El manuscrito de El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, nunca antes expuesto en Francia, se exhibirá en París de febrero a junio de 2022, anunció el Museo de Artes Decorativas (MAD).
El aviador y escritor escribió este relato en Nueva York y Long Island, donde estaba exiliado, entre junio y noviembre de 1942.
Desde entonces, el manuscrito no salió de Estados Unidos: el autor se lo había dejado a una amiga, Silvia Hamilton, antes de acudir al norte de África durante la guerra, en la primavera de 1943. La amiga lo vendió a la Morgan Library & Museum en 1968.
Esta institución privada prestará el manuscrito al MAD, que acoge la exposición “Al encuentro del principito” del 17 de febrero al 26 de junio en el palacio del Louvre.
La exposición tendrá más de 600 piezas, incluyendo “acuarelas, bocetos y dibujos (la mayoría inéditos) pero también fotografías, poemas, extractos de periódicos y correspondencias”, precisó el museo en un comunicado.
El principito, que cuenta las aventuras en varios planetas de un niño en apariencia ingenuo pero filósofo, es uno de los mayores éxitos de la literatura mundial.
Tras su publicación en francés y en inglés en Nueva York en 1943, Saint-Exupéry falleció durante una misión en el Mediterráneo en julio de 1944.
Así, el autor no supo nada del prodigioso destino de esta obra, que no se publicó en Francia hasta 1946 y que ahora ha sido traducida a más de 300 idiomas.
El manuscrito fue expuesto en 2014 por la Morgan Library & Museum de Nueva York.
Originalmente de más de 30.000 palabras y difícil de entender, fue reducido a la mitad por un escritor que buscaba la mayor simplicidad de estilo posible.
Fuente: AFP.
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Chalecos amarillos convocan a protestar el 31 de octubre y crece el temor por Halloween en Francia
El movimiento de los chalecos amarillos llamó a una nueva jornada de protestas para el próximo 31 de octubre en Francia, en una convocatoria que eleva la tensión con el Gobierno de Emmanuel Macron. Los manifestantes pretenden movilizarse en defensa de las libertades públicas y denunciar las restricciones impuestas a las marchas no sindicales, mientras crece la preocupación por posibles episodios de violencia durante Halloween.
El anuncio se realizó este sábado 24 de octubre durante una conferencia de prensa en la plaza de la Bastilla, en París, antes de una manifestación contra el alto costo de vida y en apoyo a las reivindicaciones estudiantiles. La jornada concluyó por la noche, después de registrarse enfrentamientos en distintos puntos del país.
Los representantes del movimiento sostienen que existe un profundo malestar social que las autoridades no están atendiendo. También acusan al Ejecutivo de recurrir al desprecio, la falta de diálogo y la represión frente a los reclamos ciudadanos.
Benjamin Ball y Azelma Sigaux, integrantes de la coordinación de los chalecos amarillos, anunciaron que el próximo viernes se concentrarán frente a la Asamblea Nacional y los ayuntamientos para defender el derecho a manifestarse y otras libertades que, según denunciaron, están amenazadas.
Restricciones y tensión
La nueva convocatoria se produce en un escenario de fuerte confrontación entre el Gobierno y los movimientos sociales. Tras los disturbios y saqueos del 17 de octubre, las autoridades francesas endurecieron las medidas de seguridad y prohibieron numerosas manifestaciones no sindicales durante este sábado.
Para prevenir nuevos episodios de violencia, el Gobierno desplegó unos 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio nacional. Sin embargo, las restricciones no lograron disipar el malestar de los sectores movilizados, que consideran las prohibiciones una señal de retroceso en las libertades públicas.
La próxima fecha concentra una preocupación adicional: las protestas coincidirán con Halloween, una celebración que también se realiza en Francia y que suele reunir a personas en las calles. En medio del clima de tensión, la posibilidad de que las concentraciones sociales coincidan con las actividades de esa noche alimenta los temores de nuevos enfrentamientos y desórdenes.
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Casi 1.000 detenidos en nuevas protestas
- AFP
Casi 1.000 personas fueron detenidas en los márgenes de las multitudinarias manifestaciones contra el encarecimiento de la vida que recorrieron ayer Francia, indicó el ministro del Interior, Laurent Núñez, que precisó que la cifra podría aumentar.
Nuñez destacó, sin embargo, que las manifestaciones “transcurrieron sin problemas”, aunque las fuerzas de seguridad se enfrentaron en ocasiones a “grupos de riesgo (...) la mayoría vestidos de negro, militantes de la extrema izquierda radical, de la ultraizquierda”.
La segunda gran jornada de movilización en una semana para reclamar medidas que compensen la caída del poder adquisitivo y mejores condiciones para los estudiantes de liceo se convirtió en una protesta contra el centroderechista Macron, que dejará el poder en mayo.
Bajo presión para evitar disturbios y saqueos, como los que conmocionaron al país la semana pasada y dieron la vuelta al mundo, su gobierno prometió que sería “intransigente”, mientras impuso toques de queda nocturnos desde el lunes en algunos barrios, prohibió algunas manifestaciones y movilizó 70.000 agentes.
En otras ciudades como Lyon, Lille y Nantes, los agentes dispararon gases lacrimógenos contra manifestantes por protestar en zonas no autorizadas. En Toulouse, un manifestante de 20 años resultó herido de gravedad en la mano, según las autoridades.
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Francia recurre a gases lacrimógenos y 70.000 agentes ante nuevas protestas sociales
Las fuerzas de seguridad empezaron este sábado a dispersar con gases lacrimógenos manifestaciones no autorizadas en Francia, que vive nuevas protestas sociales de chalecos amarillos, estudiantes y sindicatos una semana después de los disturbios que conmocionaron al país.
El gobierno del presidente centroderechista Emmanuel Macron, que abandonará el poder en mayo, está bajo presión para evitar nuevas escenas de caos como las vividas la semana pasada, muy comentadas por dirigentes extranjeros.
“Seremos intransigentes”, subrayó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, al anunciar el dispositivo policial: 70.000 agentes, unidades de élite policiales y soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, así como blindados de la gendarmería, helicópteros, drones, etc.
En Lyon, las fuerzas de seguridad dispararon en la mañana granadas de gases lacrimógenos para dispersar un grupo de unas 150 personas cuando intentaban bloquear el tráfico en un sector en el que las autoridades prohibieron concentrarse, constató un periodista de AFP.
Las autoridades acusan de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” —antifascistas, anarquistas y anarco-autónomos—, a quienes se habrían sumado “delincuentes oportunistas”, especialmente jóvenes procedentes de los suburbios de las ciudades, para saquear tiendas.
Para retomar el control, decretaron desde el lunes toques de queda nocturnos en barrios de las grandes ciudades y prohibieron manifestaciones, siempre y cuando no las pidan actores “legítimos”, en palabras de Macron, como los sindicatos.
Además de Francia, importantes manifestaciones están previstas este sábado en Albania, Italia y España, en un contexto de movilización de la juventud, preocupación por el poder adquisitivo e impopularidad de los gobiernos.
El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, instó a estos países a respetar el derecho a manifestarse y a dar prioridad a la “desescalada” en las operaciones policiales.
París blindado
En París, Marsella y Lyon, se autorizaron finalmente las marchas previstas contra el encarecimiento de la vida y para apoyar a los estudiantes que desde finales de septiembre reclaman mejores condiciones en los liceos, aunque en la capital la policía cambió el recorrido a última hora.
La semana pasada se manifestaron entre 550.000 y 800.000 personas en Francia.
El movimiento de los chalecos amarillos, que ya sacudió el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, prevé unas 500 manifestaciones y acciones en 86 rotondas, 21 gasolineras, dos depósitos de petróleo, 33 estaciones de tren, tres puertos, 17 puentes y 17 peajes, según un mapa publicado en su sitio web.
Muchos de los desórdenes de la semana pasada se produjeron, en cambio, durante manifestaciones no autorizadas, que intentaron también acercarse a lugares estratégicos como los turísticos Campos Elíseos.
Blindados de la Gendarmería protegen este sábado el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia, y la Asamblea Nacional, en París.
Ante las nuevas protestas, muchos comerciantes protegieron las vitrinas de sus negocios con tablones de madera, algunos piensan no abrir y otros defenderán ellos mismos sus comercios de eventuales pillajes.
El pasado sábado, casi 3.000 tiendas se vieron afectadas en Francia.
“Sobre el terreno he visto bates de béisbol, barras de hierro y escopetas de caza”, advirtió el presidente de las Cámaras de Comercio e Industria de Francia, Alain Di Crescenzo, quien llamó a “bajar la persiana” y a “dejar actuar a la policía”.
Los museos parisinos del Louvre, Orsay y Picasso y la Ópera de París cerraron excepcionalmente.
Con las autoridades ya bajo presión, un hombre de 39 años perpetró el viernes un “atentado terrorista racista” cerca de París, que dejó un muerto y cinco heridos, antes de ser detenido, según Macron.
Miles de personas empezaron además a manifestarse en Orleans contra el partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), que celebra este fin de semana su congreso político entre fuertes medidas de seguridad.
A seis meses de la elección presidencial, su líder Marine Le Pen encabeza los sondeos, seguida de lejos por el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, el centroderechista Édouard Philippe y el socialdemócrata Raphaël Glucksman.
En este contexto tenso, el gobierno recibió una buena noticia el viernes: la agencia de calificación Moody’s mantuvo la nota de la deuda soberana de Francia, convencida de que la segunda economía de la Unión Europea logrará aprobar sus presupuestos de 2027 que prevén un fuerte ajuste fiscal y que las tensiones sociales se calmarán en los próximos meses.
Fuente: AFP.
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Macron acusa a la ultraizquierda de atentar contra la República y limita protestas
“Queremos un regreso a la calma”, afirmó este jueves el presidente francés Emmanuel Macron dos días antes de nuevas protestas y acusó a grupos de extrema izquierda de haber querido “hacer caer la República” durante los recientes disturbios, a falta de seis meses para las elecciones presidenciales. Macron anunció que el sábado solo se permitirán las manifestaciones organizadas por sindicatos y se ofrecerán circuitos alternativos para proteger los “centros urbanos” y los “comercios y edificios”.
“La recomendación general es que no haya manifestaciones en los próximos días”, afirmó el jefe del Estado después de un consejo de seguridad. Las peticiones formuladas por “gente que no tiene ninguna legitimidad para ello” serán rechazadas, advirtió. “No es el momento, porque queremos un regreso a la calma”. El miércoles dijo que “la mano no debe temblar en la cúspide del Estado” para castigar a los alborotadores.
Varias ciudades francesas fueron escenario de enfrentamientos y saqueos cuando jóvenes enmascarados tomaron las calles el 17 de octubre durante protestas contra el alto costo de la vida. Al menos 3.000 comercios fueron vandalizados en el país. Las escenas de los saqueos y edificios públicos en llamas han dado la vuelta al mundo.
“Hemos tenido a la vez actos políticos e incluso sediciosos llevados a cabo por grupos organizados de ultraizquierda cuyo objetivo es hacer caer la República”, afirmó Macron al término de una reunión en el Elíseo con los servicios de inteligencia, acusados de no haber previsto la magnitud de la movilización del sábado.
En este contexto tenso, el primer ministro, Sébastien Lecornu, recibirá este jueves por la tarde a los partidos en presencia de los ministros del Interior, Laurent Nuñez, y Justicia, Gérald Darmanin, y de los responsables de los servicios de inteligencia y de las fuerzas del orden. La Francia Insumisa (LFI), acusada por el gobierno de haber avivado la ira, prometió trasladar a Lecornu las reivindicaciones de los manifestantes.
Protestas prohibidas
Después de los actos violentos, las autoridades ordenaron tres noches de toque de queda en zonas de varias ciudades como París y Lyon, la tercera más grande del país. La revuelta ha sacudido al gobierno a pocos meses de las elecciones presidenciales de abril y mayo, a las que Macron no puede presentarse y en las que parte como favorita la ultraderechista Marine Le Pen, según las encuestas. Los organizadores de las manifestaciones, el movimiento de los Chalecos Amarillos y los sindicatos, prevén más protestas a nivel nacional el sábado, y una huelga general y manifestaciones el 5 de noviembre.
El gobierno desplegará el fin de semana vehículos blindados y unidades de élite de la policía y la gendarmería. También estará desplegada la misión Sentinelle, militares a cargo habitualmente de vigilar lugares concurridos y monumentos. El nivel de movilización de las fuerzas de seguridad el sábado será “un 20 % superior” al de la semana pasada, según el Ministerio del Interior.
Las autoridades de algunas ciudades como Lyon, Rouen y Toulon han prohibido las protestas el sábado, una decisión considerada liberticida por la oposición. Una parte de la oposición también reprocha al Ejecutivo una represión brutal, mientras que la derecha ve, por el contrario, una falta de firmeza. Después de los saqueos, los comerciantes temen el sábado. “La preocupación es máxima”, declaró a la AFP Pierre Bosche, presidente de la Confederación de Comerciantes de Francia.
Fuente: AFP.