Después de meses de explorar en el estudio, la talentosa artista argentina entrega lo que el público estaba esperando: música nueva, fresca y siempre a la vanguardia. Sin dudas, este es el año de Lali.
Pegadiza, bailable y perfecta para el dancefloor, Como Tú cierra la primera trilogía musical de #LALI2022. Luego del beat sexy y enérgico de Disciplina y la apuesta pop de Diva, esta tercera entrega sorprende con un coro pegadizo y un trip diferente.
“Como Tú habla de un amor incondicional, único y potente. Quise trasladar ese mensaje a mi tierra, hacer un guiño a la Argentina y generar un crossover entre lo folclórico que nos define y mi música pop”, explica la artista.
Para este nuevo video, ella vuelve a asociarse con The Movement y Renderpanic, en una producción audiovisual que, con una sorpresiva aparición, cierra el relato cinematográfico que se inició en Disciplina.
En esta última entrega de la saga, Lali vuelve a destacarse en una de las coreografías más originales de su carrera, interpretando un malambo moderno junto al grupo Malevo. “Invitar a Malevo es parte de esa idea, porque sorprender con algo distinto es lo que siempre deseo. Es una canción súper ‘up’ y quería que la gente volara con lo visual también”, destaca.
Cada uno de estos nuevos tracks nos muestran un lado diferente. Desde la osadía hyperpop de Disciplina, pasando por la ironía suave de Diva, hasta el pop bailable de Como Tú. Canción a canción, Lali logró convertirse en tendencia y acumular millones de reproducciones.
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“Disciplinen a sus hijos para que no tengamos asesinos”: el grito de justicia de un amigo a Deisy
Un desgarrador pedido de justicia tras el feminicidio que acabó con la vida de la joven Deisy Paola Giménez Segovia (22) arremetió con fuerza las redes sociales.
“Familias, padres disciplinen a sus hijos para que en el futuro no tengamos este tipo de personas, asesinos, con mente fría”, declaró uno de los amigos de Daisy en los videos viralizados.
Amigos y compañeros de la víctima de feminicidio se encuentran en el barrio Santo Domingo de Lambaré, en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus de Asunción, a la espera de la ambulancia con sus restos.
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Las únicas palabras son indignación y consternación en medio de un clamor que busca respuestas en las instituciones encargadas de proteger a las víctimas de violencia. El sistema falló, ya que la joven había denunciado hechos de violencia y amenazas contra el hombre. Había disposiciones judiciales de alejamiento, sin embargo la medida no consiguió evitar el desenlace cruel.
El amigo de Daisy fue más allá y apuntó al sistema judicial, señalando que la sociedad está totalmente corrompida e impune “por el fallo sistemático de la justicia, o sea no existe justicia”, manifestó.
Los amigos y compañeros de la víctima recordaron que Daisy Paola fue una mujer íntegra, luchadora y de gran corazón. “Eduquen y disciplinen a sus hijos”, remarcó con dolor uno de sus amigos, exigiendo un actuar firme y respuestas urgentes por parte del instituciones ante la ola de violencia hacia las mujeres.
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Niño de 10 años habría sido encadenado por su abuela: ¿qué dice la ley sobre los límites de la disciplina?
Un niño de 10 años habría sido encadenado por su abuela materna en una vivienda, según una denuncia presentada ante la Policía y difundida inicialmente por C9N. El caso ya se encuentra en conocimiento del Ministerio Público y de la Defensoría de la Niñez, que deberán determinar las circunstancias del hecho y las eventuales responsabilidades.
Según el reporte policial, una familiar del menor se presentó en la comisaría acompañada del niño y relató que lo encontró en la vía pública luego de que este saliera de la vivienda. Al observar que tenía una cadena colocada en una de sus manos, la mujer habría procedido a retirársela y posteriormente comunicó lo ocurrido a las autoridades.
La Fiscalía y la Defensoría de la Niñez fueron informadas del caso para activar las medidas correspondientes. El niño quedó provisoriamente bajo el cuidado de su tía, mientras que la abuela quedó a disposición de las autoridades.
De acuerdo con el relato de los intervinientes, la mujer habría manifestado que recurrió a esa medida porque ya no podía controlar al niño y que este no obedecía sus indicaciones.
¿Hasta dónde puede llegar la disciplina?
El caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que trasciende la investigación puntual: ¿hasta dónde puede llegar un adulto cuando intenta corregir la conducta de un niño?
En Paraguay, los niños y adolescentes son sujetos de derechos y cuentan con protección especial frente a cualquier forma de violencia o vulneración. Las medidas de disciplina o corrección no pueden utilizarse como justificación para someterlos a situaciones que afecten su integridad física o psicológica.
La normativa paraguaya establece además el principio del interés superior del niño, que debe orientar las decisiones de las autoridades y de quienes tienen a su cargo su cuidado. Esto significa que una persona adulta no puede disponer de cualquier mecanismo bajo el argumento de estar disciplinando a un menor.
Cuando una medida implica violencia, sometimiento o una afectación de sus derechos, corresponde la intervención de las instituciones encargadas de su protección. El caso podría configurar una situación de maltrato.
No obstante, será la investigación la que deberá establecer qué ocurrió exactamente, durante cuánto tiempo estuvo el niño en esa situación, cuáles fueron las circunstancias y qué responsabilidad corresponde a los adultos involucrados.
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El caso queda bajo investigación
La prioridad de las instituciones intervinientes será garantizar la protección del menor y determinar las medidas necesarias para resguardar sus derechos.
La denuncia también vuelve a poner de relieve la importancia de que situaciones de posible violencia o vulneración contra niños sean comunicadas a las autoridades, en lugar de recurrir a medidas que puedan poner en riesgo su integridad.
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Un instrumento para la paz
- Por Marcelo Pedroza
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
En la concepción de Crisipo de Solos (281 a. C. - 208 a. C.), filósofo griego y una figura relevante de la escuela estoica antigua, la lógica no constituye un ejercicio meramente abstracto ni una disciplina separada del resto de la filosofía. Por el contrario, forma parte de una estructura orgánica en la que se encuentra unida a la física y a la ética.
Y tiene como finalidad principal examinar la corrección de los juicios humanos, ya que es precisamente en el ámbito del juicio donde se origina la orientación de la conducta. De este modo, la lógica no se limita a establecer reglas formales del razonamiento, sino que se convierte en un instrumento destinado a ordenar la vida racional del ser humano.
La razón de esta función ética de la lógica radica en la idea estoica del conocimiento y de la acción. Crisipo, quien también es considerado fundador de la gramática como disciplina específica en Grecia, sostenía que los seres humanos no se ven perturbados por los acontecimientos en sí mismos, sino por los juicios que elaboran acerca de ellos. Las impresiones que llegan al alma requieren siempre un acto de asentimiento por parte de la razón. Cuando este asentimiento se concede de manera precipitada o errónea, surgen los juicios falsos y, con ellos, las pasiones que desordenan la vida interior. En cambio, cuando el juicio se formula de acuerdo con la razón, el alma conserva su equilibrio y la acción se orienta hacia la virtud. Así, la lógica cumple una función decisiva: educar la facultad de juzgar para evitar el error que conduce a la perturbación del alma.
Esta relación entre pensamiento y acción revela por qué la lógica posee una dimensión profundamente ética. La rectitud del razonamiento no solo asegura la coherencia intelectual, sino que también constituye la base de la vida moral. El ser humano que aprende a juzgar correctamente aprende al mismo tiempo a gobernarse a sí mismo. En esta perspectiva, el dominio del pensamiento se convierte en el fundamento del dominio de las pasiones y de la conducta justa.
La ética estoica se articula además con una visión del mundo profundamente unitaria. El cosmos se encuentra atravesado por una razón universal que ordena todas las cosas. El ser humano participa de esa racionalidad cósmica y, por ello, posee una dignidad particular dentro del orden natural. Vivir conforme a la naturaleza significa morar acorde a esa razón universal que también habita en el interior del alma humana. De este principio surge una dimensión moral que se expresa en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Respetarse a sí mismo implica no traicionar la propia naturaleza racional mediante juicios falsos o pasiones desordenadas; respetar a los otros supone reconocer que todos los seres humanos participan de la misma razón universal.
Desde esta perspectiva, la paz entre los seres humanos no es simplemente un ideal político o social, sino una consecuencia directa de la comprensión filosófica de la naturaleza humana. Cuando los individuos reconocen que todos comparten la misma racionalidad fundamental, desaparece la raíz de muchos conflictos basados en el error, la ignorancia o el juicio precipitado. La lógica, al educar la razón y corregir los juicios, contribuye indirectamente a la armonía entre los hombres, pues reduce las pasiones que suelen originar la discordia.
Esta concepción se encuentra estrechamente vinculada con la teoría estoica del alma. Para Crisipo, el alma no es una sustancia separada del cuerpo, sino una realidad material compuesta de pneuma, un soplo vital que organiza y vivifica el organismo. En el ser humano este pneuma alcanza su grado más elevado de perfección al manifestarse como razón. El alma posee diversas funciones –percepción, pensamiento, memoria e impulso hacia la acción–, pero todas dependen de un principio rector denominado hegemonikón, el centro directivo donde se producen los juicios y se otorga o se niega el asentimiento a las impresiones.
El equilibrio moral depende precisamente del correcto funcionamiento de este principio rector. Cuando el hegemonikón ejerce su función racional de manera adecuada, el alma mantiene su armonía y las acciones del individuo se orientan hacia la virtud. Por el contrario, cuando el juicio se deja arrastrar por impresiones engañosas, el alma se desordena y surgen las pasiones que conducen al conflicto interior y exterior. Así, la lógica aparece nuevamente como una disciplina indispensable, ya que permite educar la capacidad del alma para juzgar con claridad.
En este sentido, el pensamiento de Crisipo muestra una profunda unidad entre lógica, antropología y ética. La corrección del razonamiento no es un ejercicio puramente intelectual, sino una práctica destinada a preservar la armonía del alma y a orientar la convivencia humana.
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La disciplina como arma: El liderazgo que produce resultados, aunque caiga mal
Claudio Laterza
CEO de Banco Basa
En tiempos recientes, el liderazgo se ha contaminado de un discurso blando, optimista y peligrosamente ingenuo. Se nos dice que un buen líder debe ser agradable, flexible, comprensivo, siempre accesible. Una figura casi terapéutica.
Pero la historia y la filosofía estratégica son claras: la disciplina, no la simpatía, es lo que sostiene a un equipo bajo presión. Y en un mundo corporativo donde la presión es permanente, el líder que evita la incomodidad está condenado a producir resultados mediocres.
Los grandes estrategas jamás confundieron liderazgo con popularidad. Sun Tzu afirmaba que el comandante que no impone orden en su ejército no solo fracasa: traiciona a sus propios soldados. Clausewitz veía la disciplina como antídoto contra la fricción -esa fuerza caótica que destruye incluso los planes mejor diseñados-. Y Maquiavelo advertía que un líder preocupado por caer bien inevitablemente cae primero.
La disciplina tiene mala reputación porque incomoda. Obliga a la confrontación, exige estándares, expone incompetencias y elimina excusas. Pero esa incomodidad es exactamente el punto. Nada grande se construye sin tensión. Nada excelente se logra sin rigor. El líder que se disculpa por exigir calidad o puntualidad está confesando que le importa más la aprobación social que el resultado estratégico.
Un equipo disciplinado no es un equipo militarizado; es un equipo orientado hacia el propósito, donde las reglas existen para proteger la misión, no los egos. La disciplina libera energía: elimina la necesidad de renegociar expectativas, cierra espacios a la ambigüedad, reduce la fricción interna y crea un entorno donde las personas saben exactamente qué se espera de ellas.La libertad real -la de ejecutar con autonomía y confianza- solo existe cuando hay límites claros.
Convertir la disciplina en un arma estratégica implica tres acciones concretas:
1. Establecer estándares innegociables.No se trata de microgestión; se trata de definir qué nivel de excelencia es aceptable y qué comportamientos no tienen espacio en la operación. Un estándar ambiguo es un equipo desorganizado.
2. Practicar la corrección inmediata. El error repetido no es un error: es incompetencia tolerada. Corregir en el momento no es agresión; es respeto por el equipo. La omisión silenciosa es la verdadera falta ética.
3. Mantener coherencia incluso cuando desgasta. La disciplina que solo existe cuando es cómoda no es disciplina: es teatro. La consistencia bajo presión es el pilar del liderazgo confiable y la fuente silenciosa de autoridad.
El costo de este enfoque es evidente: no todos te van a querer. Algunos incluso te van a resistir, sabotear o criticar. La disciplina revela quién está comprometido y quién solo está ocupando un espacio. Pero el líder estratégico entiende que la aprobación pasajera es irrelevante comparada con la credibilidad que nace de los resultados.
La simpatía es volátil. El respeto se construye. Y en cualquier organización que aspire a competir en mercados reales -no en simulacros corporativos- la disciplina es el arma que marca la diferencia entre un equipo que apenas sobrevive y uno que conquista terreno.
Porque al final, el liderazgo no se mide por cuántas sonrisas genera, sino por la claridad, la fuerza y los resultados que deja en su camino.