El musical Chicago anunció este viernes su regreso a Broadway el 14 de septiembre, fecha a partir de la cual el gobernador del Estado de Nueva York autorizó la reapertura de los teatros a plena capacidad.
Un portavoz de la producción confirmó la reanudación del espectáculo, anunciada por varios medios estadounidenses. A última hora de la mañana de este viernes, dos tercios de las entradas para la presentación del 14 de septiembre en el Ambassador Theatre ya habían sido compradas, según datos del sitio oficial de reservas de Telecharge.
A causa de la pandemia, para esa fecha Broadway habrá pasado 552 días sin presentar un musical, algo sin precedentes en la historia del barrio teatral más famoso del mundo, instalado alrededor de Times Square desde principios del siglo XX.
El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, había autorizado la reapertura de los teatros el 2 de abril, pero con un tercio de su capacidad o un máximo de 100 personas. Para las producciones de Broadway, cada una de las cuales implica millones de dólares de inversión, reabrir en estas condiciones no resultaba económicamente rentable.
Hasta la fecha, solo se han reanudado dos obras del circuito conocido como off-Broadway, que incluye teatros de pequeña capacidad. También este viernes otro musical, Six, anunció su regreso el 17 de septiembre.
El musical de mayor duración en cartel de la historia de Broadway, El fantasma de la ópera (más de 13.300 representaciones desde 1988), tiene programado su regreso para el 22 de octubre.
Dos novedades: la versión de The Music Man con Hugh Jackman y la muy esperada Diana, sobre la historia de Lady Di, no se estrenarán hasta diciembre.
Antes de la pandemia, Broadway generaba alrededor de 33 millones de dólares en ingresos por semana y a menudo se considera la principal actividad para atraer turismo a la ciudad de Nueva York.
Fuente: AFP.
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Un paraguayo es elegido Mejor Diseñador de la Temporada en la New York Fashion Week
En un hecho histórico para la industria de la indumentaria nacional, el creador Simón Villalba fue consagrado como Best Designer of the Season (Mejor Diseñador de la Temporada) en la prestigiosa New York Fashion Week. Con este reconocimiento, Villalba se convierte en el primer compatriota en inscribir su nombre en la nómina de galardonados de una de las pasarelas más influyentes del circuito global. “Ser reconocido en este escenario confirma que todo el camino de sacrificios, esfuerzo y fe en mi trabajo ha valido la pena”, afirmó emocionado el diseñador tras la gala.
El camino hacia la consagración internacional de Villalba no estuvo exento de adversidades, debiendo abrirse paso en el competitivo mercado estadounidense desde cero. Tras construir una trayectoria inicial en Paraguay ligada a las artes escénicas y las creaciones para el Carnaval, el profesional migró a Estados Unidos, donde comenzó a ganar visibilidad tras confeccionar el vestuario de una candidata a un reinado estatal en Nueva Jersey. Aquella primera oportunidad le abrió las puertas de los certámenes de belleza internacionales, ámbito donde consolidó su reputación creativa.
La propuesta estética de Villalba destaca por un lenguaje de alto impacto visual, caracterizado por el uso minucioso de cristales, piedras reflectantes y plumas que aportan volumen y movimiento. No obstante, para el diseñador la confección va más allá de la ostentación formal: busca entablar una conexión íntima con cada participante. “Un traje necesita cobrar vida en el escenario; para eso, quien lo viste debe sentirse cómoda, segura y proyectar su personalidad con todo el amor”, enfatizó el creador sobre su filosofía de trabajo.
La dimensión de este logro trasciende lo individual para transformarse en una plataforma de visibilización para la moda y la cultura del Paraguay. Formado bajo el influjo de las tradiciones transmitidas por sus padres, Villalba remarca que en cada presentación internacional busca llevar la identidad de su tierra natal. “No se trata solamente de estar en Nueva York, sino de demostrar que desde nuestro país también podemos soñar en grande, crear y competir en el más alto nivel”, aseveró.
Este galardón representa un punto de inflexión profesional que proyecta su marca hacia nuevos horizontes y desafíos en la alta costura. Para el ámbito de la moda local, la distinción obtenida en la Gran Manzana deja un antecedente imborrable que demuestra la capacidad competitiva y técnica del talento paraguayo, posicionando a las producciones nacionales en la agenda de los principales editores, estilistas y compradores de la industria global.
Con la mirada puesta en sus próximos proyectos, el diseñador ratificó su compromiso de seguir llevando la bandera paraguaya a las pasarelas del mundo. Villalba concluyó remarcando que su mayor aspiración es mantener viva la motivación que lo impulsó a triunfar en el extranjero: “Mi deseo es que Paraguay siga sonando en el universo, que siga brillando a través de mis diseños y que la gente sienta orgullo al escuchar mi nombre”.
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Nueva York conmemora 25 años de los peores atentados en EE. UU., luchando contra el olvido
Nueva York conmemora este viernes los 25 años de los peores atentados jamás perpetrados en suelo estadounidense, sin el presidente Donald Trump, y en medio del rechazo de conservadores a la presencia en la ceremonia del primer alcalde musulmán de la ciudad. Trump optó por asistir a otra ceremonia, en el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, también blanco de un avión secuestrado por la organización yihadista Al Qaeda.
El vicepresidente JD Vance estará en Nueva York junto a los cuatro exmandatarios estadounidenses Joe Biden, Barack Obama y Bill Clinton, los tres demócratas, así como el republicano George W. Bush, quien gobernaba el día en que los ataques causaron la muerte de casi 3.000 personas.
Junto a ellos ocupará un lugar destacado Zohran Mamdani, de 34 años, perteneciente al ala izquierda del Partido Demócrata y primer alcalde de la ciudad en prestar juramento sobre el Corán.
Tras los atentados, los actos antimusulmanes se dispararon en Nueva York y en el resto de Estados Unidos. La policía también reforzó la vigilancia de las comunidades musulmanas en nombre de la lucha contra el islamismo, a través de un programa que posteriormente fue abandonado.
En 2001, “por supuesto ya había una población musulmana en Nueva York, pero era menos numerosa y prácticamente no tenía peso político. Desde entonces, la situación ha cambiado considerablemente, tanto en la ciudad como a escala nacional”, señala a la AFP el politólogo Lincoln Mitchell.
Giuliani “ofendido”
Pese a ello, algunas voces conservadoras piden que Mamdani no asista a las conmemoraciones, entre ellas la de Rudy Giuliani, alcalde de Nueva York en el momento de los atentados y quien luego fue abogado de Donald Trump. Giuliani se declaró ofendido por la presencia del joven mandatario en la “Zona Cero”. Con más de 100.000 firmas de respaldo, una petición lo acusa de estar asociado con personas “desdeñosas con las instituciones estadounidenses o insuficientemente críticas con las ideologías extremistas”, sin precisar cuáles.
Miembro de la pequeña formación Socialistas Democráticos de América, Mamdani es un militante comprometido con la causa palestina y muy crítico con Israel, al que acusa de haber perpetrado un “genocidio” en Gaza. Esta semana anunció la publicación de decenas de miles de documentos que revelan, según él, que la ciudad ocultó información sobre la toxicidad del aire tras los atentados contra el World Trade Center.
Además de las 2.977 personas fallecidas en Estados Unidos el día de los atentados, principalmente en Nueva York, más de 9.400 han muerto posteriormente a causa de enfermedades relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas, según el programa federal de seguimiento médico. “La gente enfermó porque los dirigentes en quienes confiaba le mintieron al asegurarle que podía respirar sin peligro un aire tóxico”, dijo Mamdani. Entre quienes podrían ser señalados figuran Rudy Giuliani y Michael Bloomberg, elegido alcalde en noviembre de 2001.
Un recuerdo que se desvanece
Según SITE Intelligence Group, organismo especializado en la vigilancia de páginas web islamistas, Al Qaeda ha publicado imágenes de su jefe en el momento de los atentados, Osama bin Laden, y de su hijo Hamza, con motivo del aniversario. Bin Laden fue abatido en 2011 en una operación estadounidense; su hijo en 2019 de acuerdo con Trump.
Un cuarto de siglo después de los atentados, hay unos “100 millones de estadounidenses que aún no habían nacido o eran demasiado pequeños para recordarlos”, señala Beth Hillman, presidenta del Museo y Memorial del 11 de Septiembre. Enfocada por mucho tiempo en el “deber de la memoria”, la institución que dirige centra ahora sus esfuerzos en la transmisión y la educación, con testigos capacitados para hablar ante públicos que sólo conocieron los hechos por sus padres o en la escuela.
“Uno nunca llega a comprender realmente hasta qué punto esto es real ni lo que se siente hasta que se encuentra en el lugar”, dice a la AFP Max Avena, un estudiante de secundaria de 17 años que visitó la Zona Cero El viernes, en un barrio del sur de Manhattan acordonado para la ocasión y bajo fuerte vigilancia policial, los allegados de las víctimas comenzarán a leer a las 8:40 local (12:40 GMT) la larga lista de nombres de los fallecidos.
Como cada año, una campana sonará siete veces para marcar los principales momentos de los acontecimientos ocurridos hace un cuarto de siglo.
Fuente: AFP.
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Nueva York revela documentos inéditos sobre la toxicidad del aire tras el 11-S
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció el martes la publicación de miles de documentos que muestran que tras el 11-S las autoridades no revelaron todo lo que sabían sobre la toxicidad del aire en la ciudad. La divulgación se produce en vísperas del 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que causaron la muerte de 2.977 personas en Estados Unidos, en su mayoría por el derrumbe de las Torres Gemelas en Nueva York.
Más de 9.400 personas han muerto a causa de enfermedades relacionadas con su exposición a la zona en los años posteriores, según un programa federal de vigilancia médica. “Son documentos que muestran lo que la ciudad sabía sobre el aire tóxico alrededor de la Zona Cero, cuándo lo supo y cómo actuó para limitar su responsabilidad”, dijo el alcalde en una rueda de prensa.
En más de 170.000 páginas, los documentos abordan problemas de salud, la calidad del aire y la respuesta de las autoridades neoyorquinas a los atentados. La divulgación forma parte de un acuerdo con 9/11 Health Watch, un grupo de defensa de las víctimas que había emprendido acciones legales para obligar a la ciudad a hacer públicos los documentos.
“Durante 25 años, cuatro diferentes administraciones municipales ocultaron al público, al Congreso de Estados Unidos y al Ayuntamiento documentos que mostraban lo que la Ciudad sabía realmente sobre el peligro de los químicos tóxicos en el Bajo Manhattan y el oeste de Brooklyn tras el derrumbe del World Trade Center, incluso mientras funcionarios de la ciudad seguían transmitiendo al público el mensaje de que el aire era ‘seguro y aceptable’”, afirmó el director del grupo, Benjamin Chevat, en un comunicado.
Cuando le preguntaron por los nombres de los funcionarios que habían ocultado información al público, Mamdani respondió: “Esto pasa por una multitud de personas en quienes los neoyorquinos han confiado”.
“La gente se enfermó porque los líderes en los que confiaban mintieron y les dijeron que era seguro respirar aire tóxico”, agregó.
Los documentos podrían implicar a dos exalcaldes de Nueva York: Rudy Giuliani, en el cargo en el momento de los atentados, y Michael Bloomberg, desde enero de 2002 hasta diciembre de 2013.
Algunos se refieren a debates que mantuvo entonces la administración de Giuliani sobre su responsabilidad legal y los riesgos para la salud, dijo el martes el principal asesor jurídico de la ciudad de Nueva York, Steven Banks.
El portavoz de Giuliani no respondió a la solicitud de comentarios.
Otro documento destaca la información proporcionada por el congresista Jerry Nadler durante el mandato de Bloomberg respecto a las preocupaciones de los residentes del Bajo Manhattan sobre la calidad del aire que estaban respirando. El equipo de Bloomberg declinó hacer comentarios.
Fuente: AFP.
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A dos décadas del 11-S, la comunidad musulmana de Nueva York deja atrás el estigma
Asad Dandia tenía ocho años cuando vio por televisión los atentados del 11 de septiembre de 2001 en casa de sus padres, inmigrantes paquistaníes, en Nueva York. Luego vino el coletazo: años de islamofobia mientras los estadounidenses procesaban los ataques que dejaron unos 3.000 muertos. A los 19 años, Dandia fue vigilado por un informante policial que se hizo pasar por amigo para infiltrarse en la casa de su familia, como parte de un programa que supuestamente buscaba detectar el extremismo islámico.
Hoy, sin embargo, este historiador de 33 años percibe una transformación en Nueva York, con su primer alcalde musulmán, plegarias públicas en Times Square y nuevas mezquitas que se alzan por toda la metrópoli. “Veinticinco años después del 11-S, lamentamos y lloramos lo que ocurrió y, al mismo tiempo, reconocemos que no soy responsable de lo que ocurrió”, dice a la AFP.
“No merezco ser objeto de ataques por lo que pasó, y soy tan neoyorquino como cualquiera en ese sentido”, afirma Dandia, que dirige recorridos a pie enfocados en las comunidades musulmanas de la ciudad. La islamofobia se disparó en Estados Unidos tras los atentados de 2001, cuando militantes secuestraron aviones de pasajeros y los estrellaron contra el World Trade Center de Manhattan y el Pentágono, en las afueras de Washington. Un cuarto avión se estrelló en un campo de Pensilvania tras la revuelta de los pasajeros.
Los musulmanes denunciaron un aumento de agresiones y acoso en espacios públicos. Algunos dejaron de usar signos visibles como el hiyab en un intento de ocultar su religión. Mientras, las autoridades estadounidenses vigilaron a los musulmanes obligando a miles de hombres y niños a registrarse ante el gobierno, lo que derivó en la deportación de muchos de ellos.
“Todo el mundo estaba aterrorizado”, rememora Mohammed Razvi, paquistaní de nacimiento que fundó una organización sin fines de lucro para apoyar a los musulmanes en Nueva York tras los ataques.
Razvi empezó a presentarse como “Mo” después del 11-S para evitar el estigma que encontraba al decir “Mohammed”, cuenta.
“Los musulmanes que intentaban vivir el sueño americano estaban siendo culpados por algo con lo que no tenían nada que ver, ni tenían ningún control”, explica.
“Aterrador”
En Nueva York, la policía comenzó a vigilar a cientos de musulmanes como parte de su estrategia antiterrorista, en ocasiones sin pruebas de que hubieran cometido delitos.
Dandia vivió esto como estudiante universitario, cuando un joven bangladesí se unió a una organización de ayuda que él había creado.
Los dos se hicieron muy cercanos. Siete meses después, el hombre reveló que era un informante del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés) enviado para vigilar a Dandia y a su comunidad.
“Fue desgarrador, pero también aterrador”, recuerda. “Mi relación con el mundo que me rodeaba cambió bajo mis pies”.
Dandia y organizaciones de derechos civiles lograron un histórico acuerdo legal que restringió al NYPD de implementar programas de vigilancia similares y estableció un organismo de supervisión para controlar al departamento.
Para Gadier Abbas, abogado del Consejo de Relaciones Americano Islámicas, el programa del NYPD fue el ejemplo más claro de la “histeria antimusulmana” que siguió al 11-S.
Aunque hoy, dice Abbas, “hay mucha esperanza”. “Ves a musulmanes estadounidenses en todos los ámbitos de la vida (...) eso es un testimonio de la vitalidad de la comunidad”, asegura.
“Poder”
Nueva York pronto contará con la mezquita más grande del estado, una de más de 100 construidas desde 2001 en la ciudad. Asimismo, los musulmanes se consolidan como una fuerza cultural y política ascendente.
El alcalde Zohran Mamdani, que prestó juramento con el Corán, se ha convertido en el nuevo rostro de la política de izquierda estadounidense.
Aun así, la islamofobia persiste en la Gran Manzana, donde alrededor del 9 % de la población es musulmana.
Algunos familiares de víctimas del 11-S han pedido que Mamdani, un firme defensor de los derechos palestinos, no acuda este año al memorial de los atentados. Otras familias respaldan al alcalde.
Dandia reconoce que la islamofobia no ha desaparecido, pero es optimista ante lo mucho que ha avanzado la comunidad musulmana de Nueva York.
“He visto el crecimiento de nuestro poder institucional, pero también el reconocimiento por parte de otros neoyorquinos que no son musulmanes de que juntos formamos parte de esta ciudad”, dice. Es “realmente valioso”, considera. “Roma no se construyó de la noche a la mañana, ni la construyó una sola persona o un solo grupo de personas. La construyó la comunidad”.
Fuente: AFP.