Cada vez son más populares porque destacan la personalidad, pero también resultan complicados para cambiar, limpiar y cuidar. Te contamos todo lo que tenes que saber sobre la perforación dérmica.

Los piercing son un tipo de perforación que siempre están a la moda, pero de diferentes formas. En esta temporada regresó la variante denominada microdermal que se popularizó a principios del siglo XXI y logró una rápida aceptación entre los fanáticos de este arte.

Se trata de pequeñas piezas que ayudan a decorar el cuerpo con un estilo singular, suelen ser elegantes y minimalistas. Los piercing microdermal no atraviesan la piel, sino que se incrustan y se asientan debajo de la superficie de la piel con un ancla dérmica que la mantiene en su lugar, es decir, que tienen una entrada y ningún punto de salida.

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A diferencia de otras perforaciones o incluso accesorios para el ombligo, esto es lo que se conoce como “perforación superficial de un solo punto”, lo que resulta más complicado a la hora de cambiar, limpiar y cuidar.

Más datos del piercing dérmico

Los piercings microdermal se pueden colocar en cualquier parte del cuerpo, pero se recomienda la perforación en zonas carnosas y lejos de las articulaciones. Los lugares más comunes para perforar son: pecho, espalda, muslos, abdomen, rostro y brazos.

Este tipo de perforación consta de un accesorio con dos partes: una inferior y una superior. La parte inferior es la que se localiza debajo de la piel, se denomina ancla, base, pie o talón y cuenta con una pequeña rosca que sobresale sobre la superficie.

La parte superior se llama joya o pieza de piercing y su ventaja es que puedes cambiar el accesorio principal las veces que deseas, de manera que las posibilidades estéticas son más amplias en contraste con modelos tradicionales.

¿Cómo se coloca el piercing dérmico?

La perforación para colocar un piercing microdermal debe iniciarse limpiando la zona para evitar infecciones durante el corte. La área debe estar completamente estéril, así como los instrumentos utilizados.

Cuando la zona esté seca, con ayuda de un punzón dérmico se retirará una parte de la piel para crear un vacío para el ancla. Esto también se puede realizar con una aguja especial dibujando una L en la superficie de la piel.

Luego, con unas pinzas especiales se posicionará el ancla o parte inferior del accesorio en su locación base. Por último, se enroscará el accesorio superior. El proceso toma unos minutos, pero su tiempo de cicatrización es de 4 a 12 semanas.

Al igual que sucede con otros tipos de perforaciones, la microdermal conlleva una serie de riesgos. Las complicaciones varían según la sensibilidad de la piel, la calidad de la implantación, el cuidado posterior y el material del accesorio.

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