3 millones de Yaguarete Reciclaje y su ambicioso proyecto de USD 200 millones para una segunda planta, además de los USD 80 millones previstos por Parglass S.A para una nueva fábrica en Villa Hayes, que operará con energía 100 % renovable.
En términos de capacidad productiva, el sector ya recupera más de 215.000 toneladas de materiales reciclables al año y genera exportaciones superiores a USD 200 millones anuales. Sin embargo, Mangabeira advirtió sobre limitaciones estructurales que frenan su expansión, como la baja separación de residuos en origen, menos del 3 % de los hogares, y la fuga de materiales valorizables por contrabando hacia países vecinos.
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En paralelo, el sector avanzó en la modernización de sus plantas mediante automatización de procesos, incorporación de tecnologías de clasificación y mejoras en eficiencia energética.
“Hoy las industrias están alineadas con estándares internacionales, lo que permite acceder a mercados más exigentes y de mayor valor agregado”, sostuvo. Ejemplo de ello es la producción de resina reciclada apta para contacto con alimentos, con certificaciones internacionales.
En el ámbito tecnológico, resaltó la implementación de plantas “bottle-to-bottle”, como la de PET Circular, que permite reciclar botellas para producir nuevas, aptas para consumo, cerrando el ciclo productivo. También mencionaron avances en el tratamiento de residuos complejos como electrónicos, neumáticos y envases multicapa, lo que amplía el alcance de la economía circular en el país.
Otro punto clave es la formalización del sector, que actualmente involucra a más de 25.000 recicladores de base. Según Mangabeira, la estrategia no es excluirlos, sino integrarlos progresivamente mediante centros de acopio, capacitación y su incorporación a cadenas de valor industriales, bajo un enfoque de sostenibilidad social.
Finalmente, el titular del CISPy subrayó que el crecimiento del sector dependerá de un entorno de negocios previsible y competitivo. Entre las condiciones necesarias se mencionaron la seguridad jurídica, incentivos fiscales, acceso a financiamiento verde y el fortalecimiento del mercado de materias primas recicladas. También destacó la importancia de la articulación público-privada para políticas e inversiones alineales.
“Paraguay tiene el potencial de consolidarse como un actor relevante en la economía circular regional, pero requiere una estrategia integral que combine regulación inteligente, inversión y desarrollo tecnológico”, concluyó.
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