Desde este domingo 8 de agosto estará habilitada la muestra “Hyapua Tenonde” Mba’epu opypegua - El tiempo sonoro sagrado de hoy en el Centro Cultural del Lago, de Areguá.
Se trata de una exhibición de instrumentos musicales utilizados en los espacios rituales llamados opy, preparados con mucho entusiasmo por las comunidades mby’a guaraní de Caaguazú durante cinco meses. Los instrumentos sagrados del opy son la raíz de esta comunidad, así como el arte en todos los ámbitos.
Los espacios rituales opy constituyen lugares de comunicación con el creador y todas las divinidades de la espiritualidad mby’a. Junto con el Tangara, el ñembo’e mborai, los mba’epuja, los mba’epu y los aty guasu son prácticas culturales ancestrales que se han ido perdiendo.
Estas prácticas se han ido perdiendo a causa de la desaparición de los bosques, de los caminos/atajos que los conducían más rápidamente de una comunidad a otra; la inseguridad de transitar por caminos desconocidos en medio de extraños; las distancias ya difíciles de realizar por los más ancianos, y la falta de recursos económicos para solventar pequeños gastos que indefectiblemente demandan cualquier traslado o encuentro.
Entre los guaraníes, quienes más han luchado por conservar, fortalecer y recrear permanentemente su cosmos son los mby’a guaraní. En la actualidad, se ha vuelto más difícil por varias razones: la inestabilidad en la tenencia de sus tierras, la fuerte presión de las religiones externas en el interior de las comunidades, que las incitan a acabar con ellas por considerarlas maléficas o de atraso para su desarrollo.
Asimismo, por la educación escolarizada, los planes de desarrollo no acordes a sus formas de vida, etc. Aún así, los yvateve’ikuery (ancianos ilustres) viven y resisten con ganas y energías para transmitir su cultura a sus jóvenes descendientes.
A través de esta muestra, uno de los representantes de la comunidad, el abuelo Delfín Penayo, de aproximadamente 77 años, y sus hijos compartirán su sabiduría y su arte para que queden en la memoria de muchas personas.
La muestra estará abierta al público los jueves y viernes, de 09:00 a 17:00; sábados, de 09:00 a 18:00, y domingos, de 10:00 a 18:00.
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La Navidad ya se siente en el Centro Cultural del Lago
Desde el día de ayer ya se puede disfrutar de la Feria Navideña 2025 del Centro Cultural del Lago de Areguá cuyas instalaciones ya lucen ornamentadas con los alegres y vívidos matices de las fiestas de fin de año.
Esta tradicional actividad trae en esta edición dos novedades, una de ellas es la exposición “Christmas Trees II” de cuadros de pequeño formato, inspirados en los árboles nativos del Paraguay con sus flores y fauna colorida, pintadas por la artista visual Ysanne Gayet, directora del espacio cultural, durante las vacaciones del CCDL, en enero de 2025.
Otro de los atractivos de este año constituyen los pesebres del acervo del Centro Cultural a los que se suman los nacimientos interpretados por Rosa Brítez (Itá), Virginia Yegros, Ediltrudis y Carolina Noguera (Tobatí), Juan Carlos Giménez y Gustavo Rolón (Areguá), Mari Román (Areguá), Rogelia Romero (Areguá), entre otros, instalados en diversos rincones del recinto, punto referencial de las artes y la cultura de la Ciudad Creativa.
EXPOSICIÓN Y VENTA
Hasta fin de año estarán en exposición y listos para la venta, pesebres y artículos navideños realizados por los artesanos Agustina Rejala, Arsacia Monges, Bienvenida Páez Monges, Carlos Echeverría, Elizabeth Rejala, Francisco Rojas Sánchez, Juan Carlos Giménez y Gustavo Rolón; Gladys y Teresa Vera, Lucy Cáceres, Marta Garcete, Mariela Hermosilla, Ofelia Fisman, Rogelia Romero y Teresa Barrientos, todos ellos de Areguá.
Desde Asunción llegan con sus trabajos: Maneno Juárez, Kyoko Shimizu, María Teresa Recalde, Martín Spinzi y Julio Insfrán. Representando a Itá, Celso Benítez; Ana Carina Aranda de Luque; de Pirayú, Jazmín Jara y Evelina Irala; de Tobatí, Carolina Noguera y María Mercedes Esquivel, y de Capiatá, Esperanza Rodríguez.
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Muestra pone en valor a Areguá como fuente de inspiración plástica
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo/Gentileza
Artistas de los más diversos pasaron por la ciudad concibiendo obra, eligiendo su especial atmósfera para crear y recrearse. A ese espíritu homenajea el Centro Cultural del Lago con la muestra que abre hoy 20 de setiembre y que tendrá en exposición a 34 plásticos que conectaron con la bella ciudad guardiana del lago Ypacaraí.
“Areguá, un paraíso para los artistas. Una inspiración para pintores, grabadores y dibujantes”, se llama la actividad que pensó Ysanne Gayet: “Quise hacer la muestra porque hay muchas personas que no valoran la ciudad por su belleza natural y exuberantes jardines, sus casonas antiguas, que nos encantaría que se restauraran en algún momento”, cuenta.
Gayet, que dirige el Centro Cultural del Lago, reunió entonces obras de 34 artistas que crearon en ese especial entorno y que así lo ratifican en el catálogo de la muestra que podrá verse desde hoy en su sede de Yegros 855 en Areguá.
“Hay un clima en el entorno natural, el lago de Ypacaraí, los cerros Kõi y Chororĩ, sus arroyitos, sus humedales y sus bosques. Así que esta muestra resalta la importancia de proteger la naturaleza y la historia de Areguá a través de la mirada sensible y poética de sus habitantes artistas que, por muchas razones, son atraídos por esta ciudad”, dice la artista que organiza la muestra que reúne una obra especial creada entre las calles y paisajes de la ciudad en un evento inédito.
UN LLAMADO
Ysanne hace un llamado a convertir a Areguá en una ciudad que tenga respeto por su patrimonio edilicio “como Antigua en Guatemala, que es patrimonio de la humanidad o Colonia, aquí nomás en el Uruguay”.
Entiende que la ciudad debería conservar su escala humana y apostar a la peatonalidad. “Para mí se tiene que organizar mejor la ciudad para que haya más peatonales para que no se tenga miedo a caminar para ver el arte. Areguá es un lugar para caminar, tiene que haber estacionamientos en la entrada de la ciudad y organizar mejor, tener un pequeño transporte, un minibús que traiga a la gente que no puede caminar”, propone.
“Todos queremos que vuelva el tren, que haya un tren de cercanías de aquí a Luque sería lindo. En algún momento tiene que haber una buena planificación, tiene que llegar, queremos que no se destruya la ciudad antes de que llegue ese momento”, se esperanza.
Explica que para los aregüeños se hace difícil la situación económica y eso revierte en ideas que “aceptan como progreso el parecerse a lo que son Luque y San Lorenzo, que las casonas no sirven, se quejan del empedrado y aspiran al supermercado gigante, al asfalto, a la construcción desenfrenada”.
PROTECCIÓN DEL CASCO HISTÓRICO
Ysanne recuerda que existe una ley que protege el casco histórico, “pero igual se hacen construcciones que no deberían estar. Igual creo que se pueden conservar jardines y árboles, y la zona hacia el lago Yparacaí todavía conserva un lindo paisaje”.
En esa idea recuerda que “sería bueno que entre aquí e Ypacaraí no se haga lo que hicieron con el camino Luque, que es todo edificio, departamentos y que no se pueda apreciar la naturaleza, ya no se puede ver el lago a la distancia”, expone.
Para Gayet sería importante una reflexión sobre el rol de la ciudad en el arte nacional y que a partir de allí se pongan en valor las virtudes añejas de Areguá.
Allí la motivación de esta muestra que exhibe la mirada de los artistas reflejada en obra.
Nostalgia y reflexión
En el texto curatorial de la muestra, Ysanne Gayet se explaya en cómo la ciudad impactó en la obra de los artistas residentes y el porqué de la muestra “Areguá, un paraíso para los artistas. Una inspiración para pintores, grabadores y dibujantes”.
Aquí un fragmento: “En tiempos recientes y no tan recientes, grandes artistas de otras ciudades del Paraguay y también de otros países –desde Rusia, República Checa, Hungría, Alemania e Inglaterra, por nombrar algunos– optaron por hacer de Areguá su lugar de trabajo y su hogar. Algunos ya partieron de este mundo, dejando su obra como referencia importante a los que continuamos por los caminos de las artes plásticas. Entre estos, Edith Jiménez, cuya casa en el barrio Santo Domingo fue habitada durante muchos años por el alfarero Sabino Centeno; Carlos Colombino, quien construyó el Museo del Mueble en su propiedad de Cocue Guazú, y Lucio Aquino en cerro Kõi, quien intentó construir un centro cultural, pero su sueño fue cortado por un lamentable hecho violento.
Otros artistas están temporalmente o de paso por Areguá, encantados con el paisaje y el ambiente bohemio de la ciudad. Este es el caso de Nelson Martinessi, quien se mueve entre Paraguay y Brasil (Bahía) y cada tanto pasa temporadas en Areguá produciendo su obra. Así, en 1986 este artista se hospedó en casa de la familia del escultor Gustavo Beckelmann en Costa Fleitas; en 1995 y 1996 en Areté, la casa-taller de Lucy Yegros; entre los años 2011 al 2013 dictó talleres de arte en la Casa Amarilla, un espacio que fuera un centro de arte dirigido por el escultor Sergio Buzó, y en 2023 estuvo en una residencia artística en el espacio Yakare Pirú de Daniel Milessi.
Durante un tiempo, el artista argentino Norberto Moretti estuvo también trabajando en Areté. Por otro lado, en los comienzos de la década de los 90, otro artista argentino Ariel Dawi –hoy con una exitosa carrera artística en Cuenca, Ecuador– salió desde la galería de Liliana Boccia y de Areté a pintar al aire libre los paisajes de Areguá (…).
El lago, nuestro querido lago Ypacaraí, con sus eternos canoeros que navegan por sus aguas… aguas que cambian según las inclemencias del tiempo y el comportamiento de los seres humanos: se achican con la sequía y se renuevan con las abundantes lluvias. Desde el 2013 el lago no es apto para bañarse. Sin embargo, sigue atrayendo a cientos de jóvenes, familias y visitantes por su natural belleza.
A pesar de todo, Areguá sigue manteniendo su innegable encanto y, de hecho, cada vez atrae a más artistas… No pasa un mes sin que algún artista, inclusive del extranjero, llegue a nuestro centro de arte y nos pida información sobre cómo y dónde alquilar o comprar una casa… o sin falta, que nos diga: ‘¿Saben cuál es mi sueño? ¡Mi sueño es que, algún día, pueda venir a vivir a Areguá!’.
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El CCDL inaugura mañana la muestra “Fauna sin techo”
Ana Carina Aranda, Jazmín Jara, María Teresa Recalde, Mavi Servín, Marijó Veiga y Martín Spinzi protagonizan esta nueva propuesta artística.
Este domingo 13 de julio, el Centro Cultural del Lago de Areguá habilita una exposición colectiva bajo el título “Fauna sin techo” del que participan los artistas Ana Carina Aranda, Jazmín Jara, María Teresa Recalde, Mavi Servín, Marijó Veiga y Martín Spinzi. La muestra quedará oficialmente abierta en un acto programado para las 11:00.
Sobre la temática que desarrolla esta nueva experiencia artística, la directora del emblemático establecimiento cultural, Ysanne Gayet, refiere que el objetivo es llamar la atención sobre los millones de animales, de todos los tamaños, desde el insecto más pequeño hasta el tatú bolita y el yaguareté, que, por la caza indiscriminada, la triste deforestación y el “progreso” del ser humano, han quedado sin su “hogar”.
“Cuando vemos pasar una bandada de loritos verdes o un tucán por los cielos de la ciudad y sus alrededores, quizás en esos segundos paramos para preguntarnos a qué se debe que están ahora acá. La respuesta más evidente para mí es que ellos también están en la búsqueda de un techo”, dice la artista y promotora cultural.
LOS EXPOSITORES
Ana Carina Aranda, artista plástica autodidacta de estilo naif, cuenta que presenta una obra que retrata una cruda y grave realidad social paraguaya: el excesivo cultivo de soja transgénica. Por su parte, Jazmín Jara enfoca en su trabajo “la situación actual de nuestras especies silvestres, la pérdida de hábitat y la intromisión de especies exóticas de fauna y flora que las van desplazando cada vez más”.
Entretanto, María Teresa Recalde (Matt), reconocida por el deslumbrante cromatismo de sus cuadros de estilo Naif o ingenuo, dice: “Que el techo sea el cielo sin límites con los hermosos atardeceres que Dios nos regala. Valoremos la hermosa creación, que no sea invisible a nuestros ojos”. Martín Spinzi también forma parte de esta muestra. Es un pintor autodidacta con un estilo naif que retrata fauna, flora e iglesias coloniales paraguayas. “El ser humano, en su afán por el dinero, podrá dañar, maltratar la naturaleza, pero jamás derrotarla, esta se adaptará por su naturaleza infinita”, sostiene al hablar sobre el hilo conductor de “Fauna sin techo”
Titiritera y artista plástica, Mavi Servín destaca sobre su obra que “el arte aquí no representa un bosque devastado ni una fauna ausente. Representa un gesto cotidiano, simple y luminoso que nos recuerda que quien aprende a cuidar lo frágil también puede cuidar el planeta”. Finalmente, la artista y educadora Marijó Veiga entiende que “podemos moldear nuestras acciones cotidianas para vivir en armonía con la naturaleza que aún resiste, y que aún espera”.
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Lanzarán libro sobre hongos comestibles y medicinales
En la mañana de este domingo 18 de mayo, en la Ciudad Creativa, se realizará la presentación del libro “Hongos comestibles y medicinales del Paraguay”. El acto está marcado para las 10:30 en el Centro Cultural del Lago de Areguá, en Fulgencio Yegros 855 casi Mariscal López.
Escrito por las biólogas e investigadoras Michelle Campi y Brenda Veloso, esta obra documenta más de 40 especies de hongos nativos. Cada una está presentada mediante fichas ilustradas con fotografías y descripciones que facilitan su reconocimiento, además de incluir información sobre su distribución geográfica, la época del año en que aparecen y el tipo de sustrato en el que crecen.
Asimismo, la obra incorpora recetas gourmet y métodos caseros de conservación que promueven un uso responsable, seguro y sostenible de estos recursos naturales.
ASPECTOS CULTURALES
Además de su valor científico, el libro destaca aspectos culturales del Paraguay. Incluye referencias al mito del “pombéro rekaka” y explora la relación entre los hongos y las creencias populares, ofreciendo también datos curiosos sobre estas especies en el contexto latinoamericano. Se trata de una propuesta que conecta la ciencia con la identidad cultural y el patrimonio natural.
Este libro es el resultado de más de diez años de investigación, producto de un trabajo multidisciplinario con la colaboración de investigadores nacionales e internacionales. Su propósito es educar, sensibilizar y acercar a la ciudadanía al mundo de los hongos, fomentando su conocimiento y valoración.