La icónica diseñadora Miuccia Prada dio un golpe de efecto el domingo con un desfile de actores de Hollywood para presentar su nueva colección masculina otoño-invierno 2022-2023: un chic clásico, pero que rompe los códigos de vestimenta.
Diez estrellas desfilaron el domingo por la alfombra ocre de una enorme sala de la Fundación Prada en Milán, entre ellas Kyle MacLachlan, el actor favorito de David Lynch, Jeff Goldblum, Asa Butterfield y Thomas Brodie-Sangster.
La casa de moda italiana ha querido centrar su colección en “hombres reales, figuras reconocidas” que, como actores, “aportan una nueva faceta de la realidad”. Un reparto de ensueño para presentar lo que Prada llama su “nuevo uniforme” con un corte refinado.
Los estilos chocan, los colores se oponen. Abrigos y bléisers estrictos con amplias hombreras, en gris, negro y azul, conviven con trajes de trabajo con tonos fluorescentes de seda, cuero o algodón de lujo.
Y es que la colección está bordada en torno al mundo del trabajo, dice Miuccia Prada, de 72 años, que dirige el grupo fundado por su abuelo en 1913. “A través de estas prendas, destacamos que todo lo que hace un ser humano es importante. Todos los aspectos de la realidad pueden ser elegantes y dignos”, explica.
“Los fundamentos del armario masculino se asocian a las formas industriales, los trajes, la ropa de trabajo”, una fusión del “estilo sartorial” y “streetwear”, comenta el diseñador Raf Simons, codirector creativo de Miuccia Prada desde 2020 y antiguo empleado de Jil Sander, Dior y Calvin Klein.
La colección acompaña la vida pospandémica, con la vuelta al trabajo tras largos periodos de confinamiento, y en un mundo en movimiento tras el cierre de las líneas de producción y las oficinas.
Pero con su nueva colección, Miuccia Prada también retoma su lucha contra la “moda rápida”, una tendencia caracterizada por la renovación sin fin de las prendas puestas a la venta.
Su nueva colección va a contracorriente de estos hábitos de consumo: es “ropa que hace que la gente se sienta importante y que por tanto es importante en sí misma, no algo que se usa y luego se tira”, dice.
Fuente: AFP.
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Javier Bardem inmortalizó su nombre en mítico patio de Hollywood
El astro español Javier Bardem fue homenajeado el martes en Hollywood, donde plasmó sus huellas en el mítico patio del Teatro Chino TCL que concentra una constelación de estrellas como Marilyn Monroe y Jack Nicholson. “Se siente muy especial el hecho de que te den un espacio como este para inmortalizar tu nombre, tu rasgo”, dijo Bardem a AFP poco después de la ceremonia.
En su discurso, el oscarizado actor de 57 años describió como una “experiencia aleccionadora” el honor de estampar su nombre, sus manos y sus pies junto a glorias del cine. “Cuando pienso en la gente que ha estado de pie en este preciso lugar, me cuesta creer que esto es real”, dijo antes de pararse en el rectángulo de cemento mojado.
La tradición, que comenzó accidentalmente durante la construcción del emblemático teatro en el corazón de Hollywood, ya suma más de 200 estrellas en casi un siglo. Los directores Denis Villeneuve y Michael Mann fueron los encargados de presentar a Bardem. Villeneuve, quien estrena en diciembre “Duna: Parte Tres”, con la participación del español, elogió la cualidad camaleónica de Bardem de dar vida a diversos personajes en más de tres décadas de carrera.
“Javier puede cambiar con confianza para convertirse en otra persona, guiado por una nueva lógica, nuevos sentimientos y una nueva perspectiva”, dijo el cineasta canadiense. “Parece hacerlo sin esfuerzo (...) Sus metamorfosis son espectaculares”.
Una voz de denuncia
Bardem inició su carrera en España, e irrumpió en la escena internacional en el drama “Antes que anochezca”, de Julian Schnabel. Conquistó a la Academia en la piel del siniestro Anton Chigurh de “Sin lugar para los débiles”, con la que se llevó el Óscar a mejor de reparto en 2008. Su más reciente cinta, “El ser querido”, acaba de debutar en el Festival de Cannes.
Al mismo tiempo, Bardem se abre un espacio en la televisión con la adaptación a la pantalla chica de “Cape Fear”, de AppleTV, en la cual interpreta al temido Max Cady. Michael Mann, quien lo dirigió en “Colateral”, destacó la expansión de su currículo y se dijo “fascinado” por su trabajo.
Ambos cineastas subrayaron la vena social de Bardem, quien no desaprovechó la ocasión y emprendió contra la política antiinmigración del presidente Donald Trump y el conflicto en Gaza. “Intento usar mi voz para denunciar”, dijo el astro que busca inspirar a sus colegas a pronunciarse por las causas en las que creen sin temor a represalias.
“Mucha gente me viene por detrás y me dicen ‘Gracias por hacer o decir lo que haces o dices’, y yo les animo a que lo hagan en voz alta”, comentó. “Cuanto más somos, más débiles son ellos y ellos no son muchos. Pasa que tienen mucho poder, evidentemente, pero tenemos más poder nosotros como personas”.
Fuente: AFP.
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Joven compatriota triunfa en el exigente mercado de la moda francés
- Fotos: Gentileza
Marian Santacruz, oriunda de Ciudad del Este, lleva una década radicada en el Viejo Continente, donde se formó y desarrolló su pasión por el comercio. Ahora celebra tener a su cargo una tienda en la ciudad francesa de Rodez y sueña con traer la franquicia a nuestro país.
“Para mí es un orgullo enorme formar parte de esta historia. Yo vengo de Paraguay, llegué a Francia sin experiencia y sin conocer a nadie. Hoy, al ver que mi negocio está creciendo, que la gente me apoya, que tengo clientes fieles que confían en mí y en mi trabajo. Sinceramente, es algo que me emociona muchísimo.
También siento mucho orgullo porque, de alguna manera, estoy representando a Paraguay acá en Francia”, dice Marian Santacruz, una joven compatriota que lleva nueve años trabajando y estudiando en Francia, y ahora tiene a su cargo una tienda que franquicia una marca italiana de renombre internacional.
“La verdad es que yo empecé desde muy abajo, sin experiencia y sin conocer realmente el mundo del comercio. Comencé haciendo una pasantía de 15 días. Y durante esa pasantía fue que me di cuenta de que me gustaba muchísimo el comercio, el contacto con la gente y la relación con los clientes”, agregó.
Marian es originaria de Ciudad del Este. En 2014 llegó por primera vez a Francia como parte de un intercambio cultural con el Rotary Club, una experiencia que sin saberlo marcaría su vida. Después de aquel primer viaje volvió al país para terminar sus estudios secundarios. Aquel año en el extranjero le dieron una nueva mirada de la vida y un francés fluido.
Le tocó conocer otros países posteriormente, pero, según confiesa, eligió aquel primer amor como su lugar en el mundo, específicamente la ciudad de Rodez. Ahora tiene una tienda que es franquicia de una reconocida marca de prendas en Europa y comparte su experiencia como migrante.
“Una vez que empecé a trabajar, decidí estudiar para poder convertirme algún día en mánager y para saber administrar una tienda. Mientras estudiaba, también trabajaba al mismo tiempo y eso me permitió crecer profesionalmente, porque pasé por todas las etapas dentro de la tienda. Empecé como pasante, después fui vendedora, luego encargada y hoy en día tengo el orgullo de ser la gerente de la tienda”, comentó Santacruz, quien se recibió de licenciada en Gestión y Administración de Empresas.
ADAPTACIÓN
Para Marian, el desafío de dejar el Paraguay tuvo un costo. La distancia de la familia y los amigos, añorar las costumbres como la comida.
“El mayor aprendizaje que me dejó vivir en el extranjero fue la capacidad de adaptación. Tuve que integrarme a una nueva cultura, conocer nuevas costumbres y relacionarme con personas con formas de pensar diferentes.
Esta experiencia también me ayudó a desarrollar una gran autonomía e independencia, ya que al estar lejos de mi familia aprendí a confiar en mí misma, a tomar decisiones por mi cuenta y a encontrar soluciones a los desafíos del día a día”, señaló.
Su elección de lugar fue clara, la ciudad de Rodez, ubicada en el sur de Francia, a dos horas de Toulouse. Un lugar tranquilo y seguro, con medios de transporte gratis y apoyo al comercio. “En Rodez hay una hermosa catedral que tiene más de 800 años y atrae muchos turistas en verano”, comentó.
Marian dice que se la distingue, entre otros aspectos, por su acento paraguayo. Eso la hace diferente cuando habla francés y ella siente que esa forma de hablar que aprendió sin darse cuenta, como mucho de lo que la sigue definiendo, forma parte de su personalidad.
“También me dicen a menudo que siempre estoy sonriendo. Incluso algunos clientes me preguntan cómo hago para mantener siempre esa actitud positiva.
Y la verdad es que no tengo una respuesta concreta, pero creo que es algo muy natural en mí y también forma parte de nuestra cultura paraguaya: somos personas sociables, cercanas y acostumbradas a mantener una actitud positiva”, agregó.
PASIÓN
El proceso de ser trabajadora de la tienda y tenerla ahora a su nombre es, como ella misma lo refiere, la cosecha de una travesía marcada por la pasión en lo que hace y el compromiso con un objetivo.
“Veo mi tienda más desde el punto de vista comercial que desde el de la moda. Mi principal misión es hacer vivir la tienda a diario: recibir a los clientes, asesorarlos, fidelizarlos y crear una relación de confianza con ellos. La moda es importante, pero para mí lo más importante es la experiencia del cliente y el desarrollo comercial de la tienda”, señaló.
Marian se ve creciendo profesionalmente dentro de la empresa en los próximos años y contribuyendo a su desarrollo. Por ello, su meta es expandir la tienda, tener un lugar más grande y, por qué no, en algún momento traer la representación de la marca.
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Hollywood celebra el centenario de Marilyn Monroe por todo lo alto
La rubia explosiva del cine Marilyn Monroe cumplió un siglo el 1.º de junio, y el Hollywood que la inmortalizó lo festeja con rosas, proyecciones de sus películas y hasta un pastel. Los fans de la actriz le cantaron “Feliz cumpleaños” en el histórico Teatro Chino, un símbolo de la edad de oro del cine estadounidense y un popular destino turístico.
Cien rosas y un pastel fueron dispuestos en el lugar, donde las huellas de Monroe están inmortalizadas junto a las de Jane Russell, su compañera de reparto en “Los caballeros las prefieren rubias” (1953). “Aquí fue donde su sueño se volvió realidad”, dijo a AFP Lacy Noel, guía turístico del Teatro Chino.
Noel comentó que Monroe visitaba de niña el famoso patio que guarda el recuerdo de estrellas como Joan Crawford y Shirley Temple para poner sus manos e “imaginar que podría ser ella algún día”. “Su carrera y su vida son una prueba de que todos los sueños se vuelven realidad”, dijo Noel.
Los homenajes a la hija pródiga de la ciudad de oropel comenzaron el domingo, cuando el Museo de la Academia inauguró “Marilyn Monroe: Icono de Hollywood”.
Además de proyecciones de películas como “Mientras la ciudad duerme” (1950), “Torrente pasional” (1953), y “La malvada” (1950), la muestra despliega cientos de piezas originales, algunas expuestas por primera vez.
Uno de los destacados es el vestido rosa que Monroe lució durante su interpretación de “Diamonds Are a Girl’s Best Friend” en “Los caballeros las prefieren rubias”.
Los seguidores de Monroe tendrán también una oportunidad de llevarse a casa un recuerdo de la estrella, gracias a la subasta “100 años de Marilyn”, organizada por la casa Julien’s Auctions.
Fotografías inéditas, un guión con anotaciones de su última producción, el inacabado cortometraje “Something’s Got to Give”, y objetos personales, como recetas escritas a mano y artículos de maquillaje, forman parte del inventario de 185 lotes que irá al martillo el 4 de junio.
Carrera meteórica
Marilyn Monroe nació en Los Ángeles el 1 de junio de 1926.
Tuvo una infancia inestable, que transcurrió entre orfanatos y hogares temporales, y se casó por primera vez a los 16 años.
Fue descubierta mientras trabajaba en una fábrica por un fotógrafo enviado a retratar a las mujeres en las líneas de producción, en una campaña para levantar los ánimos en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.
En breve comenzó a modelar, se divorció y cambió su cabello marrón por el rubio platinado con el que saltó al estrellato.
Consiguió su primer contrato con Fox y, antes de los 30 años, se consolidó como una estrella mundial.
Detrás de bambalinas, Monroe fundó su propia productora, asistió al prestigioso Actors Studio en Nueva York e incluso desafió a los estudios.
En la década de 1950, se negó a actuar en la adaptación del musical “The Girl in Pink Tights”, por considerar su guion mediocre y su salario tres veces inferior a su colega de pantalla, Frank Sinatra.
Monroe también denunció en la época, más de medio siglo antes de que el movimiento #MeToo sacudiera a la industria, a “los lobos” que merodeaban al talento: falsos agentes o productores que maniobraban para obtener favores sexuales. La artista, que enamoró a la leyenda del béisbol Joe DiMaggio, y le cantó el “Feliz cumpleaños” al presidente John F. Kennedy en el Madison Square Garden, falleció en 1962, a los 36 años, por una sobredosis de barbitúricos.
Fuente: AFP.
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La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.