Los turistas espaciales que actualmente orbitan la Tierra a bordo de una nave de SpaceX conversaron con el famoso actor Tom Cruise, anunció la misión en su cuenta de Twitter.
“Rook, Nova, Hanks y Leo hablaron hoy con Tom Cruise”, tuiteó la cuenta oficial de la misión Inspiration4, usando los apodos de los cuatro tripulantes civiles de la nave de SpaceX. “Compartieron su experiencia desde el espacio”, agrega el tuit.
“Maverick, puedes ser nuestro lateral cuando quieras”. Maverick es el nombre del piloto de élite que Tom Cruise interpretó en la película Top Gun.
El año pasado, Jim Bridenstine - el exadministrador de la NASA bajo el gobierno del entonces mandatario Donald Trump - había anunciado un proyecto de película protagonizada por Tom Cruise a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS).
Sin embargo, por el momento no se han divulgado detalles del proyecto, que debería hacerse en cooperación con SpaceX.
Los cuatro pasajeros de Inspiration4, el multimillonario Jared Isaacman y otros tres estadounidenses, despegaron el miércoles por la noche desde Cabo Cañaveral, Florida. Actualmente están orbitando la Tierra más allá de la ISS, y la misión está programada para durar tres días en total.
Fuente: AFP.
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La NASA creará una base en la Luna tras suspender estación orbital
La NASA anunció el martes que suspenderá su proyecto de construcción de una estación espacial en la órbita de la Luna, llamado Gateway, para concentrarse en la creación de una base en la superficie lunar, para la cual se han prometido 20.000 millones de dólares. Es el cambio más reciente en la NASA a raíz de la reestructura del programa Artemisa, que tiene como objetivo volver a enviar estadounidenses a la Luna y establecer allí una presencia a largo plazo, allanando el camino para futuras misiones a Marte.
“Suspendemos el proyecto Gateway en su forma actual y nos centramos en la puesta en marcha de una infraestructura que permita garantizar una presencia sostenible en la superficie de la Luna“, declaró en Washington el director de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman. Esta decisión debe permitir redirigir esfuerzos y recursos hacia la construcción de la base, ya prevista, cerca del polo sur lunar, explicó. La zona es estratégica debido a la presencia de agua en forma de hielo en su subsuelo.
“La base lunar no será una realidad de la noche a la mañana. Invertiremos alrededor de 20.000 millones de dólares en los próximos siete años y la construiremos a lo largo de decenas de misiones, en colaboración con socios comerciales e internacionales”, añadió. El programa Artemisa de la NASA prevé el retorno de astronautas a la Luna y la instalación allí de una presencia humana sostenible, con el fin de preparar futuras misiones a Marte.
Pero ante los múltiples retrasos y el aumento descontrolado de los costos que ha registrado, y debido a la presión de China, que también aspira a enviar seres humanos y establecer una base en la superficie lunar en los próximos años, la NASA busca ahora simplificar y acelerar este programa. A finales de febrero ya había anunciado los primeros cambios importantes destinados a aumentar el ritmo y recuperar terreno.
A partir de 2029
La suspensión de la ambiciosa estación Gateway era esperada. El proyecto había sido calificado de despilfarro financiero en comparación con otras ambiciones lunares. Esta estación en órbita debía servir tanto para proyectos de exploración lunar como de investigación científica, y se concebía como sitio de escala para futuras misiones hacia Marte.
“Aunque sigue siendo pertinente para los futuros objetivos de exploración, no es indispensable para alcanzar nuestros principales objetivos”, subrayó el martes Carlos Garcia-Galan, director adjunto del programa Gateway en la NASA. Surge ahora la cuestión de qué va a suceder con los componentes o módulos de Gateway ya construidos o en desarrollo, algunos de los cuales son suministrados por socios internacionales, entre ellos las agencias espaciales europea (ESA) y japonesa (JAXA).
“A pesar de las dificultades encontradas con algunos equipos existentes, (la NASA) reutilizará el material aprovechable y se apoyará en los compromisos de los socios internacionales para respaldar” los demás objetivos de Artemisa, entre ellos la instalación de un campamento base, aseguró el martes el director de la NASA.
Consultada por la AFP, la ESA informó que mantiene “actualmente consultas estrechas con sus Estados miembros, sus socios internacionales y la industria europea con el fin de evaluar las implicaciones de este anuncio”.
La base lunar en la que la NASA reenfoca sus esfuerzos debería empezar a construirse a partir de 2029 y ser ocupada de forma semipermanente a partir de 2032, precisó la agencia espacial estadounidense.
Prevé enviar a los primeros astronautas a la superficie lunar en 2028, una etapa que dependerá en gran medida del éxito de la misión Artemisa 2, cuyo despegue desde Florida está previsto, como muy pronto, para el 1 de abril. Esta misión será la primera en transportar seres humanos alrededor de la Luna desde el fin del programa Apolo hace más de medio siglo.
Fuente: AFP.
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La misión Artemis II calienta propulsores para ir a la Luna el 1 de abril
Más de medio siglo después de que la última tripulación del programa Apolo volara a la Luna, tres hombres y una mujer se preparan para un viaje al satélite natural de la Tierra que se perfila como una nueva página en la exploración espacial estadounidense. La esperada misión Artemis II de la NASA está programada para despegar desde Florida tan pronto como el 1 de abril. No van a alunizar. Sobrevolarán el satélite natural de la Tierra, como lo hizo el Apolo 8 en 1968.
Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, realizarán el viaje de aproximadamente 10 días. La odisea trae una serie de primicias, incluyendo la primera vez que una mujer, un astronauta negro y un no estadounidense parten en una misión a la Luna. También es el primer vuelo tripulado del nuevo cohete de la NASA, llamado SLS.
El descomunal cohete de color naranja y blanco está diseñado para hacer varios viajes de regreso a la Luna en los próximos años, con el objetivo de establecer una base permanente que ofrecerá un punto de partida para exploraciones posteriores. “Estamos volviendo a la Luna porque es el próximo paso en nuestro periplo a Marte”, dijo en un pódcast de la NASA Wiseman, comandante de Artemis II.
¿Nueva carrera espacial?
El programa Artemis, nombrado en honor a la diosa hermana gemela de Apolo, tiene como objetivo probar las tecnologías necesarias para poder enviar humanos a Marte, un viaje mucho más largo. Una ambición de por sí desafiante, que también enfrenta la presión de que China no lo haga antes.
China tiene la meta de llevar humanos a la Luna en el 2030 y apunta al polo sur lunar, entre otras cosas por su potencial de ricos recursos naturales. La competencia remite a la carrera espacial de los años 1960 entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque el profesor Matthew Hersch, de la Universidad de Harvard, sostiene que esa rivalidad fue “única” y “no se repetirá en mucho tiempo”.
Hersch dijo a la AFP que los chinos no están “en realidad compitiendo con nadie, sino con ellos mismos”. La inversión en el programa lunar de Washington es significativamente menor ahora que en la era de la Guerra Fría, pero ha cambiado radicalmente en cuanto a tecnología.
“La tecnología de cómputo que soporta a la tripulación de Artemis 2 sería casi inimaginable para la tripulación del Apolo 8, que fue a la Luna en una nave con la electrónica de una tostadora moderna de última generación”, comparó Hersch.
Aún así, Artemis 2 no estará exenta de riesgos, según admite la propia NASA.
La tripulación abordará una nave espacial que nunca ha transportado seres humanos ni ha viajado a la Luna, que se encuentra a más de 384.000 kilómetros de la Tierra, es decir, aproximadamente 1.000 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional.
“No aceptamos nada que no sea perfecto; de lo contrario, estamos aceptando un riesgo mayor”, dijo a la AFP Peggy Whitson, exjefa de astronautas de la NASA.
“Este es un proceso importante que todos tienen que adoptar para que realmente podamos tener éxito, porque tenemos que vivir con esa conciencia, por nuestra historia en los vuelos espaciales, de que cuando pasan accidentes la gente morirá”, dijo Whitson.
Minimizar los riesgos y prevenir un desastre implicará que la tripulación realice una serie de chequeos y maniobras mientras aún se encuentren en las proximidades de la Tierra.
Si todo sale bien, seguirán rumbo a la Luna y una vez allí, sobrevolarán su cara oculta. En ese momento se interrumpirán las comunicaciones con la Tierra: se espera que los cuatro astronautas se conviertan en los seres humanos que hayan viajado más lejos de nuestro planeta, superando el récord de Apolo 13.
Calendario exigente
El objetivo de la tripulación será verificar que tanto el cohete como la nave espacial estén en condiciones para operar, con la esperanza de abrir el camino para un alunizaje en 2028, último año de la presidencia de Donald Trump. Ese plazo ha sorprendido a los expertos, en parte porque Washington depende de los avances tecnológicos del sector privado.
Los astronautas precisarán un segundo vehículo para bajar en la superficie de la Luna, un módulo que está en desarrollo por parte de empresas espaciales rivales propiedad de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos. El programa Artemis también ha sufrido demoras y enormes sobrecostos.
Aún así, la NASA espera que Artemis II pueda recrear el raro momento de unidad y esperanza que se vivió con Apolo 8, cuya tripulación sobrevoló la Luna la víspera de la Navidad de 1968. A la sombra de un año tumultuoso, aproximadamente mil millones de personas sintonizaron por televisión el monumental viaje de Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders.
Los astronautas que inmortalizaron la famosa fotografía “Earthrise” tomada desde la órbita lunar, recibieron el crédito de haber “salvado 1968”. Casi 60 años después, el país está de nuevo sumido en una profunda división e incertidumbre, y la tripulación del Artemis II pronto tendrá la oportunidad de sembrar algo de inspiración.
Cuatro astronautas seleccionados
Estos son los cuatro astronautas seleccionados para la misión de la NASA Artemis II, los primeros en viajar a la Luna en más de cinco décadas. Con ello se convertirán en las nuevas figuras de la exploración espacial estadounidense. Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch embarcarán con su colega canadiense Jeremy Hansen el 1 de abril para un viaje de unos 10 días que consistirá en volar alrededor de la Luna, sin alunizaje.
La tripulación incluye a la primera mujer, la primera persona negra y el primer no estadounidense en participar en una misión de este tipo, una diferencia considerable con la era Apolo.
Reid Wiseman
A sus 50 años, Reid Wiseman será el comandante de la misión. Nacido en Baltimore, se unió a la NASA en 2009 tras una larga carrera en la Marina estadounidense.
Para Wiseman, la misión cumple un sueño que alguna vez consideró imposible.
En 2014 realizó una misión de 165 días en la Estación Espacial Internacional y luego fue jefe de la oficina de astronautas de la NASA.
Tras la muerte de su esposa por cáncer en 2020, crió solo a sus dos hijas, hoy adolescentes, a quienes explicó abiertamente los riesgos inherentes a su profesión y del viaje que está por emprender.
“Les dije ‘Aquí está el testamento, aquí están los documentos (...) Y si me pasa algo, esto es lo que les va a pasar a ustedes’”, contó. “Es parte de esta vida”.
Victor Glover
Victor Glover, de 49 años, será el piloto de la nave Orion.
Veterano de la Marina y padre de cuatro hijas, fue seleccionado por la NASA en 2013.
Su interés por el espacio comenzó al ver un lanzamiento del transbordador espacial de la NASA por televisión. “Pensé: ‘De verdad quiero conducir uno de esos’”.
En 2020 se convirtió en el primer afroestadounidense en participar en una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional.
Con Artemis II, será el primer hombre negro —y primera persona no blanca— en viajar a la Luna, un hito que él atribuye al camino abierto por pioneros como Guion Bluford, el primer afroestadounidense en ir al espacio.
Christina Koch
Christina Koch, de 47 años, será la primera mujer en integrar una misión lunar.
Ingeniera de formación y exploradora experimentada, ha trabajado en entornos extremos como la Antártida.
Desde niña soñaba con ser astronauta y creció viendo imágenes icónicas del programa Apolo.
Seleccionada también en 2013, ostenta el récord del vuelo espacial más largo realizado por una mujer, con 328 días, y participó en la primera caminata espacial realizada exclusivamente por mujeres, junto a Jessica Meir.
“Siempre le digo a la gente: haz lo que te dé miedo”, dice sobre su lema personal. “Y eso significa que tengo que seguir mi propio consejo”.
Con Artemis II suma otro hito a su trayectoria en la NASA.
Jeremy Hansen
El canadiense Jeremy Hansen, de 50 años, completa la tripulación y será el primer no estadounidense en orbitar la Luna. Expiloto de combate de la Real Fuerza Aérea Canadiense, ingresó a la Agencia Espacial Canadiense en 2009.
Ha trabajado como enlace con la Estación Espacial Internacional y como instructor de nuevas generaciones de astronautas.
Cuenta que cuando era niño se cruzó con una fotografía de Neil Armstrong en la Luna, un momento que despertó su pasión por la exploración espacial. Artemis II será su primer viaje más allá de la órbita terrestre. Con él, este padre de tres hijos cumplirá un sueño.
Fuente: AFP.
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Un conejito de peluche se colará en la Estación Espacial Internacional
Cuando la próxima misión a la Estación Espacial Internacional (EEI) despegue la semana que viene desde Cabo Cañaveral, en el sur de Estados Unidos, un recuerdo especial se colará a bordo: un conejito de peluche. La astronauta estadounidense Jessica Meir, integrante de la tripulación de cuatro miembros, reveló el domingo que llevará consigo este juguete que pertenece a su hija de tres años.
Los astronautas que van a la EEI, que orbita a 400 kilómetros sobre la Tierra, suelen llevar pequeños objetos personales para tener cerca durante su estancia de varios meses en el espacio. “Tengo un pequeño conejo de peluche que pertenece a mi hija de tres años, y en realidad ella tiene dos de estos porque uno fue un regalo”, dijo Meir, de 48 años, en una rueda de prensa en línea.
“Así que uno se quedará aquí abajo con ella, y el otro estará allí con nosotros, viviendo aventuras todo el tiempo”, añadió. La agencia espacial estadounidense NASA prevé que la Crew-12 de SpaceX parta el miércoles temprano rumbo a la EEI en un cohete Falcon 9 de SpaceX.
La misión reemplazará a la Crew-11, que regresó a la Tierra en enero, un mes antes de lo previsto, durante la primera evacuación médica en la historia de la estación espacial. Meir, bióloga marina y fisióloga, se desempeñó como ingeniera de vuelo en una expedición de 2019-2020 EEI y participó en las primeras caminatas espaciales realizadas exclusivamente por mujeres.
El domingo reflexionó sobre los desafíos de ser madre y sobre lo difícil que será separarse de su pequeña durante ocho meses.
“Pero espero que algún día se dé cuenta de que esta ausencia fue significativa”, y “ojalá la inspire a ella y a otras personas en el mundo”, añadió. Meir viajará con Jack Hathaway, de la NASA; Sophie Adenot, de la Agencia Espacial Europea; y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev.
Esta tripulación será una de las últimas en vivir a bordo de este laboratorio científico del tamaño de un campo de fútbol. Habitada de forma continua durante el último cuarto de siglo, la envejecida EEI está programada para ser impulsada hacia la órbita terrestre antes de estrellarse en un punto aislado del océano Pacífico en 2030.
El final de la EEI
El final programado de la Estación Espacial Internacional (EEI) en 2030 marca también el de un cuarto de siglo de cooperación entre países en el espacio, un sector que se ha vuelto más que nunca crucial.
“Es un momento muy interesante en la evolución de la exploración”, considera Lionel Suchet, director general delegado del Centro Nacional francés de Estudios Espaciales (CNES), en declaraciones a AFP.
“La historia de los vuelos tripulados es, ante todo, la carrera espacial. Los rusos se centraron en los vuelos de larga duración, con estaciones. Los estadounidenses, en los vuelos de corta duración, con la Luna. Eran dos vías separadas y una lógica de competición”, explica este ingeniero que coordinó numerosos proyectos durante los primeros años de la EEI, poco después de haber visto cómo se desorbitó la estación Mir, la antecesora rusa de la EEI, en 2001. “Uno de los puntos positivos de la EEI es que construimos un programa de cooperación, el único que sigue existiendo hoy”, apunta.
“Catedral”
“La EEI es una catedral dedicada a la cooperación humana y a la colaboración más allá de las fronteras, las lenguas y las culturas”, afirma por su parte John Horack, exdirector de la división científica y de sistemas de misión de la NASA. “Desde hace más de 25 años, tenemos gente en el espacio las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. Esto demuestra que podemos encontrar soluciones en lugar de pelearnos cuando deseamos interactuar unos con otros”, insiste Horack, titular de la Cátedra Neil Armstrong de Política Aeroespacial en la Universidad Estatal de Ohio.
Pero lógicamente el material se ha ido deteriorando con el tiempo.
La NASA anunció en 2024 que había elegido a SpaceX, de Elon Musk, para construir un módulo capaz de impulsar la EEI --de un tamaño parecido a un campo de fútbol-- hacia la atmósfera terrestre, lo que permitirá destruirla tras ser retirada en 2030.
“Este módulo reducirá la velocidad de la EEI y permitirá una entrada precisa sobre el océano Pacífico, lejos de la tierra firme, de poblaciones y de cualquier otro peligro potencial. Varios grandes artefactos espaciales, entre ellos la Mir y el Observatorio de Rayos Gamma, fueron desorbitados de este modo, aunque la EEI es mucho mayor que esos dos últimos”, explica Horack.
Privatización del espacio
Después de 2030, China será el único país que posea una infraestructura de este tipo en órbita baja, con su estación Tiangong. Estados Unidos apuesta por estaciones espaciales privadas, que podrían acoger tanto a astronautas de la NASA como a otros clientes. “Entramos en una era en la que las estaciones espaciales --como las lanzaderas, los satélites-- tendrán una dimensión mucho más comercial”, estima Horack.
“Serán construidas y explotadas por empresas privadas, a menudo compañías que colaboran a escala mundial, cuyos clientes serán las agencias espaciales nacionales, los programas espaciales...”, añade.
Varias empresas estadounidenses ya trabajan en estos proyectos, entre ellas Axiom Space y Blue Origin. También es el caso de compañías europeas.
Pero “el modelo de negocio será ampliamente institucional porque sabemos que a los países siempre les interesa enviar astronautas en órbita baja”, matiza Suchet.
“Termina una era”, zanja por su parte Horack. “Debemos crecer como seres humanos en nuestra capacidad para viajar por el espacio y en el uso del espacio para mejorar la vida social, económica, educativa y la calidad de vida de todos, en todas partes del mundo”, concluye citando al exdirector de la Agencia Espacial Europea Jean-Jacques Dordain: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, vayamos juntos”.
Fuente: AFP.
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Nuevo administrador de la NASA adelanta planes para construir una base en la Luna
En declaraciones, el recién nombrado administrador de la NASA, Jared Isaacman, aseguró este viernes en una entrevista que Estados Unidos no solo regresará a la Luna durante la presidencia de Donald Trump, sino que incluso van a construir una base lunar permanente “como eje de una naciente economía orbital”.
En su cuenta de X escribió: “Vamos a construir una base en la Luna”, a lo que el magnate Elon Musk respondió con “genial”.
“Queremos tener la oportunidad de explorar y materializar el potencial científico, económico y de seguridad nacional en la Luna”, explicó el empresario, exastronauta civil y aliado de Musk
Jared Isaacman, quien fue confirmado como Administrador de la NASA por el Senado de los Estados Unidos el 17 de diciembre de 2025 y luego de prestar juramento inició formalmente su mandato al día siguiente, explicó que las oportunidades en el satélite natural de la Tierra incluyen “la instalación de centros de datos y otra infraestructura en la superficie, así como la posible explotación de helio-3, un gas poco común presente en el regolito lunar que podría convertirse en un combustible relevante para la energía de fusión"
Tras la construcción de la base lunar, la NASA estudiará inversiones en energía nuclear espacial y propulsión nuclear para misiones más profundas en el sistema solar, añadió.
La construcción de una base en la Luna fue el ideal de los hombres de ciencia y más aún, el proyecto se llevó a las pantallas en producciones como Space 1999, de 1975, sin embargo la tarea de llevar a cabo esta infraestructura hoy se torna en un objetivo real y activo de varias potencias espaciales, aunque todavía no existe una base permanente.
Entre los objetivos principales de establecer la base lunar se citan lograr una presencia humana sostenida fuera de la Tierra, investigación científica (geología lunar, origen del sistema solar), uso de recursos lunares, especialmente hielo de agua, además de diseñar una plataforma para misiones a Marte.
Plazos
Según los planes y estudios realizados, con el desarrollo de una base en la Luna se lograrían en un corto plazo misiones tripuladas y campamentos temporales.
Los expertos también dan resultados en mediano plazo con el uso de módulos semipermanentes.
A largo plazo, una base lunar permanente podría concretarse en la próxima década, si los planes actuales se sostienen política y financieramente.