El músico británico, exguitarrista de The Smiths, lanzó su álbum doble Fever Dreams Pts 1-4 y para celebrarlo, comienza una gira de apariciones en tiendas de discos independientes de Reino Unido
En esta gira, Johnny hará varias paradas desde el 28 de febrero al 3 de marzo, entre ellas Rough Trade East y West de Londres, Resident Records de Brighton, Rough Trade Nottingham, Bear Tree Records de Sheffield y Jumbo Records de Leeds.
Fever Dreams Pts 1-4, incluye los singles Night and Day, Tenement Time, Sensory Street y Spirit, Power and Soul. El álbum ya ha recibido numerosos elogios de la crítica. Al reflexionar sobre el nuevo lanzamiento, Johnny dijo: “hay un conjunto de influencias y un sonido muy amplio que he estado desarrollando realmente desde que salí de The Smiths hasta ahora, y lo escucho en este disco”.
Johnny Marr regresará a los escenarios, encabezando el Festival de Música de la BBC Radio 6 en Cardiff el 3 de abril, antes de unirse a Blondie como invitado especial en su gira Against The Odds durante abril y mayo, incluyendo el O2 Arena de Londres, antes de participar en la gira de The Killers por los Estados Unidos desde agosto hasta octubre.
“Hay muchos hilos de música en él. No lo hicimos conscientemente, pero creo que tengo un vocabulario sonoro y me siento muy satisfecho de haber sido capaz de aprovecharlo. Es un disco inspirado y no podía esperar a entrar a grabar cada día”, agregó.
Actualmente el último single de Johnny, Night and Day, se encuentra en la lista de reproducción de Radio 2 y 6 Music de la BBC. La canción se extrae del EP Fever Dreams Pt 3 (la tercera parte de Fever Dreams Pts 1-4), que incluye cuatro temas nuevos: The Speed Of Love, Night and Day, Counter-Clock World y Rubicon.
“Todavía tengo esa sensación de que es un privilegio hacer discos, casi siento el deber de llevar la guitarra y una actitud guitarrera a la vanguardia de lo que creo que es la música moderna”, agregó.
Su nuevo trabajo está disponible en CD y doble vinilo y la tienda oficial ofrece una edición limitada exclusiva en vinilo blanco y cassettes, además de paquetes de merchandising con impresiones firmadas. HMV y las tiendas de discos independientes también tienen una edición limitada en vinilo turquesa. Además, el EP saldrá a la venta en una edición limitada de vinilo dorado el 20 de mayo.
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Favio Rodríguez presenta “Una razón tendrá el amor”
El guitarrista y compositor Favio Rodríguez lanza su nueva canción, titulada “Una razón tendrá el amor”, como el primer adelanto de su próximo álbum. La obra aborda ese momento de tensión en el que dos personas se aman, pero intuyen que la relación no podrá sostenerse. La canción explora el conflicto entre razón y sentimiento, y la pregunta inevitable: ¿qué tenía preparado el amor para ellos?
Formado en la National Taiwan University of Arts (Taiwán) y en la Birmingham City University (Reino Unido), Rodríguez ha desarrollado una sólida trayectoria en la guitarra clásica y de cámara. Es integrante del MbarakaTrio, con el que realiza giras nacionales e internacionales difundiendo música de la región.
Paralelamente a su actividad como intérprete, desarrolla una línea autoral que amplía su universo musical hacia el formato canción. En 2017 había publicado su disco “Homenaje a Roland Dywnes”, compuesto con ocho canciones. Mientras que en el 2025 colaboró con Joel Gutiérrez en su tema “Mi lugar”, junto con Angie Sanz. “Una razón tendrá el amor” ya se encuentra disponible en todas las plataformas digitales.
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Berta Rojas: “La guitarra transita un camino que es el de la vida misma”
La destacada guitarrista paraguaya presentó esta semana un material que contiene un álbum, un libro, una app y un documental, siguiendo los pasos de la guitarra en Latinoamérica.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos Jorge Jara y gentileza
La pregunta por la identidad la ejercitan los individuos, las sociedades y en particular sus artistas y, si bien la respuesta que ella requiere está sujeta al tiempo presente, ya que la validez de ese decir no subsiste más allá del instante por culpa de la permanente transformación del ser, la historia es la herramienta en la que los exégetas de las culturas y del inconsciente se apoyan para esbozar el decir que narra el qué somos, cómo somos, y con quiénes tenemos sustratos comunes, a partir de decir quiénes fuimos.
Una vez más la guitarrista paraguaya Berta Rojas formula una respuesta a la pregunta de la identidad, esta vez fusionando lo que fue la música latinoamericana y lo que es. A través de la evolución histórica y el transitar geográfico del instrumento que abrazó hace varias décadas, muestra su respuesta y su interpretación sonora y musical a aquella pregunta, que en esta ocasión más que nunca es puesta en la primera persona plural.
NUEVO TRABAJO
“La huella de las cuerdas” es el nuevo trabajo de Berta, un recorrido por el territorio físico y musical de América Latina que se narra en 10 pistas más un bonus track, donde la historia, la tradición y la creación contemporánea son expresados mediante la participación de 17 artistas invitados. Esta nueva producción de Rojas, que sucede a “Legado” (2022), conquista nuevos formatos, e incluye un documental, un libro y una aplicación.
“La huella de las cuerdas” expone en diálogo con la guitarra a su familia sonora que tiene raíces en el continente, como la guitarra barroca, la vihuela, la huapanguera, la jarana huasteca, el cuatro, la bandola andina, el charango peruano, el bandolín, el guitarrón chileno, el ronroco, el cuatro venezolano y el triple colombiano. Berta Rojas conversó con La Nación sobre este nuevo proyecto que documenta la historia y la música del continente con músicos u obras de todo su suelo.
–Este trabajo conlleva transitar por la avenida de la investigación y la historia, y por el carril de lo tecnológico y actual, ¿cómo abordaste esta dualidad?
–Es natural expresarse desde la conjunción de las cosas que nos apasionan. En mi caso lo son la historia, la musicología, y, por supuesto, la tecnología que, usada para el bien, cuántas cosas hermosas puede producir. Transité muchos caminos. En un tiempo dirigía el Festival Iberoamericano de Guitarra en Washington DC con el Smithsonian. En el afán de representar la mayor cantidad posible de países y sus músicas me encontré a menudo con instrumentos que eran primos y hermanos de la guitarra. Representando la música de Brasil presentamos a Hamilton de Holanda con el mandolín, para hacerlo con Perú, estuvo Federico Tarazona con el charango, y la curiosidad por saber más de estos instrumentos me acompaña desde entonces. Antes, había conocido personalmente a don Jaime Torres. Esos caminos ya no se cerraron para mí: hoy los puedo volver a transitar a través de “La huella de las cuerdas”. La tecnología también siempre estuvo. Hicimos el Barrios WWW Competition, el primer concurso de guitarra online desde Paraguay.
EL GUION
–¿Concebiste el proyecto como un álbum documental? Si fue así… ¿Cómo narrarías tu guion, los pasos de esas cuerdas que dejaron y dejan huellas en el continente?
–Hagamos este ejercicio: pensemos en una lira, 3 mil años antes de Cristo. Imaginemos un laúd mesopotámico de mango largo, otro de mango corto… Imaginemos un laúd cóptico egipcio, una pipa en China, una veena en India, un ud que entra a la península ibérica con la invasión árabe, y es la antecesora del laúd, que fue el instrumento de moda en toda Europa desde el Renacimiento. Pensemos en la vihuela que es la respuesta ibérica a ese mismo laúd, e imaginemos que esa vihuela, que daría lugar a la guitarra barroca y finalmente a la guitarra, es la que cruza el Atlántico. Queda inventariada en 1523, registro encontrado por la musicóloga Jania Sarno. Después de múltiples transformaciones, esa cuerda pulsada cobra su propia vida en nuestra América, generando a su vez múltiples instrumentos que guardan las voces vírgenes de este continente… al decir del mismo Mangoré. Te das cuenta de que el relato es, quizás, el mismo de la humanidad, en constante transformación, en constante viaje, migrando eternamente. La guitarra transita un camino que es el de la vida misma. Ese es el guion de este relato. “Somos de todos lados un poco, y de ninguno del todo”, como bien expresara Drexler.
–Proyectos grandes como este, por lo general, no se hacen cuando se quiere, sino cuando se puede. ¿Qué cosas dentro de vos hicieron que se pueda ahora?
–Me tomé un año para reformularme después de “Legado”. El impacto había sido grande, y necesitaba disfrutarlo, saborearlo y, sobre todo, descansar. Cuando estuve lista para abrazar un nuevo proyecto, le llamé a Popi Spatocco y Sebastián Henríquez porque sabía que con ellos quería trabajar. Si hacés equipo con gente de buena madera, solo podés crecer con ellos. Por suerte dijeron que sí. La siguiente llamada fue a Clau Bobadilla (Itaú), que siempre me dice “vos soñá nomás, Berta querida, aquí estamos siempre para apoyarte”. No fue diferente esta vez. Sumamos a Celeste Prieto, la gran maestra del diseño paraguayo, y ahí ya teníamos la matriz de este proyecto. Se sumaría Noe Armele, con su genialidad para darnos el apoyo visual. Entonces, la idea, los tiempos, el equipo, y la certeza de que estábamos haciendo un proyecto que nos invitaba a crecer fueron la fórmula para que este trabajo fluyera de esta forma. Casi como en efecto dominó, cada pieza fue cayendo en su lugar, casi como si tuviera que ser…
–Usando metáforas musicales, de colores, de paisajes, o de cualquier forma… ¿podrías contarnos desde tu mirada cómo son la música festiva y la música melancólica de nuestro continente?
–Como los colores centroamericanos: la salsa; y como la grisura rioplatense: la milonga o el tango. Así mismo.
VOCES DE AMÉRICA
–¿Este disco lo pensaste en diálogo con quién?, ¿contigo misma?, ¿con la industria? o ¿es un diálogo entre latinoamericanos?
–Son todas esas búsquedas en realidad. Una se descubre en la interacción con otro que acepta el desafío de recibirte. Lo producido en ese encuentro habla de lo que somos, de lo que traemos con nosotros y lo nuevo que creamos en ese diálogo. Llegamos a algo que es nuevo para ambas partes. Y lo grabamos para que llegue a un tercero que escucha, lo recibe y lo hace suyo. Y es, finalmente, nuestra América que canta en las voces que nuestros instrumentos nos prestan.
–Ante esta producción enorme y desafiante, ¿cómo te sentís y cómo este disco representa tu ser actual?
–Este trabajo solo fue posible porque sumamos miradas de gente que ama la música tanto como para haberle puesto dos años de innumerables encuentros virtuales, horas de escucha y análisis de variables posibles. Este trabajo representa las pasiones que me motivan: la historia, la musicología, las cuerdas pulsadas y sus cultores, y las amistades que la música posibilita. Este viaje para hacer música en el mismo espacio compartido, desafiando distancias y aceptando que estar en presencia de otro, jamás puede ser reemplazado por la mejor tecnología. Espero que refleje este momento de mi vida, sé íntimamente que así es. Con mis fragilidades y certezas, todo está en “La huella de las cuerdas”.
APRENDIZAJE
–Al concluir los estudios de las obras y las grabaciones… ¿qué cosa nueva aprendiste in situ de la música de este continente que excedió a tu formación académica hasta ahora?
–En Chile me encontré con el guitarrón chileno. Una verdadera catedral de madera sonora con 25 cuerdas. En su tapa luce dos puñales que retratan el duelo poético de los payadores que acompaña el instrumento, y un espejo para que el maligno se mire, se asuste de su propia imagen y se vaya por donde vino. ¿Decime si hay otro instrumento que encierre tantos relatos en su forma? No hay escuela clásica que te hable de él. Y es, sin embargo, la guitarra clásica, respetuosa de estas tradiciones, la que va a su encuentro, le pide permiso para acercarse. Y a partir de este deseo de hacer algo que nunca hizo, surge “Tierra mía”. El aprendizaje es, entonces, ese atreverse. Porque desde el respeto y el cariño, solo algo hermoso puede surgir.
–Calculo que gran parte de los tipos de instrumentos que suenan en el disco ya los hiciste sonar anteriormente. En esta experiencia, ¿qué instrumentos específicos te sorprendieron, sedujeron, conquistaron y por qué?
–Destaco el trío andino colombiano, con el tiple, la bandola llanera, y la guitarra que representan los Hermanos Saboya. Un trío colombiano que suena como si fueran un solo instrumento. Con ellos, tocar es casi como sonar a dúo. Completamente seducida por la perfección que sale de sus manos, y el amor y respeto con el que trabajan. Un capítulo aparte es Jorge Glem, quien canta, armoniza, y percute en ese instrumento pequeño que es el cuatro venezolano que en sus manos venezolanas pareciera tener el tamaño de una orquesta. Y paro aquí porque cada intérprete del disco es un universo en sí mismo…
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Cayo Sila Godoy: un puente entre Mangoré y el presente
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Óscar Bogado Rolón y Javier Acosta Giangreco desarrollaron una investigación que aborda la vida y obra de uno de los herederos musicales de Agustín Pío Barrios, el villarriqueño Cayo Sila Godoy. Tras prácticamente salvar del olvido el legado de Mangoré, el suyo requiere de manera impostergable que se realice lo propio. A ese objetivo apunta esta empresa conjunta entre un investigador histórico y un musicólogo e intérprete.
En la primera mitad del siglo XX, Paraguay vivió un desarrollo de talento y formación musical que marcó su historia cultural para siempre. Con nombres como Agustín Pío Barrios, José Asunción Flores, Herminio Giménez, Félix Fernández, Remberto Giménez, Gerardo Fernández Moreno, Mauricio Cardozo Ocampo, Darío Gómez Serrato, esas primeras décadas cimentaron la música paraguaya contemporánea.
Entre esos nombres aparecerá Cayo Sila Godoy (1919-2014), un guitarrista virtuoso que se formó con maestros de la talla de Andrés Segovia. Trabajó en la vanguardia compositiva, en trazar la escuela de otros artistas y en el rescate de la creación del más importante señor de la guitarra clásica en Paraguay, Agustín Barrios.
En esta charla con El Gran Domingo de La Nación, los autores se refieren al libro que han presentado esta semana, “El sortilegio de Sila Godoy. Vida, obra y legado”, que es una investigación sobre su devenir como persona y artista, rescatando su aporte en un país amante de la guitarra.
–¿Cuál fue el elemento que los impulsó a realizar esta investigación sobre la vida y obra del maestro?
–OBR: Es un proyecto que ya lleva algunos años de trayecto. Coincidimos con Javier (Acosta Giangreco) en la necesitad de revalorizar la figura de Sila Godoy y de trabajar un texto completo, no solo biográfico, sino de análisis musicológico. Esta obra busca rendir un homenaje a un músico destacado que ha caído un poco en el olvido y unir, con ellos, los cabos sueltos de la historia de la música paraguaya, principalmente en guitarra clásica, donde tenemos una tradición centenaria y muchos cultores.
–¿Como autores tienen o tuvieron algún vínculo particular con Sila Godoy y la guitarra?
–OBR: Javier es guitarrista de profesión y musicólogo; yo, además de ser un apasionado de la música paraguaya, me estoy centrando, en los últimos años, en investigaciones sobre la cultura paraguaya. Hace veinte años que trabajo en investigación histórica y he optado por priorizar lo cultural, pues hay mucho por descubrir y rescatar. No tenemos vinculación de amistad o parentesco con el maestro Sila Godoy, conocemos su trabajo y coincidimos en que merece mucha más difusión de la que tiene actualmente.
ENLACE ENTRE ÉPOCAS
–¿Qué relevancia les parece que tiene la figura de Sila Godoy en la historia musical paraguaya?
–JAG: Sila Godoy fue el puente entre Agustín Barrios y la actualidad, su legado fue fundamental para las generaciones posteriores. Hay que recordar que Agustín Barrios muere en El Salvador en 1944. Su figura prácticamente quedó en el olvido en años posteriores a su desaparición física. Sila Godoy fue el primero en interesarse en recopilar el trabajo y documentos del genio sanjuanino. Así es como se encargó de difundir su trabajo en todo el mundo, llegando a los guitarristas más importantes del planeta. Esto permitió que la obra de Barrios sea hoy tocada en todo el mundo. La causa de Sila Godoy en rescatar a Barrios fue inspiración para los guitarristas posteriores que tomaron la misma senda.
–¿Qué fuentes bibliográficas preceden a este trabajo?
–OBR: Una fuente muy valiosa para nuestra investigación fue el álbum de programas de concierto que publicó Elisa Godoy Álvarez, la hija de Sila. Sirvió de guía y acortó mucho tiempo en cuanto a la orientación cronológica. Fue más fácil buscar información sobre hechos y fechas bien determinados.
HIPÓTESIS
–¿Qué hipótesis pudieron ser confirmadas con esta investigación y qué otras fueron descartadas?
–JAG: Pude confirmar que efectivamente Sila Godoy fue el que presentó las obras de Barrios al guitarrista australiano John Williams. Hay una carta firmada por Williams en la que afirma que gracias a Godoy descubrió el trabajo de Mangoré. Mucho se dijo que fueron los alumnos de Barrios en El Salvador quienes hicieron este nexo, pero Williams asegura que este acceso fue gracias a Sila Godoy. Otra cosa que pude constatar fue que Sila Godoy fue el primer músico paraguayo que escribe música atonal. Aunque de manera tímida, arranca con su pieza “Jana Szennes”, a finales de la década del 40 del siglo pasado. Así también, fue el primer guitarrista clásico en tocar guaranias de José Asunción Flores. Al mismo tiempo, pude descartar varios mitos, siendo el principal que Sila Godoy fue autodidacta. Esto es completamente falso, ya que fue de los músicos mejor formados que tuvimos en el Paraguay.
–¿Cuáles fueron los archivos que pudieron consultar?
–OBR: Consultamos toda la bibliografía disponible, hicimos hemeroteca. Felizmente hay muchas publicaciones periodísticas que testimonian las distintas etapas de la carrera de Sila. Entrevistamos a sus familiares y músicos que llegaron a tratar con el maestro. Pudimos hallar también muchos audios y textos de entrevistas del propio Sila Godoy, con propia versión de muchos episodios de su vida.
–¿Qué pudieron hallar respecto al contacto inicial de Sila Godoy con la música?
–OBR: Sila Godoy creció en una familia donde la música siempre estuvo presente y fue un niño prodigio. Desde temprano se destacó en la guitarra, pero no se conformó con esa habilidad innata. También desde temprano se formó y practicó disciplinadamente. Es decir, trabajó su talento para llegar a niveles muy elevados.
–¿Con qué referentes de la época compartió en ese proceso?
–OBR: Sila Godoy se formó con los mejores profesores del país, tanto en Villarrica como en la capital, donde recibió una beca en el Ateneo Paraguayo. Después siguió un curso de perfeccionamiento en Buenos Aires con la guitarrista Consuelo Mallo López y, más tarde, con el maestro Andrés Segovia, en España. Es decir, probablemente fue el músico mejor formado de nuestro país.
EXIGENCIA TÉCNICA
–¿Como guitarrista te tocó interpretar obras o arreglos suyos?
–JAG: Sí, toco con regularidad su arreglo de la guarania “India” que creo que es una cima muy difícil de superar en cuanto a calidad y exigencia técnica llevada a la música paraguaya. También me gusta mucho tocar “Sortilegio”. Esta composición de Sila Godoy es muy efectista y tiene un uso muy exótico de la armonía.
–¿Cuál fue la relación que tuvo Sila Godoy con figuras como José Asunción Flores y Carlos Lara Bareiro?
–OBR: Con Flores fueron amigos y trataron bastante en la década del cuarenta. En ese tiempo Sila residía en Buenos Aires. Fue uno de sus periodos más creativos. Escribió versiones para guitarra de varias de las clásicas guaranias de Flores, entre ellas “India” y “Ne rendápe aju”. Con Lara Bareiro los unió una entrañable amistad. Ambos fueron compañeros de estudio en el Ateneo Paraguayo, también en la década del cuarenta, a inicios de esa década.
–¿Qué características técnicas y estilísticas presentan sus obras?
–JAG: No voy a enmascarar o suavizar la cosa... Sus obras son muy complejas y exóticas. Sila Godoy tenía una habilidad rara de destreza en ambas manos. Esto hacía que toque de manera sorprendente. Naturalmente, sus composiciones y arreglos serán una apuesta aún más exigente que el mismo propone gracias a sus dotes naturales. Su obra “Éxtasis” es tal vez una de sus piezas más exigentes, que requiere una alta coordinación entre ambas manos. Su estilo va siempre por lo atonal. Le gustan las sonoridades duras y armonías disonantes. Es un compositor del siglo XX que busca expresarse mediante técnicas muy vanguardistas de composición. El guitarrista que se anime a trabajar su obra no solo requiere de una técnica muy sólida, sino también de conocimientos de música del siglo XX. No se puede entender la música de Sila Godoy sin entender cómo funciona la estética de Arnold Schönberg, compositor austriaco que formó toda una corriente musical de vanguardia. Lastimosamente, en la actualidad la mayoría de los guitarristas se cierran a un repertorio más digerido y se aventuran menos a explorar el repertorio de vanguardia.
–¿Podría hablarnos un poco de su faceta de creador?
–OBR: Hemos encontrado cerca de treinta obras compuestas por Sila Godoy siguiendo distintas fuentes. Lastimosamente, muchas partituras han desaparecido o están incompletas. La búsqueda de esos documentos continúa y una siguiente etapa sería reunir y publicar todos sus trabajos.
INGENTE LABOR
–¿Qué se puede sintetizar de los aportes de Sila como maestro, investigador, gestor y compositor?
–OBR: Sila Godoy como investigador se encargó de construir el acervo de Agustín Barrios, que hoy forma parte del patrimonio de la humanidad. En esa labor, descuidó inclusive su faceta de compositor, aunque dejó obras muy valiosas, como “Sortilegio”, que dio nombre al libro; “Éxtasis”, que recibió el Premio Nacional de Música en 2013, por dar un par de ejemplos. Sus composiciones merecen, asimismo, una mayor difusión. Entre nuestros proyectos está también la publicación de sus partituras. Fue principalmente un gran concertista, aunque dejó muy pocas grabaciones en comparación a su dilatada carrera de ocho décadas.
–Finalmente, para cerrar la charla ¿qué podría destacar de la obra que inspiró el título del libro?
–JAG: “El sortilegio de la guitarra” es una obra dedicada al encanto o el hechizo de este instrumento. Esta pieza Sila la escribe en plena madurez creativa. Es una suerte de homenaje a la compañera de toda su vida (la guitarra). Esta pieza es una poderosa síntesis de muchas técnicas propias de la guitarra. En cuanto al uso de la armonía, pasa de una primera parte que aparenta tener un centro tonal, pero en la parte central se vuelve completamente atonal. La transición que hace entre tono y no tono es sorprendentemente natural, casi imperceptible. En suma, “El sortilegio de Sila Godoy” es un homenaje al encanto de este grandioso exponente de la guitarra paraguaya.
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Un punto de encuentro entre dos espiritualidades sonoras
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Envueltos de espiritualidad, admiración mutua y prestigio, la guitarrista paraguaya Berta Rojas y el músico argentino Gustavo Santaolalla grabaron una versión de “The Last of Us”, la música del popular videojuego y serie televisiva. Rojas habló con El Gran Domingo de La Nación sobre esta nueva colaboración, su búsqueda compartida con el argentino, su experiencia con el trabajo en equipo y más.
Los caminos que se trazan en las búsquedas de la identidad son finitos, como finito es el número que da cifra a la especie. El decir lo que se es, el nombrarse es una parada más de un viaje sin final. Estos caminos y estos decires no dibujan en el suelo líneas paralelas de un ejército guiado por su estrella polar, sino que, por su condición de esquivos, se trazan con garabatos, que al tiempo de buscar el destino lo crean andando para heredar nuevos surcos para los que vendrán, no sin antes cruzarse en el hacer.
La guitarrista paraguaya Berta Rojas, y el músico y productor argentino Gustavo Santaolalla lanzaron recientemente su último trabajo, “The last of us”, interpretado a dúo de guitarra y ronroco, que fue grabado en Los Ángeles, Estados Unidos.
Dos ávidos buscadores de la identidad de la música y el sonido de Latinoamérica a través de la creación y la interpretación se encontraron por primera vez para versionar la popular obra Santaolalla, con arreglos y producción de Sebastián Henriquez y Popi Spatocco.
El ronroco es el instrumento de cuerdas que Santaolalla rescató de la tradición del sur del continente y al cual hizo familiar al mundo a través de obras que llegaron al cine y al mundo de los videojuegos.
IDENTIDAD
Gustavo y Berta se interceptan en una búsqueda de ambos: tratar de nombrar a través de su sonido la identidad y, al mismo tiempo, recrearla en procura de nombrarse y de conectar con el continente.
Santaolalla es una figura fundacional del rock en Argentina y durante décadas fue productor de las bandas y los solistas más importantes de la música en habla hispana, persiguiendo el acento latinoamericano en cada proyecto.
Por su parte, Rojas, quien viene de presentar “Legado” en 2022 y de ganar con él su primer Latin Grammy para Paraguay, es emblema de la guitarra clásica paraguaya.
Aunque su travesía profesional en un primer momento la tuvo embanderada con la puesta en valor de la obra de Agustín Barrios, su obra es transversal al sonido del continente, con discos que rescatan obras guitarrísticas con ritmos del Brasil, Perú, Argentina, Centroamérica y el Paraguay. En este derrotero trabajó en colaboraciones inolvidables junto a grandes como Paquito D’Rivera, Juan Cancio Barreto y la Camerata Bariloche.
La grabación “The last of us” es el punto de encuentro entre dos espiritualidades que trazan una búsqueda en la metáfora del sonido, en el diálogo entre pueblos hermanos y vinculados por un mundo cultural como hogar común.
–¿Cuál fue el flujo de trabajo que abordaron con Gustavo respecto a los arreglos, ensayos, el tiempo de interacción para la grabación y qué sensibilidades los conectaron en el estudio, ya sea desde lo humano, lo profesional y sonoro?
–Trabajar con Gustavo fue un placer, ya que cuenta con una calidad humana notable. Nada más verlo llegar al estudio con flores acompañado de su esposa fue un gesto tan cariñoso como inesperado. Trabajamos en una jornada de grabación en Westlake Studios en Los Ángeles el pasado diciembre. Popi Spatocco y Sebas Henriquez estuvieron a cargo de los arreglos, nosotros teníamos un plan de acción muy bien trazado para optimizar nuestro tiempo en la sesión de grabación.
BÚSQUEDA
–¿Qué preguntas, inquietudes o certezas te deambulan actualmente?, ¿qué provocan, inspiran y/o acompañan estos nuevos trabajos?
–Este es un momento de mucha búsqueda en la bajada a tierra de un nuevo disco que vengo soñando desde hace tiempo y que cuenta muchas historias nuevas. En este momento estoy en plena tarea de estudio y descubrimiento, de muchas y extenuantes jornadas y de ese cansancio feliz que te da la satisfacción del trabajo bien hecho.
–Cuando hablamos de identidad muchas veces intentamos rastrear en el pasado un origen “puro”, que finalmente se diluye en mezclas anteriores.
–Somos los nativos americanos mezclados con los africanos esclavizados y los europeos que vinieron a hacerse también de un sueño en nuestras tierras. Somos todas esas mezclas y a su vez los europeos también cuentan con sus propios orígenes y ascendencias tan variadas que es imposible distinguirlas con precisión. Los latinoamericanos somos fusión de tantas culturas e identidades que han forjado lo que somos. La pureza no existe y es con el tiempo que estas fusiones van formando nuestra propia identidad.
–¿Qué tan conciente sos de que tu producción también forma parte de la identidad de la guitarra paraguaya y que sos un espejo para otros guitarristas de nuestro país?
–Nuestros orígenes son difusos y está bueno recordarlo, porque es así que podemos abrazar al hermano que llega buscando el amparo que como nación podamos ofrecerle, como también nuestros compatriotas van por el mundo buscando ser cobijados por otras culturas. Bien lo dice Jorge Drexler en una de sus canciones: “De ningún lado del todo y de todos lados un poco”. Y así vamos en un constante migrar hasta que finalmente en algún lugar nuestras almas quizá encuentren un hogar y un descanso. Si estas preguntas que me hago sirven para que otros jóvenes también se las hagan, siento que sí está bueno invitar a la reflexión. Hasta ahí el aporte que puedo hacer. Las respuestas que lleguen después son personales, como el arte mismo que hacemos. Ojalá, como decía el gran Agustín Barrios, “esté preñado de sinceridad”.
CONEXIÓN
–El trabajo de una instrumentista solista es un repetido ejercicio de esfuerzo individual. A contramano de eso, tu hacer lo venís desarrollando en equipo, pensando con otros y tocando con otros… ¿Qué relevancia tiene para vos esa interacción?
–Ese es el aprendizaje más lindo; el hacer música con otros, conectar con el otro a través del lenguaje de la música. Se abre un espacio de resonancia con el otro que de alguna manera te permite poner en ejercicio la empatía, tan necesaria en el mundo que vivimos hoy.
–La guitarra de Berta dialoga desde hace años con la música del continente. ¿Qué trascendencia tiene para vos que se “hermanen” las músicas y los sonidos de nuestro pueblo?
–Los latinoamericanos tenemos que transitar orgullosamente la música de nuestras tierras, porque allí es donde radica el sentido de pertenencia, ese algo tan fresco y estimulante intrínsecamente relacionado con lo que hablábamos antes sobre nuestra esencia, nuestras raíces (todas ellas), nuestras identidades. Hay una suerte de certeza cuando dialogamos con la música tan cargada de la identidad que hemos ido forjando con el tiempo. En ese espacio de encuentro con Gustavo a través de esa chacarera hay un 6/8 y un 3/4, compases que son afines a nuestra música paraguaya, pese a las diferencias en cuanto a las articulaciones que son muy particulares de esa forma. El 3 contra 2 resultante es la matriz de mucha música producida en nuestro continente. Gustavo dice con mucha sabiduría que “tenemos que tocar con nuestro acento”. La chacarera y la polca se encuentran con esa raíz común y así con tantas otras músicas de nuestra América Latina.
–Sé que del nuevo disco no se puede decir mucho aún, pero igual pregunto si se puede tener algún adelanto, ¿fecha?, ¿nombre?
–Muero de ganas de contarte sobre el disco, pero iremos de a poco, como quien va abriendo sin apuro un presente. Fue hermoso para mí compartir la grabación con Santaolalla, un moño hermoso de un paquete que poquito a poco lo iremos mostrando con el cariño que merece el oyente, que es el primer y gran receptor de lo que ya empezamos a soltar al viento.