Aunque esta realidad suena todavía muy lejana, Microsoft, una de las compañías tecnológicas más importantes del mundo, ya la está imaginando.
Para la multinacional es hora de dejar atrás las contraseñas y expandir otros tipos de herramienta de seguridad, como el reconocimiento facial, la huella digital o el PIN.
Hace poco, la compañía habilitó el inicio de sesión sin contraseña para sus usuarios comerciales, pero ahora llevó esta característica a todos sus clientes. Y justamente, las tres formas anteriormente nombradas fueron sus aliadas para este nuevo método.
A través de dos aplicaciones, Microsoft Authenticator y Windows Hello, los usuarios de la empresa pueden ingresar a sus cuentas sin tener que colocar una clave de seguridad personal. La única excepción es el PIN, que a diferencia del reconocimiento facial o la huella digital, sí requiere de un código de verificación para loguearse.
La clave de este último es enviada al correo electrónico o al teléfono del usuario y le permite iniciar sesión en las distintas aplicaciones y servicios de la compañía.
“Los hackers no entran por la fuerza, sino que inician sesión”, sostiene Bret Arsenault, director de Seguridad de Microsoft. ¿Qué significa esto? Que las contraseñas débiles les facilitan hacer ataques a cuentas empresariales o de usuarios.
Según un estudio llevado a cabo por la compañía, actualmente se realizan 579 ataques de contraseña por segundo, es decir, 18.000 millones al año. Después de leer este dato, quizás no es tan mala idea imaginar un futuro sin contraseñas.
Dejanos tu comentario
El “Gran Hermano” policial de Sao Paulo ya capturó a 3.000 fugitivos
En pleno centro histórico de Sao Paulo, un “prisionómetro” -contador de personas presas- marca la entrada a la central de monitoreo de Smart Sampa: un “Gran Hermano” donde decenas de policías controlan la vida de la megalópolis en pantallas. Con 40.000 cámaras en la ciudad más rica y poblada de Brasil, Smart Sampa es el mayor sistema de reconocimiento facial por inteligencia artificial de América Latina, un programa de vigilancia pública que las autoridades exaltan, aunque aún muestra un considerable margen de error.
Frente a una inseguridad urbana que alarma a sus ciudadanos, Sao Paulo implementó a fines de 2024 esta tecnología que ya encarceló a casi 3.000 fugitivos detectados mediante el cotejo en tiempo real de las imágenes de las cámaras con datos judiciales. Apresó, además, a casi 4.000 personas por delitos en flagrante.
“Con los fugitivos que atrapó el sistema, podemos llenar siete cárceles. Hoy ya no puedo imaginar a Sao Paulo sin Smart Sampa”, se felicita en el centro de monitoreo el secretario municipal de Seguridad, Orlando Morando, por este programa que cuesta unos dos millones de dólares mensuales.
A modo de ejemplo, carga una foto de sí mismo y en un instante consigue ver todos los momentos y lugares de Sao Paulo -con unos 12 millones de habitantes- en los que su cara pasó por alguna cámara. “Me recuerda al libro ’1984′ (sobre un régimen totalitario, de George Orwell), con todo ese control de personas: me encanta, apruebo 100 %”, dice Sonia Ferreira Silva, una jubilada de 68 años, frente a un camión de Smart Sampa, un puesto de vigilancia móvil en la emblemática avenida Paulista.
Arrestos indebidos
Informes oficiales de transparencia analizados por la AFP muestran que más del 8 % de personas arrestadas el primer año después de que Smart Sampa las reconociera como fugitivas debieron ser liberadas por tratarse de errores. Al menos 59 detenidos fueron sueltos porque el sistema los confundió con otros ciudadanos.
En diciembre, un jubilado de 80 años estuvo horas arrestado porque Smart Sampa lo confundió con un violador. Un mes antes, un grupo de pacientes psiquiátricos hacía terapia en un centro de salud mental cuando irrumpieron policías armados y se llevaron esposado a uno de ellos. Tras horas en la comisaría, el detenido fue liberado. Según las autoridades, su orden judicial de arresto ya no tenía vigencia.
El sistema no sólo se nutre de cámaras en las calles sino también en edificios públicos -incluyendo centros de salud- y privados que lo admiten. Al menos 141 personas fueron detenidas por órdenes de arresto desactualizadas, pero el gobierno paulista argumenta que esos equívocos no son culpa suya sino del poder judicial. “Nadie quedó preso por error: las personas fueron liberadas” en esos casos, dice Morando, en nombre del gobierno del alcalde conservador Ricardo Nunes.
“Otros” presos y menos robos
Sao Paulo sufre altos índices de delitos patrimoniales: en 2024, cerca de uno de cada cinco robos de celulares en Brasil -incluyendo asaltos violentos- ocurrieron en la ciudad. Entre los fugitivos atrapados por Smart Sampa, casi la mitad cayeron por casos tipificados como “otros” en datos oficiales. Casi todos ellos corresponden a deudores de pensiones alimenticias, un delito civil “que poco tiene que ver con la seguridad pública”, según el informe “Smart Sampa: ¿Transparencia para quién? ¿Transparencia de qué?”.
“Smart Sampa se presenta como solución al crimen, pero se usa para control civil”, advierte Amarilis Costa, directora de la red de abogados Liberdade y coautora del informe junto a otras ONG. El gobierno denuncia intentos de “desacreditar” a Smart Sampa e insiste con números: anunció una caída de robos de casi 15 % en 2025.
“Ningún prejuicio”
Por otro lado, los datos oficiales no registran la identidad racial de más de la mitad de los presos, una “laguna de información” que impide saber si Smart Sampa peca de “racismo algorítmico” en un país con una de las mayores poblaciones negras del mundo, según Costa. Estudios en distintos países han sugerido que el reconocimiento facial por IA suele equivocarse más con personas negras.
El gobierno aduce que la falta de datos es responsabilidad de la justicia. “Smart Sampa no tiene ningún prejuicio, aquí no arrestamos por color”, asegura Morando. La mayoría de los presos por Smart Sampa cayeron en barrios periféricos y una buena parte son inmigrantes del interior pobre brasileño.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
¿Y si el vidrio pudiera guardar nuestros datos sin consumir tanta energía?
¿Y si el vidrio pudiera guardar nuestros datos sin consumir tanta energía como los actuales centros de almacenamiento y durante milenios? Este es el objetivo del proyecto Silica de Microsoft, que reveló sus nuevos avances ayer miércoles en la revista Nature. Desde 2019, el proyecto Silica tiene como objetivo desarrollar un sistema de almacenamiento en placas de vidrio, un poco como en los inicios de la fotografía, cuando los negativos se conservaban en este tipo de soportes.
La iniciativa se basa en vidrio de silicio, muy puro, común y utilizado, por ejemplo, en la fabricación de tubos de lámparas halógenas o de espejos de telescopios. Tiene la ventaja que es resistente a las variaciones de temperatura, impermeable a la humedad e inmune a las interferencias electromagnéticas.
Justamente lo contrario de los actuales centros de almacenamiento, que consumen mucha energía, y donde los discos duros y otros soportes tienen que estar altamente protegidos.
Los materiales actuales tienen, además, una vida útil limitada que obliga a realizar copias de seguridad periódicas al cabo de unos años.
En el estudio publicado el miércoles, Microsoft Research, la división de investigación del gigante del software, presenta una “solución de almacenamiento de archivos” completa, que va desde el registro hasta la restitución de los datos, pasando por su conservación sin problemas durante una decena de miles de años.
Píxeles en 3D
Este sistema, llamado Silica, tiene cuatro etapas: grabado, almacenamiento, lectura y decodificación, todas validadas mediante numerosas pruebas publicadas en el estudio.
Silica registra primero los datos directamente en el interior de las placas de vidrio gracias a un láser ultrarrápido multifásico, un láser de femtosegundo. El láser graba píxeles tridimensionales llamados vóxeles.
En la práctica, “los datos del usuario llegan en forma de una serie de bits, que luego se agrupan en símbolos. Cada símbolo corresponde a un vóxel”.
Los láseres graban estos vóxeles en 2D en las placas de vidrio, apilándolos capa por capa, en 3D, “de abajo hacia arriba a lo largo del grosor de la placa de vidrio, hasta que queda completamente llena”, detalla el estudio.
Las placas de vidrio se almacenan después en bibliotecas que no requieren condiciones atmosféricas especiales.
Cuando el usuario quiere recuperar sus datos, Silica utiliza un microscopio automatizado equipado con una cámara que le permite leer y capturar las imágenes de cada una de las capas de vóxeles. Estas imágenes se decodifican posteriormente, sobre todo con inteligencia artificial, para recuperar su formato original.
10.000 años
Según el estudio, el sistema tiene una capacidad de escritura de 65,9 megabits de datos por segundo. Y puede almacenar 1,59 gigabits de datos por milímetro cúbico, es decir, 4,84 terabytes en un trozo de vidrio de 12 centímetros cuadrados y dos milímetros de grosor.
En este simple trozo de vidrio se pueden almacenar “unos 2 millones de libros impresos o 5.000 películas 4K de ultra alta definición”, estiman los autores del estudio.
Una de las ventajas de este método de almacenamiento es su duración. Los investigadores calculan que “los datos podrían seguir siendo legibles dentro de 10.000 años”, incluso si se someten a temperaturas de 290 °C.
Estas estimaciones, sin embargo, no tienen en cuenta el impacto de, por ejemplo, complicaciones mecánicas o la corrosión química, que pueden degradar el soporte de vidrio y sus datos.
Otra ventaja es la seguridad: como estos datos no se almacenan en línea, no pueden ser objeto de pirateo, salvo que se roben físicamente las placas. El estudio recuerda que los datos generados por la actividad humana “casi se duplican cada tres años” en el mundo, lo que advierte de la necesidad de buscar métodos de almacenamiento alternativos.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Actualizaciones de Windows 10 terminarán el 14 de octubre
El fin a mediados de octubre de las actualizaciones de Windows 10, el sistema operativo de Microsoft, ha suscitado críticas por parte de asociaciones y la preocupación de muchos usuarios, que temen tener que cambiar sus ordenadores. ¿En qué consiste este cese y cuáles serán sus consecuencias?
A partir del 14 de octubre, los ordenadores que funcionan con Windows 10, una versión que apareció en 2015, dejarán de recibir actualizaciones de su desarrollador, Microsoft. Estos parches tenían por objeto “actualizar periódicamente el sistema operativo, ya que se había convertido en blanco de numerosos ciberataques”, explica a AFP Martin Kraemer, especialista en sensibilización sobre seguridad de la empresa estadounidense KnowBe4.
Lea más: “Las ciencias están en todo y son para todos”
¿Qué consecuencias para los consumidores?
Microsoft aconsejó a los usuarios que se pasaran a Windows 11, disponible desde 2021. Sin embargo, algunos ordenadores no son compatibles con esta transición: para estos casos, la empresa ofrece un paquete de actualizaciones ampliadas, con un precio de 30 dólares y una duración de un año. Varias asociaciones de consumidores denunciaron esta situación.
En Estados Unidos, la asociación Consumer Reports lamentó que “en 2022 y 2023 aún se comercializaran ordenadores incapaces de ejecutar Windows 11”, lo que supone el riesgo de que queden obsoletos tres años después de su compra. En Francia, una coalición de 22 asociaciones lanzó una petición para solicitar actualizaciones gratuitas hasta 2030.
Contactada por AFP, Microsoft se negó a indicar cuántos usuarios se verían afectados. Según Consumer Reports, cerca de 650 millones de personas en todo el mundo utilizaban Windows 10 en agosto. Otra asociación estadounidense, el Public Interest Research Group (PIRG), afirmó que hasta 400 millones de ordenadores serían incompatibles con Windows 11.
¿Cuáles son los riesgos?
Para los usuarios que no puedan pasarse a Windows 11 y sigan utilizando Windows 10 sin suscribirse a la extensión de actualizaciones de Microsoft, aumentará la vulnerabilidad frente a los ciberataques. “Al dejar de recibir las actualizaciones, ya no estarán protegidos contra las amenazas cibernéticas más recientes”, explica Martin Kraemer. Aunque el peligro es “muy difícil” de cuantificar, según el especialista, lo cierto es que los usuarios de Windows 10 se convertirán en objetivos privilegiados para los ciberatacantes que buscan fallos de seguridad.
Las aplicaciones también se verán afectadas, señala Paddy Harrington, analista de la consultora estadounidense Forrester. “Los proveedores de aplicaciones dependen del proveedor del sistema operativo para garantizar determinadas funciones y, si estas no se actualizan, el proveedor de aplicaciones no puede garantizar que su aplicación siga funcionando correctamente”, afirma.
¿Qué alternativas hay?
Preguntados sobre la eficacia de los programas antivirus, los expertos señalan su insuficiencia frente a un sistema operativo que no se actualiza. “La protección que pueden ofrecer tiene un límite (...). Es mucho mejor que no hacer nada, pero debería ser una solución temporal, hasta que se encuentre una solución permanente”, declara Paddy Harrington a AFP.
Queda la posibilidad de cambiar a otro sistema operativo, conservando el ordenador. Se pueden utilizar programas libres, como Linux, pero es necesario que los instale el usuario. “Si las aplicaciones son compatibles con este sistema operativo y las herramientas de gestión y seguridad lo admiten, es una buena opción”, asegura Paddy Harrington.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Reino Unido despliega a gran escala el reconocimiento facial en tiempo real
A la entrada de un supermercado o entre la muchedumbre de un festival, tecnologías de reconocimiento facial escanean en tiempo real el rostro de millones de británicos, en el único país europeo que ha desplegado a gran escala este polémico método. En el carnaval de Notting Hill, en Londres, donde se espera la participación de dos millones de personas el domingo y el lunes para celebrar la cultura afrocaribeña, se han colocado cámaras con esta tecnología en las entradas y salidas del evento.
El objetivo, según la policía, es “identificar e interceptar” en tiempo real a personas buscadas, escaneando los rostros entre la multitud y comparándolos con los miles de sospechosos de la base de datos policial. “El reconocimiento facial en tiempo real es una herramienta eficaz, que ha propiciado más de 1.000 detenciones desde principios de 2024”, señaló en un comunicado Mark Rowley, jefe de la Policía Metropolitana de Londres, que prevé “al menos duplicar” su uso en el futuro. Probada desde 2016, la utilización de esta tecnología ha aumentado considerablemente en Reino Unido en los últimos tres años.
Lea más: Despliegue militar de EE. UU. en Venezuela es “inmoral, criminal e ilegal”, dice Maduro
Usos anteriores
En 2024 fueron escandeados los rostros de 4,7 millones de personas, según la ONG Liberty. Cuando una persona buscada pasa cerca de estas cámaras, el sistema, que utiliza inteligencia artificial, activa una alerta, lo que permite una intervención inmediata tras las verificaciones pertinentes. Su uso “a gran escala” en Londres durante la coronación de Carlos III en 2023, o en Cardiff en el Torneo de las Seis Naciones de rugby, este año, convierte al Reino Unido en “un país de sospechosos”, alerta la organización Big Brother Watch.
“No existe una base legislativa (...) por lo tanto, la policía tiene vía libre para escribir sus propias reglas”, declaró a la AFP Rebecca Vincent, directora interina de la organización. A estas organizaciones les preocupa aún más su uso privado por parte de supermercados o comercios de ropa para luchar contra los robos en aumento, ya que existe “muy poca información” sobre cómo se recopilan esos datos.
La mayoría utiliza Facewatch, un proveedor que elabora una lista de sospechosos de delitos en los comercios, que supervisa y lanza una alerta en cuanto uno de ellos entra. “Esto cambia la forma de vivir en la ciudad al eliminar la posibilidad de vivir en el anonimato”, y puede desalentar la participación, especialmente en manifestaciones, opina Daragh Murray, profesor titular en la Universidad Queen Mary de Londres. En la Unión Europea (UE), la legislación que regula la inteligencia artificial prohíbe el uso de tecnologías de reconocimiento facial en tiempo real, con algunas excepciones, especialmente en la lucha antiterrorista.
Lea también: Piden a Netanyahu aceptar la propuesta de alto el fuego avalada por Hamás
“Nada comparable en Europa”
Salvo algunos casos en Estados Unidos, “no existe nada comparable en los países europeos ni en otras democracias, y el uso de esta tecnología en Reino Unido se asemeja más al de Estados autoritarios como China”, subraya Rebecca Vincent. La ministra del Interior, Yvette Cooper, prometió recientemente que se establecería un “marco legal” para regular su uso, centrándose en “personas sospechosas de los crímenes más graves”.
Sin embargo, el Ministerio del Interior autorizó en agosto su uso en siete nuevas fuerzas policiales, en diferentes regiones del país, sin esperar la implementación de ese marco legal. Tras las pruebas con furgonetas, en septiembre también se instalarán por primera vez cámaras permanentes en Croydon, un barrio conflictivo, según la policía, del sur de Londres.
El regulador británico de derechos humanos estimó el miércoles que el uso de esta tecnología es “ilegal”, ya que es “incompatible con el respeto a los derechos humanos”. En una carta dirigida al jefe de la policía, once organizaciones, entre ellas Human Rights Watch, instaron a no utilizarla durante el carnaval de Notting Hill, acusando a la policía de “apuntar injustamente” a esta comunidad e insistiendo en los sesgos raciales de ciertas inteligencias artificiales.
Las organizaciones citan el caso de Shaun Thompson, un hombre de raza negra arrestado tras haber sido erróneamente identificado como criminal por una de estas cámaras. Con el apoyo de Big Brother Watch, Thompson ha presentado un recurso contra la Policía Metropolitana, que será examinado por el Tribunal Superior de Londres en enero.
Fuente: AFP.