La aviadora pionera Wally Funk, de 82 años, acompañará al multimillonario Jeff Bezos el próximo 20 de julio en el primer vuelo espacial tripulado de la compañía Blue Origin.
El viaje llega con 60 años de retraso para Funk, quien fue una de las “Mercury 13”, las primeras mujeres entrenadas por la agencia espacial estadounidense NASA para volar al espacio entre 1960 y 1961, pero excluidas por razones de género.
“Me dijeron que hice el trabajo mejor y más rápido que cualquiera de los hombres”, dijo Funk en un video publicado en la cuenta de Instagram de Bezos con motivo del anuncio. “Dije que quería ser astronauta. Pero nadie quería llevarme. No pensé que alguna vez iría allí”, contó.
“Nadie ha esperado tanto tiempo”, escribió Bezos, seguido de un mensaje de acogida: “Bienvenida a la tripulación, Wally”.
Funk, quien también fue la primera mujer inspectora de la agencia de aviación de Estados Unidos, la FAA, se convertirá en la persona de mayor edad en ir al espacio cuando viaje a bordo del vehículo de lanzamiento New Shepard junto con Bezos y su hermano Mark. También estará acompañada por el ganador no identificado de una subasta, que pagó 28 millones de dólares por el asiento.
El lanzamiento está previsto en la fecha del 52 aniversario del alunizaje del Apolo en 1969 por parte de Neil Armstrong y Buzz Aldrin.
El cohete New Shepard de Blue Origin está programado para despegar en un desierto en el oeste de Texas para un viaje de 10 minutos, cuatro de los cuales los pasajeros pasarán sobre la línea Karman, que internacionalmente marca el inicio del espacio, a 100 km sobre la Tierra.
Los pasajeros podrán entonces flotar en ingravidez durante unos minutos y observar la curvatura de la Tierra.
El primer vuelo tripulado de Blue Origin se produce en un contexto de gran competencia en el campo de la exploración espacial privada, en la que también están SpaceX, de Elon Musk, y Virgin Galactic, fundada por el multimillonario británico Richard Branson.
Fuente: AFP.
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Recorte de empleos en célebre periódico de Jeff Bezos provoca indignación
El Washington Post anunció el sábado pasado la partida de su director general y editor, Will Lewis, apenas unos días después de que el célebre periódico propiedad del multimillonario fundador de Amazon, Jeff Bezos, realizara drásticos recortes de empleos que provocaron indignación en los lectores. La gestión de Lewis al frente del medio fue duramente criticada tanto por los suscriptores como por los empleados durante sus dos años de mandato, en los que intentó revertir las pérdidas financieras del diario.
Lewis, que es británico, fue reemplazado por Jeff D’Onofrio, exdirector ejecutivo de la plataforma de redes sociales Tumblr, quien se incorporó al Post el año pasado como director financiero, informó el periódico. En un correo electrónico dirigido al personal y difundido en redes sociales por uno de los periodistas del diario, Lewis afirma que es “el momento adecuado” para dar “un paso al costado”.
Un comunicado del Post se limitó a señalar que D’Onofrio sustituía a Lewis “con efecto inmediato”. Cientos de periodistas del Post, incluida la mayoría de su personal en el extranjero, local y de deportes, fueron despedidos en los recortes generalizados del diario anunciados esta semana.
El Post no reveló el número de puestos eliminados, pero The New York Times informó de que aproximadamente 300 de sus 800 periodistas fueron despedidos. Se prescindió de toda la plantilla para Oriente Medio del periódico, así como de su corresponsal en Ucrania basada en Kiev, a pesar de que la guerra con Rusia se prolonga. Los departamentos de deportes, gráficos y noticias locales se redujeron drásticamente y el pódcast diario del periódico, Post Reports, fue suspendido, informaron medios locales.
Watergate y Pulitzer
Cientos de personas se congregaron el jueves en una protesta frente a la sede del periódico en el centro de Washington. El Washington Post es famoso por la investigación que causó la caída del presidente Richard Nixon en el escándalo de Watergate y ha ganado numerosos premios Pulitzer.
The Wall Street Journal informó el mes pasado que 250.000 suscriptores digitales abandonaron el Post cuando su dirección se negó a tomar partido antes de las elecciones presidenciales de 2024, ganadas por Donald Trump. Sin embargo, periódicos nacionales como The New York Times y The Wall Street Journal han logrado capear el temporal y salir financieramente sólidos, algo que el Post, incluso con el respaldo de un multimillonario, no ha conseguido.
En la nota de Lewis al personal, compartida en X por el jefe de la oficina de la Casa Blanca, Matt Viser, Lewis dijo que “se han tomado decisiones difíciles” durante su gestión “para garantizar el futuro sostenible de The Post, de modo que durante muchos años pueda publicar noticias de alta calidad y no partidistas”.
Bezos, una de las personas más ricas del mundo, y Lewis han sido objeto de escrutinio por intervenir directamente en los procesos editoriales del periódico. Además, el periódico perdió alrededor de 100 millones de dólares en 2024 debido a la caída de los ingresos por publicidad y suscripciones.
Fuente: AFP.
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Una persona con paraplejia viajó por primera vez al espacio
Por primera vez una persona con paraplejia viajó al espacio, en un breve vuelo de la compañía Blue Origin este sábado. La compañía espacial, propiedad del multimillonario estadounidense Jeff Bezos, lanzó su misión suborbital New Shepard a las 8:15 hora local (14:15 GMT) desde sus instalaciones en Texas.
Michaela Benthaus, una ingeniera aeroespacial y de mecatrónica alemana de la Agencia Espacial Europea, fue una de las pasajeras que cruzó la línea de Kármán, el límite entre la atmósfera y el espacio exterior reconocido internacionalmente, durante un vuelo de aproximadamente 10 minutos. Iba acompañada por otras cinco personas.
Benthaus sufrió un accidente de ciclismo de montaña que le provocó una lesión medular y ahora usa silla de ruedas. “Después de mi accidente, me di cuenta de lo inaccesible que sigue siendo nuestro mundo” para las personas con discapacidad, dijo en un video publicado por la compañía.
“Si queremos ser una sociedad inclusiva, debemos ser inclusivos en todos los aspectos, y no solo en aquellos que nos convienen”, añadió.
El cohete y la cápsula que transportaba a los turistas espaciales se separó en pleno vuelo antes de descender suavemente al desierto de Texas, frenada por paracaídas.
El nuevo director de la NASA, Jared Isaacman, elogió esta primicia y felicitó a Benthaus por su perseverancia: “Acaba de inspirar a millones de personas”, afirmó en la red X.
Este fue el decimosexto vuelo tripulado de Blue Origin. La compañía lleva años realizando vuelos de turismo espacial —cuyo precio no se ha hecho público— con su cohete New Shepard.
Decenas de personas ya viajaron al espacio con Blue Origin, entre ellas la cantante pop Katy Perry y William Shatner, quien interpretó al legendario Capitán Kirk de la serie Star Trek. El gran competidor de Bezos en este ámbito es Virgin Galactic, que ofrece una experiencia similar de vuelo suborbital.
Pero Blue Origin aspira a ir más allá y quiere posicionarse en el mercado de los vuelos orbitales y competir con SpaceX, del multimillonario Elon Musk. Este año la empresa logró realizar dos vuelos no tripulados en órbita gracias a su cohete New Glenn, mucho más potente que el New Shepard.
Fuente: AFP.
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Dueño de Amazon se casó en Venecia en medio de protestas
Al menos 500 manifestantes protestaron ayer sábado en el puente de Rialto en Venecia contra la suntuosa boda del fundador de Amazon, Jeff Bezos, con la expresentadora Lauren Sánchez, que dividió a la Ciudad de los Canales. “Bezos, lejos de la laguna”, gritaron los manifestantes por las callejuelas de la ciudad con pancartas con mensajes contra “ricos” y que acusan al alcalde de Venecia de ser “corrupto”.
Bajo un sol de plomo, el colectivo “No place for Bezos” (No hay espacio para Bezos) volvió a salir a la calle para denunciar la explotación de la ciudad por la multimillonaria pareja y las consecuencias de estas celebraciones para el medioambiente. “Estamos aquí en contra de lo que Bezos representa en sí mismo con su modelo Amazon, basado en la explotación de las personas”, declaró a AFPTV Alice Bazzoli, de 24 años, una activista de “No Space for Bezos” que vive en Venecia desde hace cinco años.
Después, los manifestantes desplegaron una pancarta con el mensaje “No space for Bezos” (No hay espacio para Bezos) y encendieron bengalas en el puente Rialto, por encima del Gran Canal. Matteo Battistuta, un estudiante de 20 años, afirmó que “Venecia resiste, no es una ciudad muerta”.
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“Creemos que Venecia aún puede ser un lugar donde se puede vivir bien”, añadió. Bezos, un empresario de 61 años que es uno de los hombres más ricos del mundo, y Sánchez, de 55, se dieron el “sí, quiero” en una ceremonia celebrada el viernes por la noche en la isla de San Giorgio Maggiore, frente a la plaza de San Marcos.
Fue el punto culminante de una semana de festividades - con yates e invitados VIP en los canales - que terminará ayer sábado por la noche con un gran baile en Venecia, ciudad saturada por el turismo, muy dividida sobre el impacto que tendrá esta boda en su imagen. Entre los invitados, está la hija del presidente estadounidense, Ivanka Trump, el actor Leonardo di Caprio, la estrella de telerrealidad Kim Kardashian, la presentadora Oprah Winfrey y el magnate Bill Gates.
Lujo y molestias
El fundador de Amazon, Jeff Bezos, y la expresentadora Lauren Sánchez se casaron simbólicamente este viernes pasado en Venecia, dividida por el impacto de esta gran boda en una ciudad ya abarrotada de turistas pero que espera sacar rédito de los festejos. La ceremonia fue el punto culminante de una semana de fiestas, entre superyates e invitados famosos. El conocido hotel Aman elegido por los novios, un palacio renacentista con un precio mínimo de 2.000 euros (2.340 dólares) por noche, colgó el cartel de completo.
Según la prensa italiana, Bezos, de 61 años, y Sánchez, de 55, ya casados por lo civil en Estados Unidos, intercambiaron anillos y votos matrimoniales en la isla de San Giorgio Maggiore, situada frente al Arsenal, la antigua base naval de la ciudad. La boda se celebró en un gran anfiteatro al aire libre con una serenata de Matteo Bocelli, hijo del famoso cantante de ópera Andrea Bocelli, según los medios.
El chef Fabrizio Mellino, con tres estrellas Michelin, se encargó del banquete y la tarta nupcial corrió a cargo del conocido pastelero francés Cédric Grolet, indicó el diario Corriere della Sera. Lauren Sánchez publicó una foto de ella, con un vestido de novia blanco, junto a Jeff Bezos en la cuenta de Instagram “laurenSánchezbezos”.
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“Pequeño Montecarlo”
Entre los invitados, figuraban la estrella de la telerrealidad Kim Kardashian, la hija del presidente estadounidense Ivanka Trump, el actor de Hollywood Leonardo DiCaprio, la reina Rania de Jordania o la presentadora Oprah Winfrey.
Preguntado por lo que más le gustaba de la ciudad de los canales, Bezos dijo sonriente junto a su mujer en una lancha: “¡Miren a su alrededor! Esta ciudad parece imposible, no puede existir, y sin embargo aquí está”, en un vídeo publicado el jueves por el diario La Repubblica.
A pesar de las reticencias de parte de la población, las autoridades locales defendieron acoger la boda del magnate, uno de los hombres más ricos del mundo, que posee unos 215.000 millones de dólares en acciones de Amazon.
El presidente de la región, Luca Zaia, explicó que Bezos donará 3 millones de euros (3,5 millones de dólares) a una asociación de protección de la laguna, la Universidad Internacional de Venecia y la Unesco.
“El 80 % de los gastos de esta boda, cuyo coste se estima en al menos 40 millones de euros (46 millones de dólares), tendrá un impacto en nuestras empresas y nuestros residentes”, aseguró Zaia, un político de ultraderecha que gobierna la región del Véneto.
El Ministerio de Turismo estimó que la “visibilidad mediática” del acontecimiento generaría 895 millones de euros (1.000 millones de dólares) para la ciudad, aunque advirtió que esto “requiere verificación empírica”.
Los dirigentes locales desvinculan la elección de Bezos del exceso de turismo contra el que ellos mismos tomaron múltiples medidas, como que los visitantes diarios paguen un boleto de entrada.
Unos 100.000 turistas duermen en la ciudad en temporada alta, pero también hay decenas de miles que solo pasan el día en la ciudad. Al mismo tiempo, la población local se reduce.
Para Samuel Silvestri, un comerciante veneciano de 55 años, “el exceso de turismo está principalmente causado por la gente que solo viene un día con la mochila en la espalda y su comida y que contribuyen en muy poco a la ciudad”.
“No quienes transforman Venecia en un pequeño Montecarlo”, el célebre y exclusivo barrio de Mónaco, continúa. “Esta boda moldea también la imagen de la ciudad”, asegura.
“Venecia no está en venta”
Pero parte de los habitantes se oponen a los festejos bajo el colectivo “No space for Bezos” (No hay espacio para Bezos). “Venecia no está en venta”, gritaban algunos activistas en una manifestación el martes.
“Esta boda causa problemas en la ciudad: además de cierres de canales y controles más estrictos, hubo también una represión a los miembros de Extinction Rebellion”, una organización ecologista, denunció Alice Bazzoli, una militante de 24 años de “No space for Bezos”.
Según el prefecto de Venecia, Darco Pellos, el evento no precisó de ningún “refuerzo” policial respecto al dispositivo habitual de la temporada de verano.
Bezos no es el primer famoso en casarse en Venecia. Hace 11 años lo hicieron el actor estadounidense George Clooney y la abogada Amal Alamuddin sin causar tanto revuelo.
Pero el perfil de Bezos genera más divisiones por su inmensa fortuna y por las críticas por el trato que Amazon da a sus trabajadores o el impacto medioambiental de su empresa aeroespacial, Blue Origin. Greenpeace ha denunciado precisamente el daño ecológico del enlace, al que muchos invitados llegaron en jet privado, justo cuando el frágil equilibrio de Venecia “se hunde bajo el peso de la crisis climática”.
Fuente: AFP.
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El “sí quiero” de Jeff Bezos y Lauren Sánchez revoluciona Venecia
- Roma, Italia. AFP.
El fundador de Amazon, Jeff Bezos, y la expresentadora Lauren Sánchez intercambiarán sus alianzas el viernes en Venecia, dividida por el impacto de esta gran boda en una ciudad ya abarrotada de turistas. Los superyates de los famosos invitados navegan por la laguna y el famoso hotel Aman elegido por los novios, un palacio renacentista con un precio mínimo de 2.000 euros (2.340 dólares) por noche, ha colgado el cartel de completo.
“Esta boda es aceptable hasta cierto punto porque genera dinero, pero va contra la cultura y la naturaleza de la ciudad”, considera Chiara Trabuio, estudiante de 26 años que vive en Mestre, una localidad en tierra firme justo enfrente de Venecia. Según la prensa italiana, Bezos, de 61 años, y Sánchez, de 55, intercambiarán sus anillos y sus votos matrimoniales en la isla de San Giorgio Maggiore, situada frente al Arsenal, la antigua base naval de la ciudad. El sábado está previsto el gran baile.
Entre los invitados figuran la estrella de la telerrealidad Kim Kardashian, la hija del presidente estadounidense Ivanka Trump, la estrella del fútbol americano Tom Brady, la reina Rania de Jordania o la presentadora Oprah Winfrey, todos ellos vistos en la Ciudad de los Canales por fotógrafos de AFP.
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“Pequeño Montecarlo”
A pesar de las reticencias de parte de la población, las autoridades locales defendieron acoger la boda del magnate, uno de los hombres más ricos del mundo, que posee unos 215.000 millones de dólares en acciones de Amazon.
El presidente de la región, Luca Zaia, explicó que Bezos donará tres millones de euros (3,5 millones de dólares) a una asociación de protección de la laguna, la Universidad Internacional de Venecia y la Unesco.
“Espero que la chispa que ha prendido entre Bezos y Venecia pueda transformarse (...) en un compromiso constante a favor de la ciudad”, deseó.
Los dirigentes locales desvinculan la elección de Bezos del exceso de turismo contra el que ellos mismos han tomado múltiples medidas, como imponer el pago de un boleto de entrada para los visitantes diarios.
Unos 100.000 turistas duermen en la ciudad en temporada alta, pero también hay decenas de miles de visitantes que solo pasan el día en la ciudad. Al mismo tiempo, la población local se reduce.
Para Samuel Silvestri, un comerciante veneciano de 55 años, “el exceso de turismo está principalmente causado por la gente que solo viene un día con la mochila en la espalda y su comida y que contribuyen en muy poco a la ciudad”.
“No quienes transforman Venecia en un pequeño Montecarlo”, el célebre y exclusivo barrio de Mónaco, continúa. “Esta boda moldea también la imagen de la ciudad”, asegura.
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“Venecia no está en venta”
Pero parte de los habitantes se oponen a los festejos bajo el colectivo “No space for Bezos” (No hay espacio para Bezos). “Venecia no está en venta”, gritaban algunos activistas en una manifestación el martes.
“Esta boda causa problemas en la ciudad: además de cierres de canales y controles más estrictos, hubo también una represión a los miembros de Extinction Rebellion”, una organización ecologista, denunció Alice Bazzoli, una militante de 24 años de “No space for Bezos”.
El prefecto de Venecia, Darco Pellos, aseguró a AFP que “no hay ninguna intención de bloquear la ciudad”. Según él, el evento no precisó de ningún “refuerzo” policial respecto al dispositivo habitual de la temporada de verano.
Bezos no es el primer famoso en casarse en Venecia. Hace once años lo hicieron el actor estadounidense George Clooney y la abogada Amal Alamuddin sin causar tanto revuelo.
Pero el perfil de Bezos genera más divisiones por su inmensa fortuna y por las críticas por trato que Amazon da a sus trabajadores o el impacto medioambiental de su empresa aeroespacial Blue Origin. Greenpeace ha denunciado precisamente el daño ecológico del enlace, al que muchos invitados llegaron en jet privado, justo cuando el frágil equilibrio de Venecia “se hunde bajo el peso de la crisis climática”.
Yates, estrellas y VIP
Estrellas de moda, actores y pesos pesados del sector tecnológico se mezclan ayer jueves con los turistas en Venecia, donde el multimillonario Jeff Bezos, presidente ejecutivo de Amazon, celebrará su suntuosa boda, un evento que suscita curiosidad, pero divide a la población local. Las festividades de Bezos y su futura esposa Lauren Sánchez empiezan el jueves y terminarán el sábado con una ceremonia en un lugar secreto por razones de seguridad.
Según la prensa italiana, ambos intercambiarán el viernes alianzas y votos en la isla de San Giorgio Maggiore, frente al Arsenale, donde un gran baile se anunció para el sábado. Mientras tanto, los invitados viajan de una isla a otra a bordo de las famosas lanchas venecianas, flanqueados por sus guardaespaldas. Le siguen otras embarcaciones alquiladas a precio de oro por medios de comunicación de todo el mundo.
Entre los cerca de 200 invitados figuran, según la prensa italiana, Leonardo DiCaprio, Elton John, Mick Jagger, Lady Gaga y Orlando Bloom. Los fotógrafos de AFP vieron a Ivanka Trump, la hija del presidente estadounidense, acompañada de su esposo Jared Kushner y sus hijos.
También a Kim Kardashian y otros miembros de su familia, al estilista estadounidense Spencer Antle, al inversor y exagente Michael Kives, a la presentadora estrella Oprah Winfrey y a la reina Rania de Jordania.
En la laguna, los yates se elevan ahora como catedrales de fibra de carbono y sus picos en forma de antena parabólica se confunden con las agujas de las iglesias, las cúpulas de los palacios y las aves marinas. Algunos celebran que el multimillonario haya elegido la zona para casarse. Pero otros denuncian la privatización de un frágil ecosistema lacustre, amenazado por un turismo excesivo y la subida del nivel del mar.
Christine Baker, una turista estadounidense de 51 años, lo considera “una exhibición excesiva de riqueza y codicia”. “Entiendo por qué la gente está disgustada”, declaró esta profesora a AFP. Adriana, una veneciana de 83 años, ve las fiestas como un regalo caído del cielo. “Todos ganan, los taxis (barcos), los hoteles de lujo. Si no se benefician ellos, ¿quién lo hará?”, afirma.
“Venecia no está en venta”
El derroche de lujo, sin embargo, suscita polémica en Venecia, donde parte de la población teme que los invitados hagan todavía más inhabitable una ciudad ya invadida por los turistas.
Unas 100.000 personas duermen en la ciudad durante la temporada alta, a las que se suman decenas de miles de visitantes al día, muchos de los cuales desembarcan de gigantescos cruceros mientras la población de la ciudad está en caída libre.
Hace once años, la boda del actor George Clooney no causó ningún revuelo en la laguna, pero Bezos, uno de los hombres más ricos del mundo, provoca más división, entre otras por la polémica en torno al trato que Amazon dispensa a sus empleados.
La huella de carbono de los invitados también plantea dudas, y la oenegé Greenpeace no deja de denunciar las asombrosas sumas gastadas en un momento en que el frágil equilibrio de Venecia “se hunde bajo el peso de la crisis climática”.
Un grupo de activistas de la oenegé desplegó el lunes una pancarta gigante en la plaza San Marco con una foto de Bezos riendo acompañado por el mensaje: “Si puedes alquilar Venecia para tu boda, puedes pagar más impuestos”.
En los últimos días fueron pegados afiches con la inscripción “No space for Bezos” (“No hay espacio para Bezos”). Y el martes, un grupo de activistas coreó “Venecia no está en venta” frente a una casa ocupada.
“Venecia es también un lugar donde la gente vive en empleos mal pagados y precarios, a menudo en el turismo”, declaró a la AFP Tommaso Cacciari, portavoz del grupo. Deploró la presencia “ostentosa” de yates “frente a los barrios populares” de la ciudad.
Simone Venturini, adjunto de Turismo del ayuntamiento veneciano, aseguró a AFP que “la boda de Bezos no tiene ninguna relación lógica con la cuestión del turismo excesivo” y no tendrá “ningún impacto en la ciudad”.
Construida a lo largo de los siglos sobre islotes en la laguna, Venecia introdujo una polémica tarifa de entrada para los visitantes de un día, pero algunos piden una política más ambiciosa para atajar la crisis de la vivienda, debida en gran parte a los alquileres turísticos. Bezos y Sánchez habrían pedido a sus invitados que no les hicieran regalos de boda. En su lugar, las donaciones se harán a la UNESCO “para preservar el patrimonio cultural irremplazable” de Venecia, según un comunicado de la pareja citado por los medios.