Dormir es parte de nuestra rutina diaria, un hábito que determina la manera en que funciona gran parte de nuestra vida, por eso es un aspecto al que hay que brindarle especial atención.

Los lunes, después de un par de días de descanso, cuesta arrancar, la energía no está al 100% y las actividades se sienten más pesadas de la normal. Los especialistas del sueño se han preguntado por qué para la mayoría de las personas levantarse un lunes es más difícil que cualquier otro día de la semana, y encontraron una explicación para ello.

La doctora Vivian Wanner (@dra.vivianwanner), una neuróloga muy popular en redes sociales, explica que el responsable es el cerebro, ya que este órgano ama las rutinas. “Si te sueles dormir a cierta hora, tu cerebro producirá melatonina - sustancia que induce al sueño - a esa hora. Por lo que, durante la semana tu ciclo de sueño se adapta a una rutina de sueño diaria”, empieza.

Y explica: “Sin embargo, si te acuestas (y despiertas) en distintos horarios los fines de semana, interrumpes el ciclo anterior y empiezas una nueva rutina. Por eso, cuando debes regresar a tu rutina habitual, tu cuerpo tiene que volver a adaptarse y te sientes más cansado de lo habitual (un efecto similar al jet lag)”.

De hecho, algunos especialistas llaman a esta dificultad de levantarse los lunes “jet lag social”, porque ocurre cuando las actividades laborales, escolares o sociales obligan a nuestro cuerpo a alejarse de sus patrones normales de descanso. “No solo importa cuánto dormirmos, sino también cuándo”, señalan.



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