Es una de las guitarristas de rock, pop, funk y heavy metal más destacadas de la escena. Con más de 45.000 seguidores en Instagram y 13.500 en Facebook, Loida Liuzzi es además una influencer musical que llevó su talento más allá de las fronteras llamando la atención de músicos como Alejandro Sanz.

Por: Luis Ríos Florentín

@nosoyunvampire

Loida Liuzzi es lead guitar en las bandas Héctor and the Monkey Brothers y Bloody Mary, pero además trabaja en varios otros proyectos y también en una carrera como deportista. Justamente al momento de esta conversación se encontraba en el estudio de grabación trabajando en un nuevo material.

Tiene 24 años y su relación con la guitarra eléctrica comenzó a los 16 años. “Empezó como un hobby y se convirtió en mi carrera. La primera guitarra que toqué fue una guitarra paraguaya, la de mi papá, quien aprendió de manera empírica, escuchando música en la televisión y en la radio”, recuerda.

Su padre le hizo un desafío: si aprendía con la guitarra tradicional, le regalaría una eléctrica. “Practiqué mucho y en un mes me la compró”, comenta muy emocionada al acordarse de ese momento. Esa guitarra era una modelo Stratocaster sin una marca específica, pero para ella era la mejor guitarra del mundo. Hoy tiene nueve guitarras y cada una tiene un significado especial para ella.

El siguiente paso fue armar una banda. Se juntó con unos compañeros de colegio solo por divertirse y se hizo cargo de la guitarra rítmica. “Al terminar el colegio a los 17 años, entré en un grupo en el que no conocía a nadie, pero me animé. Tocamos mucho y eso me sirvió para romper la cuarta pared; me ayudó a tocar parada y con público. Era todo un desafío en ese momento”, asegura.

En esta nueva aventura iba acompañada por covers de Metallica, Megadeth y Judas Priest. Incluso llegaron a participar en un tributo a DIO. “Era súper Metalhead”, afirma. Pero además de su gusto por el metal y el hardrock clásico (también tocaban temas de AC/DC, Deff Leppard o Mötley Crüe) también gustaba de la música instrumental y se hizo camino en esa rama.

“En 2017 formé VALVE (válvula), un trío. Hacíamos temas de Santana, Gary Moore, Joe Satriani y canciones de The Beatles pero todo en guitarra”, recuerda. Con esta agrupación, formó parte del festival de guitarras “Ñembopú Fest”.

Hoy en día, se considera más open mind en cuanto a estilo que al inicio de su carrera. “No creo que uno deba cerrarse. Justamente salir de tu zona de confort es lo que te hace mejor músico a la larga”, puntualiza.

Loida también estuvo en otros proyectos haciendo temas propios, pero nada duraba más de un año. “Era realmente difícil coordinar tiempos, algunos compañeros iban a la facultad y su carrera no era música”, describe.

Los comienzos

Desde el vamos Loida tuvo una obsesión con la guitarra y tomó a la música como un trabajo a tiempo completo. “Desde un principio me lo tomé muy en serio, estaba muy obsesionada con la guitarra. Me pasaba horas practicando el mismo ejercicio, y canciones. Me volví perfeccionista”, cuenta.

Si bien tuvo el apoyo incondicional de algunas personas al inicio, no todo fue como hubiera querido. Al terminar el colegio tuvo que elegir una carrera universitaria por presión, pero al poco tiempo se dio cuenta de que tenía que hacer lo que realmente le apasionaba. Y es que Loida era distinta, no quería seguir lo tradicional o lo que la sociedad considera correcto y seguro. “Nada es seguro por más que tengas un título. Me convencí de que me iba a ir bien igual, trabajando duro y teniendo fe en mí y en mi pasión; la música”, subraya.

A los 18 años estaba enfocada y decidida a ingresar al Conservatorio Nacional de Música (CONAMU). Se preparó y la aceptaron pero luego todo se fue transformando. “A muchas personas les cuesta ganarse el apoyo de sus padres. Sabemos que el arte a nivel Latinoamérica es poco valorado, o escuchamos por ahí que el músico es un vago, tocar la guitarra no es trabajar, si no tocás folclore no tenés futuro en tu país. Hay muchos prejuicios”, contextualiza Liuzzi.

No es fácil ganarse el respeto en esas situaciones pero ella fue con todo. Mientras estaba en el conservatorio, se consiguió trabajos que nada tenía que ver con música. Hizo cursos de audiovisual, fotografía, maquillaje, hasta se convirtió en deportista.

Poco a poco fue teniendo alumnos de guitarra y empezó a ganar sus primeros billetes con la música. Lo que ganaba lo usaba para comprarse libros de música o pagar clases particulares de guitarra a profesor privado. Entonces no molestaba a sus padres por dinero.

Los trabajos como guitarrista fueron en aumento, y también sus padres empezaron a cambiar de opinión sobre su elección de vida. Hoy la relación con ellos es mucho mejor. “Ellos me impulsan y me motivan. Ellos hacen que mis sueños sean más reales cada día. Para mí es demasiado importante el apoyo de mi familia”, recalca con mucha emoción.

All final no se trata de ser buen músico solamente, sino ser multifacético independientemente de la profesión de tengas, asegura. “Yo creo en la ley de atracción, entonces si hay metas que querés lograr y otras personas quieren lo mismo para vos, eso trabaja como un imán. La unión hace la fuerza. Hay que ser atrevidos, caraduras, pero responsables, esa es la actitud. Con orgullo puedo decir que vivo 100% de la música, es un gran avance si comparo con el día 1”, atesora.

Influencias

Entre sus fuentes de inspiración o heroínas, Loida cita sin dudar a Jennifer Batten (guitarrista de Michael Jackson y Jeff Beck, entre otros) y a Berta Rojas. “Las conocí hace unos años. Ellas me impulsaron a ser guitarrista y así como yo seguramente enfrentaron muchas cosas y sobre todo prejuicios, pero lo consiguieron porque estaban súper enfocadas en ser excelentes músicos”, reflexiona. Además, destaca a Lari Basilio, Orianthi, Nita Strauss, Melanie Faye, Nancy Wilson y Tora Dahle.

Respecto a la necesidad de impulsar espacios para las mujeres en la escena musical local y en los grandes escenarios, Liuzzi cree necesario crear incentivos para que más chicas se animen y preparen mejores shows para ganar su espacio en el escenario. “Si no caemos en el círculo vicioso de que no hay mujeres porque no hay espacios, cuando en realidad no hay espacios porque no hay buenas propuestas”, señala.

Internet y la última frontera

“Jamás me imaginé que tendría alumnos en Filipinas, Alemania, U.K. y muchos otros países, es increíble. No hay fronteras realmente sólo las mentales”. Así describe Loida el impacto que tuvo gracias a poner su arte y sus conocimientos en línea.

Luego de subir sus primeras demostraciones a Facebook e Instagram, se contactaron con ella dos caribeños, uno de Puerto Rico y otro de Panamá a pedirle clases particulares. Luego colgó un anuncio de sus clases particulares y las solicitudes llegaron desde España, Nueva York o Filipinas. “En ese momento no hablaba inglés fluidamente, pero si no empezaba a aprender no iba a mejorar nunca, así que empecé con eso y me va súper bien. Tanto así que mis posteos hoy día los tengo que hacer en Español y en Inglés porque la gente comenta que quisiera entender lo que digo o explico en español y a veces escriben personas de Italia, Francia e Indonesia. Con el inglés estoy más conectada con todos”, relata.

Hoy su fanpage en Facebook ya pasó 13.500 seguidores, en Youtube está por alcanzar los 2.000 suscriptores (y casi 60.000 reproducciones al momento de esta nota) y en Instagram ya está por encima de los 45.000 followers. “Trato de estar y ofrecer diferentes materiales en cada plataforma, y la única manera de cumplir con todo es agendando. Mi pareja me ayuda muchísimo con todo eso”, agradece.

La cuarentena la obligó a hacerse de una agenda con horarios para poder dividirse entre ensayos, estudios, entrenamiento físico y alumnos con importantes diferencias horarias alrededor del mundo. “No hay de otra. Es igual a tener un trabajo de oficina de seis a ocho horas, si querés estar a buen nivel y seguir avanzando. Pero igual puedo dejarme un día libre en la semana”, cuenta.

La relación con Alejandro Sanz

Uno de los hitos que logró fue que Alejandro Sanz compartiera en su perfil de Instagram un vídeo de Loida tocando el solo de su canción Y ¿Si fuera ella?, lo cual le significó a ella una cantidad de vistas y nuevos seguidores, especialmente de España.

“Me propusieron ser parte de la película “El Mundo Fuera” (Un proyecto colaborativo de Sanz que busca que personas alrededor del mundo compartan un video relatando como viven el momento actual de pandemia). También para Got Talent España, e intercambié unos mensajes con el genio de Ludovico Vagnone (guitarrista y productor), quien hizo las guitarras para sus discos más exitosos, (entre ellas, el sólo de guitarra de Y ¿Si Fuera Ella?)", relata. Si bien llegó a hacer el casting para el programa de talentos pero justo llegó la pandemia por Coronavirus y no pudo viajar a España para las pruebas finales. Aun así, se muestra muy optimista y cree que el tiempo pondrá todas las cosas de su lugar.

Además de su acercamiento al mercado español Loida concretó otros proyectos. El más reciente un featuring con dos cantantes de Suiza, que surgió gracias a Youtube. “La tecnología es maravillosa”, resume.

Con todas esas herramientas a su favor y con un talento sobresaliente, Loida Liuzzi tiene todo para trascender y también invita a todas aquellas chicas a seguir sus pasos y a que “estudien siempre y tengan diferentes maestros. Practiquen mucho pero por sobre con perseverancia”.

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